Ideal metodológico del Racionalismo

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El Racionalismo, cuyo máximo exponente fue Descartes, y el Empirismo fueron las dos corrientes dominantes dentro del mundo intelectual desde el siglo XVII a finales del Siglo XVIII, coincidiendo con la obra de Immanuel Kant

El Racionalismo, cuyo máximo exponente fue Descartes, y el Empirismo fueron las dos corrientes dominantes dentro del mundo intelectual desde el Siglo XVII a finales del Siglo XVIII, coincidiendo con la obra de Immanuel Kant. Cada una de las corrientes representaba una forma no sólo de pensar, sino una forma de afrontar la vida, ya que fueron dominantes en diferentes ámbitos geográficos: el Racionalismo cartesiano controló la ciencia y el pensamiento en el continente europeo, mientras que el Empirismo hizo lo propio en las islas británicas, extendíéndose posteriormente a las colonias inglesas en América. Es obvio por tanto que la comparación más directa que se puede hacer al hablar de Descartes es con David Hume, principal representante del Empirismo.

Descartes considera que la razón es el principio del conocimiento, es decir, que todo conocimiento procede en primera instancia de la razón. Sólo hay posibilidad de un conocimiento cierto si se parte de la razón y la actividad se circunscribe al ámbito de la mera razón. La experiencia del mundo exterior, especialmente laque proviene de los sentidos, es una ocasión de error, de equivocación. Sin embargo para Hume, la experiencia del mundo exterior, procedente de los sentidos, es la única posibilidad para un conocimiento que pretenda alguna certeza. Nuestro conocimiento no tiene sentido sino tiene contenidos procedentes de los sentidos. Si nos circunscribíéramos sólo al ámbito de la razón, lo que únicamente obtendríamos serían el propio funcionamiento de la memoria o de la imaginación.

La metodología del conocimiento que usa Descartes esla deducción: consiste en la búsqueda de consecuencias necesarias a partir de la utilización de axiomas y reglas de operación, obteniendo teoremas. La deducción esintrínsecamente racional. Hume, por el contrario, utiliza como la inducción como metodología dela ciencia. La inferencia consisteen la generalización de una seriede experiencias constantes en ungrupo de objetos determinados, atodos los objetos del mismo tipo.Se base en el principio deuniformidad natural.

El ideal metodológico cartesiano es la geometría, ciencia del momento, ya que contaba con un mayor grado de formalización y operaba exclusivamente con la deducción.El Empirismo de Hume encuentra en laexperimentación de losfenómenos el idealmetodológico, de manera que elmodelo de toda ciencia esconseguir la experimentación desus contenidos.

Descartes considera quelas leyes científicas para ser talestienen que ser universales ynecesarias.El Empirismo mantiene que lasleyes científicas songeneralizaciones a partir de unarepetición

El objetivo que se propone Descartes con su filosofía es alcanzar verdades fuera de toda duda, verdades absolutas, usando la razón para ello. Hume no cuestiona laexistencia o no de la verdad,pero sí duda de la capacidadhumana para alcanzarla, por mucho que hagamos uso de la razón; elEmpirismo es escéptico, a losumo que podemos llegar es a unconocimiento muy probable. Descartes parte de la idea de que la cualidad que diferencia a losseres humanos del resto de losseres de la realidad es la razón,que denominan alma. El alma esequivalente a la concienciaracional, a la razón.Hume considera que locorporal y lo sensible esfundamental para comprenderbien al ser humano. Laconciencia interacciona con lasensibilidad, siendofundamentales ambasdimensiones.

Por último, la moral racionalista cartesiana quierereproducir el esquema científicopara su elaboración ética. ElRacionalismo busca un principiofundamental sobre el que asentarsu construcción moral. Las leyesmorales deducidas tienen valoruniversal y, por tanto, sonobjetivas.La ética empirista se guía através de la emoción.Consideramos que algo es buenoo malo dependiendo de que nosagrade socialmente o no, y deque nos sea útil o no.


