Lógica tradicional y la lógica simbólica

La palabra falacia se usa para designar aquellas argumentaciones que son incorrectas pero
que aparentemente poseen una fuerza de prueba que de hecho no tienen. Para muchos
autores las falacias que se cometen con intención se denominan sofismas, mientras que si
no son intencionales se denominan paralogismos. También se puede distinguir entre
falacias formales e informales. Las falacias formales son esquemas argumentativos que
aparentemente son deducciones válidas y las falacias informales son argumentaciones
incorrectas, no en su estructura formal sino en las aplicaciones del lenguaje que realizan.
“Las falacias son violaciones de las reglas de una discusión crítica que falsean o impiden la
resolución de una diferencia de opinión. Pueden ocurrir en cualquiera de los pasos de un
debate y pueden ser cometidas por ambas partes”. (Eemeren, Grootendorst y Snoeck:
Argumentación).
Algunas de las reglas que no son respetadas en las falacias son:
Regla de la libertad: establece que los participantes no deben impedirse unos a otros
plantear sus puntos de vista o ponerlos en duda.
Regla de la carga de la prueba: quien presenta un punto de vista está obligado a
defenderlo si uno de los participantes así lo requiere.
Regla del punto de vista: el ataque que se realice a un punto de vista debe respetar el
punto de vista que realmente presentó la otra parte.
Regla de la relevancia: solo se puede defender un punto de vista con una argumentación
que se relacione directamente con ese punto de vista.
Regla de la premisa implícita: un participante no puede mostrar algo falsamente como si
fuera una premisa que la otra parte dejó implícita, y no puede negar una premisa que él
mismo ha dejado implícita


“Una falacia es un error de razonamiento.
De la manera en que los lógicos utilizan el
término, no designa cualquier error o idea falsa, sino errores típicos que surgen
frecuentemente en el discurso ordinario y que tornan inválidos los argumentos en los
cuales aparecen. (…) La segunda forma en que el argumento puede fracasar en el intento de establecer la
verdad de su conclusión es que sus premisas no la impliquen. Aquí nos hallaremos en la
regíón específica del lógico, cuyo interés principal es el de las relaciones lógicas entre las
premisas y la conclusión. Un argumento cuyas premisas no imp999ican su conclusión es un
argumento cuya conclusión puede ser falsa aun si todas sus premisas fueran verdaderas.
En estos casos, el razonamiento no es bueno y se dice que el argumento es falaz, o que es
una falacia. (…)  En lógica, se acostumbra reservar el término “falacia” para los argumentos que, aun
cuando sean incorrectos, resultan persuasivos de manera psicológica. Algunos
argumentos son incorrectos en forma tan obvia que no pueden convencer ni engañar a
nadie. Pero las falacias son peligrosas porque la mayoría de nosotros llegamos alguna vez
a ser engañados por ellas. Por tanto, definimos una falacia como un tipo de argumento
que parece ser correcto pero que demuestra, luego de examinarlo, que no lo es”. (Copi,
Introducción a la lógica).  Así entendidas las falacias son aquellos argumentos no deductivos que se usan
pretendiendo la misma fuerza de los argumentos deductivos, pero que no lo consiguen de
ninguna manera, ni siquiera con algún grado de probabilidad. En las falacias la verdad de
las premisas no logra garantizar la verdad de la conclusión, aunque suelen tener una
forma que parece persuadir que son correctos.


