Corriente ética utilitarista

Conforme al Principio de la Mayor Felicidad […], el fin último, con relación a la cual todas las demás cosas son deseables (ya estemos considerando nuestro propio bien o el de los demás), es una existencia libre, en la medida de lo posible, de dolor y tan rica como sea posible en goces, tanto por lo que respecta a la cantidad como a la calidad, constituyendo el criterio de la calidad y la regla para compararla con la cantidad, la preferencia experimentada por aquellos que, en sus oportunidades de experiencia (a lo que debe añadirse su hábito de auto- reflexión y auto-observación), están mejor dotados de los medios que permiten la comparación. Puesto que dicho criterio es, de acuerdo con la opinión utilitarista, el fin de la acción humana, también constituye necesariamente el criterio de la moralidad, que puede definirse, por consiguiente, como “las reglas y preceptos de la conducta humana” mediante la observación de los cuales podrá asegurarse una existencia tal como se ha descrito, en la mayor medida posible, a todos los hombres.
John Stuart Mill, El utilitarismo, cap. II

1. [2 puntos] Explique brevemente (entre sesenta y ochenta palabras) las ideas principales del texto y cómo aparecen relacionadas.

En el presente texto de J.S. Mill, el tema principal es el principio de la felicidad y su relación con la moral. En el texto encontramos tres ideas importantes. Primeramente, el autor nos habla del principio de la felicidad, nos dice que el fin último de la vida humana es reducir el sufrimiento y aumentar el placer.
Seguidamente, Mill nos habla de ciertas personas que tienen una gran experiencia al comparar, a partir de la propia observación, los criterios de calidad y cantidad referidos al principio de la felicidad. Estas personas son los llamados jueces competentes y nos dicen que el placer hay que distinguirlo por su calidad y su cantidad. Finalmente, el autor habla de la aplicación del principio de la felicidad en la moral, cuyo objetivo es asegurar una vida lo más feliz posible para todos.
2. [1 punto] Explique brevemente (entre cinco y quince palabras en cada caso) el significado que tienen en el texto las palabras o las expresiones

Cantidad:


Una cierta duración en el tiempo y una cierta intensidad del placer.

Calidad:


Diferencia en los placeres teniendo en cuenta si se relacionan con el pensamiento, los sentimientos o el cuerpo físico.
3. [3 puntos] Explique el sentido y la justificación del Principio de la mayor Felicidad en el utilitarismo de John Stuart Mill. (En la respuesta, debe referirse a los aspectos del pensamiento de Mill que sean pertinentes, aunque no aparezcan explícitamente en el texto.)

El objetivo principal de Stuart Mill, quien era testigo de las injusticias y las miserias a las que estaba sometida la gran mayoría de la población inglesa, es el reconocimiento y el alivio del sufrimiento en el mundo, y, por supuesto, promover la felicidad entre los humanos. Siguiendo la teoría utilitarista, entendemos por felicidad la presencia del placer y la ausencia del dolor. Para Mill, la felicidad es el fin último en las vidas de las personas y, para él, la felicidad de cualquier persona es tan importante como la de cualquier otro. La felicidad es el único y último patrón para saber los objetivos que hay que perseguir. Pues bien, el Utilitarismo mantiene que las acciones son correctas o incorrectas en la medida en que promueven la felicidad o el dolor.

