Existencialismo teísta

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Angustia y Responsabilidad:


Para Sartre la libertad es la categoría antropológica fundamental: el hombre no es consecuencia de determinismo algún, es una consecuencia de lo que él mismo ha decidido ser. El existencialismo es un humanismo, describe tres afectos que acompañan la libertad: la angustia, el desemparo y la desesperación

. La angustia

Es el sentimiento más importante hasta el punto de que Sartre llega a declarar que el hombre es angustia, distingue la angustia del mero miedo,, el miedo aparece ante un peligro concreto y se relaciona con el daño o el supuesto daño que la realidad nos puede inflingir, la angustia no es por ningún motivo concreto, ni de ningún objeto extremo, es miedo de uno mismo de nuestras decisiones, de nuestras consecuencias. Es la emoción o sentimiento que sobreviene con la conciencia de la libertad al darnos cuenta de nuestra libertad, nos damos cuenta de lo que somos, nos hace sentirnos responsables radicales de nuestra propia existencia.
Este sentimiento lo conocen todas las personas que tienen responsabilidades. La angustia siempre acompaña al hombre no sólo en los casos de decisiones extrema y que huimos de ella, con conductas de mala fe, no creyéndonos responsables de nuestras acciones

. El desamparo

Es una consecuencia de la soledad, el elegir es inevitable, personal e intasfrerible. No podemos dejar de elegir, incluso cuando optamos por no elegir, elegimos no elegir, elegimos dejarnos llevar por la circunstancia, la pasión o la legalidad. No vale excusarse indicando que estamos cumpliendo una orden de un superior o un mandato del Estado, siempre pdríamos no hacerlo, sólo sino aceptamos nuestra libertad, solo si nos consideramos como un eslabón más en la cadena de las cosas podemos creer que la relación viene de fuera, pero esto es una trampa, es una conducta de mala fé. Tampoco podemos refugiarnos en la excusa de la fuerza de una pasión o de la presión de la circunstancia, lo que hacemos depende solo de nosotros. Nuestra decisión es intrasferible y los valores que tomamos para tomar estas decisiones nos los inventamos, pues no hay una tabla de valores de lo correcto y lo no correcto, en ningún sitio está escrito lo que debemos hacer, estamos en el plano de lo humano. Sartre recuerda la frase: Si Dios no existiera, todo estaría permitido, siendo este el punto de partida del existencialismo.

La desesperación

Debemos comprometernos con un proyecto, debemos elegir nuestro ser y esta eleción no debe descansar en la esperanza de su realización inevitable pues sólo podemos contar con lo que depende de nuestra voluntad, el modo no se acomoda necesariamente a nuestra voluntad, siempre hay factores imprevistos y de ahí la desesperación.

Sartre considera que el ser humano está «condenado a ser libre», es decir, arrojado a la acción y responsable plenamente de la misma, y sin excusas.
A su vez, Sartre concibe la existencia humana como existencia consciente. El ser del hombre se distingue del ser de la cosa por ser consciente. La existencia humana es un fenómeno subjetivo, en el sentido de que es conciencia del mundo y conciencia de sí. Se observa aquí la influencia que ejerce sobre Sartre el Racionalismo cartesiano