Existen dos grandes tipos de falacias:  A. Falacias de atinencia: Son aquellas en que las premisas son psicológicamente pertinentes
para la conclusión, pero no ocurre lo mismo lógicamente y, por lo tanto, no pueden
establecer de manera apropiada su verdad  B. Falacias de ambigüedad: Son los argumentos que fracasan porque su formulación
contiene palabras o frases ambiguas, cuyos significados cambian en el curso del
argumento. Las falacias de ambigüedad son también conocidas como sofismas.
Apelación a la fuerza: consiste en recurrir a amenazas más o menos sutiles para llevar al
otro a aceptar una determinada conclusión. Por ejemplo: Señor director mi hijo no hizo
nada acaso mi empresa no invierte miles de pesos en donaciones a esta institución.
Ataque al hombre: lo encontramos en dos variantes:
Ofensivo: se señalán los aspectos negativos de una persona que propone un argumento
en lugar a atacar a la afirmación o argumento mismo. Por Ejemplo: No tenemos por qué
enfermizamente metódico.
Circunstancial: consiste en señalar a quien propone una afirmación o argumento, que la
conclusión de éste es falsa por la circunstancia especial en la que se halla dicha persona.
Por ejemplo: Todo lo que la señora Pérez pueda decir sobre la nueva ley impositiva debe
ser ignorado ya que al ser rica se opondrá a la fijación de impuestos adicionales. Otro
ejemplo: El sacerdote no puede ir en contra de las sagradas escrituras el republicano no
puede afirmar tal cosa porque seta implícito en su partido.
Apelación a la piedad: se busca la compasión de alguien para que acepte como verdadera
una conclusión determinada. Por ejemplo: un abogado defensor para probar la inocencia
de su cliente, en lugar de dar pruebas fehacientes, alude a que es padre de familia,
trabajador y que sus hijos quedaran desprotegidos si se los condena.
Apelación a la autoridad: consiste en buscar a alguien de prestigioso (que puede ser una
autoridad en el campo de que se trata u otro) para llevar a otro a aceptar la verdad de la
conclusión. Debemos aclarar que no siempre es falaz, en algunos casos es pertinente citar
una autoridad, si vamos a hablar de física y citamos a Einstein, en ese caso no hablamos
de falacia, el problema está en confundir que una autoridad puede ser brillante en una
especialidad o tener éxito en la misma y usarlo para defender otra idea diferente. Por
ejemplo: Raúl Pérez es un excelente y reconocido neurocirujano y es comunista hace
años; por lo que se sigue que el comunismo es a mejor opción en el momento actual.
Apelación al pueblo: Se hace referencia a lo que hace todo el mundo o la mayoría del
pueblo para llevar a otro a aceptar como verdadera su conclusión. Es el recurso más usado
por los demagogos y publicitarios. Se apela a la afectividad de la mayoría de la gente, a
cuestiones socialmente aceptadas y queridas para lograr que se acepte la verdad de una
conclusión. Por ejemplo: Hay que usar Adidas porque lo usan todos los jóvenes.
¿Por qué recurrimos a falacias en lugar de utilizar argumentos? Las respuestas son
variadas. Básicamente porque las falacias son más atractivas y logran persuadir con mayor
facilidad, en tanto que un argumento carece de ese factor emocional, además de exigir
esfuerzo, elaboración de acuerdo con pautas, rigurosidad y conocimiento del tema en
cuestión


