Ética eudonista

Share Button


EUDEMONISTA (Bien racional u honesto)
:

Aristóteles en su libro ética de Nicómaco, se pregunta cual puede ser la actividad mas perfecta bella y excelente de todas (que debe ser la mas agradable y placentera) actividad que seria razonable de buscar por si misma y no con otro fin, puesto que estaría libre de preocupaciones y cansancio, y saciaría sin hartar.

Piensa que lo propio y especifico del hombre frente a los seres vivos inferiores es la razón y entonces la actividad perfecta debería ser propia de la parte racional del hombre, sosteniendo que es la theoria o contemplación de la verdad, en la que los hombres se asemejan a los dioses, porque el intelecto es “lo mas divino de los hombres”. A estas actividades que coinciden con la felicidad, apuntan las virtudes intelectuales (dianoéticas, para contraponerlas a las éticas que son las morales), por ello Aristóteles exhorta a cultivar la mente.

Ahora junto a esta actividad difícilmente alcanzable, ay una felicidad imperfecta o segunda categoría mas realista, consiste en la vida de quien se rige por virtudes éticas o morales (ser honesto) ya que el hombre no esta preparado para llevar una vida de felicidad perfecta (solo los dioses). Esta consiste en una multiplicidad de actividades ordenadas conforme a la razón que todo el mundo no puede alcanzar ya que la mayoría de los hombres viven a merced de sus pasiones, y porque la felicidad precisa también de los bienes de la fortuna (riqueza, amigos, belleza, poder…).

Afirma que el hombre virtuoso soporta a plomo las desgracias, y que la felicidad del hombre siempre es frágil y precaria.


HEDONISMO o Epicureísmo (bien placentero)
:

El termino hedonismo deriva de hedoné “placer” y se considera a Epicuro a su fundador. Para este el placer es el principio y fin de la vida feliz, lo que no significa gozar irresponsablemente de el. Existen dos tipos de placer:

Dinámico (acción de gozar procurándose un placer o satisfaciendo una necesidad); Y estático (consiste en la ausencia de dolor y preocupación “ataraxia” con lo que se alcanza la imperturbabilidad del espíritu).

Como el dinámico no puede ser completo y autosuficiente (porque son experiencias breves y limitadas) se sostiene que solo el placer estático da la felicidad. Esta consistiría en alcanzar la serenidad interior y exterior y alejar de uno mismo los elementos que podrían contribuir a alterar esa paz (falsas opiniones, complicaciones innecesarias…).

Suele objetarse al hedonismo que no distingue entre el estado de placer que es psíquico, y el bien que lo provoca. Las acciones no tienen valor moral porque traigan consigo un estado de animo placentero, sino que, el bien una vez alcanzado es lo que depara satisfacción moral. Y es imposible llevar a cabo un acto sin el mínimo esfuerzo. Pero esta ética de la mínima imperturbabilidad supone renunciar a lo mejor del ser humano (el amor y la entrega).

Actualmente esta ética se encuentra de distintas formas con raíces epicureistas


David Hume califica de emotivista esta acción voluntaria


Utilitarismo (bien útil)
:

Descendiente del emotivismo. De Jeremy Bentham.
Defiende que las acciones y las cosas son buenas si son útiles y son útiles si generan placer. Este intento cuantificar el placer de cada acción a través de unos criterios, de modo que por un sencillo cálculo se pudiera obtener el mayor bienestar para el mayor numero posible de individuos.

Mill coincide con Bentham en que la felicidad consiste en el placer del mayor numero. Pero se separa de el en la manera de entenderlo, ya que piensa que no se puede cuantificar ya que los placeres son cualitativamente muy distintos entre si.

Pero el valor de lo útil es instrumental, subordinado a otro bien. Lo útil, lo es para otra cosa, y cuando se a obtenido la segunda deja de tener el valor de utilidad. Y olvida los efectos que las acciones morales dejan en la persona que actuá.


ESTOICISMO (bien racional u honesto)
:

Proviene del griego “stoa” (porche o pórtico) en el que enseñaba sus doctrinas Zenón de Citio.
Para el la filosofía es el camino a la felicidad, que consiste en vivir según la razón, virtuosamente (para alcanzar el logos): según las virtudes éticas.
Basta la sola virtud, para alcanzar la felicidad, la armónía interior e imperturbable paz del alma. Los demás bienes (belleza, riqueza…) son indiferentes y por ello el autentico sabio vive desprendido de ellos. Aunque es preferible tener bienes materiales a no tenerlos, pero de ellos no depende nuestra felicidad. Solo el bien honesto es un verdadero bien; de una acción virtuosa que lleve a una ruina económica o una acción mala que nos enriquezca, habrá que elegir la primera.

Es una ética del autodominio, motivada en el fondo por la necesidad de neutralizar el sufrimiento. No es un bien que pueda satisfacer completamente a la voluntad humana, dado que conlleva a la renuncia de muchas cosas licitas a las que el ser humano tiende, rigiéndose por la “apatheia” (ausencia de pasiones).


