Felicidad colectiva

Share Button

Caracterice al hedonismo ético de Utopía. Explique los aspectos principales de la relación entre el placer y la felicidad que postula Moro.

 En el campo de la ética se pueden encontrar 3 tipos de bien: el psicológico, el fisiológico y el ambiental. También hay otros problemas por lo cual discuten que es el placer y la virtud, pero como punto fundamental de la discusión es la naturaleza de la felicidad humana, la cual depende en gran parte del placer. Los principios religiosos son el centro de discusión sobre la felicidad para cumplir los mecanismos de la razón, a los que se consideran insuficientes para identificar la verdadera felicidad. El primer principio es que toda alma es inmortal que ha sido creada por un Dios del amor, quien desea para ella la felicidad. El segundo es que seremos premiados o castigados en el otro mundo por nuestro bien o mal comportamiento en este. Si bien son principios religiosos, los Utopianos tienen que encontrar fundamentos racionales para aceptarlos. No pueden clasificar a la felicidad como cualquier placer sino que solo con ellos al tipo más elevado. Tampoco pueden identificarlas con la virtud, al menos que permanezca a una escuela de pensamiento muy distinta. Esto incluye en obedecer al instinto de ser razonables en lo que elegimos tanto como en lo que rechazamos. Y la razón también nos enseña primero a amar y reverenciar al Dios todopoderoso, a quien debemos nuestra existencia y nuestra capacidad para ser felices. Como segundo lugar, llevar una vida tan alegre y agradable como sea posible.Los Utopianos creen que el placer es la felicidad última que todos los seres humanos tienen en vista, aun cuando estén actuando del modo más virtuoso, y definen al placer como toda actividad o estado, ya sea mental o físico.
Es por eso que a través de su punto de vista estamos obligados por la razón, tanto como por el instinto a gozar de cualquier modo natural que no daño a otros, y no produzca desagradables afectos posteriores.Pero los seres humanos han entrado a formar parte de una conspiración para llamar deleitables a micas cosas que nada tienen que ver con este término. Hoy los Utopianos creen que, lejos de contribuir a la felicidad, este estado de cosas hace a la felicidad imposible. Es muy frecuente que estas cosas no tengan nada de placentero y sean por el contrario sumamente desagradables pero atraen con tanta fuerza a los gustos pervertidos que pasan a integrar no solo la categoría de grandes placeres de la vida, sino la de razones principales para vivir.Dentro de los adictos al placer están quienes se consideran superiores por estar vestidos con mejores ropas, también dentro de los placeres estúpidos además del juego del dinero, está la caza y la cetrería, y dentro de los verdaderos placeres se encuentran los mentales y los físicos. Los mentales provienen de la satisfacción que uno obtiene al comprender algo o al contemplar la verdad. Y los placeres físicos están divididos en dos grupos: primero a los que llenan el organismo con un sentido consciente del gozo, puede ser el resultado de reemplazar sustancias físicas que han sido quemadas por el calor natural del cuerpo como cuando comemos o bebemos, aun así hay placeres que no satisfacen ninguna necesidad orgánica o que no alivian ninguna previa incomodidad. El segundo tipo de placer físico surge del tranquilo y regular funcionamiento del cuerpo, es decir, de un estado de salud no perturbado por dolencias menores. Aun el tipo de persona más insensible y apática admitirá que estar sano es un deleite y que es un deleite sinónimo de placer.


 A partir de la lectura del texto complementario de R. Mondolfo (Gilson) desarrolle el contexto socio-político epocal que ilumina la obra de Campanella, poniendo especial énfasis en su rol como pensador y su propuesta intelectual. Compare los mismos aspectos referidos a Tomás Moro y su obra Utopía.

En 1616, contra la condena de la teoría heliocéntrica pronunciada por el tribunal eclesiástico, que la juzgaba nociva para la fe, la obra de Campanella reivindica los derechos de la verdad científica, y repite que la verdad religiosa y la filosófica no pueden entrar en conflicto, porque tienen campo diferente: la primera, el de la conducta moral y la vida futura, y la segunda el del conocimiento de este mundo.

Campanella afirma que todo límite que se quiera poner a la investigación científica es  una ofensa al cristianismo, y que la sed de conocimiento debe considerarse como un homenaje al Creador. Argumenta su posición citando a Salomón, quien dice que si Dios creó el mundo para su propia gloria, quiere que nosotros le admiremos y le ensalcemos y celebremos en él a Dios, su autor, como un poeta o un pintor sabio quiere que se conozca sus obras y se elogie el artífice.

 Y como mayor gloria viene al Creador cuanto mayor grandeza provenga de las obras, reconoce que la infinitud del universo y la pluralidad de los mundos y el ver el firmamento lleno de otros soles con el cortejo de sus planetas es contrario a Aristóteles, pero no a la Escrituras. De este modo, concluye diciendo que al suprimir y prohibir el estudio de Galileo y sus escritos se sometería a un peligro de irrisión a las Sagradas Escrituras.

Share Button

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.