Los objetivos de Descartes son dotar a la filosofía de un método, tan riguroso como el método de las ciencias que le permita avanza y ,por otro lado, la “Mathesis Universalis”, la ciencia general del orden y la medida. Además de conducir con orden nuestros pensamientos y, por último, llegar a un primer principio evidente que implica un primer principio del que no podemos dudar, por ello, la duda cartesiana es una duda metódica que parte de la duda para elaborar un método, en contraposición con la duda escéptica que duda de todo, pero no resuelve nada. Para llegar a este objetivo, Descartes va a intentar construir el nuevo edificio del saber y este lo va a construir sobre las ruinas de la filosofía escolástica. Este problema lo va a tratar en dos obras principales, por un lado, “Reglas para la dirección del espíritu” y, por otro, el “Discurso del método”que es una obra novedosa, ya que con ella se inicia la modernidad y es la primera obra de filosofía escrita en una lengua vernácula. Además en ella se muestra la obsesión por el método y esta es una carácterística de la modernidad porque quieren hacer de la filosofía como con una ciencia rigurosa cuyo paradigma son las matemáticas, deseo determinado por la separación entre la ciencia y la filosofía, pero en Descartes también está determinado por una serie de motivos personales debido a su decepción ante la enseñanza recibida, la enseñanza escolástica. El método es un conjunto de reglas que Descartes distingue cuatro y que pretenden conducir con orden nuestro pensamiento, por lo tanto, este es una base firme del filosofar. Si tenemos un método podemos llegar a un primer principio evidente que implica que no hay errores, que no podemos dudar de él y que la ciencia avance contrario al silogismo. Para elaborar su método se va a inspirar en el álgebra, la aritmética, partes de las matemáticas, y el silogismo aristotélico al que va a criticar, ya que no descubre una nueva verdad solo justifica una ya existente. Elabora varias reglas, pero todas son las carácterísticas del método, por un lado el método es universal, tiene cuadro reglas (la evidencia, el análisis, la síntesis y la enumeración) y dos operaciones intelectuales (la intuición que es un conocimiento inmediato, Descartes nos habla de la intuición intelectual, y la deducción que es un proceso que va de lo general a lo particular) y, por último, el método es al estilo matemático. Utiliza el método para llegar a un primer principio evidente y para llegar a él nos habla del proceso de la duda. La primera de estas cuatro reglas es la evidencia que actúa como prólogo e implica no admitir nada que no se presente como claro y distinto. La claridad y la distinción son carácterísticas de la evidencia. En segundo lugar, el análisis y como su nombre indica aquí vamos a analizar que significa descomponer que significa ir de lo complejo a lo simple. Esto implica una descomposición en partes más simples. Por otro lado, la síntesis, una vez descompuesto para analizar vamos a recomponerlo analizando cada una de las partes. Por último, la enumeración que actúa a modo de conclusión y significa que en esa recomposición vamos a ir comprobando que estén todas las partes. Una vez descubre las reglas del método se las va a aplicar a la filosofía para que tenga el mismo rigor que las matemáticas. Pero el método también implica un proceso de duda que lleva a cabo una crítica general de todo el saber, pero esta duda que plantea Descartes no es una duda real sino que es una duda metódica, contrapuesta con la duda escéptica y que encuentra su antecedente en Agustín de Hipona. En el proceso de duda distingue tres niveles: el primer nivel es el nivel de los sentidos, Descartes es un racionalista y para él el conocimiento sensible no supone una verdadera fuente de conocimiento, ya que los sentidos nos engañan, así que todo lo percibido por los sentidos está sujeto a duda. El segundo nivel, es el nivel de las cosas y nos dice que a veces somos incapaces de distinguir el estado de sueño y el de vigilia. Esto, en esta época está muy relacionado con la obra, “La vida es sueño”, de Calderón de la Barca. El tercer nivel de la duda, aquí nos dice que en lo único que no nos engañan es en las certezas matemáticas y nos habla de la hipótesis del geniecillo maligno y engañador, que nos puede engañar y afecta a todo lo que tenga que ver con la física y las matemáticas. Después de aplicar todos estos niveles de duda y el método a la filosofía llega a una primera evidencia “Pienso luego existo” “Corgito ergo sum”, esto es que podemos dudar de absolutamente todo menos de nuestra propia existencia.
Además es una idea innata y toda la metafísica cartesiana se va a fundamentar en ella. Esta primera evidencia nos dice que quien piensa soy yo y, por lo tanto, existo, ya que soy substancia que es todo lo que existe por si mismo y no necesita de nadie para existir, aquí se da la crítica al pensamiento cristiano. Dentro de la propia substancia hay atributos que son carácterísticas de las substancias y los modos que son como operaciones, teniendo esto en cuenta existen dos tipos, por un lado la substancia infinita que es Dios, él cual tiene como carácterística fundamental la perfección, por lo que aquí no hay modos, y, por otro lado, la substancia finita y esta es la res cogitans cuyo atributo es el pensamiento y lo modos son, por ejemplo, el entendimiento y la voluntad, y la res extense, cuyo atributo es la extensión y los modos son, por ejemplo, la figura y el movimiento, son totalmente independientes. El ser humano es una substancia finita y va a tener, por un lado la res cogitans y, por otro lado, la res extense. Cuando se piensa se piensan ideas, por su procedencia se distinguen tres tipos de ideas: En primer lugar, las ideas adventicias que proceden de la experiencia externa, por ejemplo la idea de bien. Por otro lado, las ideas ficticias que las construye la mente a partir de otras ideas, por ejemplo la idea de sirena. En último lugar, las ideas innatas que son las más importantes y estas no tienen procedencia, estas son aquellas que el pensamiento poseen en si mismo, por ejemplo la idea de perfección. Estas ideas están en el pensamiento, pero no son elaboradas por este, una de las ideas innatas más importantes para Descartes es la idea de substancia y como o son elaboradas por el pensamiento son puestas por Dios en nosotros, por lo que es la causa de que existan las ideas innatas. Este primer principio implica que solo existo yo y mi pensamiento y esto lleva a lo que se denomina como una postura solipsista, cada uno de nosotros está absolutamente seguro de su propia existencia, pero nuestros sentidos nos llevan a percibir cosas y a crear ideas adventicias y si se combinan ficticias. Descartes se encuentra con un problema para garantizar la existencia de otros yos pensantes y de un mundo exterior y para salir de este solipsismo lo soluciona recurriendo a Dios y como es un científico tienen que demostrar su existencia y lo va a hacer al contrario que Tomás de Aquino con sus cinco vías tomistas que son pruebas demostrativas “a posteriores” que van del efecto a la causa y el efecto suele verse en el mundo exterior, pero Descartes no puede afirmar la existencia de un mundo exterior porque las pruebas argumentativas de la existencia de Dios en Descartes son pruebas “a priori” que va de la causa al efecto, ya que tiene que partir de la existencia de Dios. La prueba fundamental que emplea Descartes es la prueba gnoseológica que se basa en las ideas, ya que yo soy una substancia finita y en mí existe la idea de infinitud, por lo que no pude poner yo esa idea siendo yo finito. Además, en mí existe la idea de perfección, pero soy imperfecto, por lo que tienen que provenir de una substancia finita y perfecta que es Dios. Para hacer esta prueba más convincente se va a servir de la prueba de la causalidad que nos dice que Dios es la causa de que en mi pensamiento existan ideas innatas. Además, emplea el argumento ontológico para fortalecer estas pruebas y nos dicen que existir en el pensamiento es lo mismo que existir en la realidad, el primero en emplear este argumento fue Anselmo de Canterbury
