Rawls: Constitución y Cooperación Social

Rawls: Constitución

RAWLS: Constitución: es el conjunto de normas escritas o no que permiten la convivencia social. Rawls habla de un consenso constitucional como un consenso previo al consenso superpuesto. El objetivo de Rawls es llegar a un consenso amplio, al menos con respecto a los principios y libertades básicas, y con respecto a las normas para evitar las desigualdades. Cooperación social: existen múltiples modos de cooperación social que contribuyen a la mejora de la sociedad. Aquí, en el contexto de la sociedad democrática (entre iguales), se centra fundamentalmente en el consenso entre los diversos ciudadanos para lograr un conjunto de normas comunes que favorezcan la igualdad en el marco de la libertad. Desigualdades: son la principal preocupación de Rawls. Son aquellas diferencias de clase social que son independientes del esfuerzo de los individuos, son injustas en este contexto. Es preciso acabar con ellas. Para ello se diseña el proceso distributivo que aparece en el texto. Doctrina comprehensiva: es toda doctrina de origen filosófico, religioso o moral que intenta dar explicación a los diversos problemas básicos del ser humano. Las llama comprehensivas o abarcativas porque intentan dar razón del conjunto de la experiencia humana. Para Rawls hay muchas que son razonables. Esencias constitucionales: es un modo poético de designar los principios básicos de convivencia que deben obtenerse por vía de consenso. Es esencial para Rawls que, puesto que la sociedad democrática nace de un pacto libre entre iguales, esos principios fundamentales sean aceptados por todos. Igualdad equitativa de oportunidades: es uno de los objetivos fundamentales de la filosofía política de Rawls que pretende unir el principio de la libertad con el de igualdad. Entiende justicia como igualdad en las oportunidades, es decir, que los que posean el mismo talento reciban las mismas oportunidades, subsanando las desigualdades sociales que no dependen del esfuerzo y capacidad personal. Esa igualdad de oportunidades exige el principio de la diferencia. Justicia: la justicia es para Rawls un aspecto fundamental, pero no lo entiende en un sentido ético, sino exclusivamente político. No le interesa aportar una definición de lo que es la justicia, sino encontrar un procedimiento para que las decisiones se tomen del modo más justo posible. Legitimidad: es la fuerza moral que permite considerar justo el ejercicio del poder. El poder es legal cuando se realiza según las leyes y es legítimo cuando cumple unas normas morales básicas. En el caso de la sociedad democrática, que es el sistema político propio de Occidente, la legitimación se consigue por la participación y aprobación de los ciudadanos. Liberalismo político: es la doctrina que defiende Rawls. Es un liberalismo con dos matices: ha abandonado parte del fundamento metafísico que tenía el liberalismo clásico. Libertad natural: la libertad natural es aquella que se tenía en el estado de naturaleza. En ella, cada uno no tiene más función que velar por su propia supervivencia y cuidar de lo suyo. En la vida social hay que cuidar de los demás, aparte de uno mismo. Posición original: es la situación óptima, libre de prejuicios, en la que cualquiera debe colocarse para poder participar de modo imparcial en los debates sobre la justicia. Tiene que ver con el velo de ignorancia, que es una ficción hipotética en la que los ciudadanos dejan de lado todo aquello que en su vida suponga una situación de ventaja o desventaja, donde todos debaten como libres e iguales. Pluralismo razonable: son el conjunto de doctrinas comprehensivas diferentes que existen en la sociedad occidental, que es una sociedad plural. No son ciertamente todas las doctrinas comprehensivas, sino aquellas que están basadas en un uso de la razón que es compatible con los demás. Valores compartidos: son aquellos valores fundamentales que surgen del consenso y que todos los ciudadanos están dispuestos a respetar. Rawls considera que todos los ciudadanos están dispuestos a asumir voluntariamente principios básicos de libertad e igualdad.

Valoración de Rawls es indudable la influencia de Rawls. Su obra reactivó esta disciplina. La cuestión del problema de la igualdad tiene hoy una trascendencia singular. El principio de la igualdad equitativa de oportunidades ha supuesto un cauce para el desarrollo de muchas propuestas en sentidos muy diferentes, en las que Rawls siempre está presente como dinamizador del pensamiento político. En este sentido, se ha dado una relación entre Rawls y el resto de los grandes pensadores: el filósofo estadounidense ha influido en los demás y ellos en él. Además, ha conectado con Habermas, el filósofo de nuestro tiempo. El alemán ha desarrollado una teoría en la que el consenso aparece como factor fundamental. Rawls cuaja: – Plantea una propuesta razonable a un problema muy difícil, el equilibrio entre libertad e igualdad. – Su grandeza reside en su honestidad intelectual por saber aprender y modificar su doctrina. – La dinamización de la reflexión política a favor y en contra de Rawls. Las críticas se han convertido en líneas de desarrollo político.

