Comparación Descartes Santo Tomás

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Cada uno recorre un camino diferente para llegar a Dios.
Descartes a partir de las ideas deduce la existencia de Dios (a priori, antes). Santo Tomás a partir de las realidades creadas llegar al creador, Dios (a posteriori, después).

Descartes llega a un Dios que se puede deducir a partir del sujeto, es decir, un Dios a medida de mis pensamientos, por grandes que estos sean. Santo Tomás llega a un Dios antes creído que pensado, que ha dejado huella de su amor en la creación.

Descartes piensa primero en Dios y luego lo acepta. Santo Tomás primero cree y luego piensa

Santo Tomás inicia sus planteamientos a partir de la experiencia que nos aportan los sentidos, mientras Santo Tomás afirma que los sentidos nos pueden engañar y no es bueno fiarse de ellos para construir filosofía.


Mientras Descartes asume el argumento ontológico de San Anselmo como una de las tres formas de demostrar la existencia de Dios (ya expuesta en el 2C), Santo Tomás lo rechaza diciendo que una cosa es que exista la idea de Dios y otra es que exista en la realidad, fuera de la mente. Santo Tomás dice que a Dios hay que demostrarlo a posteriori, estudiando los efectos llegaremos a la causa. Así elabora 5 vías:

  1. Vía del movimiento


    . Sabemos por la percepción sensible que algunas cosas se mueven à todo lo que se mueve es movido por otro y así sucesivamente hasta llegar a un motor no movido, a un primer motor = Dios.

  2. Vía de la causalidad

    . Parte del mundo sensible: nada puede ser causa de sí mismo porque para serlo tendría que haber existido antes. Debe haber una primera causa eficiente a la que los hombres llaman Dios.

  3. Vía de la contingencia

    . Algunos seres empiezan a existir y mueren, lo que muestra que pueden ser o no ser, son contingentes, no necesarios. Debe haber un ser necesario, Dios, que sea la razón de que los seres contingentes puedan existir.
  1. Vía de los grados de perfección


    . En el mundo existen seres con distintos grados de perfección. Ello exige tener un término de comparación máximo, causante de todo grado de perfección, y ese es Dios, el ser perfecto.

  2. Prueba teleológica del orden del mundo

    . Hay cosas en la naturaleza que no tienen inteligencia, sin embargo, están dirigidas a un fin. Esto no sería posible si no estuvieran gobernadas por un ser dotado de inteligencia, y este ser es Dios.

B. ACTUALIDAD DEL TEMA


Hay que decir que en las actuales sociedades occidentales, laicas, la religión ha perdido parte de su peso social y la idea de Dios no es tan importante en la Filosofía. Lo cual no significa que Dios no exista o que se haya abandonado la fe, sino que ha sido desplazada por otros temas de reflexión. La ciencia también ha abandonado la hipótesis de Dios y se centra sobre aspectos técnicos, como aplicar los conocimientos a mejorar nuestras condiciones de vida.


Ser Perfecto.
La sustancia infinita (Dios). Es el Ser Perfecto porque aglutina todas las perfecciones, incluida la existencia, rasgo que permitirá demostrar su existencia. El Dios cartesiano es un Dios filosófico, visto desde una perspectiva puramente racional; de ahí que describa su naturaleza con los atributos de infinitud, eternidad, inmutabilidad, omnis­ciencia y omnipotencia. En Descartes Dios cumple dos funciones: garantiza tanto la existencia real del mundo, como la verdad de nuestros conocimientos, de nuestras ideas. Una existencia que el propio Descartes argumentará al modo medieval usando los argumentos de S. Agustín, Sto. Tomás y S. Anselmo.

Sustancia


.  Es lo que existe por sí mismo y no necesita de ninguna otra cosa para existir. Por tanto, estrictamente sólo hay una sustancia, Dios. Por ello, cuando Descartes califica el yo pienso o los cuerpos como sustancias, aplica ese concepto de un modo analógico, ya que el yo y los cuerpos tienen cierta independencia respecto a otros seres, pero ambos han sido creados y, por tanto, dependen de Dios. Hay tres tipos de sustancia: sustancia infinita, pensante y extensa.


Duda


Incertidumbre o falta de decisión sobre la verdad o falsedad de un enunciado que hasta ese momento es, por ello, sólo una creencia u opinión. La falta de decisión lleva al inmovilismo, a la “puesta entre paréntesis” de cualquier acto o afirmación. La duda puede ser escéptica o metódica, como la cartesiana, que la utiliza como método del que se sirve, Descartes, para construir una filosofía nueva a partir de unos principios indubitables.

Sentidos


. Los sentidos, como la vista, el oído, el olfato, etc. Son órganos corporales y, como tales, pertenecen a la sustancia extensa,  a través de los cuales el hombre adquiere un conocimiento o conjunto de ideas, que nacen de sus múltiples sensaciones y que son identificadas por Descartes como ideas adventicias. Tales ideas son dudosas y carentes de validez en tanto que no se muestran de forma clara y distinta y deberán ser sometidas al tribunal de la razón como único depositario de la garantía de la validez de nuestros conocimientos.


Razón


La razón no es una simple facultad de conocimiento, sino una estructura innata a la mente humana, que se caracteriza por la intuición y la deducción. Por la intuición la razón capta las «naturalezas» u objetos simples sin posibilidad de duda o error. Por la deducción se obtienen los objetos más complejos.

Clara y distinta


Expresión fundamental en el planteamiento epistemológico cartesiano con el que el autor hace referencia a aquellas dos cualidades necesarias para que nuestras ideas y conocimientos sean verdaderos. La claridad la entendería como aquella cualidad inherente a una idea cuando ésta se presente a una mente atenta. Por su parte, la distinción se refiere a la necesidad de que tal idea se muestre a nuestra mente de modo diferente a otras evitando así cualquier confusión.


Idea


Aquello en lo que pensamos, el resultado de la actividad de pensar.  Las ideas pueden considerarse desde dos aspectos: como actos mentales y como contenidos objetivos de la mente. Como actos mentales todas tienen la misma importancia. Como contenidos de la mente, las ideas se dividen en adventicias (sentidos), facticias (imaginación) e innatas (razón). Estas últimas son las más importantes, porque sólo ellas son claras y distintas.

Verdad


. Para Descartes la verdad es la meta indiscutible del conocimiento y el objetivo de su filosofía: por verdad se entiende todo conocimiento que se ajuste a las leyes de la mente. La verdad consiste en la percepción clara y distinta por parte del entendimiento. Un conocimiento verdadero es un conocimiento claro y distinto.


Conocimiento


Conocer es averiguar por medio del entendimiento la naturaleza de las cosas, lo que son las cosas. Propiamente sólo es conocimiento el conocimiento evidente y cierto. Opiniones, creencias o dudas no son actos de conocimiento porque no conducen a la verdad.

Deducir unas de otras


. Descartes propondría como método científico el ya conocido método Hipotético-Deductivo. Éste, junto con el otro famoso método cartesiano, propuesto en la segunda parte de su obra “Discurso del Método”, comparten un elemento que los caracterizará: su naturaleza deductiva. La veracidad de nuestro conocimiento se fundamentará en el correcto uso del tribunal de la razón que se someterá a una cadena deductiva de razonamientos por los cuales obtendremos la validez de nuevos conocimientos a partir de otros ya conocidos o bien de otros que inicialmente se muestran dudosos.

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