¿cuales son las diferencias entre las ideas de platon y aristoteles?

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LOS FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS


u actividad se desarrolla durante el siglo VI y la primera mitad del siglo V a.C. Este grupo de filósofos engloba, como su nombre indica, a todos aquellos que desarrollaron su actividad antes que Sócrates. Su tema fundamental de reflexión fue la naturaleza (physis)
, la cual está integrada por la totalidad del universo, incluido el hombre. Es preciso encontrar el principio común del que están compuestas todas las cosas (arché)
. Este principio es el origen a partir del cual se generan los seres, la causa capaz de explicar las distintas trasformaciones que sufren, y el sustrato último en que consisten.

«De los primeros que filosofaron, la mayoría pensaron que los únicos principios de todas las cosas son los de naturaleza material: y es que aquello de lo cual están constituidos todos los seres y a partir de lo cual primeramente se generan y en lo cual últimamente se descomponen, permaneciendo la entidad por más que cambie ésta en sus cualidades, eso dicen que es el elemento y eso el principio de los seres, y de ahí que piensen que nada se genera ni se destruye, puesto que tal naturaleza se conserva siempre. Ha de haber, pues, alguna naturaleza sea una o más de una, a partir de la cual todo lo demás se genera, conservándose aquélla» (Aristóteles, Metafísica, I,3,993b 6-20).

Cada uno de los filósofos presocráticos propuso un modelo de explicación racional de la naturaleza. A continuación exponemos los principales.

La escuela pitagórica

Teoría del alma

Tiene como base el mito órfico, según el cual el hombre es un ser dual constituido por alma y cuerpo. El alma es inmortal, y por lo tanto, del mismo linaje que los dioses, y pertenece al mundo celeste. El cuerpo, por contra, es mortal y pertenece al mundo terrestre[1]. Pitágoras recrea este mito, exponiendo su teoría de las reencarnaciones, según la cual el alma pasará de un cuerpo a otro en una serie de reencarnaciones que tienen como objetivo la purificación (entendida como la liberación del alma respecto del cuerpo).

La concepción dual del hombre del pitagorismo será retomada por Platón y la filosofía cristiana.

Cosmología


Los números constituyen la naturaleza de las cosas, su arché. Esta idea parece ser que surgió cuando observaron que hay una relación entre las longitudes de la cuerda de una lira y el tono producido. De ahí sacaron la conclusión de que la música se reduce a proporciones numéricas, es número; y esto acabaron extrapolándolo a todo lo demás, pues todo el universo es música, armonía.

Toda la realidad se puede reducir a cuatro números: el uno (representación del punto), el dos (la línea), el tres (la superficie) y el cuatro (el volumen).

La cosmología pitagórica es la expresión filosófica del espíritu griego del orden.

Heráclito y Parménides

Es frecuente exponer su filosofía en contraposición con la de Parménides. Su tesis fundamental es que todo cambia, nada permanece; que el universo no es sino un continuo devenir en el que todas las cosas están sometidas a una continua transformación.

“Todo fluye, nada permanece”.

«El sol cada día es nuevo» (fr.6).

«Es imposible bañarse dos veces en el mismo río» (fr.91).

Al buscar el orden de lo real no en sus aspectos estáticos, sino en su dinamismo, Heráclito alumbró por primera vez la dialéctica, tema que aparecerá posteriormente en Platón, Hegel y Marx.

Parménides expuso su doctrina en un Poema, que es todo él una crítica a la filosofía de Heráclito. La tesis fundamental de Parménides es que los sentidos no sirven para conocer la verdadera realidad, ellos nos informan de que todos los seres están en un continuo cambio; pero sólo desde la razón se puede captar la verdadera esencia inmutable de una realidad que trasciende a los seres: el Ser. Los atributos del Ser son: no nace ni muere, es uno, indivisible e inmóvil.

SÓCRATES Y LOS SOFISTAS

                Asistiremos en este período al apogeo de las polis griegas y de la democracia.
La ciudad constituye el centro de un Estado independiente. Su territorio es reducido, y el total de habitantes tampoco ha de ser muy grande, ya que todos deben poder conocerse (Platón propone unos 5.000, aunque Atenas tiene bastantes más). La ciudad ofrece refugio seguro en caso de guerra y es el centro de toda actividad económica, social, política y cultural; en ella están los mercados, las escuelas y gimnasios, el teatro y los templos. Un griego sólo concibe su vida en la polis. Aislado, o fuera de ella, dice Aristóteles, no es ya un «hombre»: o es un animal o es un dios. Sólo la ciudad consigue el ideal de autosuficiencia o «autarquía», y es ella la que permite al hombre alcanzar su perfección y felicidad. Por otra parte, en la democracia, «los ciudadanos libres no aceptan más amos que las leyes a las que han consentido, discuten en común las decisiones que han de tomar y no aceptan más dominación que la de un príncipe abstracto y público: la ley, el nómos». La Grecia clásica ignora el sistema representativo: el ejercicio de la soberanía es directo.

Con el triunfo de la democracia en Atenas se crea una situación inédita hasta entonces que plantea nuevos problemas. Al filósofo deja de interesarle la naturaleza para centrarse en el hombre.

«Soy amante del conocimiento, y los hombres que habitan la ciudad son mis maestros y no los árboles del campo» (Sócrates).

Los filósofos más importantes del siglo V a. C. Serán Sócrates y los llamados “Sofistas”. Ellos representan dos modos radicalmente distintos de concebir al ser humano. Esto se puede descubrir al observar: el modo en que vivieron, el método que utilizaron  y lo que enseñaron.       

Cómo vivían

Los sofistas

Sofista, etimológicamente, significa sabio.
Al principio se denominaba con él a todo hombre preocupado por el saber, pero poco a poco se fue distinguiendo entre el “auténtico sabio” –intelectual puro- y el “sofista” – profesional que vivía del saber-, dotando este término de cierto sentido peyorativo.
Son Platón y Aristóteles quienes mas contribuyeron a esta depreciación. Para Platón, aparentan ser filósofos sin serlo, tachándoles de minadores de los valores y «mercaderes de las golosinas del espíritu».

Los sofistas son un producto sociológico de su época.
Responden a la gran demanda social creada por los jóvenes deseosos de prepararse para participar en la política. A este fin, los sofistas se ofrecen a  enseñar públicamente multitud de disciplinas a cambio de dinero.
Se dirigen a un público selecto de hijos de ciudadanos acomodados deseosos de instruirse.

Los sofistas, por su vida constantemente viajera, carecían de una ciudadanía fija, eran metecos. En ellos renace la independencia  y el cosmopolitismo.

Sócrates

Sócrates instruye en un único saber:
Como reza el oráculo de Delfos:

«Conócete a ti mismo»

No habla nunca de discípulos ni pretende ser maestro de nadie. Sólo tiene amigos, camaradas.
El concepto socrático de amistad no es una simple teoría, sino que tiene sus raíces en la forma de vida socrática. La filosofía va unida al trato amistoso con los hombres. La importancia de la amistad seguirá vigente en la Academia y el Liceo, donde se hace referencia a los «amigos matriculados».

Sócrates es ciudadano de la polis


Se siente interiormente vinculado a Atenas.

Qué método utilizaron

Los sofistas

Género:


Largos soliloquios.

Lugares:


ante grandes auditorios.

Técnica:


La antilogía o el discurso contrario, también conocido por el  dissoi logoi (discursos dobles): saber defender el sí y el no de una tesis.

Objetivo:


crear expertos oradores capaces de convencer, fascinar y emocionar al gran público, con el fin de aumentar la riqueza.

Sócrates

Género:


El diálogo, conversación directa, personal. Razona y hace razonar. Filosofar juntos (symphilosophein). No dejó nada escrito. A él le conocemos siempre indirectamente.

Lugares:


Platón y Jenofonte sitúan los diálogos de Sócrates en los simposios y los gimnasios, siempre con personas concretas.

Técnica:


El método socrático tiene dos fases: la ironía, es la parte destructiva de falsos conocimientos, creencias y prejuicios. Consiste en el arte de hacer preguntas tales que haga descubrir al otro su propia ignorancia. Alcibíades en el Banquete le llama «insolente burlón».Todo el mundo sabe que una burla en público es la más cruel, y allí era precisamente donde Sócrates cortaba a quienes se jactaban de sus conocimientos. La segunda parte es la mayeútica, parte constructiva: «Yo nada sé y soy estéril, pero puedo servirte de partera (oficio de su madre), y por eso hago encantamientos para que des a luz tu idea». Sócrates, pues, no comunica doctrina alguna, ni parece tener doctrina propia: ayuda a los demás y busca con ellos.

Objetivo:


crear buenos ciudadanos, en sentido moral. «Conócete a ti mismo», hacer pensar. Su educación se dirige hacia lo interior, en dirección opuesta a los sofistas:«Mi tarea es la perfección del espíritu hasta lo máximo, no el poder ni el dinero. Os presento el testigo más incuestionable: mi pobreza».

