Que significa tanatico

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En las tragedias griegas se representaba a través de dos dioses (Dioniso y Apolo) las dos dimensiones de la existencia, por un lado, la vida:
Desbordante, excesiva (lo dionisíaco) y por otro lado, la razón: equilibrio y mesura (lo apolíneo). Con Sócrates comienza la decadencia, ya que inicia un modelo de filosofía que potencia en exceso la razón despreciando la dimensión de la vida. Platón continua con el error creando el mundo verdadero de las ideas que se opone al mundo falso de lo sensible en constante devenir (Heráclito), el mundo en que vivimos. El cristianismo protege y exalta estas filosofías que enmascaran la vida con ilusiones: la verdad, lo bello, el bien. El cristianismo proyecta los valores en un Dios transcendente y en un cielo, frente al hombre y la tierra. La filosofía ha seguido creando “otros mundos” negando el que vivimos.

Para Nietzsche el conocimiento es “perspectivismo”, los hechos del mundo son incognoscibles lo único que hacemos es interpretarlos, valorar el mundo desde diferentes perspectivas siendo el conocimiento, por tanto, la mayor fabulación. Unas teorías se imponen sobre otras dependiendo de su antigüedad y asimilación pero no de que sean verdaderas ,“la verdad es una ilusión que se nos olvidó que lo fue”.  Para Nietzsche la verdad en sí no existe, “existen varias verdades, y por consiguiente ninguna verdad, sólo existen las diferentes interpretaciones. Para él lo verdadero es lo que favorece la vida, lo que aumenta la voluntad de poder. El lenguaje es el instrumento con el que creemos conocer la realidad de forma objetiva, pero la realidad es devenir y no puede ser fijada con conceptos. Los conceptos no son más que metáforas que hemos acordado socialmente. El error se ha producido al afirmar que los conceptos universales son realidades olvidándonos de su origen metafórico, cuanto más abstracto sea un concepto más alejado estará de la realidad.

Por otro lado, Nietzsche desenmascara la ciencia moderna haciendo ver como ella misma está asentada en la creencia de que la verdad es mejor que la falsedad. Esta supremacía de la verdad no ha sido demostrada por los métodos de la ciencia, sino que es una afirmación moral.
El “otro mundo” platónico ha sido sustituido por la “voluntad de verdad” de la ciencia, Dios ha sido sustituido ahora por la Verdad. En la “Gaya ciencia” Nietzsche se plantea ¿Por qué no engañar?, por qué no afirmar la vida con una ciencia alegre que se ríe de la ausencia de razones, fines, sentidos y que asume que todo es mentira y que detrás de la máscara no vive nadie. Nietzsche valora el arte como el único conocimiento que no engaña porque sabe y dice que es engañador.  

Nietzsche establece que, tras la muerte de Dios, Occidente caerá enfermo padeciendo durante los próximos doscientos años el Nihilismo (fundamentarse en la nada). Nietzsche anuncia en la “Gaya ciencia” que Dios ha muerto y que nosotros somos sus asesinos. En otra época el cristianismo identifico a Dios con la verdad, con la Ilustración la Razón descubre que no necesita a Dios y es ahora la ciencia la que se identifica con la verdad. De “Dios es la verdad” se pasará a “Todo es falso”. La muerte de Dios significa la muerte del máximo ideal, de la Verdad, de los valores absolutos, la caída de los valores occidentales que van contra la vida. Esto es lo que Nietzsche describe como el Nihilismo pasivo, Dios ha muerto y en su lugar no hay nada. Pero junto con éste Nietzsche también nos habla del Nihilismo activo, el espíritu destruye todos los valores decadentes de la cultura para poder crear nuevos valores. Todas las críticas que este autor realiza son consecuencia de este Nihilismo activo que quiere adelantarse al pasivo. Ante el Nihilismo caben dos posibilidades: permanecer en la nada, o danzar sobre los restos de Dios construyendo nuevos valores, siendo “espíritus libres” y superhombres.


Antropología:


Nietzsche no tratará de sustituir a Dios tras su muerte, sino que se aprovecha de ella para establecer una nueva filosofía, para crear simulacros que favorezcan los instintos vitales sin que estos se establezcan como verdaderos.

