En que consiste la sabiduria moral

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Perspectivismo: se puede llegar al conocimiento de la realidad pero conjugando desde diferentes perspectivas, dado que cada grupo o persona tiene su propia visión de la realidad. Eclecticismo: mente abierta que toma de cada una de las cosas lo mejor e interesante. Escoge entre varias ideas que se le ofrecen en todos los ámbitos del saber. MODELOS EXPLICATIVOS DEL CONOCIMIENTO Dependiendo de la importancia que se da a los elementos del conocer, sobre todo el sujeto y el objeto: REALISMO/IDEALISMO: El realismo defiende que la realidad, objeto del conocer, existe independientemente del sujeto. El objeto es especialmente relevante y más fundamental que el sujeto. Lo único que podemos hacer los humanos es captar o conocer la realidad, pero eso ni la altera ni la modifica. Su formulación más característica está en Aristóteles.El idealismo subraya que la realidad no existe independientemente del sujeto que la conoce. Lo indudable es la existencia de la conciencia,

seguridad de que estoy pensando o conociendo. Se podría dudar de que existen más allá de nuestra conciencia los objetos que pensamos o conocemos, pero no de que tenemos conciencia y conocimiento de ellos. El sujeto tiene una relevancia especial. En ocasiones, se entiende que la realidad no es directamente alcanzable por nuestro pensamiento, sino que conocemos su representación mental que nos hacemos, la “ideacomo las denominó Descartes.El proceso del conocimiento es un proceso de construcción o de organización de los datos procedentes de la realidad, por lo que lo que entendemos por “realidad” no puede ser considerado independiente del sujeto que la conoce. Este modelo lo defienden Kant y Hegel. La fenomenología va a las cosas mismas, al dato. Pretende conocer lo que son las cosas en su puro y simple presentarse a la conciencia, al sujeto. Media entre el idealismo y el realismo: en la conciencia se captan las cosas pero los objetos no se adaptan al sujeto, se le manifiestan. Para conocer con objetividad hace falta despojarse de los prejuicios, teorías e interpretaciones mediante la reducción. La hermenéutica pretende comprender las acciones humanas y la realidad histórica interpretando cada acontecimiento con su singularidad, captando su sentido.

Por eso no hay hechos puros, solo interpretaciones, formas de conocer acercadas a nuestra tradición, desde unos prejuicios. La razón no es pura, pues cuando conocemos, no podemos eliminar los factores sociales, culturales, etc. Característica o procedimiento por el que distinguimos la verdad de la falsedad y estamos seguros del valor de un enunciado: Autoridad: afirmación que se acepta como verdadera por proceder de alguien a quien se concede crédito por su conocimiento en una materia. Tradición: se toma por verdadero algo que a lo largo  del tiempo se ha aceptado como verdadero y goza de apoyo popular o institucional. 



Correspondencia pensamientorealidad: si al comprobarlo coincide con la realidad empírica. Establecer la adecuación o correspondencia entre lo que se dice y lo que es. La comprobación experimental es una forma de buscar esa adecuación. Coherencia lógica: criterio lógico-matemático que comprueba que no existe contradicción entre los enunciados de un mismo sistema y que derivan en los axiomas o principios establecidos.

UtilidadEvidencia: evidente es lo que se presenta como indiscutible aunque en ocasiones haya que demostrarlo mediante razonamientos. 
TEORÍAS DE LA VERDADVERDAD COMO CORRESPONDENCIA O ADECUACIÓN Aristóteles: “Decir de lo que 

