Platón nociones

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El fragmento pertenece al diálogo platónico La República, es una obra que pertenece a su período de madurez y en la que Platón expone algunos de los temas esenciales de su pensamiento y, a la vez, describe los rasgos que debe tener una sociedad organizada de acuerdo con su teoría.

Contexto histórico de la filosofía platónica: la primera mitad del S. IV a.C., y en la ciudad de Atenas. El período histórico que vive Platón es muy agitado e inestable en la política y socialmente: continúas crisis de gobierno, luchas internas por el poder que marcan la dura convivencia entre los atenienses. La primera mitad del siglo IV supone la ruina económica de Atenas. Platón participó activamente en  la política.

En el contexto cultural de la filosofía platónica: florecimiento de la sofística como movimiento intelectual que pone los modos de vida y de pensar de los ciudadanos atenienses. Nos encontramos con un autor que escribe bien y en los diálogos se pretende representar los diálogos platónicos.


(1-2) El hombre vive apartado de  la verdad, pero puede acceder  a ella mediante la educación, ahora bien ¿cómo educar?, para responder a esta cuestión nos presenta un escenario que contiene todos los elementos del drama que se va a  desarrollar: +Vivienda subterránea:
mundo sensible o cuerpo en el que está encarcelada el alma de los hombres. +Prisioneros: el estado de ignorancia absoluta de los hombre en el mundo sensible antes de ser sometidos al proceso de la educación. +Luz de un fuego: representa el sol del mundo sensible, aquello que hace posible la vida y el conocimiento en este mundo. +El tabique: las enseñanzas de que se sirven los sofistas, retórica y oratoria, para hacer pasar por verdadero lo que no es más que imagen o reflejo de la verdad. +Los portadores (presdigitadores): los propios sofistas que con su dominio del lenguaje ejercen su poder sobre los demás. +Figuras u objetos diversos: lo particular del mundo sensible. +Sombras proyectadas en el fondo de la caverna: primer y más bajo nivel de conocimiento que se corresponde con el estado mental de la eikasía, conjetura o imaginación, caracterizado por la confusión entre apariencia y realidad verdadera: ¿no crees que al nombrar las sombras que ven pasar ante ellos, pensarían nombrar las cosas mismas? El resultado son las artes imitativas: poesía, escultura, pintura… +Objetos fabricados: lo particular del mundo sensible, lo individual, lo cambiante.

De este escenario, en su conjunto, pueden hacerse diversas lecturas que no se excluyen unas a otras, sino que se complementan:

+lectura ontológica: la caverna y todo lo en ella contenido representa el mundo sensible, y todas sus deficiencias.

+lectura epistemológica: los prisioneros, antes de ser liberados representan el estadio más bajo del conocimiento, la eikasía, aquel en el cual el hombre corriente se encuentra, un estado de ignorancia fomentado por la manipulación sofista de la verdad y del lenguaje.

(3) En este fragmento Platón admite que la ignorancia (el error) puede ser superada, curada, mediante la educación, en el texto vista como el proceso mediante el cual los prisioneros son soltados de sus cadenas y obligados a “mirar hacia la luz”. La educación es un proceso doloroso y complicado, de ahí la necesidad de obligar al prisionero a mirar en la dirección correcta, esto es, hacia la verdadera realidad. Proceso doloroso que se explicita en el texto mediante la dificultad de ver con claridad  los objetos debido al exceso de luz y la necesidad de un tiempo de adaptación. Una vez superado el tiempo de adaptación la nueva visión lo que nos muestra son los “objetos más reales”, esto es, las cosas del mundo sensible, no sus representaciones. En este momento  el prisionero se halla a la altura de la tapia que se corresponde con el estado mental de la pistis, la creencia, que nos da un tipo de conocimiento más fiable que el anterior, pero aún estamos en el mundo sensible, en el ámbito de la doxa, no hay más conocimiento que de lo particular y cambiante.

Termina el párrafo con una pregunta al prisionero sobre la verdad de lo que ahora ve en comparación con lo que antes veía, récordándonos con ello el método socrático de la mayéÚtica, la búsqueda de la verdad en uno mismo mediante el diálogo con los demás.

(8)Platón explica el significado del mito que acaba de relatar y nos muestra qué simboliza cada uno de los elementos que en él intervienen:

            –  la caverna: el mundo sensible

            – el fuego y su luz: el sol de este mundo sensible.

            – el mundo exterior: el mundo de las ideas.

            –  la subida desde la caverna a la salida: el proceso de purificación del alma, el

               ascenso hacia el conocimiento del Bien mediante  el proceso educativo

– la idea de bien: la causa de todo cuanto existe, en el mundo sensible y en el

               mundo inteligible.

Hacia el final del fragmento expresa el convencimiento de que bien y virtud se identifican, es necesario el conocimiento de la idea de bien para la realización de buenas acciones, tanto en la vida privada (ética) como en la vida  pública (política). Estamos de nuevo  ante  el intelectualismo moral socrático.

 La educación:

(10) Recordemos todo lo estudiado sobre el concepto platónico de virtud (la areté, entendida como excelencia, perfección en el ejercicio de una capacidad natural), y sobre las virtudes propias de las tres partes del alma. Pues bien, nos dice Platón en este fragmento que así como las virtudes del cuerpo y las de las almas concupiscible e irascible se pueden aprender a través del hábito y el ejercicio, aun sin poseerlas previamente, la virtud del alma racional no se puede infundir a aquel que no la posee de antemano,  la sabiduría está en el alma desde siempre, tarea de la educación es recuperarla. Sólo aquel que alcanza el conocimiento del bien hará el bien, a sí mismo y a los demás, el ejercicio del mal es pura ignorancia. La realización del mal lo único que muestra es la ausencia de educación; en aquel que hace el mal, el alma sigue aferrada a los deseos del cuerpo (excrecencias plúmbeas: gula, placer, etc.), el alma concupiscible no ha adquirido la virtud de la templanza, de la moderación, y sus inclinaciones arrastran al conjunto.

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