Nietzsche dice que el “último hombre”, aquel ser mediocre, gregario, débil, incapaz de grandes valores, debe ser sustituido por el “superhombre” o “ultrahombre”. El superhombre es aquel que ha comprendido el significado de “la muerte de Dios” y sabe que la esencia de la vida es la “voluntad de poder”. La vida está formada por un conjunto de fuerzas que crean y destruyen, el hombre posee también esta voluntad de poder individual en la medida que crea valores, que quiere ser más, que aspira al poder. El superhombre es aquel que ama la tierra y es fiel a ella, sabiendo que no hay más mundo que este. Es aquel que crea nuevos valores y establece una “moral de señores”. El superhombre afirma la vida de forma dionisíaca sabiendo que ésta se va a repetir eternamente (amor fati, amor al destino). Nietzsche expone la idea del “eterno retorno” el mundo es un conjunto de fuerzas finitas que se despliegan en un tiempo infinito, por tanto, cada configuración del universo deberá repetirse eternamente.  Nietzsche no explica cómo aparecerá el superhombre, pero sí dice que éste es fruto de las tres transformaciones del espíritu: primero se asemeja al camello, ya que carga con el peso de la ley moral; luego a un león, al conquistar la libertad; y finalmente a un niño, el “primer hombre” que crea nuevos valores y se toma la vida como un juego.

Ética o Moral:


En las tragedias griegas se representaba a través de dos dioses (Dioniso y Apolo) las dos dimensiones de la existencia, por un lado, la vida: desbordante, excesiva (lo dionisíaco) y por otro lado, la razón: equilibrio y mesura (lo apolíneo). Con Sócrates comienza la decadencia, ya que inicia un modelo de filosofía que potencia en exceso la razón despreciando la dimensión de la vida. Platón continua con el error creando el mundo verdadero de las ideas que se opone al mundo falso de lo sensible en constante devenir (Heráclito), el mundo en que vivimos. El cristianismo protege y exalta estas filosofías que enmascaran la vida con ilusiones: la verdad, lo bello, el bien. El cristianismo proyecta los valores en un Dios transcendente y en un cielo, frente al hombre y la tierra. La filosofía ha seguido creando “otros mundos” negando el que vivimos.

Nietzsche también critica la moral intelectualista de Sócrates y Platón, los cuales identifican la virtud con el saber y con la purificación del alma, el hombre debe ser racional y reprimir sus pasiones e instintos.  La mayor crítica la recibe la moral cristiana que fruto del resentimiento ha realizado una inversión de los conceptos bueno y malo. En otra época el término “bueno” había significado noble, a partir del judaísmo y cristianismo los buenos son los débiles y miserables designando con el término “malvado” a los nobles y poderosos.  El cristianismo ha establecido una “moral de siervos” o moral del rebaño, defiende que el hombre debe ser piadoso, humilde, obediente y llevar una vida ascética.  La vida es sufrimiento y para salvar su alma debe renunciar a la vida, los instintos y el cuerpo se convierte en pecados.   Nietzsche, por el contrario, defenderá la “moral de señores” exaltando los instintos primarios de la vida. También Nietzsche critica las morales modernas las cuales pretenden ser universales: Kant y su ética formal del deber y los ingleses que se basan en la compasión o simpatía.


Nietzsche establece que, tras la muerte de Dios, Occidente caerá enfermo padeciendo durante los próximos doscientos años el Nihilismo (fundamentarse en la nada). Nietzsche anuncia en la “Gaya ciencia” que Dios ha muerto y que nosotros somos sus asesinos. En otra época el cristianismo identifico a Dios con la verdad, con la Ilustración la Razón descubre que no necesita a Dios y es ahora la ciencia la que se identifica con la verdad. De “Dios es la verdad” se pasará a “Todo es falso”. La muerte de Dios significa la muerte del máximo ideal, de la Verdad, de los valores absolutos, la caída de los valores occidentales que van contra la vida. Esto es lo que Nietzsche describe como el Nihilismo pasivo, Dios ha muerto y en su lugar no hay nada. Pero junto con éste Nietzsche también nos habla del Nihilismo activo, el espíritu destruye todos los valores decadentes de la cultura para poder crear nuevos valores. Todas las críticas que este autor realiza son consecuencia de este Nihilismo activo que quiere adelantarse al pasivo. Ante el Nihilismo caben dos posibilidades: permanecer en la nada, o danzar sobre los restos de Dios construyendo nuevos valores, siendo “espíritus libres” y superhombres.