LÓGICA
Lógica es el estudio de los principios y métodos utilizados para distinguir el razonamiento
correcto del incorrecto. Cuando razonamos sobre cualquier asunto, elaboramos
argumentos para apoyar nuestras conclusiones. En nuestros razonamientos exponemos
las razones que creemos justifican nuestras ideas. Sin embargo, las razones que
exponemos no siempre son buenas.
Cada argumento que enfrentamos motiva la siguiente pregunta: ¿La conclusión a la que se
llegó se sigue de las premisas que se usaron o asumieron? Existen criterios objetivos para
responder dicha pregunta; la lógica es el estudio de dichos criterios.
Razonar es un arte y una ciencia; es algo que hacemos tan bien como lo entendamos. Dar
razones puede ser algo que surja de manera natural, pero nuestra habilidad en el arte de
construir argumentos y probarlos puede fortalecerse con la práctica. Es más probable que
razone correctamente alguien que ha desarrollado esta habilidad, que alguien que nunca
ha pensado sobre los principios que esto implica.
El razonamiento no es la única forma en la que sustentamos las afirmaciones que
hacemos o aceptamos. A menudo, simplemente nos dejamos llevar por los hábitos, sin
ninguna reflexión. En ocasiones apelar a las emociones o a la autoridad, resulta más
persuasivo que apelar a los argumentos lógicos y en algunas ocasiones tale apelaciones
pueden ser adecuadas. Pero cuando tengamos que elaborar juicios en los que debemos
confiar el razonamiento correcto será su fundamento más sólido. Los métodos y técnicas
de la lógica nos permiten nos permiten discernir de manera confiable el razonamiento
correcto del incorrecto.
El razonamiento
Un razonamiento es un conjunto de afirmaciones relacionados de tal manera que se
supone que uno de ellos (llamado conclusión) se desprende o infiere de los otros
(llamados premisas). La pretensión de que la conclusión se deriva de las premisas se
manifiesta a través de expresiones especiales como: por lo tanto, luego, por consiguiente,
etc. En cuanto al número de premisas no existe un límite máximo; puede haber una, dos o
más premisas.
Tipos de razonamiento
Hay diversos tipos de razonamiento. Básicamente pueden dividirse en razonamientos
deductivos, inductivos y por analogía.
Razonamiento deductivo: Es todo razonamiento en que se exige que la conclusión se
desprende necesariamente de las premisas; supuesta la verdad de las premisas, la
conclusión debe ser forzosamente verdadera en virtud de la sola forma del razonamiento.
Razonamiento inductivo: A diferencia del razonamiento deductivo la conclusión no se sigue
necesariamente de las premisas. En rigor, este tipo de razonamiento no pretende ofrever
garantías formales para la validez de la inferencia, de modo que supuesta la verdad de las
premisas no queda asegurada la verdad de la conclusión.
Razonamiento por analogía: Se llama así a aquel que sobre la base del conocimiento de
que dos o más objetos son semejantes respecto a una serie de rasgos y que alguno de ellos
posee además algún otro rasgo, afirma en la conclusión que el o los objetos restantes
poseen dicho nuevo rasgo,


El razonamiento deductivo: validez e invalidez
La validez de un razonamiento deductivo no depende de que las proposiciones
componentes sean verdaderas. Un razonamiento puede ser correcto y contener una o
varias afirmaciones falsas. La validez del razonamiento deductivo depende de su estructura
o forma:
Lógica Proposicional
En lógica moderna se utiliza el término proposición como sinónimo de oración declarativa,
pero por lo común se lo emplea para referirse al significado de tales oraciones. Hace frío, It
is cold e Il fait froid son tres oraciones distintas que por tener el mismo significado, expresan
una misma proposición. La proposición se caracteriza por afirmar o negar algo, y por lo
tanto, puede ser verdadera o falsa.
Proposiciones atómicas: Son proposiciones simples, brindan una única información. Ej.:
Tolstoi fue uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos, Llueve, Salíó
inmediatamente.
Proposiciones moleculares: Son proposiciones compuestas, realizan más de una afirmación
o negación, nos informan de más de un evento a la vez. Ej.: Llueve y hace frío.
Conectivas: Se llama así a ciertas partículas del lenguaje cuya función es unir dos o más
proposiciones entre sí. También llamamos conectivas a las partículas que se aplican a una
única proposición como en el caso de la negación. Ej.: No llueve.
Variables proposicionales: La lógica moderna al igual que la matemática, recurre al uso de
símbolos llamados variables. Estas son expresiones que representan a una entidad
cualquiera, en el caso de la lógica representan proposiciones y se simbolizan con letras (p,
q, r…)
Tablas de verdad: El valor de verdad de las proposiciones moleculares con conectivas
extensionales depende del valor de verdad de las proposiciones atómicas que las
componen, de modo que conociendo este último podemos determinar el primero. Esto
permite construir, para cada conectiva extensional, una tabla que indica, dadas las distintas
combinaciones posibles de valores de verdad de sus componentes, cuál será el valor de
verdad de la proposición molecular. Para realizar dichas tablas se utiliza la siguiente
fórmula: 2n , donde 2 representa a los posibles valores que puede asumir una proposición


