La utilidad de pensar globalmente: ¿Por qué es útil?
Lo cierto es que pensar globalmente es una actividad consustancial al ser humano. Hay varias razones que explican este fenómeno:
- Parece haber un impulso a verlo todo completo, a captar la totalidad, el conjunto, que arranca de nuestra propia naturaleza. Así, ante la presencia de un objeto roto o de una imagen parcial, tendemos a completar en nuestra mente ese objeto o imagen.
- Encontramos cierta satisfacción en descubrir un sentido, un orden tras las cosas, quizá porque eso nos permite controlarlas mejor y saber a qué atenernos.
- Estos dos impulsos nos llevan a buscar el sentido de la totalidad, el orden del conjunto. Por eso, aún antes de la aparición de la filosofía, los seres humanos han constituido sistemas mitológicos y religiosos, pues la mitología y la religión comparten con la filosofía la pretensión de dar un sentido global a las experiencias humanas.
Pero, además de las razones psicológicas, hay razones de orden práctico para defender un modelo global e integrador de pensamiento. Si tenemos una visión de conjunto, es más fácil acertar en nuestras decisiones, pues aquello que puede parecer bueno o adecuado desde una perspectiva limitada a corto plazo puede no serlo si lo consideramos a largo plazo.
Desarrollo de la capacidad crítica
La filosofía desarrolla nuestra capacidad crítica. Esto se debe, fundamentalmente, a dos razones:
- La filosofía es un saber racional. Esto quiere decir que el modo de pensar filosófico solo admite aquello que es argumentado, que presenta razones.
- El modo de pensar filosófico exige ubicarse en el punto de vista de la totalidad, con lo que se sitúa más allá de lo dado, lo trasciende. Es decir, nos hace tomar distancia con respecto a las opiniones corrientes o con respecto al saber impuesto por el poder para justificarse (ideología).
El desarrollo de la capacidad crítica es fundamental para el desarrollo personal, social y para el avance del propio conocimiento.
La filosofía y la formación del ciudadano
Recordemos que un ciudadano es un miembro de una comunidad política al que se le reconocen ciertos derechos y deberes para formar parte de la misma. Entre los derechos y deberes del ciudadano está, necesariamente, el de participar (ya sea directa o indirectamente, mediante el voto o dirigiéndose a la comunidad con sus propuestas) en la toma de decisiones relativas al ordenamiento de dicha comunidad política.
Pues bien, dado que la filosofía nos faculta para tener una visión global, racional y crítica de la realidad, puede desempeñar, en mayor medida que cualquier otro saber, un papel formador del ciudadano. Solo puede haber ciudadanos si hay individuos capaces de pensar por sí mismos, de desarrollar sus propios planes de vida y de intervenir en los asuntos públicos con una opinión formada que les permita encararse con lo establecido para defenderlo o cuestionarlo, y plantear propuestas ante los demás.
De la sensación a la percepción
Las sensaciones son el conjunto de datos procedentes del mundo, captados por el ser vivo mediante receptores que también se denominan sentidos. Los sentidos son como ventanas a la realidad.
Los sentidos tienen umbrales; es decir, solo hay sensaciones cuando el estímulo se produce dentro de un margen de intensidad mínima y máxima.
La percepción
Es el proceso mental por el que se interpretan los datos captados a través de los estímulos. Estos datos, que son puntuales y dispersos, son organizados por el ser humano.
- El cerebro capta los estímulos sensitivos, no capta directamente la realidad. Esto significa que, estimulando eléctricamente regiones especializadas del cerebro, se pueden generar percepciones que el sujeto considera reales.
- El cerebro construye la información de los sentidos y la dota de una interpretación en décimas de segundo. En la mayoría de los casos, interpreta correctamente la maraña de datos que percibe.
La corriente de la Gestalt
Su principio fundamental es: «El todo es más que la suma de sus partes». Es decir, la percepción es más que la suma de las sensaciones.
Leyes de la percepción
- Principio de organización: La percepción se realiza sobre una totalidad en la que se agrupan los sentidos.
- Ley de la figura y el fondo: La percepción se origina delimitando una figura destacada sobre un fondo.
- Ley de la proximidad: Explica la tendencia a integrar en una misma imagen o configuración los objetos más próximos.
- Ley de la semejanza: Expresa la disposición a organizar objetos semejantes como parte de una misma estructura.
- Ley de la continuidad: Define la inclinación a organizar en una única estructura aquellas partes que parecen tener continuidad.
La argumentación
Un argumento es el conjunto de enunciados o proposiciones cuyo fin es probar la verdad o falsedad de una afirmación, una teoría o una hipótesis.
En toda argumentación existen dos elementos:
- Premisas: Son las razones o enunciados que se esgrimen en favor de una tesis o conclusión. También se utilizan para probar que la conclusión es falsa.
- Conclusión: Es la tesis, proposición o afirmación que se quiere probar, defender o refutar.
Tipos de argumentación
- Argumentación deductiva: Es aquella en la que la conclusión se sigue necesariamente de las premisas.
- Argumentación inductiva: En este tipo de razonamiento, la conclusión no se sigue de forma necesaria de las premisas, sino de forma probable.
Falacias
Son formas argumentativas erróneas e inválidas. Por este motivo, no deben emplearse en una discusión, ya que no sirven para sustentar las conclusiones de la argumentación.
Tipos de falacias
- Falacia ad hominem: Ignorar el razonamiento y atacar a la persona con la intención de desacreditarla.
- Falacia ad baculum: Supone recurrir a la fuerza o a la amenaza para convencer en caso de discrepancia respecto a una cuestión.
- Falacia post hoc, ergo propter hoc: Consiste en suponer que si una cosa viene después de otra, significa que esta es su causa.
- Falacia tu quoque: Argumento que consiste en rechazar un razonamiento o considerarlo falso, alegando la inconsistencia de quien lo propone.
- Falacia ad populum: Consiste en responder a un argumento refiriéndose a la supuesta opinión que de ello tiene la gente en general, en lugar de al argumento en sí mismo.