es que no es, o de lo que no es que es, eso es falso; decir de que lo que es que es y de lo que no es que no es, es verdadero”. La verdad es una relación especial de “ajuste”, de concordancia entre lo que se dice de algo y lo que ese algo es (o lo que ese algo nos parece que es, por lo que no es una correspondencia material).Tomás de Aquino expresa que la “verdad es adecuación entre el entendimiento y la cosa”, el objeto y nuestra representación mental de él, el concepto. Ludwig Wittgenstein dice que “para conocer si la figura (mental del objeto) es verdadera o falsa, debemos compararla con la realidad. La proposición es una figura de la realidad”, entendiendo como proposición la estructura lingüística que la expresa. VERDAD COMO COHERENCIA.Hegel coincide con otras versiones en que un criterio de verdad es la coherencia de la proposición y su posible o imposible incorporación al conjunto de proposiciones que tenemos ya por verdaderas. Consideramos que algo es verdadero cuando podemos incluirlo en el sistema de conocimientos que ya poseíamos, por lo tanto es un criterio contextual por el que nada es verdadero o falso aisladamente. “Lo verdadero es el todo”. TEORÍA PRAGMATISTA DE LA VERDAD  Aceptando la teoría de la adecuación, la interpreta teniendo en cuenta la utilidad de os enunciados para resolver los problemas vitales. William James entiende la adecuación en el sentido de que algo sirve para un determinado fin o que funciona de modo conveniente o es útil para un propósito. Esa verdad es siempre provisional, porque algo puede dejar de ser útil en un momento dado, es una concepción dinámica de la verdad.TEORÍA CONSENSUAL DE LA VERDAD Defendida por PeirceApel y Habermasdestaca la necesidad de diálogo para descubrir cooperativamente la verdad. Cuando decimos que algo es verdadero es porque tenemos razones suficientes para convencer a otros en un dialogo de libertad positiva. Las personas con afán de verdad están dispuestas a dialogar para llegar a un consenso en



torno a lo que tienen por verdadero con otros sujetos. Los argumentos que se aducen en ese diálogo proceden de las distintas formas anteriores de comprobar la verdad, pero lo que se trata es de descubrir en él si son capaces de generar consenso en la comunidad de interlocutores. Ahora bien, el consenso no es un criterio de verdad, porque los interlocutores pueden equivocarse o carecer de información relevante, o llegar a un punto medio que no se corresponda con la verdad. 

La palabra comenzó a utilizarse en filosofía en la Edad Media, pero fue en el siglo XIX cuando la noción de “ser” empieza a debilitarse y deja espacio al “estar” y la “realidad”. Ortega explica que “la vida es la realidad radical” y Zubiri elabora una metafísica de lo real. 

Según la definición negativa, lo real es lo no aparente y lo que no es meramente posible, pero se puede decir que ser posible es un modo de ser real, por lo que no podemos aclarar esta definición. La definición positiva exige aclaración en diferentes términos de la definición. Es contingente cuando nos referimos a algo que es actualmente, pero puede dejar de ser o no haber sido. El mundo en su totalidad es, pero podría no haber sido. Realidad también puede ser algo necesario: lo absolutamente real que no puede no existir ni ser

de otra manera; como en el caso de Dios. También se puede entender  que las cosas tienen algunas propiedades de forma necesaria (triángulo180º). Llamamos real a lo que percibimos por nuestros sentidos:la realidad física o sensible. Cuantos más sentidos lo certifiquen, más probable es que lo consideremos real; pero no todo lo que nos muestran los sentidos es real, ni solo lo que nos muestran los sentidos es real. Realidad psíquica: para las realidades de nuestros pensamientos, imaginaciones, etc. Por ejemplo, en el acto de pensar, lo real es eso, pero no el contenido en el que pienso. Las realidades psíquicas son siempre internas. 

Hay que hacer una distinción entre lo que algo es, y lo que parece ser: la realidad y la apariencia. 

También hay que diferenciar lo posible de lo real: lo posible aún no es real, pero podrá llegar a serlo porque actualmente se dan las condiciones para que sea real en el futuro. Algo es posible cuando está ya previsto o anticipado en el desarrollo de algo. Zubiri considera que las posibilidades ensanchan el orden de lo real, lo real no es lo que los seres humanos pueden hacer en virtud de sus meras potencias naturales, por ejemplo; porque sino, no podríamos volar, ya que de natural no tenemos alas.Las acciones humanas son cosas que hacemos conscientemente, con unos sentidos y de forma involuntaria (forzosamente o por ignorancia, o sin intención de hacerlas, como los actos reflejos) o forma voluntaria. Sus elementos son la intención, los fines y medios, las consecuencias (resultados previsibles o imprevisibles) y el sentido (por qué ocurre y por qué se ha desarrollado de un modo o de otro). En cuanto al saber acerca de



