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Materialismo


Histórico 2c

Marx y Engels crearon el materialismo histórico, que tiene por objetivo el estudio de la sociedad y las leyes que rigen su desarrollo. Estas leyes son objetivas en tanto que son independientes de la conciencia. También son cognoscibles, y en este sentido el hombre las emplea en su actividad práctica. Por materialismo histórico hemos de entender el estudio científico de la realidad social y de su evolución histórica, desde el punto de vista materialista. Marx ha elaborado un conjunto de conceptos generales que permiten estudiar cualquier sociedad completa, y no una determinada en un momento histórico determinado. Mediante una teoría económica, histórica y filosófica, Marx intenta descubrir las leyes que rigen el cambio social y presenta un método para la interpretación de los conflictos sociales y su transformación.         “la ideología alemana” contiene ya el materialismo histórico. Naturaleza e historia no pueden considerarse como antitéticas, es decir, como si se tratase de dos cosas distintas. Los orígenes del hombre como productor de su propia vida mediante el trabajo son sociales. Marx y Engels afirman que la revolución de la historia se debe a causas materiales de índole económica. Son los hombres como trabajadores con necesidades e intereses materiales los que hacen la historia.          Partiendo por caminos distintos, Marx de la critica a la filosofía hegeliana y Engels del análisis critico de la economía burguesa, habían llegado a la conclusión de que la historia de la sociedad no puede comprenderse sino como la historia de la autoproducción del hombre por si mismo en el trabajo y condiciones sociales concretas que hasta el momento habían implicado la explotación del hombre por el hombre.          La tesis fundamental del materialismo histórico consiste en la afirmación de que la existencia social determina la conciencia social. Por existencia social se entiende la vida material de la sociedad y, primordialmente, la actividad productiva de los hombres, junto con las relaciones económicas que entre ellos se generan en el proceso de producción. Por conciencia social ha de entenderse la vida intelectual de los hombres, las ideas, juicios y teorías que los dirigen en su actividad práctica.            El materialismo histórico se suele incluir en las teorías o filosofías de la sospecha las que mantienen  que para comprender la conducta de un individuo o de un grupo social no es adecuado atender a la explicación que dicho individuo o grupo da de si mismo, pues dicha explicación no es objetivo, sino mediatizada como la consecuencia de los intereses del individuo o grupo.  

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Con la caída del muro de Berlín en 1989 podría parecer que se caía también por tierra la profetización que hacia Marx en su filosofía del fin de la prehistoria, que vendría con el final del modo de producción capitalista-burgués y con la instauración en su lugar de una sociedad socialista, con la dictadura del proletariado primero, y después finalmente con la sociedad comunista. El modo de producción burgués no solo no ha sucumbido a sus propia contradicción, sino que parece que goza de mejor salud que nunca y que aquellos regímenes comunistas que podrían servir como modelo de economía alternativa y de contrapunto se han extinguido o están en vías de extinción. ¿Qué pasa entonces con la filosofía marxista? ¿Podemos declararla ya completamente obsoleta y desfasada?           Para contestar a esta pregunta podríamos preguntarnos previamente si las revoluciones comunistas llevadas a cabo han plasmado realmente la teoría de Marx. Por otra parte, ¿conllevaba el pensamiento de Marx la burocratización de todos los aspectos de la vida ciudadana y la falta de libertad que resultaron en los países comunistas? En cualquier caso, si atendemos al aspecto mas humanista de la filosofía de Marx, a su deseo de acabar con la explotación del hombre por el hombre, de superar la alimentación carácterística de la sociedad capitalista, de conseguir clarificar racionalmente nuestra conciencia social, de quitarnos las vendas de la ideología que nos impiden comprender la raíz histórica y material, económica, de muchos de los males de nuestra sociedad, entonces no podemos negarles vigencia y actualidad a los planteamientos de Marx.          Siguiendo a Julio Quesada en su libro “ Otra historia de la filosofía” podemos afirmar que vivimos en un mundo globalizado técnicamente, pero sumergido en grandes desigualdades: un tercio de la humanidad vive en la abundancia mientras el resto sobrevive en la miseria.            Podríamos citar también la obra de algunos pensadores de nuestros días, por ejemplo, Adolfo Sánchez, que ha publicado recientemente “el valor del socialismo”, donde señala el papel emancipatorio de la filosofía marxista. La obra del filosofo Peter Singer “rearmar el bagaje teórico de la izquierda”. Obras suyas como: desacralizar la vida humana y un solo mundo conservan los mismos rasgos del pensamiento socialista clásico, pero recogiendo la situación de nuestro tiempo.
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