Prudencia Sócrates

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Los Puntos fundamentales de la filosofía de Sócrates

Para Sócrates el principio y la base generadora de la ciencia, es el Conocimiento de uno mismo, y este estudio del hombre y de sus Deberes morales, religiosos y político-sociales, es el objeto casi único y verdadero de su filosofía. Por ello, El conócete A ti mismoy Conocerás a Dios, del Templo de Delfos, es el primer principio de la filosofía que Profesa.

El Método utilizado por Sócrates para extraer la verdad de aquellas Personas a las que interrogaba se dividía en dos partes. Primero Partía de la observación de los fenómenos internos, la reflexión Y el análisis razonado de los mismos, cuestionando a su Interlocutor por un determinado concepto por ejemplo, ¿qué Entendía por justicia?
). En este punto, Sócrates aparentaba Ignorancia, y obligaba a su oyente a aclarar sus ideas, para Demostrar la falsedad de las definiciones comunes, o que su Interlocutor se diera cuenta de su propia ignorancia. Sócrates Interrogaba empleando a tiempo la inducción y la analogía, Proponiendo dudas y cuestiones sencillas en la apariencia, haciendo Frecuente uso del diálogo, y de esta forma conducía insensiblemente A sus oyentes al conocimiento de la verdad, la cual parecía surgir Espontáneamente del fondo de su conciencia (Mayeútica) .

Sócrates Llega por el método indicado a las siguientes conclusiones:

a)

El Deber del hombre y el empleo más propio de sus facultades, es Investigar el bien, y conformar su conducta con este bien moral una Vez conocido.

El conocimiento de sí mismo, y el esfuerzo constante para dominar Sus pasiones y malas inclinaciones, sujetándolas a la razón, son Los medios para conseguir este resultado, o sea para adquirir la Perfección moral, en la cual consiste la verdadera felicidad del Hombre en la tierra.

b)
La Prudencia, la justicia, la templanza y la fortaleza, son las cuatro Virtudes principales y necesarias para la perfección moral del Hombre, El cual será tanto más perfecto en ese orden, cuanto más se Asemeje a Dios en sus actos, porque Dios es el arquetipo de la virtud Y de la perfección moral. En el juicio divino y en la verdad misma, Debe buscarse la norma de esa perfección moral, la noción real y Verdadera de la virtud, pero no en el juicio del vulgo y de las Muchedumbres.

c) Lo importante, no es el vivir, sino el vivir bien (non Multi faciendum esse vivere, sed bene vivere), o Sea vivir conforme a las reglas de la rectitud moral y de la Justicia
. En armónía con estas reglas o principios de moral, no debemos tomar Venganza de las injurias, ni volver mal por mal; debemos anteponer la Justicia y el amor de la patria y de las leyes a todas las demás Cosas, sin excluir los hijos, los padres y la vida misma.

d) La justicia entraña la idea y el cumplimiento de nuestros deberes Para con otros, siendo parte principal de estos deberes la observancia Y la obediencia a las leyes humanas o positivas, y también a las Leyes no escritas, Es decir a la ley natural, anterior y superior a aquellas y raíz de toda justicia; pero sobre todo el sacrificio absoluto de nosotros y De nuestras cosas a la patria, y la sumisión incondicional y Perfecta a los magistrados.

e)

La Piedad y la oración son dos virtudes muy importantes, por medio de Las cuales tributamos a Dios honor y reverencia, al mismo tiempo que Buscamos el remedio de nuestras necesidades

. La mejor oración es la aceptación en las contrariedades, y la Sumisión a la voluntad divina.

f

) El orden, armónía y belleza que resplandecen en el mundo y en el Hombre atestiguan y demuestran la existencia de un Dios supremo, Primer autor de la ley moral y su sanción suprema.

Dios es un ser inteligente e invisible, que se manifiesta y revela en Sus efectos: su providencia abraza todas las cosas, y particularmente Se ejerce sobre el hombre, pues está en todas partes, ve todas las Cosas y penetra los pensamientos más secretos del hombre.

g) La inconstancia y las miserias de todo género que pesan sobre la Vida presente, la harían despreciable y aborrecible, si no existiera Una vida futura En que, desapareciendo estos males, llegara el alma a la posesión Plena del bien. El justo debe tener confianza ilimitada en Dios, cuya Providencia no le abandonará en la muerte.

Estas Afirmaciones, unidas a otras ideas que pueden considerarse como Premisas lógicas de la inmortalidad del alma, demuestran Suficientemente la opinión de Sócrates acerca de este punto, por Más que no se encuentren en él afirmaciones directas, precisas y Concretas acerca del estado del alma después de la muerte. 

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