Ortega

Aspecto absoluto: hace referencia a la verdad completa, algo que no es posible en la verdad histórica. Siempre es circunstancial. Los racionalistas han buscado el aspecto absoluto de la verdad que, según Ortega, no existe. Querían formar una verdad utópica, no concretada. Es filosofía abstracta y puramente racional, no consciente del momento histórico. Antinomia: empleado en lógica y usado por Kant en la dialéctica. Es una paradoja irresoluble entre dos términos. Cultura: es el resultado del pensamiento, que es la actividad natural del humano. Tiene dos dimensiones: una subjetiva o inmanente, en cuanto que son actividades vitales, y otra objetiva y trascendente, con un referente que supera lo meramente biológico. La doctrina que defiende la cultura es el culturalismo. Dimensión histórica: perspectiva y condición histórica de la vida humana son uno. La vida humana está sometida a las condiciones cambiantes de la persona. Esas son las circunstancias. Dios: el racionalismo concibe la inteligencia divina como el lugar de la verdad absoluta, atemporal, que existe desde siempre y para siempre. Ortega afirma la existencia de Dios, pero su conocimiento forma también parte del perspectivismo. Hay que entender por qué. La verdad humana está circunscrita a aspectos concretos. No en segundo lugar, porque la grandeza de Dios no está en que posea la perspectiva más correcta, son verdaderas todas, sino que puede asumir todos los puntos de vista con lo que armoniza y recoge nuestros horizontes. Filosofía: es el saber central que lleva a reformular todas las cuestiones y a centrar el problema no en lo que se cree saber, sino en lo que sabe. Generación: aunque la vida sea histórica y deba estudiarse desde la circunstancia personal, es posible usar un término para introducir un conjunto de ideas y vivencias que son comunes a la mayor parte de los ciudadanos. Hombre: sin entrar en grandes profundidades, es un ser singular en la naturaleza, un ser que tiene conciencia y es capaz de saber lo que le falta por conocer. Imaginación: Ortega compara la realidad con la acción. La realidad es lo que hay, la acción es el fruto de la actuación del sujeto que, gracias a su imaginación, puede variar. Si el conocimiento fuese acción, sería idéntico en todos nosotros. Por eso, cada uno es diferente al contactar con la realidad. Insaculación: la verdad para Ortega no puede ser algo extraño a las circunstancias concretas que se dan en la realidad, o puede ser ultravital y extrahistórica. Debe vivir un proceso de insaculación. Es un proceso en el que la verdad deja de ser impersonal y pura, y acoge las condiciones peculiares que se dan en ese momento histórico. Mundo: es sinónimo de realidad. Según Ortega, las filosofías anteriores pretendían describir su propio horizonte porque no eran conscientes de lo que ellos ponían en el conocimiento ni de que no podían superar su propia perspectiva. Paisaje arquetipo: se refiere a un aspecto ideal en el que se resumirían todos los modos diferentes de ver un paisaje. Eso es imposible. Cada perspectiva es verdadera y a la vez no es el modelo ni es la única. Supone una crítica al platonismo, como doctrina que proponía la verdad absoluta. Punto de vista: es lo que afirma Ortega que puede proporcionar nuestro conocimiento. La verdad se da dentro de unas coordenadas y unas circunstancias concretas. Un sujeto solo puede vivir la realidad aquella en la que vive. Perspectiva es sinónimo. Racionalismo: es aquella doctrina que afirma que la razón no solo pertenece al hombre, sino que nada escapa a su conocimiento. Se sitúa por encima de las peculiaridades del sujeto y se cree capaz de llegar a una verdad que trasciende todo lo individual. Razón vital: es preciso sustituir la razón pura por la vital, cuyo eje sea ayudar a vivir y tomar la vida como objeto de su reflexión. Realidad: es lo que hay. Es lo único indubitable, lo que me rodea, el lugar donde se asienta mi circunstancia concreta. No es algo que exista con independencia del sujeto, pero tampoco un simple correlato. La suma de realidades es la realidad cósmica o universal. Relativismo: es la doctrina contraria. Afirma que las circunstancias particulares de cada humano le impiden tener una verdad objetiva y común. Sujeto: Ortega dice que el yo interior no es un yo puro, sería un yo no contaminado por lo corporal y vital. Ortega propone, por contraposición, un yo impuro que vive en sus circunstancias concretas, a las que tiene que dar sentido. A ese yo puro se le llama el yo racional, y Ortega considera al hombre como individuo, un ser que posee un punto de vista y selecciona algunos conocimientos. Cada individuo accede a una parte de la verdad. Trascendente: es aquello que supera lo inmediato. Es usado de modo muy diferente en la historia de la filosofía. Puede referirse a Dios o muchas cosas. Ortega lo usa con el término inmanente. Verdad: es el reflejo de las cosas que son una. Ortega intenta un equilibrio entre la posición racionalista, que afirma que es posible en un solo punto y en un momento poseer la verdad entera, y el relativismo que niega esto. Para él, ningún hombre de nunca tiene acceso a la verdad. Vida: tiene muchos sentidos. Ortega lo emplea para referirse a la vida humana individual, que es, para él, anterior a cualquiera de sus actos, como el pensamiento. Es un devenir que transita dentro de nosotros y que la razón intenta ponerle orden y sentido. La vida es consciente, es intransferible y está llena de circunstancias que no elegimos.

Comparación Platón-Ortega: ambos son de zona ontoepistémica. Platón defiende la existencia de unos principios universales, mientras que Ortega se opone a esta tesis afirmando el perspectivismo. Herencia del mundo griego: aunque se opone a Platón, para él es el punto de partida. Hay que mirarlo con respeto y agradecimiento. Ortega quiere seguir esta estela y volver a las preguntas fundamentales. Posición platónica: para Platón, lo inteligible requiere de un ámbito sensible para sujetarse. Las ideas eran conocidas por el alma antes de nacer. Para Ortega, se complementan, conectadas. Admisión de lo particular: Ortega está en las antípodas de esta concepción. Para él, la realidad se refiere fundamentalmente a la vida humana considerada como un acontecimiento cambiante y particular. Ese es el principal objeto de su análisis y reflexión. La vida humana no puede ser analizada de modo platónico buscando un arquetipo perfecto en el que se resuman todas las variantes: es histórica por naturaleza, es decir, el cambio y la particularidad no es algo que reciba como un accidente, sino que conforma su sustancia. Ortega lleva a decir que la vida no tiene naturaleza, sino historia, un constante desenvolverse.

Aquí no cabe una visión inalterable. Ortega lo hace porque no quiere renunciar a la razón, que es un elemento sustancial de la vida humana.

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