¿Qué es argumentar?
Lo que podemos decir en una primera instancia es que la argumentación es la acción de
dar argumentos. Pero ¿qué es un argumento? En un sentido amplio, un argumento es una
afirmación asentada en una razón o motivo. Es decir, dar un argumento es justificar,
fundamentar, por qué sostenemos lo que sostenemos, apoyar nuestras opiniones en
razones. Es necesario distinguir aquí entre argumento y razonamiento. Entendemos que
un argumento es un razonamiento, pero en un contexto determinado. Esto es, el
razonamiento hace abstracción del contenido, de lo que se dice, y atiende simplemente a
la estructura de ese contenido y quien se encarga de analizarlos es la lógica. (Irving M.
Copi Introducción a la lógica)
Argumentar es un juego, es decir, una práctica lingüística sometida a reglas
(Wittgenstein), que se produce en un contexto comunicativo y mediante la cual
pretendemos dar razón ante los demás o ante nosotros mismos de alguna de nuestras
creencias, opiniones o acciones. (…)
No hay que confundir las causas o motivos de una acción con razones que podrían
justificarla: sólo éstas son susceptibles de crítica interpersonal. Cuando Harry le pregunta
a su padre por qué fuma, éste le contesta que porque le gusta. ¿Es ésta una buena razón?
¿Es una razón? Harry se siente molesto porque ve que su padre no quiere dar buenas
razones a su conducta, razones que, a su vez, Harry pudiera discutir racionalmente <Le
pregunté por qué fumaba y me dijo que porque le gustaba. Pero el hecho de que le guste
sólo es la causa de que fume, y yo no quería conocer la causa; yo quería que me diera una
buena razón para fumar. Debería haber tratado de probarme que el fumar es bueno.
Seguro que, si lo hubiera intentado, yo podría haberle probado que no lo es>
Cuando argumentamos, proferimos un conjunto de expresiones lingüísticas conectadas de
tal modo que de ellas se sigue otra expresión. Un argumento es, pues, un conjunto de
oraciones utilizadas en un proceso de comunicación, llamadas premisas, que justifican o
apoyan otra, llamada conclusión, que se deduce de algún modo de aquellas. (Miranda: El
juego de la Argumentación)
Algunas personas piensan que argumentar es, simplemente, exponer sus prejuicios bajo
una nueva forma. Por ello, muchas personas también piensan que los argumentos son
desagradables e inútiles. Una definición de «argumento» tomada de un diccionario es
«disputa». En este sentido, a veces decimos que dos personas «tienen un argumento»:
una discusión verbal. Esto es algo muy común. Pero no representa lo que realmente son
los argumentos.
En este libro, «dar un argumento» significa ofrecer un conjunto de razones o de pruebas
en apoyo de una conclusión. Aquí, un argumento no es simplemente la afirmación de
ciertas opiniones, ni se trata simplemente de una disputa. Los argumentos son intentos de
apoyar ciertas opiniones con razones. En este sentido, los argumentos no son inútiles, son,
en efecto, esenciales. (Weston: Las claves de la argumentación)