 Stuart Mill, es un autor consecuencialista. El Utilitarismo es una forma de consecuencialismo porque en él se valoran moralmente las acciones realizadas según sus consecuencias. Las acciones son correctas si tienen consecuencias positivas, son consideradas incorrectas si tienen consecuencias negativas. Es importante hacer una breve referencia a una corriente importante de la ética no consecuencialista. Es decir, a la deontología, cuyo principal representante es el alemán Kant. La deontología tiende a juzgar las acciones según aquello que debe hacerse o no, independientemente de las consecuencias. El imperativo categórico resume la ética kantiana. El imperativo categórico, no es un imperativo hipotético o condicional, básicamente nos dice que actuemos de forma que podamos desear que la acción realizada sea universalizable. Pongamos el ejemplo de la mentira. Según el imperativo categórico, mentir está mal independientemente de sus consecuencias. ¿Quién desea que la mentira sea universalizable?. Según el utilitarismo, la mentira puede ser correcta o incorrecta según sus consecuencias. Proteger a tu amiga de un maltratador mendiante la mentira, es una acción correcta según Mill. Stuart Mill, junto al iniciador del utilitarismo, Jeremy Bentham, es un autor hedonista. El hedonismo dice que las únicas cosas que son intrínsecamente buenas son los estados de conciencia placenteros. Hay que destacar que MIll es un filósofo conocido por tratar el tema del hedonismo desde un punto de vista cualitativo, distinguiendo calidades superiores e inferiores de los placeres y, Bentham, desde un punto de vista cuantitativo, ya que nos indica que los placeres tienen una cierta duración en el tiempo y una cierta intensidad en el momento. ¿Mill nos esta diciendo que debemos dedicar toda nuestra vida en hacer feliz a la gente que nos rodea? No. El altruismo, buscar desinteresadamente la felicidad general, se aplica erróneamente al utilitarimo. Pero esto no es el objetivo de Mill ni lo que pensaba. El prinicipio de la utilidad es aplicable a todos los aspectos de la vida, en todas las Artes de la Vida, según Mill. En ese terreno podemos diferencias tres Artes de la vida: la Moralidad, la Prudencia y la Virtud. Es decir, en primer lugar tenemos el ámbito de la obligación moral, después, aquello que es conveniente sin ninguna obligación. Por último, el ámbito de las acciones que van más allá del deber; el ámbito del merito y la virtud. Resumiendo, una acción altruista no debe interpretarse como una acción obligada moralmente, sino que al realizarla, merecemos un elogio y reconocimiento. En conclusión, Stuart Mill es un filósofo que se preocupa especialmente por el bienestar de la mayoría de la gente que vive en unas condiciones detestables. Intenta promover, y esto esta reflejado en sus escritos y en la teoría utilitarista y en la vida de Mill, la mayor felicidad para el mayor número de gente posible.
4. [2 puntos] Compare la concepción de moralidad en Mill con otra concepción de la moralidad que se pueda encontrar en la historia del pensamiento occidental.

En el ámbito de la concepción de la moralidad, comparemos a Stuart Mill, cuya teoría ética es consecuencialista, con Immanuel Kant y Aristóteles, autores de grandes orientaciones de la ética no consecuencialista. Primeramente, la ética consecuencialista de Mill, juzga las acciones según las consecuencias. Una buena acción es aquella que tiene consecuencias buenas, y, evidentemente, según los utilitaristas, una mala acción es la que tiene consecuencias dolorosas. En caso de la mentira, por ejemplo, si mintiendo puedo proteger a una persona de su marido violento, la mentira seria correcto, ya que tendría consecuencias positivas para dicha persona protegida. Kant es un pensador fundamental en la historia de la ética, su ética es deontológica. Basándose en el imperativo categórico, la ética kantiana dice que debemos obrar de manera que deseamos o no que nuestra acción sea universalizable. Por ejemplo, si hablamos de la acción de mentir, según el imperativo categórico no debemos mentir nunca ya que dicha acción no es deseable que sea universal. Por otro lado tenemos a Aristóteles, filósofo griego, quien es el representante de otra corriente de la ética moral, la ética de la virtud, la cual afirma que una acción es buena o mala en función del carácter del agente que la realiza. Por ejemplo, habría que considerar si la decisión de mentir o no muestra sobre el carácter de una persona. Para Aristóteles, las acciones buenas son aquellas que son consecuencia de un carácter virtuoso. Aunque la teoría de Mill se diferencie de estas dos corrientes no consecuencialistas, él nunca los consideró como rivales en el campo de la moral. Los verdaderos rivales de Mill fueron los intuicionistas, un grupo de autores que afirmaban que poseemos un sentido moral, semejante a los sentidos físicos. Mill creía que ese supuesto sentido moral llevaba a una ética conformista, en la que quedaban justificadas las injusticias sociales que él denunció.

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