Aportaciones principales

El debate sobre el origen de los valores morales y las leyes de la polis

La legitimación de las leyes no será ya buscada en lo mítico-religioso, sino en una razón filosófica, época de la ilustración. La ruptura con la tradición va a permitir dos caminos contrapuestos: los sofistas habían pisado todos los caminos, conociendo tantas constituciones casi como número de polis. Hasta ciento setenta y una politeias menciona Aristóteles. Para los atenienses, las leyes eran como una prolongación de las leyes naturales, casi tan necesarias e inmutables como ellas. Para los sofistas, eran nomos, pura convención entre paisanos y que podían cambiarse cuando pareciese. Sócrates ofrece una visión enfrentada al relativismo de los sofistas. La axiología propuesta por Sócrates es de carácter universal.

El intelectualismo moral socrático


Para Sócrates, hay una ecuación perfecta entre razón-virtud-felicidad:

            1º.  Hay que conocer previamente qué es el bien, para después poder ponerlo en práctica. Al igual que cualquier acción, v.g.: guiar el timón de un barco, implica unos conocimientos previos, lo mismo ocurre con la acción moral. Por tanto, hay que ser sabio, filósofo, para poder practicar la verdadera justicia.

2º El conocimiento del bien conlleva necesariamente su realización, pues quien verdaderamente conoce el bien, sabe que en su seguimiento se encuentra la verdadera felicidad. Según esto, cabe una justificación para el que practica el mal: el malo no es realmente malo, sino ignorante. Si conociera qué es el bien y los beneficios que se siguen de practicarlo, sería imposible que actuase mal. 

PLATÓN

En el presente tema haremos referencia fundamentalmente a uno de los problemas filosóficos que más preocuparon a Platón: la justicia en la polis. Prácticamente toda su filosofía está relacionada con este problema, cuya solución preocupará al autor toda su vida. Desde niño, Platón fue testigo de los errores que los políticos cometían, quedando especialmente impactado por la muerte de Sócrates, su maestro. Es en su obra «La República» donde más referencias directas encontramos sobre este tema.

CONTEXTO HISTÓRICO Y FILOSÓFICO

Contexto histórico

Desde el año 460 a.C. hasta el final del siglo V a.C., Atenas fue la polis más importante del mundo griego. El liderazgo de Atenas durante las Guerras Médicas contra los persas le procuró tanto el aprecio como el temor por parte de las demás ciudades griegas, otorgándole una posición imperial que suscitó recelos de Esparta.

Atenas apostó por un sistema de igualdad ante la ley, mientras Esparta mantenía un orden jerarquizado aristocrático. El conflicto entre Atenas y Esparta se desencadenó en la Guerra del Peloponeso.

A lo largo de todo el siglo V a. C., en Atenas se produjo un considerable aumento del número de habitantes y una gran heterogeneidad cultural, gracias a la llegada de población procedente de distintos lugares. Se había creado un ambiente social caracterizado por:

-Laxitud religiosa: Los sentimientos religiosos, heredados de la tradición, se apartan de sus formas rituales antiguas.

-Pluralismo ideológico y político: La legislación amplía la educación a mayor número de jóvenes, y las reformas políticas de Pericles favorecen la diversidad de opiniones, con notables avances democráticos, aunque se mantuvo la esclavitud.

-Ambigüedad moral: Los mitos no fueron considerados nunca libros sagrados ni moralmente preceptivos. Debido a ello, en la tradición griega fue constante el relativismo moral.

Contexto filosófico


Platón nació alrededor del año 427 a. C. en Atenas, ciudad que tardaría poco en perder toda su supremacía.

Su familia pertenecía a la aristocracia ateniense. Cuando Platón era todavía pequeño, al morir su padre, su madre se casó con Pirilampes, amigo de Pericles; de manera que es lógico pensar que nuestro autor conoció desde niño la tarea de los políticos.
Pero, y lo que es más importante señalar, Platón vivió una de las peores épocas de la historia ateniense: desastre de Sicilia, la toma de Atenas, etc. Todos estos acontecimientos le mueven a tomar parte en los asuntos públicos. Él mismo escribió: «Antaño, en mi juventud experimentaba lo que tantos jóvenes experimentan: tenía el proyecto de abordar la política inmediatamente, desde el día en que pudiese disponer de mí mismo».

No podemos pasar por alto la influencia que en él tuvo Sócrates, a quien conoció teniendo veinte años y que le marcó profundamente en lo que a la política se refiere. Si la situación de su maestro era preocupante, con los Treinta Tiranos fue a peor; éstos quisieron utilizar a Sócrates en sus maniobras, a lo que éste se negó rotundamente. Posteriormente fueron derrocados los Treinta Tiranos y la democracia lo acusó de blasfemia. Acusación que le llevaría a beber la cicuta, renunciando al plan de fuga de la ciudad que habían preparado sus discípulos.

«Esta era la más sucia acusación que hombre alguno podía haber hecho a Sócrates; pero el jurado lo consideró culpable y fue condenado a muerte… Viendo estas cosas, viendo la clase de personas que actuaban en política, sus leyes y su comportamiento, cuanto más lo meditaba y más viejo me hacía, más difícil me parecía llevar a cabo algo en política… la situación era tan inestable que mi precoz entusiasmo por la vida pública acabó totalmente frustrado.
.. Y por ello no tuve más remedio que proclamar el valor único de la auténtica filosofía, mediante la cual uno puede ver qué es lo que está bien en los asuntos públicos o privados; y a firmar que la especie humana nunca cesará en su empeño hasta que, o bien filósofos sinceros y auténticos tomen el poder político, o bien gobernantes, mediante una cierta revelación política, se entreguen seriamente a la filosofía»
.

Platón. Séptima carta  


Platón se alejó de todo tipo de actividad política y, después de un largo período de viajes, volvió a su ciudad y se conformó con comprar unos terrenos y fundar la Academia -una especie de institución dedicada a los estudios filosóficos, morales y políticos-. Murió en Atenas en el año 347 a. C. a los ochenta años de edad, trabajando en su última obra: Las Leyes.

Platón escribe sus obras en forma de diálogos. En ellos, no quiso hacer tratados sistemáticos, sino que agrupando una completa galería de personajes de su tiempo, los puso a hablar. Fruto de la democracia que se había iniciado en el siglo V a. C., el diálogo supuso la eliminación del lenguaje dogmático. En ellos señaló la mayoría de las cuestiones que han seguido preocupando a la filosofía.

Además, por su valor pedagógico y metafórico, Platón emplea con frecuencia los mitos -inventados o modificados por él mismo- para exponer su pensamiento. Pero él mismo los consideró  como «conjeturas verosímiles» que no deben ser tomados al pie de la letra.

LA TEORÍA DE LAS IDEAS

La teoría de las ideas es la doctrina central de la filosofía platónica. Consiste en la afirmación de que las ideas son la verdadera realidad, que existe independiente del mundo físico, siendo éste solamente una copia imperfecta de las mismas. Por tanto, el término «idea» no debe inducir a error al lector moderno. No se trata de simples conceptos, de construcciones mentales, de objetos sin existencia aparte de la mente que los concibe. Se trata de realidades, más aún, de las únicas realidades en sentido pleno, ya que de ellas deriva todo lo que hay de real en el mundo físico.

Precedentes históricos

Pitágoras y Parménides

En la filosofía presocrática encontramos elementos que fueron incorporados por Platón a su teoría y que, tal vez, influyeron en la formulación de ésta. Tal es el caso de las doctrinas de los pitagóricos y de Parménides: aquéllos insistieron en los números y relaciones matemáticas como principio de inteligibilidad del universo, y los entes matemáticos son ciertamente ideas en la doctrina platónica. En cuanto a Parménides, su distinción entre lo que verdaderamente existe (el Ser, realidad inmutable, inengendrada e imperecedera) y el universo cambiante (los seres) se recoge también en el pensamiento platónico: las ideas son la verdadera realidad y poseen las mismas características que el Ser de Parménides.


Sócrates

                Platón le presenta en sus diálogos planteando siempre preguntas sobre la virtud o un concepto moral: v.g. ¿qué es la justicia?. Quien formula una pregunta de este tipo presupone que hay algún rasgo común a todas las acciones a las que se aplica el predicado universal «justo». Ese rasgo que es común será para Platón la idea de justicia.

Aristóteles, discípulo de Platón, ha insistido en la influencia de Sócrates en el origen de la teoría de las ideas insistiendo, eso sí, en que «Sócrates no separaba los universales (es decir, no consideraba los conceptos universales como realidades subsistentes en sí), sino que fue Platón quien los separó denominándolos ideas».

El mito del Demiurgo

En este mito, que se encuentra en el Timeo, se encuentra por primera vez formulada implícitamente la teoría de las ideas. En él habla Platón del origen del cosmos. La narración incluye los siguientes elementos explicativos:

-Un artífice divino, llamado Demiurgo.
Según Platón, el orden no puede ser el resultado azaroso del desorden. El orden sólo puede provenir de una inteligencia ordenadora. Platón retorna, pues, a Anaxágoras en gran medida, recogiendo su idea del Nous.

