El dualismo platónico en la concepción del hombre
Platón concebía al ser humano como una mezcla de alma y cuerpo; era, por tanto, dualista. Para él, el alma se dividía en tres partes:
- Alma racional: La verdaderamente inmortal, cuya misión consistía en dominar y guiar al ser humano en su tránsito por esta vida.
- Alma irascible: Sede de la voluntad y de los impulsos activos, que deben ponerse al servicio del alma racional.
- Alma concupiscible: Sede de las pasiones más corporales, que debe ser dominada por el alma racional con la ayuda del alma irascible.
La antropología de Santo Tomás
Para Santo Tomás, el ser humano forma parte del plan divino. De entre todas las criaturas, no es ni la más perfecta ni la más imperfecta. El ser humano puede perfeccionarse a sí mismo y alcanzar la santidad; para ello, debe obedecer los mandatos divinos, inscritos en el ser humano en forma de ley natural.
Esta ley natural es parte de la Ley Cósmica, que rige toda la creación. De ahí se deduce que el ser humano está integrado en la Creación, investido de dignidad —pues ha sido creado por Dios para que goce de la felicidad eterna— y de igualdad, pues la ley natural es igual para todos.
Ahora bien, el ser humano puede obedecer la ley natural o desobedecerla. Es libre de elegir entre el bien y el mal. Aunque su conciencia le indica lo que está bien y lo que no, tiene libertad para decidir; no está determinado ni predestinado. Estos rasgos —libertad, dignidad e igualdad— son aportaciones de la filosofía cristiana al pensamiento antropológico.
El inconsciente en Freud y sus consecuencias antropológicas
El inconsciente es aquel contenido mental del que no somos conscientes pero que, pese a ello, afecta profundamente a nuestra vida y conducta. Para Freud, el inconsciente está poblado de fuerzas instintivas, de impulsos atávicos y primitivos: el impulso erótico y el impulso destructor.
Esos impulsos son una amenaza para el entramado social y para el frágil ego del ser humano, por lo que deben ser reprimidos. Así, la represión de nuestros instintos nos libra de nuestra animalidad hasta que estos buscan otra manera de manifestarse. Aparecen, así, las neurosis o trastornos del carácter. Freud cree que el ser humano puede curarse de sus neurosis tras un profundo y difícil proceso terapéutico: el psicoanálisis.
¿Puede el hombre ser feliz? Según Freud, a lo máximo a lo que puede aspirar es a no ser desgraciado.
Posturas ante el problema mente-cerebro
- Posturas dualistas: Según las cuales la realidad humana consiste en la integración de dos principios contrapuestos: uno material (el cuerpo) y uno espiritual (la mente o espíritu). En general, los dualismos dan mayor importancia al principio espiritual sobre el material.
- Posturas monistas: Según las cuales el ser humano tiene una naturaleza no dual. El monismo equivale a una postura materialista: el ser humano es un ser material y todo cuanto en él es de apariencia inmaterial no es más que un conjunto de fenómenos resultantes del funcionamiento de nuestra naturaleza material. Así, por ejemplo, un “pensamiento” es el resultado de una serie de reacciones neuroquímicas en nuestro cerebro.
El determinismo ante la cuestión de la libertad
El determinismo es la doctrina filosófica que niega la libertad, sobre todo en un sentido interno. La inexistencia de la libertad interna nos lleva a la conclusión de que la libertad “externa” es también ficticia. Existen distintas formas de concebir el determinismo:
- Determinismo filosófico: Se asienta en el principio de causalidad. Según este, todo cuanto ocurre, incluidas nuestras decisiones y deseos, obedece a una causa (doctrina de Spinoza).
- Determinismo mecanicista o físico: De corte científico, presenta la naturaleza como un gigantesco mecanismo donde todo está regulado y programado.
- Determinismo genético: Considera que nuestros comportamientos están prefijados en nuestros genes.
- Determinismo economicista (Marx): Todo está condicionado por factores económicos.
- Determinismo ambiental (conductismo): Todo el comportamiento humano es fruto de un condicionamiento social.
- Determinismo teológico: El destino del hombre ha sido decidido de antemano por Dios.
La teoría de la evolución y sus críticas
La visión darwinista
Darwin observó la continuidad y similitud entre especies y la limitación de recursos. Concluyó que la naturaleza actúa como los ganaderos: selecciona a los más aptos (selección natural). Los mejor dotados sobreviven y transmiten sus caracteres, mientras que los peor dotados mueren antes de reproducirse.
Críticas al darwinismo
- Registro fósil: La evolución parece ocurrir “a saltos” y no de forma permanente y gradual.
- Complejidad orgánica: Es improbable que órganos complejos (como el ojo) surjan de cambios minúsculos, pues las fases intermedias carecerían de ventaja adaptativa.
- Biología molecular: La teoría no explica la complejidad de los procesos celulares, donde cientos de moléculas deben coordinarse.
- Simbiosis (Margulis): La evolución también utiliza mecanismos cooperativos, como la simbiosis, donde dos especies unen sus genomas.
- Papel de los virus: Máximo Sandín señala que los cambios podrían ser producto de virus que transmiten genoma entre especies, no solo de mutaciones al azar.
- Tautología: Algunos biólogos argumentan que conceptos como “adaptabilidad” son tautológicos y no explican realmente el proceso evolutivo.