la acción vemos dos principales que distinguió Aristóteles: El saber teórico o formal, propio de la razón contemplativa o científica, con objeto aquellos seres cuyos principios no pueden ser de otra manera, y por ello, solo cabe contemplarlos y conocerlos (metafísica, matemática y lógica). El saber práctico es propio de la razón calculativa o deliberativa, con objeto aquellos seres cuyos principios si pueden ser de otro modo, es decir, de la acción. Sobre ella la razón realiza cálculos para dilucidar qué conviene elegir. En ella se distingue la prudencia, cuyo objeto es la acción propiamente dicha; y la técnica, con objeto un tipo de acción al que llamamos producción, saber crear, tener herramientas para transformar la naturaleza; que se diferencian por sus fines, por el tipo de virtud necesaria para realizar bien esas acciones y por el tipo de bien que proporcionan.Como algunos huecos de la sabiduría práctica quedan vacíos, es necesario añadir nuevas formas de sabiduría práctica, como la política, derecho, economía y retórica. La filosofía práctica, desde sus distintas dimensiones, trata de ofrecer orientaciones para la acción humana.Tanto la moral como la ética, son conceptos que se refieren a la manera de ser que adquiere un ser humano a lo largo del tiempo, al conjunto de hábitos que resulta de las elecciones que hace. Aunque en la vida cotidiana parezcan tener el mismo significado, en el lenguaje filosófico: La moral se refiere a la libertad de elegir y la capacidad de reconocer que hay otros modos de ser y de vivir más propios de seres humanos que otros. La moral se sitúa en el plano de “lo vivido”, de decir qué está bien y qué está mal hacer, por ejemplo. Vivir moralmente consiste en ser persona en el pleno sentido de la palabra. Ortega explica que “moral” tiene un sentido deportivo: estar alto de moral o desmoralizado para una tarea, proyecto o reto. La ética es la reflexión filosófica posterior acerca de lo moral. Se sitúa en el plano de lo pensado. Cada escuela filosófica ha elaborado una teoría ética para comprender la dimensión moral de la vida humana. Se podría decir que es la justificación de lo moral, de por qué algo está bien o mal. La ética aclara qué es la moral dándola dos significados: Moral como estructura: para elegir entre distintas posibilidades y justificar aquella que hemos elegido en relación con algún código moral, haciéndonos responsables de la elección. 

Moral como contenido

: las personas elegimos en relación con un conjunto de normas, valores y principios que orientan la conducta y configuran el modo de vivir. Y aún así hay que aclarar dos conceptos: “Moral” como impuesto

“inmoral”: una conducta es moral o inmoral en relación con un determinado contenido, si se ajusta o no al contenido que se considera moralmente correcto. “Moral” es sinónimo de “bueno”, e “inmoral” de “malo. “Moral” como impuesto a “amoral”: un ser moral es aquel que tiene una estructura moral para elegir entre distintas posibilidades y justificar sus elecciones; mientras que un ser amoral es el que carece de esa capacidad. 



MORAL, DERECHO Y RELIGIÓN. Tratan de orientar las acciones humanas siendo saberes con normas. Son necesarios para las personas y se complementan entre sí. La moral y la religión se ocupan de averiguar qué hace felices a las personas; pero al reflexionar sobre las normas distinguimos dos aspectos: El contenido, lo que se manda o prohíbe. La forma en la que se hace: bajo amenaza de castigo, como cuestión de conciencia o como prohibición divinaVALORES MORALES UNIVERSALES En ocasiones parece que hay valores que implican a toda la humanidad. En ciertas cuestiones morales hay razones que valen no solo para mí, sino también para cualquier persona. Las respuestas negativas a la posibilidad de encontrar unos valores universalmente compartidos son: RELATIVISMO MORAL. Afirma que los principios de lo justo y lo bueno solo los encontramos en el interior de cada grupo determinado y solo sirven para él, ya que cada uno tiene sus costumbres y tradiciones. Lo justo o injusto, lo bueno y lo malo, es siempre relativo a algún grupo, y resulta imposible llegar a un acuerdo entre ellos, es decir, alcanzar unos principios con validez universal. Está presente con las siguientes posiciones: Relativismo cultural: los criterios morales dependen de las distintas culturas. Contextualismo: sabremos si una propuesta es correcta o incorrecta al considerarla dentro de cada contexto de acción. Etnocentrismo: imposibilidad de justificar la bondad de una opción teniendo por interlocutor a un ser humano. Solo podemos justificar nuestra decisión ante quienes comparten nuestra forma de