 

UNA NUEVA Versión DE LA Ética Aristotélica:


Presentada por


Tomás de Aquino y con mucha fuerza durante el s.XX. Se centra en la determinación del bien de la vida humana como un modo de vida que se realiza en las virtudes. El fin ultimo tiene que consistir en un bien querido por si mismo, que sacie por completo la voluntad e inclinaciones humanas y sea incompatible con cualquier mal, incluso el temor de perderlo. Santo Tomás realiza un recorrido por los bienes finitos (belleza, riqueza…) y demuestra que son insuficientes, ante estos la voluntad se siente siempre insatisfecha, porque tiene un ansia de infinito, que no le permite descansar completamente de ellos. Y concluye que solo el bien infinito, Dios, puede saciar la voluntad humana. Puesto que el hombre es un ser dotado de entendimiento ademas de voluntad y que la voluntad entra en contacto con su objetivo a través del entendimiento, así el único bien completo que nos satisfaceria seria el conocimiento de la esencia divina, que no es posible alcanzarlo en esta vida; lo que no significa que no se pueda ser feliz.

Se expone una felicidad perfecta (la visión de Dios) y una imperfecta, que consiste en la vida ordenada según las virtudes morales, y sostiene que esta ya es una participación de la felicidad perfecta que la culmina.

Santo Tomás define la virtud en que consiste la vida buena, como un habito bueno:
El habito de obrar bien, con la finalidad de alcanzar el fin ultimo de la vida humana. Las virtudes (o vicios) constituyen una suerte de segunda naturaleza en el hombre. Lo que la virtud aporta a la voluntad es una autentica perfección.


LA Ética DEL DEBER:


Kant critico las éticas eudemonistas por tres razones:

  1. El deseo de felicidad, que esta en la base de toda ética eudemonista, pone en peligro cualquier tipo de moralidad (pureza de los motivos que nos llevan a obrar).

  2. Son éticas a posteriori, basadas en la experiencia. Pero esta puede variar de un sujeto a otro. Kant propone fundamentar la ética de forma apriorística., de una manera racional y al margen de toda experiencia.

  3. Son heteronomas:
    Las normas morales vienen dadas desde una instancia exterior al propio sujeto. Kant propone una moral autónoma, en la que el sujeto se impone a si mismo sus propias reglas.

Kant afirma que la acción humana no puede entenderse al margen del deber. La ética aspira a ser universal (pero una persona con unos talentos determinados tiene unos deberes que no se pueden universalizar o hacer valer para quien carece de ellos) e incondicionada.

Imperativo categórico “Actuá de tal manera que puedas querer que la máxima de tu comportamiento se con vierta en norma de conducta universal”. Sostiene que hemos de actuar siempre por la sola idea del deber, independientemente de los efectos positivos o no que puedan derivarse para nosotros de nuestras acciones. Pero no toda actuación conforme al deber, es una actuación por el deber. Es variable, puede ser por motivos engañosos, así hay poco lugar para el amor, la amistad o la compasión.

Kant ofrece un criterio racional, formal, universalmente valido e independiente de los intereses particulares del sujeto que actuá. Ve en el deseo de alcanzar la felicidad un peligro para la pureza de la moral, ya que es un afán egoísta por alcanzar un estado de suma placidez y satisfacción.


LA Ética MATERIAL DE LOS VALORES:


Esta axiología (del griego axion “valor”) se representa por


Max Scheler y Dietrich von Hildebrand.
Propone que lo primero en el hombre no es la conciencia del deber, sino la de que algo es valioso. Para justificar porque algo es mi deber, tengo que dar razón de los valores en que se basa. Una clasificación completa de las distintas familias de valores, comprendería de menor a mayor importancia: los valores agradables, los valores vitales, los valores estéticos, los valores de conocimiento y los valores morales y religiosos.

Los valores son objetivos, por lo que no hay que confundirlos con los estados psíquicos o anímicos que engendran. La resonancia afectiva positiva que genera la presencia del valor, es consecuencia y no causa, de que algo sea valioso.

Cada valor tiene su contrario o antivalor (cualidad de signo -, acción intencionada): frente a lo verdadero, lo falso; a lo justo, lo injusto…

Pero se ha puesto en duda el supuesto de que la conciencia de un valor siempre haya de ser anterior a la acción moral, como en el acto moral del agradecimiento. Otras veces para ser consciente de que se tiene el deber de cumplir con lo estipulado con un contrario, no es preciso estimarlo antes como valioso, sino que basta con haberse comprometido a ello.

Ademas, pese al esfuerzo que realiza la ética por separar lo objetivo de lo subjetivo, equiparar sin mas lo bueno en si mismo con aquello que al sujeto le resulta valioso conlleva siempre el riesgo del subjetivismo.


Share Button

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.