Politica y moral maquiavelo

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Caracterización d lo político


El ser humano es 1persona individual, pero esos entes personales individuales stán  insertos en 1sociedad y en 1historia. El ser humano tiene 1serie d dotaciones d tipo social y d tipo jdico q ay q señalar,xq vamos a definir“lo político”.Tdo sto apunta a 1identidad supraindividual, ad+ d la identidad d tdos ls seres humanos. Es decir el individuo sta inserto en 1estructura social y política q le afecta fuertemente. Tdo individuo comparte en -o+ grado 1cierta capacidad d reconocerse cmo miembro d 1conjunto.
Elements estructurales d lo político.1primer aspecto d lo político es: la conciencia del nosotros o copertenecer.
Tdo ser humano tiene sta concepción d pertenecer a 1nosotros, entendido cmo 1estructura material y política. S nosotros permite +o-, recoger ciertos rasgos q van a influir en su identidad. Tdo ser humano tiene 1determinado pasado xq nace en 1determinado grupo d seres humanos q tienen 1determinada historia, q no va a dejar d influir en la vida d ese individuo. Esta copertenencia, no es simplemente star al lado d otro, sino q al crecer en 1determinado grupo traemos cn nosotros 1existencia, no slo hacia el pasado stá determinado el individuo, tb acia dlante, xq el individuo no va a sobrevivir al grupo, sino q este va a seguir adlante cuand el individuo crece. El nsotros, cmo 1º
elemento estructural d lo político es determinante en cuanto a la prehistoria y posthistoria o pasado o futuro del individuo. Esto no quiere decir q el nosotros agote tda la existencia del individuo, cmo han dicho algunos autores, cmo Komt q decía q lo único q existía era el gran ser, y q los individuos eran meramente abstracciones, y xtanto realmente no existían. El individuo tiene 1realidad sui generis en la cual descansa tdo, sin la cual no existiría nada, tdo sto d poder heredar del pasado o d transmitir al futuro determinadas cosas, sería imposible.¿Q crea sta conciencia en los individuos humanos?Tdo sto consiste en 1vivencia xmedio d la cual pasamos al 2ºelemento q es coparticipar, cn otros en 1serie d elementos q forman grupos, q se identifican cn 1serie d factores materiales y espirituales q diferencian a ls distintos grupos. sto lo vamos a llamar a tdos stos factores en los q participan ls individuos el bien común, en 1sentido sociológico. La conciencia d ste bien común permite ver ste 2ºelemento d coparticipar y ad+ permite constatar y a veces predecir lo q va a ocurrir cn S grupo. Cuand sta tendencia al bien común se nota muy claramente, tenemos 1señal q el grupo al q pertenece stá manteniéndose en 1solidez creciente. La conciencia d coparticipación es 1excelente “termómetro” xra determinar la salud política d 1determinado ente político. Si la conciencia d coparticipar es fuerte, se pued decir q ese grupo goza d buena salud política. Tdo sto no presume 1clase d ente político en particular, pued aplicarse a 1estado clásico, pero también a 1tribu, etnia o clase social.

Un tercer elemento estructural es la tendencia a la integración de elementos que están en el exterior.
Cuando un ente político goza de buena salud tiende a extenderse, algunos autores lo llaman dinamismo centrípeto agregativo.

Por ejemplo el imperio romano empezó poco a poco absorbiendo pueblos, espacios y mares hasta formar el Imperio Romano.

Esto es una muestra de la salud política del ente, ya que cuando un imperio está creciendo quiere decir que su salud política es buena y al revés.

El cuarto elemento, lo vamos a señalar con una palabra ambigua que suele ser tomada con un significado equivocado:

Solidaridad

Estos entes políticos tienen entre quienes los integran una cierta expresión del deber ser, pero no interpretada como caridad, sino que se trata de un principio regulativo constatable por la cual los lazos que integran esos entes políticos se ven. Durkheim consideraba a la solidaridad como elemento sociológico esencial, como tendencia a la unidad de sus integrantes.

Estos cuatro elementos constituyen una estructura que nos permite decir que tenemos ante nosotros un ente político, sin presuponer ninguna cualificación de ciencia política, cabe cualquier agregado humano que tenga estos elementos.

Estos elementos constituyen un papel esencial para determinar un ente político como tal y esto lo hace tanto hacia dentro como hacia fuera. Cuando un grupo se forma, los que quedan fuera del grupo, ya son otra cosa; pues bien este doble dinamismo hacia dentro y hacia fuera es característico del ente político porque todo ente político se particulariza en alguna medida.

En definitiva, al mismo tiempo que estructuran un ente en si mismo, lo separan del resto del mundo.