Nietzsche no tratará de sustituir a Dios tras su muerte, sino que se aprovecha de ella para establecer una nueva filosofía, para crear simulacros que favorezcan los instintos vitales sin que estos se establezcan como verdaderos.

Nietzsche dice que el “último hombre”, aquel ser mediocre, gregario, débil, incapaz de grandes valores, debe ser sustituido por el “superhombre” o “ultrahombre”. El superhombre es aquel que ha comprendido el significado de “la muerte de Dios” y sabe que la esencia de la vida es la “voluntad de poder”. La vida está formada por un conjunto de fuerzas que crean y destruyen, el hombre posee también esta voluntad de poder individual en la medida que crea valores, que quiere ser más, que aspira al poder. El superhombre es aquel que ama la tierra y es fiel a ella, sabiendo que no hay más mundo que este. Es aquel que crea nuevos valores y establece una “moral de señores”. El superhombre afirma la vida de forma dionisíaca sabiendo que ésta se va a repetir eternamente (amor fati, amor al destino). Nietzsche expone la idea del “eterno retorno” el mundo es un conjunto de fuerzas finitas que se despliegan en un tiempo infinito, por tanto, cada configuración del universo deberá repetirse eternamente.  Nietzsche no explica cómo aparecerá el superhombre, pero sí dice que éste es fruto de las tres transformaciones del espíritu: primero se asemeja al camello, ya que carga con el peso de la ley moral; luego a un león, al conquistar la libertad; y finalmente a un niño, el “primer hombre” que crea nuevos valores y se toma la vida como un juego.

Existencia de Dios:


En las tragedias griegas se representaba a través de dos dioses (Dioniso y Apolo) las dos dimensiones de la existencia, por un lado, la vida: desbordante, excesiva (lo dionisíaco) y por otro lado, la razón: equilibrio y mesura (lo apolíneo). Con Sócrates comienza la decadencia, ya que inicia un modelo de filosofía que potencia en exceso la razón despreciando la dimensión de la vida. Platón continua con el error creando el mundo verdadero de las ideas que se opone al mundo falso de lo sensible en constante devenir (Heráclito), el mundo en que vivimos. El cristianismo protege y exalta estas filosofías que enmascaran la vida con ilusiones: la verdad, lo bello, el bien. El cristianismo proyecta los valores en un Dios transcendente y en un cielo, frente al hombre y la tierra. La filosofía ha seguido creando “otros mundos” negando el que vivimos.


Nietzsche establece que, tras la muerte de Dios, Occidente caerá enfermo padeciendo durante los próximos doscientos años el Nihilismo (fundamentarse en la nada). Nietzsche anuncia en la “Gaya ciencia” que Dios ha muerto y que nosotros somos sus asesinos. En otra época el cristianismo identifico a Dios con la verdad, con la Ilustración la Razón descubre que no necesita a Dios y es ahora la ciencia la que se identifica con la verdad. De “Dios es la verdad” se pasará a “Todo es falso”. La muerte de Dios significa la muerte del máximo ideal, de la Verdad, de los valores absolutos, la caída de los valores occidentales que van contra la vida. Esto es lo que Nietzsche describe como el Nihilismo pasivo, Dios ha muerto y en su lugar no hay nada. Pero junto con éste Nietzsche también nos habla del Nihilismo activo, el espíritu destruye todos los valores decadentes de la cultura para poder crear nuevos valores. Todas las críticas que este autor realiza son consecuencia de este Nihilismo activo que quiere adelantarse al pasivo. Ante el Nihilismo caben dos posibilidades: permanecer en la nada, o danzar sobre los restos de Dios construyendo nuevos valores, siendo “espíritus libres” y superhombres.

El superhombre afirma la vida de forma dionisíaca sabiendo que ésta se va a repetir eternamente (amor fati, amor al destino). Nietzsche expone la idea del “eterno retorno” el mundo es un conjunto de fuerzas finitas que se despliegan en un tiempo infinito, por tanto, cada configuración del universo deberá repetirse eternamente. Ooo
 Nietzsche no explica cómo aparecerá el superhombre, pero sí dice que éste es fruto de las tres transformaciones del espíritu: primero se asemeja al camello, ya que carga con el peso de la ley moral; luego a un león, al conquistar la libertad; y finalmente a un niño, el “primer hombre” que crea nuevos valores y se toma la vida como un juego.

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