-Una materia prima.
La inteligencia ordenadora o demiurgo actúa sobre una materia preexistente y caótica. Para el pensamiento griego, la idea cristiana de la creación a partir de la nada es una idea extraña: » de la nada, nada sale».

-Un modelo.
Se trata de las ideas. Todo ser inteligente que fabrica o constuye algo -y el demiurgo es el fabricante del universo- lo fabrica de acucerdo a un plan o modelo. La función del demiurgo es la de plasmar las ideas en la materia lo más perfectamente posible. Si el universo no es totalmente perfecto es porque la materia introduce siempre un factor de desorden e indeterminación.

El Mito de la caverna

Si Platón recurre a los mitos para explicar teorías de difícil comprensión, más en este caso. La teoría de las ideas se encuentra formulada en el libro de la República de dos modos: primero en forma de mito, el Mito de la caverna, y también mediante un símil: el símil de la línea.

La narración y explicación de los elementos del Mito de la caverna no la vamos a transcribir aquí, pues la encontrarás en el libro de textos de la PAU, pero es preciso que la estudies.

El símil de la línea

Es otro modo de explicación de la misma teoría. Tanto la realidad como el conocimiento humano se pueden comprender mediante el recurso a una línea imaginaria que se divide en dos mitades, y cada una de las partes, a su vez, en otras dos.

Verás cómo la línea imaginaria a la que recurre Platón se corresponde a la perfección con los elementos que intervienen en el Mito de la caverna.

Explicación de la realidad

                          MUNDO SENSIBLE                                                         MUNDO INTELIGIBLE

________________________________________________________________

Imágenes             objetos sensibles                objetos matemáticos                        ideas

(sombras)                     (cosas)

MUNDO SENSIBLE

Platón realiza una duplicación del mundo: el Mundo inteligible -el plenamente real- y el Mundo sensible de las cosas -copia imperfecta del otro-.

El mundo sensible sólo es -en tanto que constituido de materia- una copia defectuosa del mundo de las ideas. ¿Cuál es la relación de los seres sensibles con las ideas?

a) imitación: los seres sensible particulares imitan a las ideas. Las ideas son modelos, «moldes» que las cosas pretenden imitar, a los cuales quieren acercarse, sin conseguir igualarlos plenamente jamás: ninguna esfera física, de bronce o de madera, es plena y perfectamente esférica, sólo lo es la esfera ideal. Las ideas son, pues, ideales que no llegan a cumplirse perfectamente en el ámbito de lo sensible.

B) participación: los seres sensibles particulares participan de las ideas correspondientes

«La belleza no se presenta en forma de cara o manos o cualquier otra cosa que tenga que ver con el cuerpo; ni siquiera como un discurso o una ciencia; ni como algo contenido en otra cosa, trátese de una criatura viviente, de la tierra, del cielo o de lo que sea, sino en sí misma, idéntica consigo misma y eternamente existente. Todas las cosas bellas participan de ésta en alguna medida, aun cuando todas ellas comienzan a existir y perecen, mientras que la belleza misma nunca es afectada de aumento o disminución ni sufre alteración alguna».

Platón. el Banquete, 211A.

MUNDO INTELIGIBLE

El mundo inteligible está compuesto por los números y las ideas. Ambos existen como entidades inmateriales, inmutables y universales independientes del mundo físico.

En cuanto a las ideas, están situadas fuera del universo, en un lugar supraceleste.


El mundo ideal alberga ideas o formas de los seres físicos y también el conjunto de los ideales morales y políticos (bondad, justicia, etc) a que han de acomodarse la conducta individual y la organización de la convivencia social.

Para Platón, las ideas no son un aglomerado inconexo de esencias, sino que constituyen un sistema en que todas se ensamblan y coordinan, en una gradación jerarquizada cuya cúspide ocupa la idea de Bien. El bien, como idea primera, como principio supremo, es expresión del orden y del trasfondo ético de toda la teoría platónica.

Explicación del conocimiento

   CONOCIMIENTO SENSIBLE                CONOCIMIENTO INTELIGIBLE

                      (opinión)                                                                                   (ciencia)

________________________________________________________________

Conjetura                             creencia                               razón discursiva   razón intuitiva

                                                                                                                                                        (dialéctica)

Paralelos a los diferentes tipos de realidad, Platón señala cuatro grados de conocimiento: dos grados de conocimiento sensible -opinión- y dos de conocimiento intelectual -ciencia-.

            El conocimiento de los objetos sensibles aporta sólo un saber de segundo orden, pues produce mero parecer, mera opinión (doxa), no es, por lo tanto, un auténtico conocimiento. Se pueden distinguir en él dos grados:

1.Conjetura: es el conocimiento de las imágenes, sombras y reflejos de las cosas sensibles; así como de los personajes de la mitología, las invenciones de los poetas, las ficciones en general.

2.Creencia: es el conocimiento de las cosas sensibles directamente perceptibles, tales como las cosas de la naturaleza y del arte. Tales cosas son copias imperfectas de las ideas.


El conocimiento del mundo inteligible es el auténtico conocimiento. Platón usa la expresión griega episteme, que luego será traducida por ciencia, para designarlo. El conocimiento de las ideas y sus relaciones constituye el auténtico saber. Platón insiste en la República en la dificultad de alcanzar este conocimiento y señala los pasos que han de seguirse para alcanzarlo: primero, el estudio de las matemáticas (razón discursiva); y una vez alcanzado, a partir de él, el lento estudio del sistema total de las ideas (razón intuitiva), ascendiendo hasta la cúspide de las mismas, hasta el conocimiento del Bien. A este ascenso, por medio del cual se alcanza un saber pleno y absoluto, Platón le da el nombre de dialéctica.

            «- ¿Cómo logra, por tanto, la mente (el alma) alcanzar la verdad? Pues, cada vez que intenta examinar algo con la ayuda de los sentidos, resulta claramente engañada.

– Es cierto.

– ¿No es en el razonamiento matemático más que en ningún otro donde el alma llega a alcanzar claridad acerca de algo real?

– Sí.

– Y el razonamiento matemático resulta más perfecto cuando la mente no es turbada por el oído, la vista, el placer, el dolor o cualquier otra afección de otro tipo; cuando se encuentra tan sola como le es posible y despreocupada del cuerpo; cuando teniendo el mínimo contacto o relación con el cuerpo busca la realidad.

– Así es.

– E igualmente ocurre que la mente del filósofo ignora absolutamente al cuerpo; huye de él y busca la soledad.

– Desde luego…

– Y el conocimiento más puro será el de aquel hombre que se acerque a cada objeto con el pensamiento solamente en la medida de lo posible, aquel que no haga uso de su vista cuando piensa, ni asocie ninguna otra percepción a su razonamiento, sino que use el pensamiento puro y por sí mismo en un intento de cazar cada cosa pura y por sí misma, librándose hasta el máximo de sus ojos y de sus oídos, o, en una palabra, de su cuerpo. Pues, cuando el cuerpo toma parte, no deja a la mente adquirir la verdad y la sabiduría. ¿No será tal hombre, Simias, el que alcanzará la verdad, si es que alguno la alcanza?

– Lo dices, Sócrates, es maravillosamente verdadero».        (Platón. Fedón 65B-66ª)

La dialéctica tiene como fin que el hombre recuerde el mundo de las ideas que ha olvidado al entrar en el mundo. Dice Platón en el Fedro que el alma humana ha morado en el Mundo de las ideas y ha contemplado allí las ideas. Al encarnarse en el cuerpo, el alma olvida su pertenencia a ese Mundo y lo que vio y conoció allí; pero una vez encarnada en un cuerpo dispone de los sentidos para percibir cosas sensibles y, como éstas son una copia de las inteligibles -de las ideas-, al verlas el alma «recuerda» los originales. El conocimiento sensible no carece, por tanto, de valor: Las cosas sirven de ocasión para recordar (anamnesis) aquello que conocía pero estaba olvidado. Conocer es recordar.

A continuación, se presenta un esquema de la totalidad del símil de la línea, con la relación entre cada tipo de realidad y el modo apropiado para conocerla.

MUNDO


                                                                    

CONOCIMIENTO

Ideas

Razón intuitiva

(dialéctica)

Objetos matemáticos

Razón discursiva

(dianoia)

Objetos sensibles

(animales, plantas, cosas fabricadas)

Creencia

(pistis)

Imágenes

(sombras y figuras)

Conjetura

(eikasia)

Intenciones de la teoría de las ideas

1)

Intención científica

La ciencia (episteme) sólo puede versar sobre objetos estables y permanentes, y como todos los objetos sensibles están sujetos a cambios permanentes, habrá que buscar otro tipo de objetos para la ciencia: las Ideas. Un texto de Aristóteles explica muy bien la problemática con la que se enfrentaba Platón.