Esto es muy importante para apreciar la fenomenología de lo político, para dar cuenta de lo que realmente ocurre en la realidad política, tomando el término político en sentido amplio, se trata de algo mas profundo que incide realmente en la esencia del ser.

Es necesario tener en cuenta este efecto de clausura, que a su vez conlleva al efecto de separación, y ante un ente político vecino habrá que tomar posiciones, que es lo que identificaremos como asuntos exteriores.

Una de las caracterizaciones mas conocidas de lo político que se dan en la teoría de lo político y en la teoría del derecho, la transmite un conocido jurista llamado Carl Schmitt, pues tiene una célebre concepción de la política, según la cual cuando se da lo político se da la relación amigo-enemigo.

Conforme a esta concepción, cuando un ser forma parte de un ente político el que queda fuera se convierte en un “hostis”, pudiendo llegar incluso a relaciones bélicas entre ambos.

Esta relación amigo-enemigo se da siempre entre dos entes políticos aunque sea en mayor o menor medida, ya que según el forma parte de la esencia de lo político.

Otro personaje que tuvo una concepción similar fue Jean Paul Sartre, que decía que el miedo a lo que está fuera, ayuda a integrar el grupo en fusión.

Todo esto da a entender que hay una ambivalencia de lo político, es decir un significado doble, que quiere decir la presencia siempre de la amistad-enemistad entre los entes políticos y cabría pensar que esto podría ser insuperable hasta que se consiga una unidad política en todo el planeta Tierra.

Podemos plantearnos sin embargo en hipótesis si esto podría ser así, sería como una cosmopolis histórica perfectamente realizada.

Si esto pudiera pasar, que llegáramos a un único ente político, la idea de Carl Schmitt sería destruida, pero esto solo podemos imaginarlo.

Lo más que se acerca a esto históricamente hablando fueron los imperios, entendidos como esbozos de esta idea de unidad.

Esta hipótesis por la que con un solo ente político daría lugar a que no habría enemigo porque no habría nada fuera.

Sin embargo todos los intentos de los imperios fueron frustrados, incluso el Británico que fue el mayor.

Este intento a la vez hace que con la intención de ir incorporando cada vez más elementos del exterior, se va difuminando más la idea de solidaridad, ya que cuantos más elementos hay, menos gente conozco. Por ello muchos autores prefieren un ente de pequeñas dimensiones.

Por ejemplo Platón recomendaba que la polis ideal no sobrepasara 5040 parcelas, este numero es así porque es el factorial del numero 7 (multiplicar ese numero por 6, 5, 4, 3, 2, 1) y se eligió el 7 porque es una cifra que tiene muchas connotaciones. Además el 5040 es un numero muy múltiplo y permite hacer las divisiones en la polis.

El porqué de que se quiera que sean los entes de pequeñas dimensiones es porque cada vez que crece el ente, más se divide el mismo internamente, poniendo en peligro la existencia del ente político.

Otra tesis que apoya esta idea es aquella de la que viene la frase la guerra es la continuación de  política con otros medios, que fue elaborada por Clauswertz, en su obra “De la guerra”. Con esto nos damos cuenta de la conexión de la política con la guerra.

Como se ha visto no se ha incluido el factor poder como integrante de los rasgos fundamentales del ente político; con ello se quiere hacer notar que el poder no va en la misma dirección que los cuatro elementos que hemos determinado. El poder no puede por si mismo instaurar la conciencia del nosotros, la conciencia del dinamismo centrípeto… no puede contrarrestarse la decadencia de estos elementos con el poder. Esto se ve con claridad en imperios realmente efímeros, como el Alejandrino o el Napoleónico.

El ente político dominante en el mundo es el estado-nación, donde también aparece esta idea de poder, pero no es un elemento esencial.

  • El problema de lo político como sector normativo autónomo

Esto está destinado a confrontar sectores normativos con la vida común de los hombres para tratar de cual es la finalidad esencialmente jurídica, es decir para ver como se coordina la normatividad jurídica con otras normas.

Aquí vamos a plantearnos si hay un deber ser específicamente político. Ya sabemos que hay un deber ser específicamente moral, un deber ser específicamente convencional… que chocan muchas veces con el deber ser jurídico. Pues bien lo que queremos ver es si existe un deber ser político, por el cual un ser que se dedique a la política, lo considera como su forma de actuar.

Aquí veremos a Maquiavelo que seguirá la idea de que sí hay una normativa política que es la regla de vida que el príncipe debe seguir. 