Algunas definiciones…
 Los argumentos son, según Weston, intentos de apoyar nuestras opiniones con razones.
“Dar un argumento significa ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de
una conclusión”. (A. Weston: Las claves de la argumentación).
 “La argumentación es la operación por la cual un enunciador busca transformar por
medios lingüísticos el sistema de creencias y de representaciones de su interlocutor”.
(Plantín y Marafioti: Patrones de la argumentación).
 “Argumentar es un juego, es decir, una práctica lingüística sometida a reglas
(Wittgenstein) que se produce en un contexto comunicativo y mediante la cual
pretendemos dar razón ante los demás o ante nosotros mismos de algunas de nuestras
creencias, opiniones o acciones. Las razones que presentamos para justificar un dicho o un
hecho pretenden tener una validez intersubjetiva susceptible de crítica y, precisamente
por ello, se puede llegar a acuerdos comunicativamente logrados… Un argumento es,
pues, un conjunto de oraciones utilizadas en un proceso de comunicación, llamadas
premisas, que justifican o apoyan otra, llamada conclusión, que se deduce, de algún modo
de aquellas. Todo argumento supone un razonamiento en donde una conclusión se infiere
de unas premisas”. (Alonso: El juego de la argumentación).
 Según Habermas, la argumentación es un acto de habla, un medio para conseguir el
entendimiento lingüístico, fundamento necesario de una comunidad intersubjetiva, que
logra un consenso que se apoya en un saber proposicional compartido, en un acuerdo
basado en normas y en la mutua confianza entre los participantes.
La argumentación consiste en dar razones. Resulta fundamental para la convivencia
pacífica y la organización democrática de la sociedad cuyos cimientos se apoyan en el uso
de la palabra. La búsqueda del consenso y de la verdad en una sociedad debe recurrir a la
argumentación para evitar la violencia, el dominio de unas personas sobre otras, de unos
grupos sobre otros, de unos países sobre otros. De acuerdo con el planteo de Habermas,
la única fuerza que debe predominar es la fuerza del mejor argumento.
¿Por qué se argumenta en filosofía? Si filosofía es buscar la verdad, es necesario
argumentar para:
 Dudar de todo lo que tiene apariencia de evidencia. Toda puesta en cuestión es
argumentativa, porque ella da razones…y organiza la crítica de las certezas. Dudar
filosóficamente, es rechazar mis opiniones, considerarlas metodológicamente como
prejuicios, hasta el más sólido fundamento. Tal es la argumentación cuestionante.
 Justificar de manera contundente las respuestas a las interrogaciones esenciales que yo he
sustentado.
Hay en el fondo una exigencia de honestidad intelectual que expresa un ideal de verdad

inherente a la libertad del espíritu humano. (Tozzi: Pensar por sí mismo)


COMPOSICIÓN DE UN ARGUMENTO
 Distinga entre premisas y conclusión. La “conclusión” es la afirmación a favor de la cual
usted está dando razones; las afirmaciones mediante las cuales usted ofrece sus razones
son llamadas “premisas”. Los argumentos se pueden utilizar como un medio de
indagación, y se puede comenzar tan sólo como la conclusión que quiere defender,
expóngala con claridad, explícitamente, y pregúntese a sí mismo qué razones tiene para
extraer esa conclusión. El primer paso al construir un argumento es preguntarse ¿Qué
estoy tratando de probar? ¿Cuál es mi conclusión?
 Presente sus ideas en un orden natural, ponga primero la conclusión seguida de sus
propias razones, o exponga primero sus premisas y extraiga la conclusión final. En
cualquier caso, exprese sus ideas en un orden tal que su línea de pensamiento se muestre
de la forma más natural a sus lectores.
 Parta de premisas fiables, si usted no está seguro acerca de la fiabilidad de una premisa,
puede que tenga que realizar una investigación, y/o dar algún argumento corto a favor de
la premisa misma. Si no puede argüir adecuadamente a favor de su(s) premisa(s),
entonces, tiene que darse completamente por vencido y comenzar de otra manera.
 Use un lenguaje concreto, específico, definitivo, escriba concretamente, evite los términos
generales, vagos y abstractos. Evite un lenguaje emotivo, no haga que su argumento
parezca bueno caricaturizando a su oponente. Generalmente las personas defienden una
posición con razones serias y sinceras. Trate de entender sus opiniones aun cuando piense
que están totalmente equivocadas, y si usted no puede imaginar cómo podría alguien
sostener el punto de vista que usted está atacando, es porque todavía no lo ha entendido
bien. Evite el lenguaje cuya única función sea la de influir en las emociones de su lector u
emotivo predica sólo para el converso, pero una presentación cuidadosa de los hechos
puede, por sí misma, convencer a una persona.
 Use términos consistentes. Use un solo conjunto de términos para cada idea: los términos
consistentes son especialmente importantes cuando su propio argumento depende de las
conexiones entre las premisas. Es importante que use un único significado para cada
término. La tentación opuesta es usar una sola palabra en más de un sentido: ésta es la
falacia clásica de la “ambigüedad”. Una buena manera de evitar la ambigüedad es definir
cuidadosamente cualquier término clave que usted introduzca: luego, tenga cuidado de
utilizarlo sólo como usted lo ha definido. También puede necesitar definir términos
especiales o palabras técnicas.
(Síntesis de A. Weston. Las claves de la argumentación)
REFUTACIÓN DE ARGUMENTOS
En filosofía, la réplica a los argumentos que no compartimos debe tener en cuenta los
siguientes principios rectores:
 Demostrar las fallas no del argumento más débil de la posición contraria a la nuestra, sino
del argumento más fuerte. Sólo así convenceremos a otros de que la posición contraria es
indefendible.