«Platón, desde su juventud se había familiarizado con Crátilo, su primer maestro, y, efecto de esta relación, era partidario de la opinión de Heráclito de que todos los objetos están en flujo o cambio perpetuo, y no hay ciencia posible de estos objetos. Más tarde conservó esta misma opinión. Por otra parte, fue discípulo de Sócrates, cuyos trabajos no abrazaron ciertamente más que la moral y de ninguna manera el conjunto de la naturaleza, pero que al tratar de la moral se propuso lo general como objeto de su indagación, siendo el primero que tuvo el pensamiento de dar definiciones. Por ello, Platón, heredero de esta doctrina y habituado a la indagación de lo general, creyó que sus definiciones debían recaer sobre otros seres que los seres sensibles, porque, ¿cómo dar una definición común de los objetos sensibles que mudan continuamente? A estos seres los llamó Ideas, añadiendo que los objetos sensibles están fuera de las Ideas y reciben de ellas su nombre, porque en virtud de su participación en las Ideas todos los objetos de un mismo género reciben el mismo nombre que las ideas».

Aristóteles. Metafísica I,6,987a.

2)

Intención ética

Platón, siguiendo a Sócrates, quiere fundar la virtud en el saber. Para ser justo, por ejemplo, es preciso conocer qué es la justicia. Frente al relativismo moral de los sofistas, Platón -con Sócrates- reclama la existencia de una Idea eterna e inmutable de Justicia (o de cualquier otra virtud).

3)
Intención política (íntimamente ligada con la anterior): los gobernantes han de ser filósofos que se guíen no por su ambición política, sino por ideales (las Ideas) trascendentes y absolutos. Sólo el sabio podrá guiar la polis hacia donde conviene.

ANTROPOLOGÍA


Platón establece una división tripartita del alma (expresión de los conflictos éticos y psíquicos que el hombre experimenta en sí mismo):

Parte racional

Es la razón, situada en el cerebro.

Parte irascible

Es la fuente de las pasiones nobles (el coraje, la ira), situada en el torax.

Parte concupiscible

Es la fuente de las pasiones innobles (gula), situada en el abdomen.

 Como la concepción platónica del mundo (Mundo de las ideas y Mundo de las cosas), la teoría del alma es dualista: hay una parte inmortal  (la parte racional) y el resto es mortal y ligado al cuerpo.

La inmortalidad del alma es una de las doctrinas fundamentales de Platón, quien dedica su diálogo Fedón a este tema. Platón dice en alguna ocasión que «el hombre es su alma». En cuanto al cuerpo, Platón mantiene una concepción bastante peyorativa , que será heredada por la filosofía posterior: el cuerpo es un estorbo para el alma, la arrastra con sus pasiones y le impide la contemplación de las ideas. Por eso, lo mejor que le puede pasar al filósofo es morir, y la filosofía no es sino una «preparación para la muerte».

La unión del alma con el cuerpo se presenta como castigo por algún pecado, y es concebida como una unión puramente accidental (como el piloto y la nave o el músico con su instrumento). Al igual que el Mundo de las ideas tiene prioridad absoluta sobre el mundo sensible, también el alma la tiene sobre el cuerpo. Platón se ocupó del problema del destino del alma en algunos de sus más bellos mitos: el mito del carro alado
Fedro– (donde el alma es comparada a un carro, guiado por un auriga y tirado por dos caballos) o el mito de Er -la República– (donde se explica que el destino de las almas depende de su libre elección -se nos muestra cómo en una balanza se pesan las acciones buenas y malas de su vida anterior-).

Platón desarrolla su teoría del alma con una intención evidentemente ética: probar la necesidad de controlar las tendencias instintivas del cuerpo y asegurar una retribución futura al que practica la justicia, contra el inmoralismo de algunos sofistas.

POLÍTICA


Su obra más importante, la República, está dedicada a este tema. Platón es ante todo un pensador político. Él ha conocido en su vida diferentes formas históricas de gobierno, que clasifica de mejor a peor en las siguientes:

Formas históricas de gobierno


1.Timocracia


Se trata de una aristocracia gobernada por guerreros en donde, consiguientemente, falta la sabiduría rigiendo sus actos. El gobierno que se rige entonces por la ambición, la acumulación de riquezas, la búsqueda del poder por el poder y el ansia de honor que caracteriza a esta clase.

Conforme pasan las generaciones, los hijos de los militares, ya instalados en el poder cómodamente, perderán las cualidades que regían el comportamiento de sus padres, como el valor y la austeridad, con lo que finalmente conducirán el gobierno a una…

2. Oligarquía


Que es aquel tipo de gobierno en el que unos pocos acaparan el dinero y las riquezas, mientras que la mayoría de ciudadanos se empobrece. Llegará un momento en que el número de ciudadanos pobres sea muy numeroso y se rebelarán instaurando una nueva forma de poder, la…

3. Democracia


La democracia (recordemos que democracia proviene de demos=pueblo, y cracia=gobierno) es el gobierno de todos, que rompe con un principio fundamental para Platón: el principio de función específica, según el cual, cada ciudadano ha de desempeñar en la polis la función para la que es más apto y está mejor preparado. En la democracia, el demo ignorante busca sólo la satisfacción de sus pasiones, sin pensar en lo común, en la polis, y el gobierno degenerará en una anarquía. En este punto, el pueblo, cansado del caos reinante, confiará el gobierno a un solo individuo para que imponga orden, ley, se establece una…

4. Tiranía


: donde se impondrá la demagogia y la astucia, y la justicia habrá perdido todo su sentido. La tiranía viene a demostrar la tesis de Platón: la extrema injusticia coincide con la extrema infelicidad. En esta forma de gobierno, nadie es feliz, el pueblo para acabar con los enemigos del tirano y para satisfacer sus caprichos es sometido a continuas guerras que acaban arruinándolo, y el propio tirano, gobernado por el miedo, ha de vivir siempre custodiado.

Así es como, según Platón, se suceden las formas de gobierno unas a otras a lo largo de la historia, debido a la falta de fundamento en la justicia. De todas ellas tuvo un conocimiento directo Platón: De la timocracia y la oligarquía, en Creta y Lacedemonia; de la democracia, en Atenas; y de la tiranía, en Siracusa. Para hacer frente a esta situación, desarrolla su propia concepción de un estado justo que explicaremos a continuación: la Aristocracia. Se trata de un estado ideal que, frente a los anteriores, pretende escapar al tiempo y al devenir, donde todo está rígidamente controlado para impedir que se introduzca la más mínima variación y la degeneración hacia la timocracia.

Forma ideal de gobierno: la Aristocracia

La justicia en el Estado


La teoría de Platón gira en torno a dos principios fundamentales:

a) Correlación estructural entre el alma y el estado. Según Platón, el estado posee la misma estructura tripartita que el alma humana. Tres son, en efecto, los grupos o clases sociales de que se compone un estado:

-productores: dedicados a la actividad económica, a la producción de bienes y al comercio.

-guardianes auxiliares: dedicados a la defensa y al mantenimiento del orden, a las tareas militares y policiales.

gobernantes o guardianes perfectos

Estas tres clases sociales se corresponden con las tres partes del alma: los productores con la parte concupiscible, los guardianes con la parte irascible, y los gobernantes con la razón.

b) Principio de especialización funcional. De acuerdo con este principio, cada individuo y cada grupo social ha de dedicarse a la función o tarea que le es propia. Platón justifica este principio no sólo en razones de carácter práctico (los resultados son mejores cuando cada cual realiza las tareas en que está especializado), sino también en consideraciones teóricas: en todo sistema complejo natural, sea éste un organismo o un estado, cada parte está destinada a realizar una función específica.

De la conjunción de estos dos principios resulta la concepción platónica de la justicia, la misma para el estado que para el alma individual. En el alma, la justicia se produce cuando cada parte hace lo que le es propio, y en el estado se realiza cuando cada uno de los grupos sociales realiza la función que le corresponde (especialización funcional) y la realiza de modo adecuado, por poseer la virtud que le es propia: prudencia en el caso de los gobernantes, fortaleza o valor en los guardianes y moderación o templanza por parte de los productores.

PARTE DEL ALMA                                            CLASE                                                   VIRTUD

racional               ……………………………..                            Filósofos              …………….               prudencia


irascible               ………………………………           Guerreros            …………….               fortaleza


concupiscible      …………………….                      Trabajadores     …………….               templanza


                Platón considera que estos estamentos (al revés de como funcionaba el sistema aristocrático tradicional) no deberían ser estancos. La pertenencia o no pertenencia a un estamento no vendría dada por herencia o riqueza sino que, según las capacidades demostradas desde niño, se educaría a los ciudadanos para formar parte de uno u otro.

De acuerdo con la filosofía platónica, a la razón le corresponde por naturaleza gobernar, tanto en el individuo como en el estado. Las otras partes (irascible y concupiscible en el alma, guardianes y productores en el estado) han de someterse a los dictados de aquélla de acuerdo con las exigencias de la justicia.