La existencia o inexistencia del problema de un sector normativo político, la política como sector normativo autónomo, ¿se puede concebir un sector específicamente político como sector político? Es decir, si todas las acciones que calificamos de política para regir un ente político, ¿esas acciones del oficio político están sometidas acaso a una normatividad específicamente política? Sabemos que es una normativa moral jurídica, convencional (la normativa propia de los usos sociales) estas tres normativas son modos distintos de regir la conducta humana que están ahí siendo transgredidos por ciertos seres humanos chocando entre sí, o los usos sociales chocando con la moral, etc. Lo que veremos es que si además de estas normativas hay una normativa más que sería la normativa política que entraría en competencia con estas tres normativas. Es un problema, no lo negamos, veremos en que sentido es un problema y si cabe contar con el como un sector normativo autónomo. Puede ser un disfraz de un sector normativo jurídico, moral o convencional.

Es un problema típico de la modernidad, entendida esta los últimos 5 siglos de historia en occidente principalmente. Toda esta fracción última que hemos visto que se caracteriza por tantas cosas, es el tramo en el que se plantea el problema del sector normativo. Antes de la modernidad, hasta el renacimiento este problema no se daba, al menos en los términos en nos lo podemos plantear ahora. No se daba porque en la Edad Media y Antigua la actividad política, la de los monarcas estaba de hecho sometida al arbitraje de lo moral y religioso. La política era un capítulo de la moral, sometida a la moral desde el punto de vista teórico como valoración práctica. Se llevaban a cabo manuales para que el príncipe llegara a cumplir las normas, se trataba de normas morales y religiosas dirigidas a enseñar al príncipe a punto de constituirse como rey o emperador. Había una normativa específica para enseñar al político cómo debía comportarse en su actividad como alteza. Esto se buscaba en el período premoral y no cabía hablar de normativa autónoma porque era un capítulo de la normativa moral. Es una adaptación de la moral ordinaria para que el individuo empezara a emprender como comportarse, como un verdadero político.

A partir de un determinado momento, bajo la modernidad y la pluma y ocurrencia de Maquiavelo (natural de Florencia y dedicado a la política pero ¿a qué tipo de política? Era diplomático) escribe “El Príncipe”. En esta obra Maquiavelo aporta una nueva concepción de la política, inaugura la modernidad, en la cual la política que hasta entonces era un capítulo de la moral cristiana, y trata de desgajarla de ese moralismo del que estaba impregnada. Maquiavelo fue entonces el que imprimió un giro copernicano (giro de 180º) a la perspectiva de la política en cuanto al conjunto de actuaciones, de ejercicios relacionados con la naturaleza humana. Escoger qué hay que entender por naturaleza humana es donde se sitía la base de las ideas modernas de la política que entró a conocer. Maquiavelo es el primer moderno de la teoría política en sentido en el que hoy lo estudiamos. Se ha dicho que todo político tiene su actividad política reflejada en el “El Príncipe”. Maquiavelo quiere deducir normas de la política manteniendo la naturaleza humana (gran Aristotélico), pero tal y como es y no como debería ser. La naturaleza humana de Aristóteles es cómo debería ser  y no tal y como es. Para saber qué es lo que se hace en la política y cómo triunfar en la misma dice Maquiavelo que hay que olvidarse de tal como debería ser para atender a tal como es. Hay una concepción pesimista de la naturaleza  humana, pues para Maquiavelo el humano es el propio mal. Esto hay que tenerlo presente para saber cómo debería ser la política, pero como una serie de pp, sino como una serie de pp que van a estar respondiendo a la maldad esencial de la naturaleza.

La leyenda maquiavela más extendida parte de actuar valiéndose del mal, del engaño para lograr determinadas finalidades políticas, hasta punto problemáticos. Se ha dicho que teniendo en cuenta el engaño Maquiavelo ha sido incongruente con su propio punto de partida, pues ha engañado a sus propios lectores a través de la obra “El Príncipe”, pues ha escrito un libro positivo. Maquiavelo en realidad trata de inaugurar una técnica amoral de la política, esta es, la política como técnica fundamentada sobre una moral, pero esta moral sería lo que hoy llamaríamos una moral concreta o de situación, que tiene en cuenta una moral variable y prescinde de toda normativa moral. Hubo una época donde esta moral de situación y concreta se puso de moda. La moral Maquiavélica es algo de esto, difiere de la moral idealista, religiosa y cristiana en este caso, se trata de una moral convulsa donde reinaba la moral cristiana. Tenemos que tener como referencia esta moral ideal par estudiar la moral en la actividad política. Maquiavelo se desprende de la maldad humana, el hombre es malo pero además es incapaz de aprovecharse de su preferencia por el mal, lo ideal sería que tuviera una técnica para llevar a cabo utilidades propias. Para Maquiavelo la idea central es que el fin justifica los medios; un medio es bueno en la medida en que es bueno el fin. La moral es lo que hace factible todo aquello que desea el monarca.

