Ideas principales de Kant

FUNDAMENTACIÓN DE LA METAFÍSICA DE LAS COSTUMBRES.

Kant

AUTOR:
Kant es un filósofo ilustrado del Siglo XVIII. Considerado por muchos como el filósofo más influyente de la filosofía moderna, su obra intenta, desde el criticismo conciliar las posiciones de racionalistas y empiristas dando un giro copernicano a la visión que tradicionalmente se tenía de la realidad y de la moralidad.
TEMA: En el presente texto Kant advierte a los hombres (parece que en concreto se refiere a los revolucionarios franceses) de la irracionalidad de usar a otros hombres como medios para conseguir algún fin. Señala que la racionalidad de las acciones realizadas por las personas estriba precisamente en tratarlas como fines en sí mismos, y no como instrumentos para conseguir cualquier cosa. 
IDEAS PRINCIPALES: Los hombres, en cuanto que seres racionales, han de ser tratados siempre como fines en sí mismos y no como simples medios o instrumentos para conseguir cualquier fin Frente a los seres racionales (que tienen valor absoluto), los irracionales sólo tienen un valor relativo a las inclinaciones que despiertan en los seres racionales Las inclinaciones o deseos otorgan valor a los objetos deseados, pero ellas por sí solas no tienen valor en sí. Lo que otorga valor en sí a algo es que este algo esté dotado de razón. Precisamente porque los humanos están dotados de razón pueden ser llamados “personas” y ser tratados como algo digno de respeto o valioso en sí mismo, frente a los objetos, que son sólo “cosas”. 
RELACIÓN DE IDEAS: El texto expone que uno de los rasgos fundamentales de los seres humanos, inherente a su propia naturaleza es que son valiosos en sí mismos y por sí mismos (en esto consiste la dignidad)
Lo que obliga a tratarlos como fines en sí mismos, es decir, con respeto. Este texto tiene dos partes bien diferenciadas: En la primera se diferencia entre objetos y seres racionales y se dice que los primeros tienen un valor condicionado o relativo, mientras que los segundos tienen un valor absoluto. En la segunda se asocia se asocia el valor relativo a la irracionalidad y el valor absoluto a la racionalidad. La racionalidad convierte a los seres humanos en “personas”, les otorga dignidad y los hace merecedores de respeto. 5 
EXPLICACIÓN DE LAS IDEAS: El texto nos presenta las bases de la segunda formulación que hace del imperativo categórico y que formula así: «Obra de tal modo que siempre tomes a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, como fin y nunca únicamente como puro medio». 
Estas bases se resumen en tres: 
1) Cualquier norma moral ha de ser universal.
2) Dicha norma ha de considerar a las personas como fines en sí mismos, es decir, como seres dotados de dignidad. 
3) La voluntad, en cuanto que capacidad racional, es legisladora universal generando la ley moral universal. 
Esta voluntad ha de ser autónoma: ha de seguir únicamente las normas que se da a sí misma. De acuerdo con la segunda formulación que Kant hace de su imperativo categórico EL HOMBRE, Y EN GENERAL TODO SER RACIONAL EXISTE COMO FIN EN SÍ MISMO Y COMO TAL DEBE SER CONSIDERADO EN TODAS SUS ACCIONES Y SER TRATADO SIEMPRE. 
La ética kantiana descansa sobre esta consideración axiológica del hombre pues para Kant, la bondad moral reside en la actitud coherente con la realidad de la persona y d se expresa con la categoría de fin/medio que recoge esa segunda formulación que da de su imperativo categórico. Los seres racionales se llaman personas porque su naturaleza los distingue como fines en sí mismos, es decir, como algo que no puede ser usado meramente como medio, y, por tanto, limita en ese sentido todo capricho (y es un objeto del respeto). Tratar al hombre como fin en sí implica que el hombre es la condición limitativa de nuestros actos. Esto significa que podemos hacer cualquier cosa siempre que «al mismo tiempo» respetemos la «humanidad» que cada hombre representa. Todo hombre sería digno de respeto por su capacidad racional, capacidad que implica la capacidad de darse a sí mismo sus propias leyes, incluida la ley moral. De este modo escapa al mecanicismo al que está sujeta la naturaleza y se convierte en un ser libre. La libertad, para Kant, es lo más propio del hombre, porque justamente el hombre no es una cosa sino una persona, que no sólo obra libremente sino que, por medio de la razón, se transforma en autolegislador de su libertad. 
Por otro lado, como la ley es válida universalmente, es válida para el que legisla y para todos los hombres, para toda la humanidad. La dignidad de la persona reside precisamente en el hecho de ser capaz de darse a sí mismo la ley incluyendo al mismo tiempo en esa ley a toda la humanidad, consistiendo en esa capacidad. En virtud de su dignidad la persona no debe ser jamás tratada como una cosa, como un medio, sino como un fin en sí mismo. Por eso el hombre es en realidad el único fin posible al cual se puede atender en una acción para que ésta acción sea moral. En la ética de Kant, la dignidad humana descansa en la autonomía, es decir, en la capacidad de dominio moral del ser humano. La autonomía de la voluntad como fundamento de la dignidad de la naturaleza humana o de cualquier otra naturaleza racional se basa en la facultad de la voluntad de darse a sí misma las reglas, independientemente de argumentos prescriptivos empíricos. El ser humano es, por su naturaleza, persona y posee un valor absoluto. Esta naturaleza como persona lo diferencia a la vez de los seres sin razón, a los cuales, por ser semejantes a objetos, «sólo les corresponde un valor mínimo».

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