René Descartes nace en 1596 en La Haya (Francia) en una familia de la baja nobleza. Estudia en el colegio jesuita de La Flèche en Anjou y posteriormente se licencia en Derecho aunque nunca llega a ejercer la profesión. Tras varios años alistado en diferentes ejércitos, se traslada a Holanda, donde existe una mayor libertad de pensamiento y es allí donde escribe sus primeras obras importantes, tales como “Reglas para la dirección de la mente” y “Ensayos filosóficos”. En esta última obra se encuentran un ensayo sobre geometría, otro sobre óptica y otro de meteoros, además de un prólogo titulado “Discurso del método”, donde daba cuenta del hallazgo de su conocido método y que es la obra de la que está extraída el fragmento que estamos comentando. Más tarde en “Meditaciones metafísicas” vuelve a tratar el tema del método y de la duda metódica. Finalmente muere en Suecia en 1650 a consecuencia de una neumonía.

La época en la que vive, el Siglo XVII, es el comienzo de la Edad Moderna y se dan grandes cambios con respecto a la Edad Media. La sociedad hasta entonces organizada en estamentos fijos relacionados por vínculos de servidumbre da paso a relaciones de tipo legal donde todos los hombres son libres e iguales.

La política teocrática según la cual todo depende de la Iglesia se va diluyendo y aparecen los Estados de Derecho con leyes objetivas y bajo un único poder soberano. Estos cambios no habrían sido posibles sin la aparición de la economía capitalista, que deriva el sistema feudal hacia la producción y el comercio. Este capitalismo potencia también el liberalismo económico y la libertad de expresión, reflejada en las nuevas formas artísticas que surgen: arquitectura civil, pintura profana, ópera…

Estas nuevas formas generan conflictos con las viejas costumbres medievales. Políticamente, la centralización del poder en el Estado da lugar a reyes absolutistas que deben enfrentarse a la nobleza que pretende conservar sus privilegios.

Económicamente, el capitalismo y el auge del comercio se encuentra con un proteccionismo económico que lleva a la ruina a algunos países (España), mientras que otros, más emprendedores (Francia, Holanda), ven como su economía florece. Por otro lado, el arte sigue usándose como medio de propaganda, hecho que contrasta con la libertad de pensamiento.

Todos estos conflictos se ven expresados en el Barroco, movimiento cultural de la época, en forma de ruptura emocional, desgarro y tensión. Se exalta la movilidad, el sentimiento, la sinuosidad y el retorcimiento en un arte más oscuro. El mundo ha perdido su centro y todo en la vida es fugaz e inestable, de ahí la obsesión con el tiempo. No hay orden ni necesidad y el mundo es un sueño donde todo son apariencias. La búsqueda de la certeza de Descartes es un reflejo de los temores de su tiempo.

En cuanto al ámbito filosófico, la corriente ideológica de la época fue el Racionalismo. Las matemáticas se presentan como el único modo de alcanzar la exactitud y se va confiando progresivamente en la razón. Para el Racionalismo, el único principio del conocimiento verdadero es la razón.

La experiencia nos aporta conocimiento subjetivo y confuso, mientras que la razón nos muestra conocimientos objetivos, universales y necesarios, lo que conlleva tres importantes implicaciones.

La primera es la existencia de ideas innatas. La razón elabora deducciones a partir de principios existentes. Pero éstos no pueden proceder de la experiencia, sino de la mente misma. Existen ideas en nuestra mente, a las que Descartes llama innatas.

La segunda es la necesidad de un método ordenado que hay que seguir para alcanzar la verdad. El Racionalismo se centra en la búsqueda de dicho método.

Y la tercera y última implicación es el dualismo. La existencia de un mundo sensible y confuso, y un mundo inteligible, racional y verdadero. Descarte implanta este dualismo con su duda metódica y lo lleva también al ámbito humano: la separación entre alma y cuerpo.

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