vida, porque solo ellos pueden entendernos. ESCEPTICISMO: puesto que no podemos encontrar ningún criterio para preferir unas opciones u otras, ninguna es mejor, y es imposible distinguir realmente entre lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo. Nunca encontraremos para nuestras decisiones una justificación racional. SUBJETIVISMO: las cuestiones morales son subjetivas ya que no se puede recurrir a datos o experimentos, por lo que es imposible llegar a ponerse de acuerdo con razones. En el mundo moderno, según Max Weber, se ha extendido con un proceso de racionalización que ha dado lugar a la racionalidad instrumental, que nos capacita a adaptar los medios adecuados a los fines que proponemos; mientras que la racionalidad evaluativa, encargada de fijar los fines o valores últimos ha retrocedido hasta el punto de que no tenemos razones para convencer de nuestras posturas, tenemos los valores asentados y podemos justificarlos. EMOTIVISMO: las afirmaciones morales solo pretenden expresar emociones y sentimientos, porque no son ni verdaderas ni falsas, que solo son los enunciados lógicos, matemáticos o que describen hechos empíricos, pero los enunciados morales solo expresan lo que siente el que habla.David Hume afirmaba que la maldad o bondad de un acto se percibe por el sentimiento que experimentamos ante él.Otros autores explican que los predicados morales expresan aprobación o desaprobación, con una doble función: expresar sentimientos o emociones e influir en los interlocutores. Los puntos débiles de estas posiciones son que son



incapaces de dar cuenta del significado de algunos términos morales como que cuando digo que algo es “justo” exijo que cualquier persona o grupo lo tenga por justo; y que son incapaces de explicar el hecho de que argumentemos sobre cuestiones morales, diferenciando tratar de causar psicológicamente en otros una actitud, propio de la manipulación y propaganda;e intercambiar razones. SABIDURÍA MORAL Saber ser feliz. Para una persona moralmente sabia es preciso aprender a ser feliz, y para ello, la virtud

más importante es la prudencia. Es prudente quien sabe actuar buscando lo que le conviene, pero en un momento puntual ni a medio plazo, sino en el conjunto de su vida. Optar por un placer inmediato que a la larga causa dolor es de imprudentes; mientras que conjugar un sacrificio y el disfrute de modo que resulte la mayor felicidad posible es de sabios.  La felicidad plantea tres problemas  a la ética: Los ideales de felicidad no son universalizables. Alguien puede entender que su felicidad justifica el sufrimiento de otros, pero ese tipo de felicidad no es verdaderamente humana, sino que es bienestar, y el bienestar se opone muchas veces a la justicia. La felicidad es conquista y don, depende de muchas personas y de tener suerte. Saber ser justo Cuando afirmo que algo es justo estoy pretendiendo que lo tenga por justo cualquier ser racional que se imparcial, intento hacerlo universalizable, es decir, que piense en el interés de todas las personas. Saber ser justo es ser capaz de tener en cuenta no solo el interés de un grupo o de algunos grupos, son el interés de todos. Por otro lado siempre va a haber cierto subjetivismo. Lo justo se refiere a aquello exigible a cualquier ser racional que quiera vivir moralmente, mientras que lo bueno, lo que proporciona la felicidad, lo es solamente para una persona, un grupo o una cultura. John Rawls crea la “Teoría de la Justicia”, como una “justicia como equidad” que propone un “velo de la ignorancia”: yo no sé en qué lugar de la sociedad me voy a posicionar” para así poder “conjugar las distintas concepciones del bien”. Apel y Habermas proponen también democratizar los bienes. Ya podemos responder a la pregunta de si hay criterios morales universales: los hay de justicia, pero de felicidad. La justicia se exige, a la felicidad se invita, hay una distinción entre éticas de mínimos (éticas de la justicia) y éticas de máximos (éticas de la felicidad). Éticas de la justicia y éticas de la felicidad Las éticas de la justicia o de mínimos se ocupan de aquellos deberes de justicia exigibles a cualquier ser racional y que componen las exigencias mínimas. Las ambiciones son legítimas si no quiebran los principios de justicia y solidaridad.  Las éticas de la felicidad intentan ofrecer ideales de vida buena en los que el conjunto de bienes de que las personas podemos gozar se presentan jerarquizadamente como para producir la mayor felicidad posible.  Son éticas de máximos que aconsejan seguir su modelo, invitan a tomarlo como orientación de conducta, pero no pueden exigir que se siga. Ética cívica, ética aplicada y orden ético internacional Reconocer en la moral la faceta de lo justo y lo bueno



permite explicar: La existencia de contenidos morales diversos y de ciertos juicios morales universales. El pluralismo de las sociedades democráticas, compartiendo mínimos de justicio y dejando libres a las personas para que sigan su modelo de felicidad. La articulación de mínimos y máximos permite: Construir una ética cívica democrática. Aplicar los mínimos a los distintos ámbitos de la vida social. Construir una ética universal, un “nuevo orden ético internacional” desde aquellas exigencias de justicia inapelables. 

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