El hombre es un proyecto sartre

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ESENCIA Y EXISTENCIA


La distinción entre esencia y existencia llega a la filosofía occidental por Tomás de Aquino, quien la había tomado de Avicena, y fue utilizada para distinguir entre los seres contingentes, las criaturas, y el ser necesario. Dios es el ser necesario, es el único ser en el que la esencia se identifica con la existencia, su esencia consiste en existir./En el caso de los objetos artificiales su esencia precede a su existencia; la esencia es el conjunto de rasgos que deben estar en un objeto para que sea lo que es. Cuando queremos fabricar un objeto recurrimos a su concepto, el concepto expresa la esencia del objeto. Un artesano parte del concepto de libro para fabricarlo;la existencia concreta la intenta acomodar a la esencia universal./Dios como creador es el artesano supremo, el artesano del mundo: Dios crea las cosas a  partir de las ideas eternas. Somos la realización concreta del concepto de ser humano que tiene Dios. En la Edad Moderna la idea de Dios entra en crisis, pero no ocurre lo mismo con la idea de que la esencia precede a la existencia; y se sigue pensando que existe la naturaleza humana, cada ser humano es un ejemplo concreto de la esencia humana/Si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por un concepto. El ser humano no es definible, porque empieza por siendo nada. No existe la naturaleza humana, porque no hay Dios para imaginarla. El ser humano es el único ser que es tal como él se concibe./Si prescindimos de la conciencia, el mundo queda reducido a las cosas, las cosas son, pero pueden dejar de existir. La nada no está presente en las cosas, cuando decimos que las cosas cambian, que una semilla se convierte en un árbol, estamos introduciendo carácterísticas que no existen en la realidad. El ser humano es el ser por el que la nada viene al mundo. La conciencia es negación, distanciamiento, no tiene esencia, no es, es nada, es por eso libertad, el ser del hombre consiste en ser libre, en no ser nada determinado. El hombre no ha sido creado para ningún fin.


ANGUSTIA Y RESPONSABILIDAD




La ausencia de determinismos nos hace totalmente libres y responsables. Esto resulta muy incómodo, pues no tenemos excusas para nuestros actos. El hombre que cree en la moral tradicional, sigue las normas establecidas, sabe siempre lo que tiene que hacer y se siente seguro y tranquilo/Para el existencialista no son válidas esas normas, y cuando ha realizado una decisión, no puede saber si es buena o mala, esto es lo que crea la angustia. Al caer en la cuenta de la total libertad y responsabilidad de nuestros actos, aparece la angustia./La angustia es distinta del miedo: el miedo aparece ante un peligro concreto. La angustia no aparece por ningún motivo concreto, es miedo a las consecuencias de nuestras decisiones. Lo que somos y lo que vamos a ser depende sólo de nosotros mismos. Es la emoción o sentimiento que acompaña a la conciencia de nuestra libertad./La angustia no lleva a la pasividad, la angustia es condición de la acciónlibre pues si no tuviésemos que elegir no nos sentiríamos responsables ni tendríamos angustia. La angustia acompaña siempre al ser humano, no sólo en las decisiones extremas; si no sentimos angustia es porque actuamos basándonos en la mala fe,pues no nos consideramos libres ni responsables de nuestras acciones./La angustia se hace más profunda si tenemos en cuenta que nuestras decisiones no son puramente individuales, al tomar una decisión no sólo nos comprometemos nosotros, sino a toda la humanidad. Al elegir afirmamos el valor de un modo de ser humano. Por eso la libertad absoluta no lleva a una elección caprichosa. No se puede olvidar la pregunta ¿y si todo el mundo hiciera lo mismo? /Nadie puede dar respuesta a un dilema que le plantea otro ser humano, cada uno tiene que crear su propia escala de valores. Cuando pedimos consejo a otro, ya hemos decidido, pues acudimos a alguien cuyas actitudes e ideas nos son conocidas. Vamos a oír lo que deseamos  oír. No podemos excusarnos en lo que hacen otras personas en idéntica situación, ni imponer a los demás nuestro camino por ser el mejor.


