Santo Tomás teoría política

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Política


Hay una gran influencia del estoicismo. Tomás admite una ley eterna que es divina que lo programa todo. Debajo de esta ley está la ley natural, que sería una participación de la ley divina de este mundo. La ley eterna se expresa en la voluntad divina. Luego estaría la ley convencional que es la que hacen los hombres. La ley convencional es justa cuando se adecua a la ley natural y a la ley eterna. Toda persona tiene una tendencia al bien, tendencia al bien puede ser un bien individual o social, También hay otra tendencia natural que es a la verdad, que justificaría la tendencia al bien común de todo hombre. La mejor forma de gobierno es la monarquía Dios es el que da un orden a todo el mundo y lo jerarquiza, el sistema político que mejor refleja esta visión de la naturaleza es la monarquía, donde el rey representa a Dios. A partir de aquí hay distintos tipos de gobiernos en los que se diferencian en los objetivos: el objetivo del Estado, que es el bienestar económico, y la Iglesia, que se encarga del bien moral. Las dos sociedades se deben complementar.
Santo Tomás sigue también en este apartado las directrices básicas de Aristóteles, recuperando sus temas clásicos, pero desde una perspectiva cristiana. La conciencia tomista intentará reconocer un orden sobrenatural, en el cual queda encuadrada la ley divina, que es, como dijimos, el ordenamiento que Dios ha dado al mundo. Por otra parte, reconoce un orden natural, el cual cuenta con un conjunto de reglas o leyes, la rigen y que se denomina, como vimos, ley natural. Según santo Tomás, el orden sobrenatural perfecciona el orden natural y éste debe subordinarse a aquel. Por tanto, la ley divina perfecciona a la ley natural y además, debe subordinarse a la ley sobrenatural.
El contenido de la ley natural con respecto al hombre tiene los contenidos ya señalados de: 1.- autoconservación de la vida. 2.- propagación de la especie. 3.- tendencia a buscar la verdad absoluta, es decir, Dios. 4.- tendencia a vivir en sociedad.
Pues bien, este último contenido de la ley natural es para santo Tomás el más importante para su teoría política.
De la tendencia del hombre a vivir en sociedad se deduce el hecho de que el hombre es por naturaleza un animal social y, por tanto, político, como revela el lenguaje y como afirmó ya Aristóteles.
De esta necesidad natural que el hombre tiene a vivir en sociedad, deduce lo siguiente: 1.- La convivencia social requiere la existencia de unas normas que la regulen, por lo tanto, se necesita una ley positiva, que es el conjunto de normas que rigen la vida en sociedad. Esta ley está establecida por el acuerdo entre los hombres. Sólo tiene que cumplir una condición: nunca puede ir contra la ley natural. 2.- Necesidad de un orden jerárquico en la sociedad. Si la sociedad es natural, también lo es el gobierno. Lo mismo que el cuerpo se desintegra cuando falta el alma, lo mismo sucede si falta un gobierno que unifique y dirija las actividades para el bien común. Tanto el gobierno como el Estado son queridos por Dios. El Estado no es consecuencia del pecado original, como decía san Agustín, ni una creación del egoísmo humano. El Estado es una sociedad perfecta. Tiene los medios necesarios para conseguir su propio fin: el bien común de los ciudadanos. Pero como el orden natural está subordinado al sobrenatural. La Iglesia es una sociedad superior al Estado. De algún modo éste debe supeditarse a ésta. El gobierno del Estado debe facilitar al hombre la posibilidad de conseguir su fin sobrenatural.
En las relaciones entre Iglesia y Estado, santo Tomás mantiene que, puesto que el individuo es parte, las leyes deben ordenarse al bien común. La soberanía del Estado no es absoluta, sino que está triplemente limitada: por la ley natural, porque la autoridad proviene de Dios, que es el autor de la ley natural, por el bien común y por el hecho de que la autoridad sólo tiene facultad en cuanto representa al pueblo y siempre para el bien del pueblo.


3.- Necesidad de una organización política en la sociedad. Dentro de la sociedad, existen varias formas de ordenación política en orden a la mejor consecución de su fin, al cual deben tender tanto los gobernantes como los gobernados. Hay varias formas posibles de gobierno. Son buenas y legítimas todas aquellas que son aptas por sí mismas para proporcionar el bien común y malas las que contribuyen al lo contrario. Si bien es cierto que ninguna forma de organización política es un fin en sí mismas, en abstracto y como ideal, santo Tomás considera una sólo, al modo de Dios, aunque corre el peligro de convertirse en tiranía. Es también legítima la aristocracia, la cual tiene la ventaja de que unos pocos hombres selectos son los que gobiernan y pueden ver mejor las cosas que uno solo, pero su mayor peligro es caer en la oligarquía. También es legítima la democracia, que tiene la ventaja de que en ella se da una mayor libertad e igualdad de los ciudadanos, pero corre el peligro de caer en la anarquía. En realidad, la mejor forma de gobierno es un sistema mixto donde el poder del monarca sea moderado por los magistrados elegidos por el pueblo, es decir, una monarquía constitucional.


Relación razón-fe


La razón no puede explicarlo todo, tiene unos límites y para estos límites es necesaria la fe, la Revelación. Hay una clara distinción entre razón y fe, se distinguen por sus contenidos, aunque ambas tratan sobre Dios, la razón se ocupa de las cosas de este mundo; y también por el método, puesto que la razón se vale de la razón, y la fe se vale de la Revelación. Dice que no debe haber contradicción entre razón y fe, sino que ambas deben auxiliarse. La razón es aun auxiliar de la fe en tres sentidos:

1.-

Demostrando los preámbulos de la fe. Preámbulo de la fe es toda demostración que a través de ella podemos llegar a Dios.

2.-

Es un auxiliar de la fe porque aclara las verdades de fe.

3.-

En cuanto que sirve para ir en contra de todo aquello que se oponga a la fe. También cree que la verdad es única, por eso no puede haber contradicción entre razón y fe, si la hay es porque los planteamientos racionales están mal hechos. Considera que Dios es el autor de todos los mundos, del natural que es accesible y del sobrenatural, que es accesible por la fe. Si hay contradicción, sólo es aparente, habrá que revisar los postulados de la razón, porque la fe no se puede equivocar. Pero, aunque niega que haya dos verdades, dice que hay tres tipos de verdades:

1.- Artículos de fe

Sólo se puede acceder a ellas por medio de la fe.

2.-

Aquellas que son de dominio exclusivo de la razón.

3.- Preámbulos de fe

Las que se puede acceder desde la razón y desde la fe, tales como la existencia de Dios. Lo que se da por la fe puede ser estudiado por dos ciencias: teología natural y teología sagrada.


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