Fundamentos de la Metafísica: El Sentido de la Existencia y la Naturaleza de la Mente

Algunos temas de la metafísica

El problema del sentido de la existencia

Desde la filosofía, no solo nos preocupa conocer la realidad y averiguar qué es lo que tiene existencia, sino que también nos interesa encontrar una respuesta a por qué o para qué es.

En esta línea, la metafísica —o rama de la filosofía que estudia el ser— también se hace eco de algunas de las preguntas que han interesado a la humanidad en todas las épocas y que, seguramente, también te inquietan: ¿qué sentido tiene la existencia?, ¿qué sentido tiene mi vida, mi propia existencia?, ¿qué hago aquí?

La metafísica representa el anhelo de encontrar respuesta a las preguntas últimas y radicales que nos afectan en cuanto seres humanos. Cualquiera necesita plantearse cuestiones metafísicas y darles algún tipo de solución, aunque sea provisional y tenga que ser revisada más adelante. Para decidir, para hacer nuestra vida, necesitamos reflexionar sobre nuestra propia realidad y existencia, pensar acerca de toda la realidad en su conjunto y meditar sobre nuestro posible papel en esta.

La naturaleza de la mente

La consideración de la mente (antiguamente llamada alma) como algo inmaterial y cualitativamente diferente del cuerpo (que indudablemente es material) constituye una de las cuestiones que más controversia ha despertado a lo largo de la historia de la filosofía.

A los humanos siempre nos ha preocupado saber si con la muerte se acaba nuestra existencia o si, por el contrario, podemos sobrevivir de alguna manera cuando desaparece nuestro cuerpo. ¿Podemos sobrevivir más allá de la desaparición de nuestro cuerpo? ¿La mente es espiritual o inmaterial y no depende del cuerpo (algo material), por lo que se puede pensar que la muerte del cuerpo no supone la muerte de la mente?

Las posiciones más importantes en relación a la naturaleza de la mente se pueden agrupar en dos:

  • Monismos: Mayoritariamente de corte materialista.
  • Dualismos: De carácter espiritualista.

Los sistemas de pensamiento de origen espiritualista niegan la posibilidad de que el cuerpo humano, lo material, pueda realizar otras actividades que no sean las puramente biológicas, y colocan el origen del pensamiento y de la conciencia en un espíritu, una mente inmaterial que se convierte en la parte más importante del ser humano, y que al ser inmaterial puede sobrevivir a la desaparición del cuerpo. Nos conciben, pues, a los seres humanos como un compuesto de sustancias cualitativamente distintas: cuerpo y mente (o cuerpo y espíritu).

Por el contrario, los sistemas de pensamiento de carácter monista tienden en su mayoría a explicar todas las actividades humanas, incluidas las actividades superiores o actividades mentales, como simples procesos físico-químicos producidos por células nerviosas. La mente se explica únicamente sobre la base del cuerpo. Así, estos sistemas de pensamiento afirman que los seres humanos somos una única realidad de carácter material que desaparece por completo cuando morimos.

Conceptos clave

  • Materialismo: La materia es la sustancia fundamental en la naturaleza.
  • Espiritualismo: El mundo está compuesto por dos sustancias fundamentales: materia y espíritu (realidad inmaterial).
  • Monismo: Doctrina que sostiene que la realidad consiste en una única sustancia o elemento básico.
  • Dualismo: Existen dos sustancias o realidades básicas en la naturaleza.

Conciencia y realidad

La conciencia introduce un nuevo modo de realidad. Frente a la realidad material, hay que admitir una realidad mental, una realidad subjetiva: los fenómenos conscientes. Estos existen realmente. Cuando estoy sintiendo un dolor, esa experiencia no es irreal. Si estoy sufriendo una alucinación, lo que veo no existe físicamente, pero mi experiencia sí. Hay, pues, realidades físicas y realidades mentales (subjetivas).

Para Descartes, estas realidades mentales y conscientes eran las más claras y evidentes.

Nuestras experiencias mentales siempre tienen un contenido. Pensamos algo, vemos algo, sentimos algo. Esto plantea una situación sorprendente: todo lo que conozco está presente en mi conciencia de forma representativa, incluso las cosas reales. Cuando veo una mesa, la mesa no está físicamente en mi cabeza. En mi mente hay solo una representación suya: la «imagen consciente de la mesa».

Este es el gran problema que plantea el conocimiento: conocemos las cosas reales mediante representaciones (imágenes, conceptos, teorías, etc.). Esto es lo que ha movido a algunos filósofos a afirmar que el estudio de la conciencia humana debía ser el punto de partida de la filosofía, porque todo lo demás se da en ella.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *