Razón y fe como fuentes de conocimiento

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2. Etapas del pensamiento medieval

-Periodo patrístico: se llama así al periodo de casi siete siglos comprendido entre comienzos del s. II y finales del s. VIII. Los pensadores cristianos de esta época recibieron el nombre de padres de la Iglesia. A nivel filosófico se desarrolló un pensamiento platónico cristiano, el pensador más destacado es S. Agustín (354-430). San Agustín realizó una síntesis entre cristianismo y Platón. Con ello soluciónó uno de los problemas platónicos ¿Dónde se encuentra el mundo de las Ideas? Así situó el Mundo de las Ideas de Platón en la mente de Dios.

-La escolástica: se llama así al periodo comprendido entre el s. IX y finales del s. XIII. El nombre de este periodo se debe a la fundación de las escuelas y universidades medievales. . El sistema sociopolítico de este periodo es el feudalismo. En este contexto feudal aparecíó la Escolástica, que fue la filosofía nacida a partir de las escuelas monásticas fundadas por Carlomagno. Los escolásticos Su objetivo, no era buscar la verdad con la razón, sino hacer más comprensible la verdad sagrada con los instrumentos racionales. El propósito de los escolásticos era profundizar en las verdades de fe con la razón.
En Europa occidental, el siglo XIII Tomé de Aquino es el pensador más relevante. Asumíó gran parte del pensamiento de Aristóteles. Tomé de Aquino uníó cristianismo y el aristotelismo, abandonando la tradición agustiniana platonista.
-Nominalismo: En el Siglo XIV   la filosofía escolástica entraron en crisis. Fue el siglo de la caída del ideal de la cristiandad, según el cual el papa y el emperador debían gobernar conjuntamente lo espiritual y lo temporal (a partir de este momento se empezará a separar religión y Estado).  En filosofía destaca Guillermo de Occam que defiende la separación total de fe y razón y la libre investigación científica. No se trata simplemente de fuentes de conocimiento distintas, sino también de fuentes con objetivos y contenidos diferentes, por eso no pueden entrar en contradicción, porque no se ocupan de lo mismo.

4. Tomás de Aquino

La obra de Santo Tomás se desarrolla a largo del Siglo XIII, denominado siglo de la “Gran Escolástica”.
Filosóficamente, el pensamiento occidental hasta este siglo se caracterizaba por el dominio absoluto de la filosofía de inspiración platónica. Durante el s. XIII, Europa entró en contacto con la obra de Aristóteles a través de los árabes. La propagación del pensamiento aristotélico y de Averroes dio lugar a una serie de debates y enfrentamientos que llevaron a muchos filósofos cristianos a ser condenados por herejía. Esta teoría de la doble verdad era un intento de defender la autonomía de las investigaciones racionales frente a la fe y la religión. Sto. Tomás también parte de Aristóteles, pero rechaza la existencia de dos verdades: la verdad es única y si razón y fe entran en contradicción es la fe la que tiene la última palabra.

a) Diferencia entre Fe y razón
Santo Tomás  el ser humano dispone de dos fuentes de conocimiento: razón y fe. En lo que se refiere al conocimiento racional, Santo Tomás, adopta la teoría del conocimiento de Aristóteles,
Nuestro conocimiento racional o natural parte, según Aristóteles, de los sentidos, es decir, tiene su origen en los datos que nos proporcionan la experiencia sensible. La concepción aristotélica del conocimiento de Santo Tomás, traía consigo una doble consecuencia: en primer lugar, el edificio filosófico ha de construirse de abajo a arriba, basado en la comparación que sea posible establecer entre las realidades limitadas e imperfectas. Por tanto, el conocimiento natural o racional que puede alcanzar el ser humano tiene unos límites dentro de los cuales la razón puede moverse con mayor o menor acierto.
La fe cristiana, sin embargo, proporciona conocimientos, más allá de estos límites. Estas noticias (verdades) reveladas al ser humano son algo gratuitamente añadido por Dios a la razón humana, son verdades que no anulan la razón humana sino que la perfeccionan.

existen contenidos de la razón que no lo son, en absoluto, de la fe,  y existen contenidos de la fe que no lo son, en absoluto, de la razón, pero también existen verdades que pertenecen a ambos ámbitos. Pertenecen verdades como que “Dios existe”, “el mundo es creado” o que “el alma humana es inmortal”. Es decir, estas verdades pueden ser demostradas racionalmente y, también, son establecidas por revelación divina.

La verdad racional será valida en el campo de la experiencia sensible; la verdad revelada será incontestable en los misterios de la fe; y habrá verdades que serán de creencia por la fe y demostrables por la razón.

La existencia de contenidos comunes a la fe y a la razón plantea algunas cuestiones de notable interés:-En primer lugar:.Es conveniente que ciertas verdades accesibles a la razón natural sean también impuestas por la autoridad de la fe, ya que por sus circunstancias muchos seres humanos carecen de tiempo y preparación filosófica y, de no ser por la fe, les sería imposible acceder a su conocimiento.
-En segundo lugar: distinguir entre filosofía y teología: ambas se distinguen no por sus contenidos (puesto que algunos de ellos son comunes), sino por la forma de acceso a ellos. La teología toma sus contenidos de la fe y la revelación y la filosofía los toma de la razón.

b) Colaboración entre fe y razón
La fe y la razón. Como fuentes de conocimiento ambas son autónomas, independientes. Sin embargo, a juicio de T. De Aquino, cada una presta un especial servicio a la otra.
La razón presta una estimable ayuda a la fe porque le aporta conceptos y métodos de ordenación científica, . Además la razón también aporta las armas dialécticas necesarias para poder enfrentarse a los que contradicen los artículos de fe, es decir, gracias a la razón se puede discutir con los filósofos que contradicen la fe.
La fe presta una estimable ayuda a la razón porque sólo hay una verdad y los artículos de fe cristiana son indiscutibles. Por ello la fe sirve de norma o criterio externo a la razón.
Por tanto, la autonomía concedida por T. De Aquino a la razón es limitada. En ningún caso la razón puede alcanzar conclusiones que contradigan la fe cristiana. Por tanto, no hay posibilidad de conflicto entre filosofía (razón) y teología (fe) y, en caso de producirse, se deberá a errores de la razón.


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