Se trata de un mundo donde lo que impera es la maldad y la moral tiene que ser la concreta o en situación donde trata de aprovecharse todo lo posible a favor del príncipe que es un político profesional. El fin justifica os medios, pero sólo cuando se justifica por el principio de utilidad colectiva. Todo esto va punto por punto sobre lo que se consideraba moral y es lo que podemos denominar ética profesional del político tal y como define Maquiavleo, habría por tanto, una normativa moral que se informa de todos estos principios en los cuales domina cualquier fin por perverseo que sea.

Todo esto se sintetiza con una palabra que utiliza Maquiavelo para comportarse de una determinada manera y es la palabra “virtud”. Para Maquiavelo el príncipe es buen príncipe dotado de la virtud, entendida como capacidad técnica de hacer todo esto que convenga para el éxito político. Entendiendo por política la institución para conseguir los fines por muy malos y horrendos que sean, por muy moralmente malos que sean.

Se trata de una destreza profesional del príncipe. El príncipe será un buen príncipe si está dotado de virtud en el sentido que hemos visto. Su capacidad profesional se mide por el grado de virtud que ostente, pues debe regir una determinada comunidad política.

Este mundo es un mundo de seres humanos donde hay que tener en cuenta esto para obtener éxitos. En nuestro tiempo, en el siglo XX un jurista del que hemos hablado ya y es Carl Schmitt tiene unas ideas por lo que respecta a la concepción política que podemos colocar al lado de Maquiavelo o como resultado de la modernización de la teoría política. Así como Maquiavelo experimenta una doble moral, Carl Schmitt parte de su teoría política, “donde quiera que haya vida política hay amigos contra enemigos”, cuya base es la guerra, se entabla una batalla en el sentido literal de la palabra. Esta enemistad siempre está en la política, desde que la oposición se levanta en el Congreso de los Diputados. Esto tiene que ver con la posible concepción autónoma de la política. Cuando aparece la realidad actuando de lo político, es decir, amigo y enemigo, dice CS que hay que excluir de la realidad política la vigencia de un precepto cristiano fundamental del amor. Dice que este precepto queda fuera de todo cuando se da la presencia de lo político y para ello utiliza la VULGATA (texto evangélico en su versión latina) donde aparece Cristo pronunciando las palabras “amar a vuestros enemigos” (“diligite inimicos vestros” amar a vuestros enemigos, pero al mismo tiempo al cristiano no se le exige amar a sus enemigos públicos. Tiene que amar de manera privada). Hay una adopción al mismo tiempo un pensamiento maquiavélico de un importante jurista del S XX que recoge con ello la inspiración maquiavélica de la inspiración política. En esto que hace CS hay una doble moral: la moral auténtica o cristiana imputable al cristiano en cuanto al amor que profesa a sus enemigos privados, pero a su vez el amor que profesa a sus enemigos públicos. Lo que quiere decir es que cuando vemos realmente la política y aparece el enemigo, tenemos una normativa específicamente política, según la cual no tenemos la obligación de amar a nuestros enemigos políticos, los “hostes”, y esto tiene también varias implicaciones según CS porque en realidad, “la moral dominante venía siendo la política porque esta es el espíritu que prende al hombre en la raíz misma de su ser”. Definitivamente hay dos morales. Esto que intentan tanto Maquiavelo como CS de hallar una cierta autonomía cae un principio de la doble moral, se dice que hay una moral evangélica pero acaban por decir que acaba ganando la moral política, por tanto, no sólo hay una moral política sino que además es la que realmente vale.

Hemos visto que se puede apreciar un sector normativo autónomo para la política, parece ser que tiene una capacidad para crear una normatividad que entraría en competencia con las normativas morales…

¿Puede admitirse un sector normativo autónomo para regular la política? La respuesta es afirmativa, ahora bien esto es una cosa y otra deducir de ello como hace Maquiavelo y CS, que es el sector normativo superior y dominante de todos los demás sectores.

El convertir al sector de la política en dominante supone someterse a los preceptos de la política.

Las precisiones que derivan tanto CS como Maquiavelo según el profesor son una aberración. Colocar al sector normativo político como superior al restante es imposible, ya que si hay un sector que tiene derecho a juzgar la impertinencia o pertinencia o la bondad o la maldad de las normas es el de la moral. En el ser humano el sector individual personal (mi moral) debe primar al sector político o jurídico.

En la actualidad también hay una tendencia a convertir la política en criterio supremo.