Desde este punto de vista, esto configura un estado que puede definirse como el gobierno de los filósofos (sabios). Su saber le permitirá adoptar en cada caso las disposiciones más adecuadas. Toda la teoría de Platón se centra en esta convicción. A menudo la expresa en sus escritos cuando afirma que «no cesará en sus males el género humano hasta que los que son recta y verdaderamente filósofos ocupen los cargos públicos, o bien los que ejercen el poder en los estados se conviertan, por especial favor divino, en filósofos en el auténtico sentido de la palabra» (Carta VII).

La educación


Platón piensa que la finalidad fundamental del estado es de carácter moral: promover la virtud y la justicia, tanto individual como socialmente. De este modo se conseguirá una vida feliz (Platón retiene la convicción socrática de que la felicidad depende esencialmente de la virtud).

Con una concepción tan fuertemente «moralizante» del estado no tiene nada de particular que Platón conceda una importancia fundamental a la educación. Ésta, que será competencia exclusiva del estado, se organiza en dos niveles:

a)En el nivel primario, común a todos los ciudadanos, la educación se lleva a cabo por medio de la gimnasia y la música (cultivo del cuerpo y cultivo del espíritu, respectivamente).

b)En el segundo nivel, reservado ya a los futuros gobernantes, se prolongará desde los veinte hasta los treinta y cinco años. Se desarrollará, en una primera fase, con un estudio detallado y progresivo de las matemáticas en sus distintas ramas para, en su fase definitiva, abordarse la dialéctica, que culminará en el conocimiento del bien.

Otras medidas políticas


La utopía platónica de la República comporta, otras medidas:

– la absoluta igualdad entre hombres y mujeres: éstas serán educadas y entrenadas del mismo modo que aquéllos y tendrán las mismas oportunidades de llegar a guardianes y a gobernantes.

– abolición de la familia y de la propiedad privada para los guardianes y los gobernantes (no para el grupo social de los productores). Estas dos medidas no tienen una función económica (como en ciertas utopías modernas y contemporáneas), sino una función exclusivamente moral: se pretende evitar que el egoísmo se apodere de guardianes y gobernantes, se trata de promover el sentimiento de comunidad entre ellos, que se dificultaría si cada cual poseyera «mujeres e hijos distintos».


ARISTÓTELES

CONTEXTO HISTÓRICO Y FILOSÓFICO

Contexto histórico

Tras las guerras del Peloponeso, Atenas sufre un duro revés, que supuso una profunda crisis económica y un claro declive de la polis.

Macedonia, pueblo bárbaro para los griegos, fue un reino que estuvo al margen del proceso de desarrollo histórico  helénico hasta la llegada de Filipo II, que convirtió Macedonia en una gran potencia militar.

Cuando Filipo fue asesinado, le sucedió su hijo Alejandro Magno. Este derrotó a los persas y creó un gran imperio. Tras su muerte, se dividió el Imperio, dando comienzo el período helenístico.

Desde el punto de vista sociocultural, Alejandro desempeñó un papel fundamental. Educado por Aristóteles e influido por un ideal de cultura universal, favoreció el desarrollo de centros culturales y docentes, como la Biblioteca de Alejandría, en un claro intento por impulsar el conjunto de los saberes y, en concreto, los especializados:

En matemáticas, destacaron Euclides y Arquímedes. En astronomía, contó con las figuras de Aristarco de Samos, precursor del heliocentrismo. En medicina, Hipócrates.

En literatura: Surgen dos géneros literarios: la tragedia y la comedia, en los que se pretende presentar los problemas de los hombres y de la polis. Cabe mencionar aquí a Aristófanes.

-En el arte. Es destacable el desarrollo del urbanismo. La arquitectura se concretó en la creación de los tres órdenes (dórico, jónico y corintio) y en la construcción de templos como el Partenón o el Erecteion, y en la escultura, en las obras de Mirón, Fidias y Policleto, que trataron de plasmar el ideal platónico.

En el conocimiento de la historia: nace la historiografía como un intento no solo de narrar acontecimientos, sino de buscar en ellos una razón que los explique. Este es el caso de Heródoto, Tucídides y Jenofonte.

Contesto filosófico

                Aristóteles (384-322 a. C) fue hijo de Nicómaco, médico del rey Amyntas II de Macedonia. Quedó huérfano muy pronto, y su tutor lo envió a estudiar a la Academia de Platón cuando contaba sólo 17 años. Allí permaneció veinte años, hasta la muerte de su maestro. Esta prolongadísima estancia junto a Platón marcará su vida y su pensamiento. Según Diógenes laercio, Platón habría dicho: «Aristóteles me ha pateado como los potros a su madre cuando les ha dado a luz». Pero, en realidad, la actitud de Aristóteles hacia su maestro fue la de respeto, aunque dentro de la más resuelta independencia de crítica filosófica. A la muerte de Platón, dejó la academia y no volvió más a la escuela donde se había formado.

En el 343 a. C., Aristóteles fue llamado por Filipo de Macedonia, para hacerse cargo de la educación de su hijo, Alejandro Magno, que entonces tenía 13 años. En el 336 a. C., muere asesinado Filipo y le sucede su hijo Alejandro.

Aristóteles regresó entonces a Atenas[2] y fundó entonces su propia escuela, el Liceo, que comprendía, además de un edificio y un jardín, el paseo o perípatos del que tomarían nombre sus discípulos («peripatéticos»), quizá por dar las clases paseando. Frente a la orientación de la Academia -cada vez más consagrada a especulaciones abstractas acerca de las Ideas-, el Liceo se parece mucho más a una Universidad moderna dedicada a la investigación científica. Bajo la dirección de Aristóteles, sus discípulos se consagraron en cuerpo y alma a reunir datos y observaciones sobre los temas más diversos. La investigación histórica dio como resultado una recopilación de 158 constituciones de ciudades griegas, una lista de los vencedores de los Juegos píticos, estudios sobre las costumbres de los bárbaros, investigaciones filológicas y sobre la historia de la literatura griega.  Pero quizá lo más notable fueron los estudios sobre historia natural o biología, en los que, junto a errores evidentes, se encuentran observaciones y descripciones casi insuperables. Tanto que Darwin escribió: «Linneo y Cuvier son mis dioses, pero son unos niños comparados con el viejo Aristóteles». El principio que rige estos estudios aparece en La generación de los animales (en relación con el estudio de las abejas):

«Los hechos no han sido todavía observados de modo satisfactorio; si alguna vez lo son, se debe dar más crédito a la observación que a las teorías, y a las teorías únicamente si están confirmadas por los hechos».


            En conclusión, puede decirse que el proyecto aristotélico es de carácter fundamentalmente científico y práctico.

ESCRITOS

Sus obras dirigidas al gran público se han perdido; en cambio, nos han llegado una gran cantidad de apuntes recogidos por sus alumnos de las lecciones que Aristóteles daba en el Liceo[3].

Sus temas son muy diversos (metafísica, física, lógica, ética, política, biología…) y constituyen una obra enciclopédica.

Aunque sus escritos tardaron más en conocerse que los de Platón, cuando se traducen en la Edad Media será conocido como «el Filósofo» por judíos, árabes y cristianos, pasando a ser  criterio de autoridad de la época.

METAFÍSICA

1. La crítica a la teoría platónica de las ideas


Aristóteles dedica mucho espacio a esta crítica, quizá para justificar su ruptura con la Academia y la orientación de su pensamiento. En un pasaje de la Ética a Nicómaco dice lo siguiente:

«Han sido nuestros amigos los que han creado la teoría de las Ideas. Pero hay que seguir el parecer de que para salvar la verdad es preciso sacrificar nuestras preferencias, tanto más cuanto que también nosotros somos filósofos. Se puede amar a los amigos y a la verdad; pero lo más honesto es dar preferencia a la verdad».

Según Aristóteles, la teoría de las ideas parte de Sócrates, en su intento de definir la esencia de las cosas. Al definir una esencia («lo que es» tal cosa) se obtiene el concepto general o universal de la misma. Pues bien, según Aristóteles:

«Sócrates no otorgaba una existencia separada ni a los universales ni a las definiciones. Pero los filósofos que vinieron después los separaron y dieron a esta clase de realidades el nombre de «Ideas». Y de este modo llegaron a admitir como Ideas todo lo que se afirma universalmente».

No es posible que la esencia de las cosas exista separada de las cosas


Es el carácter separado de las esencias lo que Aristóteles no puede admitir. Todas las críticas se centran en este punto: intentando explicar este mundo, Platón lo duplica (postula otro mundo, el de las ideas), con lo cual la dificultad se duplica también: ahora hay que explicar los dos mundos.

2. La sustancia


Aristóteles reprocha a Platón el haber afirmado que lo verdaderamente real era la Idea (concebida como existiendo «separada» de las cosas individuales). Para Aristóteles, sustancias (el «ser» propiamente dicho) son únicamente los individuos concretos, como “Sócrates” o “este caballo”. Así, este mundo recupera su plena realidad: es al individuo -y no a la Idea- a lo que debemos llamar «sustancia».

