Fundamentos de la Filosofía: De Platón al Raciovitalismo

El Pensamiento de Karl Marx: Materialismo y Lucha de Clases

Las fuentes del pensamiento de Marx son tanto sociales como filosóficas. El papel de Hegel fue fundamental, ya que le enseñó el trabajo en las fábricas y el movimiento obrero, y a partir de lo que vio, opinó. El materialismo histórico es la forma en la que nos hemos adaptado a la naturaleza transformándola. Marx se contraponía a Hegel diciendo que el motor de la historia ha sido la evolución del trabajo, mientras que Hegel decía que el motor de la historia es cómo han analizado las ideologías y los pensamientos.

Todo trabajo implica relaciones económicas, cuyos cambios serán el motor de la historia. Marx entiende que la sociedad se divide en:

  • Infraestructuras económicas: formadas por fuerzas de producción, productores y las relaciones de producción entre los productores.
  • Superestructuras ideológicas: formadas por la moral, valores e imágenes que configuran la «conciencia» en un punto determinado de la historia.

Estas superestructuras están formadas por las ideologías de las infraestructuras, que justifican el capitalismo; entonces, las infraestructuras crean las superestructuras, y esto beneficia a la clase dominante.

Alienación y Capitalismo

Marx entendía la alienación como mantener a los trabajadores alejados de sus intereses. Para Marx, existen otros tipos de alienaciones aparte de la ideológica: moral, judicial, política, religiosa y, la más importante, la económica, que impide a los trabajadores defender sus intereses. Para Marx, siempre ha habido lucha entre grupos antagónicos. Marx divide la sociedad en dos: los que tienen los medios de producción y los que solo pueden ofrecer su trabajo a cambio de dinero.

Aunque estos grupos han ido cambiando de nombre a lo largo de la historia, los modos de producción no cambian. Marx dice que existe una alienación respecto al trabajo: tú haces un trabajo, pero ese trabajo no te pertenece a ti, le pertenece al empresario. También hay una alienación respecto al producto: tú produces algo, pero no te pertenece a ti lo que tú produces. Marx propone que los trabajadores se den cuenta de esto y tomen medidas.

Funcionamiento del Capitalismo y Plusvalía

En este sistema, la mercancía tiene un doble valor: el valor de uso, que se refiere a su utilidad, y el valor de cambio, que es su precio en el mercado. Sin embargo, la producción capitalista no busca satisfacer necesidades, sino generar beneficio mediante el intercambio. Este planteamiento se aplica también a la fuerza de trabajo, que funciona como una mercancía. Su valor de uso es producir bienes, mientras que su valor de cambio es el salario. Este salario no paga todo el trabajo realizado, sino solo lo necesario para que el trabajador subsista y pueda seguir trabajando.

De aquí surge la plusvalía, concepto central en Marx. El trabajador produce más valor del que recibe: el capitalista paga solo una parte de la jornada (la necesaria para cubrir el salario) y se apropia del valor generado en el resto del tiempo. Esto constituye, según Marx, una forma de explotación y es la base del beneficio capitalista. Como consecuencia, el capitalismo genera alienación y un conflicto entre clases sociales: la burguesía, que posee los medios de producción, y el proletariado, que solo tiene su fuerza de trabajo. Esta lucha de clases llevaría a una transformación histórica en varias fases: 1º, una revolución obrera; después, una dictadura del proletariado como etapa transitoria; y finalmente, una sociedad comunista sin clases, sin Estado y organizada de forma colectiva.

Platón: La Teoría de las Ideas

El pensamiento de Platón sobre la teoría de las ideas parte de la búsqueda del conocimiento verdadero iniciada por filósofos anteriores. Entre ellos destacan Heráclito, que consideraba que la realidad está en constante cambio y que el conocimiento viene de los sentidos; y Parménides, que defendía que la realidad es fija e inmutable y solo puede conocerse mediante la razón. También influyeron los pitagóricos, que pensaban que la realidad tiene un orden matemático.

Platón recibe especialmente la influencia de Parménides y de su maestro Sócrates. Sócrates buscaba definir conceptos importantes como la justicia o el bien a través del diálogo. Platón va más allá y afirma que esas ideas no son solo conceptos, sino realidades que existen por sí mismas.

Dualismo Ontológico y Epistemológico

Así nace la teoría de las ideas, que divide la realidad en dos mundos:

  • Mundo sensible: el que percibimos con los sentidos y que cambia constantemente.
  • Mundo inteligible: invisible, inmaterial y solo puede conocerse con la inteligencia.

Para Platón, lo verdaderamente real son las ideas (o eidos), mientras que las cosas materiales son solo copias imperfectas de ellas. Las ideas están organizadas de forma jerárquica, y en la cima se encuentra la idea de Bien. Este dualismo también aparece en su visión del ser humano, formado por cuerpo (material) y alma (inmaterial).

Platón explica los niveles de conocimiento con la llamada analogía de la línea: distingue entre conocimiento sensible (doxa) y conocimiento intelectual (episteme). Dentro de la doxa están la eikasia (imaginación) y la pistis (creencia). Dentro de la episteme están la dianoia (pensamiento matemático) y la noesis (conocimiento de las ideas).

Estas ideas también se entienden a través del famoso mito de la caverna, donde se muestra el paso de la ignorancia al conocimiento como un proceso difícil. Por eso, para Platón, la educación (paideia) es fundamental y tiene un valor político: educar es liberar a las personas de la ignorancia.

El Empirismo de David Hume

El empirismo es una corriente filosófica que sostiene que todo conocimiento proviene de la experiencia. Se desarrolló en los siglos XVII y XVIII como oposición al racionalismo. Hume estudia cómo funciona la mente y distingue entre dos tipos de percepciones:

  • Impresiones: experiencias directas y más intensas (sensaciones o emociones).
  • Ideas: copias más débiles de esas impresiones (recuerdos o imaginación).

Hume critica la idea de causalidad: nosotros creemos que una cosa causa otra, pero en realidad solo vemos que ocurren juntas muchas veces. Por tanto, la causalidad no es una verdad segura, sino una creencia basada en la costumbre. Finalmente, aplica su criterio a conceptos de la metafísica como “sustancia”, “yo” y “Dios”, concluyendo que son ficciones útiles, pero no verdades demostrables.

José Ortega y Gasset: Raciovitalismo

El pensamiento de José Ortega y Gasset intenta encontrar una posición intermedia entre el racionalismo abstracto y el vitalismo irracional. Su filosofía evoluciona en tres pilares:

  1. Circunstancialismo: “Yo soy yo y mi circunstancia”.
  2. Perspectivismo: Cada individuo conoce la realidad desde su propio punto de vista.
  3. Raciovitalismo: Intenta unir razón y vida.

Para Ortega, la filosofía sirve para orientarnos en la vida. La razón es una herramienta al servicio de la vida (razón vital). Conocer significa integrar distintas perspectivas, sabiendo que nunca tendremos una verdad absoluta y definitiva. Así, su filosofía busca equilibrar vida y razón, mostrando que pensar es una forma de vivir.

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