. En este punto se diferencia de

Heidegger, quien deja fuera de juego a la conciencia



Sartre se forma en la fenomenología de 
Husserl y en la filosofía de 
Heidegger, discípulo éste de aquél. En plena Guerra Mundial, cuando forma parte del 
Ejército Francés como meteorólogo, Sartre es hecho prisionero, y en el largo periodo de ser cautivo del nazismo reformula muchas de sus ideas y elabora otras. Escribe constantemente e incluso representa obras de teatro en pleno campo de prisioneros. Si en Heidegger el Dasein es un «ser-ahí», arrojado al mundo, «e-yecto», para Sartre, el humano, en cuanto «ser-para-sí», es un «pro-yecto», un ser que debe «hacer-se».
El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo.El existencialismo es humanismoSartre escribe que en el ser humano «la existencia precede a la esencia», contrariamente a lo que se había creído en la filosofía precedente. ¿Qué quiere decir esto? Sartre da un famoso ejemplo: si un artesano quiere realizar una obra, primero «la» piensa, la construye en su cabeza: esa prefiguración será la esencia de lo que se construirá, que luego tendrá existencia. Pero nosotros, los seres humanos, no fuimos diseñados por alguien, y no tenemos dentro de nosotros algo que nos haga «malos por naturaleza», o «tendientes al bien» —como diversas corrientes filosóficas y políticas han creído, y siguen sosteniendo—. «Nuestra esencia, aquello que nos definirá, es lo que construiremos nosotros mismos mediante nuestros actos», que son ineludibles: no actuar es un acto en sí mismo, puesto que nuestra libertad no es algo que pueda ser dejado de lado: ser es ser libres en situación, ser es ser-para, ser como proyecto.


El ateísmo y libertad:


Ser libre es una consecuencia invitable del ateísmo. Compara la concepción creacionista, la cual según Dios ha creado al hombre y al mundo, con la visión técnica del mundo. En el caso de los objetos artificiales la esencia precede a la existencia, la esencia es el conjunto de rasgos que invariablemente deben estar presentes en un objeto para que este objeto sea lo que es. Cuando queremos fabricar un objeto primero nos hacemos una idea de él, nos formamos un concepto en el que se incluyen las cuialidades que le van a definir y su utilidad, su finalidad. Por ejemplo en un libro o cortapapel, el artesano se ha inspirado en el concepto de libro o de cortapapel, intenta que a todo aquello que llamamos libro o cortapapel estén presentes los rasgos que piensa mediante el concepto o idea correspondiente. En la Edad Moderna la noción de Dios entra en crisis pero no ocurre lo mismo con la idea de que la esencia precede a la existencia y, en el caso concreto del hombre, se sigue pensando que existe la naturaleza humana, y a cada hombre como un ejemplo del concepto hombre, exactamente igual. Si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia y que este ser es el hombre (El hombre no es otra cosa que lo que él se hace, este es el primer principio del existencialismo, pero el hombre no tiene naturaleza, no tiene una esencia por lo que es libre y es lo que el mismo ha decidido ser. La reivindicación sartriana de la libertad es tan radical que le lleva a anegar cualquier género de determinismo. No cree en el determinismo teológico, biológico ni social, ni Dios nos ha dado un destino irremediable, ni la Naturaleza ni la sociedad determinan nuestras enfrentarse a la situación, ni siquiera los valores, la ética, se presentan como un límitposibilidades, nuestra conducta, somos lo que hemos querido ser. Estamos condenados a ser libres: condenados porque no nos hemos dado a nosotros mismos la libertad, no nos hemos creado, no somos libres de dejar de ser libres. No hay, digamos temperamentos natos de cobarde, o valeroso o generoso, uno por su actos se hace cobarde o mezquino u honrado. La libertad se presenta como el modo de e de la libertad, pues en realidad dice Sartre, los valores no existen ants de que nosotros los queramos, no existen los valores como realidades independientes. La libertd se refiere a los actos y voliciones particulares, esta idea tiene dos consecuencias

: A)

Hace al hombre radicalmente responsable (de nosotros mismos y del resto de la humanidad, lo que nos trae sentimiento de angustia o la conducta de mala fé)
B) Hace del existencialismo una filosofía de la acción.

