El Método Hipotético Deductivo y la Contrastación de Hipótesis

Consecuencias observacionales y contrastación

Así concebida, esta máquina de producir hipótesis no podría en modo alguno ser fuente de conocimiento, pues nada hay en ella que informe acerca de los presuntos méritos de nuestra red deductiva para describir la realidad. Se requiere algún componente metodológico adicional que permita estimar la excelencia o las falencias de las hipótesis obtenidas con este método, y cuya misión radicará en comparar lo que tales hipótesis afirman con lo que en realidad ocurre.

La realidad se nos ofrece a través de la base empírica, y por tanto parece inevitable, a modo de control de nuestras hipótesis, comparar lo que se ha conjeturado con lo que se advierte en dicha base. ¿Cómo puede hacerse?

El Método Hipotético Deductivo Empírico

Si de la hipótesis original se logra obtener, luego de deducir y deducir, algún enunciado empírico básico de primer nivel, parecería que la hipótesis inicial está implicando afirmaciones acerca de lo observable. Llamaremos a estos enunciados “consecuencias observacionales” de la hipótesis. Parece conveniente llevar a cabo la comparación entre lo que afirman estas consecuencias observacionales y lo que muestra la base empírica.

En este punto, el científico debe apartarse momentáneamente de la estructura deductiva descrita y realizar observaciones espontáneas, sistemáticas o provocadas por medio de experimentos. Por esta razón, el método hipotético deductivo debería denominarse con mayor propiedad “método hipotético deductivo empírico”.

Observaciones pertinentes y el proceso de control

Llamaremos “observaciones pertinentes” a aquellas que se efectúen con el fin de averiguar cuál es el grado de acierto o desacierto de las consecuencias observacionales deducidas de una hipótesis. No es forzoso que una hipótesis (o las hipótesis fundamentales de una teoría) tengan consecuencias observacionales, pero de existir estas, será posible llevar a cabo observaciones pertinentes y proceder al control de la hipótesis.

Supongamos que estamos en presencia de la consecuencia observacional O1 y realicemos la observación pertinente 1 para ver si lo que acontece en la base empírica se corresponde o no con lo que afirma O1. Esta consecuencia observacional podría afirmar, por ejemplo, que la aguja de cierto dial debe coincidir con la raya número diez de la escala. Al realizar el enunciado pertinente, comprobamos una de dos posibilidades:

  • Que las cosas no son como las describe O1 (la aguja no coincide con la señal diez).
  • Que sí lo son (la aguja coincide con la señal diez).

La Refutación de la Hipótesis

En el primer caso, resulta que O1 es falsa, con lo cual refutamos la consecuencia observacional. Pero si hemos partido de una sola hipótesis, H1, nos vemos forzados a reconocer que H1 también debe ser falsa. ¿Por qué? Porque si H1 hubiese sido verdadera, también O1 debió haberlo sido, puesto que la hemos obtenido razonando correctamente, con garantías de conservación de la verdad. Pero O1 es falsa y, por consiguiente, H1 tiene que serlo también.

En este momento, H1 deja de ser una hipótesis y muestra ser un enunciado falso: hemos refutado la hipótesis. Podría decirse que este es uno de los modos característicos mediante los cuales una hipótesis es refutada y deja, por consiguiente, de hallarse en estado de problema. Su condición de hipótesis muere por refutación.

La Corroboración y el Temple de la Hipótesis

¿Qué sucedería, en cambio, si la observación pertinente O1 coincidiera con lo afirmado por la consecuencia observacional? En nuestro ejemplo, veríamos coincidir la aguja con la raya diez de la escala y diríamos que la consecuencia observacional es verdadera. ¿Podemos, por tanto, afirmar que la hipótesis de partida H1 también es verdadera?

Aquí debemos recordar las consideraciones que hicimos: no podemos afirmar nada al respecto, porque de premisas falsas se puede obtener una conclusión verdadera. Por consiguiente, ante el hecho de que O1 es verdadera, nos cabe la siguiente duda: que H1 sea verdadera y que nuestra deducción nos ha hecho concluir O1, también verdadera; o bien que H1 sea falsa, pero nos hallemos ante uno de aquellos extraños casos en que un razonamiento correcto tiene alguna premisa falsa pero conclusión verdadera.

La verdad de O1 no nos permite decidir acerca del valor de verdad de H1: no hemos ganado conocimiento y H1 prosigue en estado de problema. Lo único que podemos afirmar es que hemos puesto en aprietos a la hipótesis inicial y que esta, por el momento, salió airosa. Si queremos seguir manteniendo H1, podemos hacerlo, pues no ha quedado refutada, sino que, por el contrario, ha resistido con éxito un intento de refutarla. Salió victoriosa de la dificultad. Se le ha pedido a la hipótesis su documento de identidad y lo ha exhibido.

Definición de Contrastación

La operación que hemos descrito, que implica poner a prueba una hipótesis examinando una consecuencia observacional de la misma, se llama “contrastación de la hipótesis”. Como resultado de la operación de contrastar una hipótesis, se obtiene o bien la refutación y abandono de la misma, o bien su conservación y supervivencia.

Lo que la contrastación no puede garantizar es la verificación de la hipótesis, sino algo más débil que Karl Popper llama “corroboración”. La corroboración significa, simplemente, que si bien seguimos sin saber nada acerca de la verdad de la hipótesis, esta ha resistido un intento de refutarla y ha probado, hasta el momento, no ser falsa. Popper dice: “ha mostrado su temple”.

La operación de contrastación es el resultado de destruir la hipótesis o bien no sabemos lo que pasa con ella. De cualquier manera, la operación de contrastación pone bajo examen a la hipótesis inicial y, como se advierte, si la hipótesis es errónea, muy bien puede suceder que de ella se desprenda una consecuencia observacional falsa y de esta manera quede desenmascarada su falsedad. En esto consiste el método hipotético deductivo.

Diferencia entre Contrastación y Testeo

Para referirse exclusivamente a la operación de verificar o refutar una consecuencia observacional, se emplea el anglicismo “testeo”. La operación de contrastación, en cambio, es la de poner a prueba y estimar las consecuencias de la hipótesis de partida mediante el proceso ya descrito de deducir, obtener consecuencias observacionales, realizar observaciones pertinentes y concluir del “testeo” qué ocurre con la hipótesis original.

En este sentido, la contrastación es un proceso complejo y no singular, en tanto que el “testeo” es, simplemente, un procedimiento comparativo entre una consecuencia observacional y una observación. Una hipótesis (o una teoría) que no tuviese consecuencias observacionales no sería susceptible de este control empírico y, en general, de este tipo de estrategia metodológica. De ahora en adelante, mientras no digamos nada en contrario, supondremos que las hipótesis que estamos considerando son aquellas que son contrastables, o sea, que tienen consecuencias observacionales y, por tanto, permiten su contrastación.

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