La Filosofía de Platón y la Alegoría de la Caverna
Para realizar una justificación del texto desde la posición filosófica del autor, hay que plantear la relación de la alegoría de la caverna con la concepción platónica de lo inteligible y sus consecuencias con respecto al problema político que se plantea en la República. Es preciso señalar que esta obra es un resumen de toda la filosofía platónica que comprende las siguientes ramas:
- Ontología: la jerarquía de lo real (desde lo material hasta el Bien como realidad suprema).
- Gnoseología: con el tránsito de la ignorancia al saber.
- Antropología y ética: el acceso a la plenitud humana.
- Política: quién debe gobernar, por qué debe hacerlo y cómo.
- Pedagogía: el proceso educativo mismo.
La posibilidad de la liberación de las cadenas del prisionero que se plantea en el texto comprende las dos primeras ramas, la ontológica y la gnoseológica; pero puesto que el dualismo metafísico planteado por Platón tiene consecuencias en el conocimiento (epistemología) y la concepción antropológica y ética del ser humano, es necesario abordarlas de manera integral y no aisladas.
El Dualismo Metafísico: Mundo Sensible y Mundo Inteligible
Platón es el primer filósofo que habla de una realidad inteligible o inmaterial, y la alegoría de la caverna se basa, precisamente, en la distinción entre dos tipos de realidad: el mundo sensible o material, que conocemos por medio de los sentidos y en el cual se encuentra el prisionero de manera inicial, y el mundo inteligible de las realidades inmateriales, a las que solo se puede acceder por medio de la razón y es el mundo al cual, en el fragmento del texto, se da la posibilidad de acceder al prisionero al ser liberado de sus cadenas.
Cada uno de estos ámbitos de la realidad tiene unas características contrapuestas. El mundo sensible está compuesto por los objetos materiales y las imágenes. Las imágenes son copias de los objetos materiales, y los objetos materiales, ¿de qué son copia? De las ideas que están en el mundo inteligible. Para Platón, el mundo sensible no es el verdadero, sino que lo verdaderamente real es el mundo inteligible. Lo que hay en el mundo sensible es lo que es porque participa del mundo inteligible. Una mesa es una mesa porque «participa» (methexis) de la idea de mesa.
Jerarquía de las Ideas y el Conocimiento
En ese mundo inteligible, Platón distingue dos niveles de realidad: las entidades matemáticas y las ideas. A su vez, las ideas están jerarquizadas. Tenemos las ideas de menor nivel de abstracción (de objetos materiales, de entidades matemáticas) y las ideas de mayor nivel de abstracción o superiores (como la idea de Uno, de Belleza, de Justicia, de Ser…). Y por encima de todas ellas se destaca la idea de Bien.
Además de estar jerarquizadas, las ideas tienen ciertas características: extraespaciotemporales, eternas, inmutables, unitarias, universales, de razón, definibles. El conocimiento de las ideas no puede extraerse de los sentidos, puesto que los datos procedentes de estos no nos proporcionan un contenido adecuado al ser de las ideas, con la universalidad y la perfección inmutable que corresponde a su esencia. De manera que el conocimiento de las ideas tiene un elemento a priori que el alma extrae de sí misma porque ya lo posee en su interior.
Para Platón, conocer es recordar (ya que nuestra alma, tal y como le indujeron a creer los pitagóricos, ha podido conocer en otra vida las ideas que ha olvidado al encerrarse en el cuerpo), por lo que el conocimiento es reminiscencia (anamnesis), lo que supone una posición innatista de las ideas. El alma aprehendió ese conocimiento antes de estar ligada al cuerpo y a la experiencia sensible en esta vida, lo que significa que el alma es independiente del cuerpo y, por tanto, inmortal.
Antropología y Ética: El Alma y la Virtud
De manera que el cuerpo, que para Platón es la cárcel del alma, el conocimiento sensible y la realidad física estarían a un lado de este dualismo fundamental del pensamiento platónico; al otro, se encontrarían la realidad inteligible, el conocimiento intelectivo y el alma inmortal. Tras la muerte, el alma se reencarna y tiene tres partes:
- El alma racional (o nous), asociada a la cabeza y cuya virtud principal es la sabiduría.
- El alma irascible, asociada al pecho y cuya virtud es el valor.
- El alma concupiscible, ubicada en el vientre y cuya virtud es la templanza.
En ética, para que el ser humano sea virtuoso, ¿qué debe ocurrir? En primer lugar, entiende la virtud como sabiduría, en la línea del intelectualismo moral de Sócrates: quien es bueno es porque es sabio y conoce el bien. En segundo lugar, la virtud es justicia entendida como armonía entre las partes del alma: que la racional domine a las otras dos. En la obra de Platón Fedro, esto se explica a través del mito del carro alado, en el que un auriga (alma racional) conduce un carro tirado por un caballo blanco (alma irascible) y un caballo negro (alma concupiscible). Si todo va bien y los caballos obedecen, el carro volará (por el mundo inteligible), pero si el auriga no los controla, caerá (al mundo sensible).
La Política y el Estado Ideal
En lo referente a sus ideas políticas, la decepción inicial frente a la política después de la muerte de Sócrates no eliminó su interés por ella. Tanto es así que fue el primer filósofo que propuso una gran utopía. La filosofía política de Platón está íntimamente conectada con su antropología y su ética. Hemos dicho que el alma tiene tres partes. Platón cree que en cada persona una de las tres partes es preponderante:
- En los filósofos, el alma preponderante es la racional (en el mito de los metales podría asociarse al oro).
- En los guerreros, la irascible (plata).
- En los productores (labradores y artesanos), la concupiscible (bronce y hierro).
Si en el individuo la justicia implica armonía entre las partes del alma, en política la justicia (dikaiosyne) implica que cada cual haga lo que le corresponde: una ciudad ideal es una aristocracia en la que los filósofos se encarguen de gobernar, los guerreros de proteger y los productores de producir.
La Educación en la Polis
Pero, ¿cómo sería esta sociedad ideal? Cualquier persona podría acceder a todas las funciones (incluidas las mujeres), pero la educación necesaria varía según la función que se vaya a desempeñar en la polis. Los productores aprenderán las habilidades prácticas propias de su oficio. Los guerreros estudiarán hasta los 20 años música y gimnasia. Los filósofos continuarán con estudios de matemáticas y, hasta los 35, el estudio supremo: la dialéctica. Después continuarán su formación para poder llegar a gobernar la polis.
Reforma Política y Filosofía de la Historia
Platón propone un acercamiento de los dos mundos con una reforma total de la polis a la luz de la verdadera justicia que plantea el Estado ideal, basado en la igualdad entre mujeres y hombres y el comunismo en la clase dirigente, así como la ciencia del Estado que pone el poder en manos del filósofo gobernante.
Finalmente, Platón también plantea por primera vez una filosofía de la historia que le permite jerarquizar sus preferencias en relación con los sistemas de gobierno. El mejor de ellos es la aristocracia, donde gobiernan los mejores. Esta se degrada en timocracia cuando los guerreros asumen el mando. Pero poco a poco los ricos van acaparando poder y dominan en la oligarquía. La debilidad de los oligarcas acaba conduciendo a la democracia, donde manda la mayoría. Pero aquí cada uno hace lo que quiere y surge el peor de los gobiernos: la tiranía.