 Tener presente que nunca es el caso de que el único problema de un argumento sea que
la conclusión es falsa. Si así fuese, entonces una o más de sus premisas deben ser falsas o
su razonamiento es defectuoso.
Las objeciones a un argumento son básicamente de dos variedades:
1. Las que se dirigen contra las razones de la tesis, es decir, contra al menos una de las
asunciones que se hacen en el argumento principal. Si deseamos convencer a nuestro
opositor, entonces las asunciones de los argumentos que presentamos como objeción
deben ser aceptadas por él.
Argumento a refutar: “Sólo debemos comprar productos nacionales, ya que gracias a ellos
tienen trabajo muchos uruguayos y además son mejores que los importados”
Objeción a una de las asunciones: “Los productos que provienen de Europa están sujetos a
controles de calidad más exigentes que los que se hacen en nuestro país, por lo que no
siempre los productos nacionales son mejores que los importados”.
2. Las que se dirigen contra la propia tesis, reparando en las implicaciones polémicas de la
misma. Las dos estrategias más comunes de refutación son:
Reducción al absurdo: Esta estrategia muestra que un argumento implica alguna
incoherencia, un absurdo, un disparate.
Argumento a refutar: “El sufrimiento humano es más importante que el sufrimiento
animal, ya que los humanos tenemos un tipo y grado de inteligencia que le falta al resto
de los animales”.
Reducción al absurdo: “El sufrimiento de los niños pequeños es menos importante que
el sufrimiento de los adultos, ya que a los niños pequeños les falta el tipo y grado de
inteligencia de los adultos”.
Presentación de un contra-ejemplo: Esta estrategia implica dar un ejemplo que
demuestra que una proposición es falsa.
Argumento a refutar: “Sólo tenemos el deber de ayudar a las personas con las que
disfrutamos de una relación especial y particular, porque con ellas compartimos gran
parte de nuestra vida, involucrándonos afectivamente”.
Presentación de un contra-ejemplo: “Si vemos a un niño pequeño desconocido que se
ahoga en un estanque poco profundo, no tenemos el deber de ayudarlo, porque es un
extraño con el que no disfrutamos de una relación especial y particular”.
Ley lógica: Es una forma proposicional universalmente válida, cualquiera sea la
interpretación formalmente correcta que se haga de sus variables, se obtendrá siempre una
proposición verdadera. Toda tautología es una ley lógica. Algunas de las leyes lógicas más
conocidas de la lógica proposicional son: Identidad (p≡p), Tercero excluido (pv-p),
Contradicción-(p.-p), Modus ponens [(p→q).P]→q, Modus tollens [(p→q).-q]→-p
Tautología: Contiene en su resultado final únicamente el valor veritativo de verdad.
Contradicción: Contiene en su resultado final únicamente el valor veritativo de
falsedad.
Contingencia: Contiene al menos una vez el valor de verdad y al menos una vez el
valor de falsedad.

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