«La sustancia, en el sentido más fundamental, primero y principal del término, es aquello que ni es afirmado de un sujeto, ni está en un sujeto: por ejemplo, el hombre individual o el caballo individual. Pero podemos llamar «sustancias segundas» a las especies en las que están contenidas las sustancias tomadas en el primer sentido; y aun hay que añadir a las especies los géneros de esas especies. Por ejemplo, un individuo hombre está contenido en la especie «hombre», y a su vez esta especie se incluye en el género «animal». De entre las sustancias segundas, la especie se llama «sustancia» con más razón que el género, ya que está más cerca de la sustancia primera (el individuo). Por otra parte, «sustancia», hablando estrictamente, se aplica sólo a las sustancia primeras, ya que únicamente ellas subyacen a todas las demás cosas».

En conclusión, Aristóteles distingue dos tipos de sustancias:
sustancia primera: el individuo concreto (v.g.: “Sócrates”) y sustancias segundas: el género y la especie (v.g.: animal y hombre, respectivamente), afirmando taxativamente que en sentido estricto la «sustancia» es el individuo concreto.

3. La materia y la forma (Teoría hilemórfica)


Aristóteles sostiene que la sustancia, es decir, el individuo concreto, es un compuesto de materia (hyle) y forma (morphé):

La forma es la esencia de la cosa, la sustancia segunda, la especie, y es, según Aristóteles, eterna; pero no existe sino en la materia: «forma embebida en la materia». Al fabricarse una esfera de bronce o al engendrar a un hombre, ni la esfera ni la naturaleza humana son engendradas o fabricadas. Lo que se produce es un compuesto que tiene esa forma. Por eso, todo lo que deviene debe poseer también materia, la cual recibe esa forma.

La materia próxima es, por ejemplo, el bronce o «esta carne y estos huesos». Aristóteles habla también de una materia primera, eterna, algo absolutamente indeterminado, carente de forma, cualidades o extensión determinada, que nos recuerda la materia prima del Timeo de Platón.

En conclusión, aunque materia y forma son eternas, no existen independientemente, sino únicamente en el compuesto de ambas.

4. La potencia y el acto


La teoría de la potencia y el acto es una explicación del devenir de la sustancia. Parménides, al operar únicamente con los conceptos de «ser» y «no-ser», había deducido la inmovilidad del Ser (monismo estático). Aristóteles añade otra forma de real de no-ser: la potencia, y mediante este nuevo concepto explica el devenir de la sustancia:

«Hay que decir que todo cambio se efectúa del Ser en potencia al Ser en acto, por ejemplo, del banco en potencia al blanco en acto. Lo mismo vale para el aumento y la disminución».


Así pues, en todo ser hay lo que ese ser ya es -el acto y su poder llegar a ser -la potencia- lo que todavía no es. Así, el acto y la potencia están en la misma relación que el germen y la planta, o el tener los ojos cerrados (pero poseyendo la facultad de ver) y el ver. La potencia es de dos tipos: potencia activa, es decir, poder o facultad de producir un efecto en una cosa (potentia, en latín), y potencia pasiva, o posibilidad  de pasar de un estado a otro y de recibir la acción de una potencia activa (possibilitas, en latín). La potencia activa se encuentra en el agente, y la pasiva en el que experimenta la acción: así, por ejemplo, el fuego tiene el poder de quemar, y lo graso la posibilidad de ser quemado.

El acto es para Aristóteles la perfección, acabamiento y fin, tener, poseer: es lo que ha sido llevado a término.

Potencia-acto y materia-forma son estructuras paralelas. La materia, en efecto, es o está en potencia (pasiva) de la forma. Y la forma es lo que actualiza la materia, la perfecciona.

«La materia está en potencia porque tiende hacia la forma; y cuando está en acto es porque posee su forma. La forma es acto».

FÍSICA

La Física, o estudio de la naturaleza, fue el objeto principal de la investigación de los presocráticos. Parménides la redujo a «opinión» engañosa, ya que su filosofía del Ser implicaba una negación de la naturaleza misma. Y Platón no la consideró como ciencia (la ciencia sólo puede versar sobre las ideas), sino como un conjunto de conjeturas. Con Aristóteles, la Física recupera su valor científico.

1. La naturaleza



Aristóteles entiende por naturaleza el principio interno de movimiento que poseen los seres vivos que les lleva a alcanzar la forma que les es propia (cada cual posee en sí mismo el principio de su desarrollo y de sus transformaciones). Esta forma es para cada uno de ellos su perfección. Así, por ejemplo, un embrión realiza un proceso complejo de operaciones vitales (nutrición, desarrollo) encaminadas a conseguir la forma y perfección características del adulto de su especie.

Los procesos biológicos parecen presididos por un plan, por una finalidad interna que los orienta y dirige. El modelo aristotélico de la naturaleza basado en la biología- es, pues, un modelo teleológico.

2. Las cuatro causas



Puesto que conocer algo científicamente es comocer sus causas, la Física debe ocuparse de establecer las causas de los seres naturales. Las causas son las siguientes:


causa material (v.g., el bronce de que está hecha la estatua).


causa formal (la forma de la estatua).


causa eficiente o agente (el escultor).


causa final (adornar un templo).

Pero Aristóteles habla la mayoría de las veces como biólogo, y por eso afirma que la causa agente y la causa final se reducen a la forma: es ella quien mueve al ser vivo desde dentro (como naturaleza), y su perfeccionamiento es la finalidad de la vida.

Estas cuatro causas, afirma Aristóteles, han sido sólo parcial e imperfectamente entrevistas por los filósofos anteriores: los jonios hablaron únicamente de la materia (agua…), el principio del movimiento fue mencionado por Empédocles, y la forma por Platón. La causa final no fue considerada claramente por ninguno. Sólo el sistema explicativo aristotélico se presenta a sí mismo como suficiente y completo.

3. El movimiento



En una fórmula simplificada, suele decirse que Aristóteles define el movimiento como el «paso de la potencia al acto» [4]. Aristóteles distingue las siguientes clases de cambio o movimiento:

Sustancial

Generación y corrupción de la sustancia.


accidental[5]: movimiento

– cuantitativo o según la cantidad: crecimiento o disminución.

– cualitativo o según la cualidad: alteración.

– locativo o según el lugar: traslación.

4. El alma



Es en la doctrina del alma donde más claramente se observa la evolución del pensamiento aristotélico. Así, en el primer período defiende una visión dualista del hombre: el hombre es el alma racional, la cual posee un parentesco con las Ideas y es inmortal. Esto conduce a una visión pesimista de la vida y del cuerpo: este último es la cárcel del alma. La condición del alma unida al cuerpo es semejante a la terrible tortura utilizada por los piratas etruscos, que ataban a sus prisioneros a cadáveres hasta que les llegaba la muerte. Lo mejor es, sin duda, morir cuanto antes.

Esta visión varía en el segundo período. Cada vez más alejado del platonismo, Aristóteles -que se inclina cada vez más a los estudios biológicos- niega expresamente la inmortalidad del alma.

En el tercer período, Aristóteles escribe su famoso tratado Sobre el alma, en  donde aplica al ser humano su teoría hilemórfica. Aristóteles comienza observando que, en general, todas las actividades que se han solido considerar como actividades propias del alma, son actividades que no puede realizar sin el cuerpo. Por ello, no parece posible considerar al alma como algo separado del cuerpo. Hay, pues, que partir del estudio del organismo vivo completo (el ser vivo: vegetal, animal u hombre). Este estudio le compete, sin duda, al «físico». Y el método que ha de seguir el físico es averiguar, en este caso, a qué género del ser, es decir, a qué categoría pertenece el objeto de su estudio.

Además, Aristóteles defiende la unidad del alma (contra las tres almas de Platón), por ello no se localiza en ninguna parte especial del cuerpo, sino que está presente en todo el cuerpo. Las funciones del alma son las siguientes: 1) función nutritiva; 2) función sensitiva; 3) función pensante. El alma vegetal posee sólo la primera, el alma animal también la segunda, y el alma humana las tres. Todo ello implica una visión jerárquica de los seres vivos.

5. Cosmología



Aristóteles crea una cosmología que valdrá de «paradigma» para toda la ciencia medieval, hasta la revolución científica de la Edad Moderna. Sus características más importantes son:

1) es una física decuctiva, no empírica. Así se afirma que el cielo es una esfera porque la esfera es la figura perfecta.

2) es una física dualista. Se distinguen claramente dos regiones en el cosmos: el mundo supralunar (perfecto, donde las cosas no están sometidas a generación ni corrupción, compuesto de eter) y el mundo sublunar (escenario de la generación, la corrupción, la temporalidad y la imperfección).

6. El primer motor



En el libro de la Física, el primer motor aparece como causa eficiente. Aristóteles afirma la necesidad de que exista un primer motor, causa del movimiento eterno del cosmos. En efecto: puesto que el movimiento es el paso de la potencia al acto, debe haber un motor que haga pasar al móvil de la potencia al acto, merced a que él ya posee en acto aquello que el móvil sólo posee en potencia.