En definitiva tanto la existencia política como la jurídica están ahí pero no serán las que hagan de criterio supremos en lo que debe hacerse o no, esto lo hará la mora.

Con la política ocurre como el derecho, se puede obrar políticamente o jurídicamente, pero el porqué de ese obrar ya no es político o jurídico sino moral; luego todo está subordinado a la moral.

  1. El derecho y la sociedad política

Vamos a partir de una tesis ilustre de Kelsen para poder ver si es sostenible. Cuando hablábamos de Kelsen decíamos que era el gran combatidor del dualismo.

Para Kelsen hay una identificación total entre el derecho y el estado, no hay distinción ninguna.

George Jellinek, que había intentado montar una teoría del estado y que va a ser objeto de crítica global por parte de Kelsen. En esta teoría había una distinción ente la faceta social del estado y la faceta jurídica del estado.

Pues bien, según Kelsen esto era inadmisible, el estado era homogéneo porque el estado no es sin el derecho y el derecho no es sin el estado.

Esta posición de Kelsen supone la abolición del dualismo entre el derecho y el estado. Como demuestra Kelsen el criterio diferenciador de los dualistas es la existencia de un elemento social y un elemento político, esto está delimitado por el derecho y como dice Kelsen el estado es en la medida que es el derecho, luego no cabe estado sin derecho.

Kelsen dice que se divide en dos facetas porque no nos damos cuenta que estado es lo mismo que ordenamiento jurídico, lo único que lo llamamos estado cuando lo personificamos. El estado es el conjunto de normas jurídicas.

Hay quienes aluden que el estado es además una fuerza social que se manifiesta con un conjunto de realidades físicas, y así creen poder distinguir entre las realidades biofísicas como los policías, los ladrillos que forman una parte y el derecho y no se dan cuenta que tanto estos individuos como la cárcel existen porque el derecho lo define así.

Son realidades materiales biofísicas o técnicas que solo tienen sentido en cuanto que están determinadas por el derecho. Es el derecho el que las define como tal.

El juez no lo es en cuanto individuo sino que el derecho lo ha determinado como tal y de esta forma pasa a formar parte del estado.

Con esto cree Kelsen haber suprimido problemas clásicos como las relaciones entre el estado y el derecho, sobre quien fue antes, pues se soluciona porque el estado existe en la medida en que está el derecho y viceversa, ambos entes nacen simultáneamente, porque son la misma cosa.

Todos los problemas que establece Jellinek en la teoría del estado son problemas jurídicos sin ningún elemento sociológico, el territorio o el pueblo, por ejemplo no es un elemento físico sino que está determinado como tal por el ordenamiento jurídico y no es nada fuera del derecho; el pueblo es la esfera humana de la validez del ordenamiento jurídico.

Por lo tanto si después de todo esto no queda fuera del ordenamiento jurídico el estado es el derecho y el derecho es el estado.

¿Tiene razón Kelsen?

Tiene razón en el sentido que para el jurista en cuanto tal esta afirmación es evidente y razonable, pero esto es suficiente para aceptar la unificación Kelseniana entre el estado y el derecho.

Para el jurista kelseniano sí, ya que para el solo existe el derecho y todo lo que parezca que es un elemento no  jurídico está definido por el derecho; y ello porque se ha excluido cualquier elemento no jurídico de la esfera jurídica. Pero esto no significa más que para el derecho no hay más estado que el determinado por sus propias normas.

La teoría de Kelsen se fue diluyendo, Kelsen había tenido la oportunidad de colocar todo el derecho en la Norma Fundamental, pero no se atrevió ya que después nos habla de ciertos elementos no jurídicos, nos habla por ejemplo de la efectividad y así se iba separando del derecho, ya que la efectividad era la constatación del cumplimiento del ordenamiento jurídico, y para esto es necesario salirse del derecho y ver si es efectivamente cumplido.

Kelsen no se atreve a reducir a hipótesis todo el ordenamiento jurídico y por ello acude a estos elementos no jurídicos.

Pues bien, esto se lo podemos aplicar a la juridificación total del estado por parte de Kelsen y así los fenómenos sociales están siempre ahí y el estado como realidad jurídica se apoya en  el estado como realidad social.

Es como para formular la Grundnorm hay una serie de hechos que nos autorizan  para ello, y por tanto la realidad jurídica esta apoyada en elemento no formalmente jurídico. Así parece ser que no hay tan radical identidad entre el derecho y el estado, hay elementos no jurídicos que están fuera.

La correspondencia funcional entre el estado y el derecho y esa realidad que es el estado de derecho no podrían darse si n hubiera una dualidad de elementos.

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