Orígenes y Evolución del Cristianismo en el Imperio Romano
El cristianismo surge en el siglo I en el Imperio Romano, a partir de otra religión monoteísta anterior: el judaísmo. Según el judaísmo, los hombres son pecadores y viven castigados desde que Adán y Eva desobedecieron a Yavé. El pueblo judío es el elegido por Él para comunicarles esta condición y para enviarles a un Mesías. Los primeros cristianos son los miembros de algunas comunidades judías y se muestran con una actitud mucho más pacífica; estos se asientan en varias ciudades del Imperio Romano, conformando la Diáspora. Los cristianos introdujeron varios dogmas fundamentales:
Dogmas Principales de la Fe Cristiana
- El Mesías: El Salvador anunciado por los profetas del Antiguo Testamento ya ha llegado, y es Jesús de Nazaret.
- La Redención: Jesucristo ha venido para renovar las relaciones entre los hombres y Dios; sacrificándose en la cruz, ha logrado que Dios Padre nos perdone y nos ha enseñado el camino de la salvación.
- La Naturaleza de Cristo: Un dogma central es que Cristo es Dios mismo y, a la vez, hombre (unión hipostática).
- El Mandamiento del Amor: Jesús trae un mensaje dirigido no solo a los judíos, sino a todos los hombres. Este dogma convierte al cristianismo en una religión universal.
Los primeros cristianos comienzan por convertir a la nueva religión a las capas más humildes y, poco a poco, van impregnando toda la sociedad romana. Cuanto más se extiende la nueva religión por el enorme Imperio Romano, más proliferan distintas versiones de los dogmas y del culto.
El Surgimiento del Islam y su Relación con la Filosofía
El islam surge en el siglo VII en Arabia de la mano del profeta Mahoma, un comerciante de La Meca que conoce el judaísmo y el cristianismo y elabora una versión propia del monoteísmo. Inspirado por el arcángel Gabriel, redactó el Corán, al que consideran como la única y definitiva revelación divina. Los musulmanes creen que Jesús fue solo un profeta, no el Hijo de Dios, y que no murió en la cruz. Por tanto, consideran que Alá es único, negando la Santísima Trinidad. Cuando los árabes comienzan su expansión, entran en contacto con la filosofía neoplatónica y aristotélica, con las cuales elaboran una teología dando forma a esta religión.
La Iglesia y el Poder Político en la Edad Media
El cristianismo se establece como la única religión permitida, controlada por el Papa. La Iglesia estaba estrechamente vinculada al poder político, el cual nombra a los reyes, quienes se consideran escogidos por la gracia de Dios. Como la institución eclesiástica estaba ligada a los monarcas, toda la filosofía cristiana de la época apoyaba la estructura de la Iglesia.
La Teocracia Política de San Agustín
La teocracia política de San Agustín, expresada en su obra La Ciudad de Dios, hace una interpretación lineal de la historia de la humanidad basándose en la Biblia. Desde la creación, ha existido una batalla entre la Ciudad de Dios y la Ciudad Terrena, que concluirá con la segunda venida de Cristo y el Juicio Final. Según Agustín, Dios tuvo que establecer el Estado para reprimir la naturaleza del hombre, por la cual este tiende al mal. En consecuencia, el derecho debe derivar de la Ley de Dios, que el hombre puede descubrir mediante su razón, denominándose entonces Ley Natural.
La Teoría Política de Tomás de Aquino
La teoría política de Tomás de Aquino es una síntesis de aristotelismo y cristianismo, aunque no define estrictamente una teocracia. El hombre es un ser social por naturaleza, ya que necesita de la sociedad para cumplir sus fines y sabe convivir con sus semejantes debido a su racionalidad. La sociedad debe ser organizada para que cumpla dos fines: uno inmediato y material, y otro trascendente (conducir a los individuos hacia Dios). Para Santo Tomás, todas las formas de gobierno son válidas, pues solo se convierten en ilícitas cuando degeneran en tiránicas y no respetan la justicia. El poder político de los gobernantes procede de Dios a través del consenso popular. Además de este poder civil, existe el poder religioso, que se recibe directamente del Papa. Para Tomás de Aquino, las leyes que promulga el Estado (leyes positivas) han de estar de acuerdo con la ley natural. Es decir, Santo Tomás niega el poder ilimitado a los gobernantes, pues este debe ser supervisado por la Iglesia.
Demostraciones Racionales: Las Vías Tomistas
Segunda Vía: La Causalidad Eficiente
En el primer paso se expone la causalidad eficiente y el orden determinado entre las causas eficientes. En el segundo paso, se argumenta ese orden necesario que deben tener las causas. En el tercer paso, se observa la imposibilidad de una cadena infinita de causas eficientes; es decir, «si se prolongase indefinidamente la serie de causas eficientes no habría causa eficiente primera, y por tanto, ni efecto último ni causa eficiente intermedia». En el cuarto paso, se concluye que es necesario que exista una causa eficiente primera. Y, por último, esa causa eficiente se identifica con Dios.
Tercera Vía: La Contingencia y el Ser Necesario
En el primer paso se observa la contingencia: «hallamos en la naturaleza cosas que pueden existir o no existir». En el segundo paso, se argumenta que todo ser contingente procede de otro previo; es decir, debe haber otro ser distinto y necesario que nos haya llevado a la existencia. Esto último está influenciado por Avicena y su distinción entre ser contingente y ser necesario. En el tercer paso, se observa la imposibilidad de una cadena infinita de causas (seres contingentes). En el cuarto paso, se expone la necesidad de la existencia de un ser necesario por sí mismo. Y, por último, ese ser necesario se identifica con Dios.