En la Metafísica, se afirma además que el primer motor mueve como causa final. Es decir, «como objeto de amor o de deseo», como un ser vivo, feliz y autosuficiente. Esto ha llevado a identificar al primer motor con Dios, creador de todas las cosas y a quien todas tienden como fin.

ETICA

Aristóteles elaboró dos éticas: Ética a Eudemo y Ética a Nicómaco. Dejando a un lado la Gran Ética, que es un resumen tardío escrito por algún discípulo, aquí nos atendremos a la Ética a Nicómaco, versión definitiva de la ética aristotélica.

La Ética aristotélica es un «eudemonismo», es decir, es una ética de la felicidad. Pero es también una ética de la virtud, ya que ésta es el medio por excelencia para alcanzar la felicidad.

1. La felicidad



Aristóteles dice que cada actividad tiende a un fin. El fin del beber, por ejemplo, es quitar la sed, el fin del estudiar, aprender… y así sucesivamente. De los fines que los hombres buscan unos son más importantes que otros, por lo que se encuentran jerarquizados: se busca, al estudiar, aprobar una asignatura, pero se quiere aprobar esa asignatura para poder pasar de curso, y pasar de curso porque se pretende hacer un bachillerato, y eso para…, podríamos seguir así hasta llegar a una pregunta que incluye a todas las demás:

¿cuál es el fin último del hombre?

Este fin último – y Aristóteles piensa que en ello todo el mundo está de acuerdo- no puede ser otro que la felicidad, puesto que la felicidad se busca por sí misma, mientras que las demás cosas se buscan por ella, para tratar de conseguirla.

            Pero, ¿en qué consiste la felicidad?.
Aquí no hay acuerdo entre los hombres: unos la identifican con el placer, otros con los honores, otros con las riquezas, con la salud… y así sucesivamente. Para contestar a la pregunta de qué es lo que puede hacer feliz, Aristóteles recurre a su concepción teleológica de la naturaleza: el fin de cada cosa sólo puede consistir en la realización de la función que le es propia (el fin del cuchillo consiste en cortar y, por eso, un cuchillo es bueno cuando corta bien, el del ojo es ver…), por lo que el fin del hombre sólo puede consistir en realizar adecuadamente la función que le es propia.

            Pero, ¿cuál es la función propia del hombre?.
La sabiduría, al ser la actividad superior a la que se puede dedicar el ser humano y exclusiva de él. “Hasta donde se extiende la contemplación se extiende también la felicidad”. Ahora bien, según Aristóteles, no todos los seres humanos pueden acceder a la sabiduría. Excluye a las mujeres y a los esclavos. En esto fue fiel a su contexto social y cultural.

2. La virtud



Para Aristóteles, la virtud consiste en una disposición estable que nos lleva a elegir racionalmente en cada caso lo más correcto y conveniente.

La virtud no se adquiere por un acto aislado, sino por el ejercicio continuo que va formando el hábito. Aristóteles rechaza las otras dos doctrinas acerca del origen de la virtud: no nacemos virtuosos ni tampoco basta la enseñanza para serlo.

Por otro lado, ser virtuoso consiste en saber elegir en cada caso lo más correcto y conveniente en cada caso particular. Aristóteles señala como lo justo no puede establecerse en abstracto o en general para todas las acciones, sino de acuerdo a las circunstancias de cada caso. De ahí la importancia de la prudencia[6], que también podría denominarse “buen juicio” o «sabiduría práctica», y que consiste en la capacidad de juzgar desde la razón y el conocimiento.

POLÍTICA

La ética aristotélica desemboca en la política y parece subordinarse a ella: ambas han de tener como objetivo el bien del hombre, sin embargo “El bien es ciertamente deseable cuando interesa a un solo individuo; pero se reviste de un carácter más bello y divino cuando interesa a un pueblo y a un Estado entero”.

1. El origen de la polis



Aristóteles explica el origen de la polis desde una concepción teleológica.

-La forma elemental y primera en el tiempo fue la casa, en la que se establecen dos tipos de relación natural: hombre- mujer (destinada a la procreación) y amo-esclavo, destinada a la alimentación (la esclavitud se justifica de forma natural: al no haber desarrollado éstos el elemento razonador, están destinados al trabajo manual).

-La unión de varias casas dio origen a la aldea, constituida para protegerse mutuamente frente a los peligros de la naturaleza.

-La unión de varias aldeas dio lugar a la polis, constituida para satisfacer las necesidades más sublimes del ser humano, las que verdaderamente le hacen humano: El afán de saber, el arte, la búsqueda del bien y la justicia, etc. Su fin no es sólo vivir, sino “vivir bien”. Por “vivir bien” no hay que entender abundancia de bienes materiales (una “buena vida”), sino una vida conforme a la virtud. Aristóteles da a la política un claro contenido ético, al poner a ésta bajo la tutela de la virtud, que se convierte en el fin y el ideal a que debe aspirar la ciudad. Sólo la polis es, pues la comunidad perfecta, donde el hombre se realiza como hombre y encuentra la felicidad. La polis es además autárquica (se gobierna a sí misma) y autosuficiente (se basta a sí misma).

Aunque la casa es la primera en el tiempo, no lo es en importancia, pues de acuerdo a la concepción teleológica, sólo en el fin, en la obra acabada, está la perfección.

El origen de la polis es natural, no artificial. No es algo establecido mediante un pacto entre individuos (al estilo de Rousseau o de Hobbes), sino algo que pertenece a la naturaleza misma del hombre. Por tanto, dice Aristóteles, el hombre es un “animal político”.
Hay otros animales que también viven en grupos, como los rebaños, pero el hombre y la polis pertenecen a otro orden, como lo demuestra el hecho de que sólo el hombre posee el lenguaje. El resto de los animales tienen “voz”, que les sirve para comunicar los estados de ánimo o expresar dolor y placer; el hombre tiene “palabra”, mediante la cual puede dialogar con sus semejantes acerca del bien y del mal, de lo justo y lo injusto, y de las demás cualidades morales”.


Por todo lo dicho, Aristóteles concluye: “Aquél que no puede vivir en sociedad, o no tiene necesidad de ello porque es autosuficiente, ha de ser una bestia o un dios”. El hombre solitario es antinatural; la tendencia del hombre hacia la perfección de ninguna forma puede conseguirla en el aislamiento o la soledad.

2. Tipos de gobierno



En la Política realiza también Aristóteles, al igual que Platón en la República, una investigación sobre el régimen político ideal. Pero su método de investigación es distinto: Aristóteles critica la política idealista-utópica de Platón y quiere aportan soluciones realistas. En lugar de hacer un estudio teórico, piensa que la política ha de ser una ciencia empírica, y se apoya y analiza constantemente las situaciones políticas concretas que conoce (como lo demuestra el trabajo de recopilación de las 158 Constituciones de ciudades y países diferentes que encargó a sus discípulos). Se muestra muy pragmático al tener en cuenta que son las diversas condiciones geográficas, económicas o de psicología de los pueblos las que conducen a éstos a inclinarse por un sistema u otro: “Es necesario tener en la mente un gobierno no sólo perfecto, sino también realizable y que pueda fácilmente adaptarse a todos los pueblos”.


Aristóteles no se detiene en describir un gobierno ideal. Las tres formas fundamentales de gobierno:
Monarquía (gobierno de uno solo), Aristocracia (de los mejores) y Republica (de muchos ciudadanos) pueden considerarse correctas cuando el poder se ejerce mirando hacia el bien común. Pero las tres pueden pervertirse cuando el poder no se orienta a la realización de la justicia, sino al beneficio particular del que gobierna, dando lugar, respectivamente, a: la Tiranía, Oligarquía y Democracia.

¿Cuál es la mejor forma de gobierno y cuál es la mejor clase de vida para la mayoría de las ciudades?. Aristóteles afirma que la mejor forma de gobierno es la aristocracia, pero desde su espíritu realista, reconoce que no es alcanzable para la mayoría de las ciudades, que no reúnen una virtud superior a la normal. Por ello propone un “régimen mixto” que, a falta de nombre peculiar, designa con el nombre de “politeia” o república. El régimen mixto resulta de combinar diestramente todas las constituciones conocidas, para extraer de cada una de ellas sus ventajas y evitar los inconvenientes, los fallos que han hecho que ninguna de ellas sea estable. Ortega ha observado que es una solución desesperada, consecuencia de la absoluta desconfianza frente a todos los regímenes, después de haberlos ensayado y visto fracasar; es –ha dicho- la mezcla de todos los medicamentos cuando ninguno de los remedios aislados ha resultado eficaz.  El régimen mixto posee tres características:

3

Posibilidad real de existencia

El “régimen mixto” es una clase de vida de la que pueden participar la mayoría de los hombres y de las ciudades. Aristóteles abandona la posición tradicional de los escritores políticos: en lugar de fingir unas condiciones ideales para establecer en ellas un régimen “a pedir de boca”, se atiene a las posibilidades medias reales, para preguntarse qué se puede hacer en las ciudades, en estas que existen en el mundo, no en un lugar soñado.