El Hombre como proyecto:


La negación de la existencia de Dios trae como consecuiencia inmediaita la eliminación de todo lo esencialismo. Lo prioritario para el existencialismo no es la esencia sino la existencia. El hombre sabe que es pura contingencia, indeterminación absoluta, proyecto siempre inconcluso y constantemente decidible. Ahora bien, Sartre distingue dos niveles de ser apoyándose en el análisis fenomenológico de Edmund Husserl, que dice que lo carácterístico de la conciencia es la intencionalidad, es decir, el ser siempre conciencia de algo que no es ella, el constituir en un tender a, o proyectarse hacia. A eso a lo que tiende la conciencia Sartre lo llama ser-en sí (lo que aparece a la conciencia y por lo tanto, una manifestación que debe ser desvelada, descrita fenomenológicamente) y ser-para sí (es un tender hacia el ser-en sí que no es ella). Conocer algo es darse cuenta de que yo no soy ese algo conocido, es saber que soy distinto, creando un abismo entre el en sí y el para sí, introduciendo la nada.
El ser para sí es el Dasein de Heidegger.
La idea de Dios no es más que la pretensión fallida de que el ser-en sí y el ser-para sí coincidan, siendo un producto de mala fé. Pero como esto es imposible (Dios no existe ni puede existir), entonces el proyecto humano esta destinado al fracaso, resultando ser una pasión inútil, mientras vive no és, sino que existe. Según Sartre, la esencia de las relaciones entra las conciencias es el conflicto, ni siquiera el amor escapa al absurdo, ya que mediante él, intentamos cosificar al otro, acapararlo como objeto cuando lo amamos. Tampoco si somos amados escapamos del masoquista deseo de dejarnos atrapar y absorber como si fuéramos un ser en-sí. Esto justifica la máxima sartreana que afirma que el infierno es el otro.


Contexto Histórico:


Comienza la época de las ideologías y desarrollo de la ciencia. En la segunda mitad del sXIX, especialmente entre 1870 y 1914, se da la segunda revolución industrial. La tercera revolución comienza después de la Segunda Guerra Mundial, la revolución científico-técnica. Tras la Gran Guerra, el liberalismo entra en crisis en Europa, además, la insuficiencia del liberalismo puro se hizo patente en la gran crisis económica del 1929. Ante esta situación general caótica, surgen las dictaduras y los fascismos: son la nueva solución totalitaria, que se enfrenta a la otra solución totalitaria del XIX, el comunismo. Tras la Segunda Guerra Mundial, tras la caída del muro de berlín (1989). Los dos principales vencedores fueron Estados Unidos y Rusia, que se repartieron la influencia en el mundo. DE este modo aparecen los dos grandes bloques: el occidental o primer mundo, y el oriental o segundo mundo. Hay que destacar la participación de Sartre en el Mayo francés del 68 y su oposición a la guerra de Argelia. Por último, tras el hundimiento del comunismo, capaz de crear riqueza y de dar libertad, queda como principal actor EEUU.
4.1: El fragmento corresponde a la obra el existencialismo es un humanismo, que es una invitación al quietismo y al aislamiento del individuo, desde el comunismo, relativismo moral y a la tendencia al lado sórdido de la realidad desde el comunismo. Tras la segunda Guerra Mundial, el existencialismo se convirtió en Francia en un termino que mas allá de su sentido filosófico, representaba un estado de animo presididio por el estado de fracaso de la razón y de descréditos de los viejos discursos ideolgicos incapaces de evitar los horrores de la guerra. El hombre parecía haberse convertido en un lobo para el hombre y nada permitía confiar en la bondad de la naturaleza humana, usado para plantear una reflexión filosófica sobre el ombre contemporáneo: Dios ha muerto. Se distinguen dos etapas en Sartre, una presidida por el existencialismo ( El ser y la nada, La náusea o La puerta cerrada, aquí pertenece el existencialismo es un humanismo) y la segunda etapa donde intenta amonizar o conciliar el existencialismo con el marxismo (Crítica de la razón dialéctica, Situaciones).

4.2:


el existencialismo es irracionalista, subjetivista, vitalista… Con filósofos como Jasper o Heidegger, o autores como G.Marcel, y con su primer pensador, Kierkegaard, ademas de pensadores como Unamuno o incluso Shelling o S.Agustín. Aparece como heredero del Romanticismo, y presenta dos tendencias: una atea y otra cristiana (donde el individuo da paso a un personalismo comunitario y el pesimismo se modera o atenúa gracias al sentido del misterio y a la esperanza religiosa en la salvación).

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