4

Seguridad y estabilidad

Esta es su excelencia y su justificación. Para conseguir esto, la politeia o república debe ser un régimen intermedio entre la oligarquía y la democracia, con una amplia clase media. Aristóteles define la clase media como el intermedio entre ricos y pobres: los ricos, que se dejan llevar por el egoísmo y la ambición (oligarquía), y los pobres, que son siempre una carga y un peligro para el Estado (democracia). El régimen intermedio es el mejor, “puesto que es el único libre de sediciones”.

c.         Aristóteles no concede el derecho de ciudadanía a todos los elementos que componen la ciudad; porque en la ciudad no todos son iguales: “La justicia consiste en la igualdad, y es así; pero no para todos, sino para los iguales; y se piensa que la desigualdad es justa, y es así, pero no para todos, sino para aquellos que son desiguales”. Aristóteles excluye a los esclavos (que tienen que trabajar para que los ciudadanos libres se dediquen a la Filosofía) y a las mujeres. También excluye a los artesanos, labradores y mercaderes, de los que dice que es preferible que sean esclavos. En la categoría de hombres libres entran solamente las tres clases superiores: los guerreros, los sacerdotes y los magistrados.


LA FILOSOFÍA EN EL IMPERIO ROMANO

Con la conquista de Grecia por las legiones romanas en el S. II a. C., la cultura griega sufre un auténtico colapso y el centro de gravedad se traslada hacia Occidente, hacia Italia como centro.

Si la polis griega había intentado mantenerse dentro de unos límites reducidos, con Roma sucede todo lo contrario: amplía continuamente sus límites hasta crear un Imperio. La extensión del Imperio Romano facilitaba las relaciones entre los diversos ambientes culturales.
Su dominio sobre Judea ha extendido las ideas cristianas, y entre ellas el mesianismo de Jesús de Nazaret, que anuncia la liberación en una trascendencia, en el mundo celeste, fuera de la condición terrena.

Hay dos etapas en las relaciones del cristianismo con el Imperio:

1. El cristianismo es objeto de persecución debido a que no acepta la religión del Imperio

2. El cristanismo se convierte en la religión oficial del Imperio, después de Constantino (año 313)

Aparece la Patrística (los Padres de la Iglesia), de los cuales S. Agustín es la figura más importante. Los Padres de la Iglesia aunque en general mantuvieron una actitud bastante negativa ante la filosofía (la verdad es sólo Cristo), piensan que en los filósofos griegos hay algunas «semillas de verdad», sobre todo en Platón: «Nadie se ha acercado tanto a nosotros», escribe S. Agustín. Pese a todo, para los Santos Padres, la fe es superior a la razón, siempre la filosofía aparece subordinada a la fe, y en la última época de la Patrística, San Juan Damasceno dirá algo que repetirán frecuentemente los escolásticos: «La filosofía es sierva de la teología».


La Caída del Imperio Romano (476) hace que se fracture definitivamente el Imperio. Este hecho es interpretado por S. Agustín y es juzgado como algo necesario: Roma es la Babilonia de Occidente, pero con la caída del Imperio no desaparecerá la Iglesia.

EL CRISTIANISMO FRENTE A LA FILOSOFÍA GRIEGA

El cristianismo trajo consigo doctrinas radicalmente nuevas, ajenas a cuanto habían afirmado los filósofos anteriores. Veamos las más importantes:

A) La nueva concepción de la verdad


Según el mensaje cristiano, Dios ha hablado a los hombres. Primero, a través de los profetas del Antiguo Testamento, y después, él mismo, encarnándose en Cristo. Esta circunstancia hace que el cristianismo presente una actitud ante la verdad bien diferente de la actitud de la filosofía de esta época. En primer lugar, la filosofía griega se caracteriza por insistir en los límites del conocimiento humano. La convicción de la imposibilidad de un conocimiento absoluto de la verdad estaba muy extendida por el Imperio Romano. Además, la filosofía griega de ésta época se caracteriza por haberse acostumbrado a la pluralidad de escuelas filosóficas. El diálogo entre todas ellas fue posible  aceptando un doble supuesto: que ninguna posee la verdad a secas y que todas se encuentran en un plano de igualdad.

El cristianismo niega estos dos supuestos


Al afirmarse de origen divino, la verdad cristiana se presentaba como la verdad a secas y, por tanto, con pretensiones de situarse en un plano superior al de las doctrinas filosóficas con que había de dialogar. Esa actitud desagradaba a los filósofos, a quienes parecía primitiva e insultante, acostumbrados como estaban a considerar que una teoría es para discutirla serenamente y no para defenderla fanáticamente hasta morir mártir por ella. El mantenimiento de esta actitud fue lo que permitió al cristianismo no desdibujarse ni acabar fundiéndose con las escuelas filosóficas.

B) La nueva imagen de Dios


– monoteísmo:

la filosofía griega no había alcanzado nunca el monoteísmo en sentido estricto, si bien es cierto que se había acercado de un modo notable a posturas monoteístas en Jenófanes y Platón.

– creacionismo:

según el cristianismo, Dios creó el mundo de la nada. La idea de creación es también extraña a la filosofía griega. Desde Parménides, la imposibilidad de que surja algo de la nada absoluta fue siempre considerada como un principio racional incuestionable.

– omnipotencia:

la idea de omnipotencia está vinculada al monoteísmo: ¿cómo podrían ser omnipotentes una pluralidad de dioses?. La idea de omnipotencia da paso a los milagros. Estos chocaban fuertemente con el concepto de naturaleza de los griegos, que se caracteriza por el orden y la necesidad: los acontecimientos suceden como tienen que suceder. La posibilidad de una intervención arbitraria y frecuente de Dios en el universo les parecía un atentado contra el orden y la racionalidad.

C) La nueva concepción de la historia


Para los griegos, como para la mayoría de los pueblos antiguos, el mundo es eterno y la historia es cíclica. Con el cristianismo, surge una concepción lineal de la historia.
Según ésta, la historia es el escenario de la salvación y tiene un comienzo (la creación), una serie de momentos privilegiados (el pecado de Adán, la antigua alianza, la venida de Jesús), y un final (el juicio final).

Este será precisamente el tema de una de las obras más importantes de San Agustín de Hipona: La ciudad de Dios. En ella se explica por primera vez el sentido de la Historia, desde la creación del mundo hasta el juicio final. Esta historia se explica en sentido lineal (y no circular, en contra de la concepción griega). La tesis de San Agustín es que la historia se encuentra dividida en seis edades, número simbólico que representa los seis días de la creación. Desde la venida de Cristo se vive en la última edad, pero la duración de ésta sólo Dios la conoce. No hay por qué pensar que se acerca el fin del mundo.



[1] Este mito narra cómo Zeus había tenido un hijo –Zagreo- con una concubina, al cual tenía destinado el gobierno del mundo. Para impedirlo, Hera, esposa de Zeus, instó a los titanes, una antigua estirpe de gigantes, a matar al niño y devorarle. Así lo hicieron, y encolerizado, Zeus les destruyó con sus rayos y de sus cenizas hizo la raza humana. Como habían comido a un dios, quedaron poseídos de un elemento divino que se transmitió a la humanidad, mezclado con la naturaleza perversa de los titanes.

[2]             Las relaciones de Aristóteles con Alejandro no serían siempre cordiales. Él no compartía las aspiraciones universalistas de Alejandro y hubiera preferido que los persas fueran considerados como esclavos en lugar de ser asimilados a los griegos. Las polis griegas, tras el gobierno de Alejandro Magno, perderán su independencia. Alejandro, de sus conquistas, creó un inmenso imperio en el que la cultura griega se mezcló con la de los pueblos conquistados. A su muerte, se establecieron tres grandes monarquías: Egipto, Asia y Macedonia, pero en el marco de las nuevas monarquías territoriales las antiguas polis democráticas habían perdido su independencia y aparecían subordinadas a los nuevos monarcas absolutos.

[3]               La recopilación final que nos ha llegado de los escritos aristotélicos fue llevada a cabo por Andrónico de Rodas. Éste debió de encontrarse con una gran masa de materiales dispersos, pequeños tratados destinados a los alumnos del Liceo y apuntes de clase. Agrupó estos materiales y los publicó. Aristóteles murió en el año 322 a. C., y estos cursos fueron publicados en el año 60 a. C.

[4]               Como puede observarse, la «privación» no es puro no-ser, sino un no-ser relativo: es poder-ser (potencia) de un sujeto. De este modo supera Aristóteles la simple oposición no-Ser – Ser de Parménides, que convertía el movimiento en algo ininteligible y, por tanto, imposible.

[5]               El accidente es lo que ocurre a la sustancia sin constituir un elemento esencial. Los accidentes son lo que pertenece a un ser, pero no siendo necesario ni constante. Es lo que aparece y desaparece sin acarrear la destrucción del sujeto. Los accidentes no pueden existir separadamente de la sustancia.

[6]               Platón, como vimos, concedía a la prudencia un lugar preeminente en su doctrina de las virtudes, considerándola la virtud propia de la razón, es decir, de la parte superior del alma.

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