ATEÍSMO Y LIBERTAD.El existencialismo de Sartre es el esfuerzo por sacar todas las consecuencias de una posición atea coherente. El existencialismo no es un ateísmo pues se agotaría demostrando que Dios no existe. Aunque Dios existiera no cambiaría nuestro punto de vista, el problema no es la existencia de Dios, sino que el ser humano se encuentre a sí mismo y se convenza de que nada o nadie puede salvarlo de sí mismo./Es muy incómodo que Dios no exista, porque con él desaparen nuestras seguridades, no está escrito en ninguna parte que el bien exista, que haya que ser honrado, que no haya que mentir; puesto que estamos en un mundo donde solamente hay hombres/La idea del hombre como un ser libre es una consecuencia inevitable del ateísmo. La concepción creacionista es semejante a la visión técnica del mundo. Cuando Dios crea las cosas del mundo las crea a partir de una idea eterna previa, del mismo modo que el artesano crea un libro a partir de la idea que tiene de libro. Si Dios no existe hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido/El ser humano empieza a existir, sin tener un ser propio, empieza siendo nada, y se construye a sí mismo a partir de sus proyectos; el hombre es lo que ha proyectado ser. Somos libres porque no estamos determinados, como el resto de los animales y las cosas. Somos lo que hemos querido ser y siempre podremos dejar de ser lo que somos. Los fines que perseguimos no nos vienen ni del exterior ni del interior. No se nace héroe o cobarde, al héroe siempre le es posible dejar de serlo, lo mismo que al cobarde. Estamos condenados a ser libres: condenados porque no nos hemos dado a nosotros mismos la libertad, no nos hemos creado, no podemos dejar de ser libres/Las situaciones que vivimos no nos determinan. La libertad es el modo como nos enfrentamos a una situación. No existen los valores como realidades independientes de nuestra voluntad. Los valores los creamos al decidirnos a actuar. Todos estas decisiones constituyen el proyecto de mi existencia/El ser humano es totalmente responsable: no tenemos excusas, lo que somos es la consecuencia de nuestra libertad; somos responsables de nosotros mismos. Como somos la suma de nuestros actos y nada más, el existencialismo es una filosofía de la acción, aunque afirme que nuestra existencia no tiene sentido/La contingencia es un rasgo común a todas las cosas, incluido el ser humano. Es “el estar de más”, el existir de modo gratuito, no necesario, sin que exista justificación o necesidad alguna. La noción de contingencia la encontramos también en Santo Tomás. Todas las cosas finitas son contingentes pues son una mezcla de esencia y existencia. Necesitan de otras cosas para existir y para ser lo que son. Santo Tomás deduce de este hecho la existencia de un ser necesario, al que llama Dios. Para Sartre las consecuencias existenciales son distintas, las cosas “están de más” y nosotros también/Dios es exterior al mundo y sirve para darle sentido y hacerlo comprensible. Al negar la existencia de Dios, que considera absurda, nos enfrenta al carácter gratuito de nuestra existen­Cía. El mundo existe pero podría perfectamente dejar de existir, y esto se aplica a las cosas concretas y a nosotros. No existen un plan o proyecto divino o natural. Estamos “arrojados a la existencia”, pero nuestra presencia en el mundo carece de sentido, la vida es absurda, el nacimiento es absurdo, la muerte es absurda. Sartre llama “náusea” a esta experiencia vital, por la que descubrimos el absurdo de nuestra existencia.




EL HOMBRE COMO PROYECTOSartre considera que no existe la naturaleza humana, pues nuestro ser es indeterminado, nada determina nuestro comportamiento, ni el alma, ni los genes. No existe la naturaleza humana, lo que tenemos en común con los demás es la condición humana, que consiste en estar arrojado al mundo, tener que trabajar, vivir en medio de los demás y ser mortal. Todo individuo tiene que enfrentarse a estos hechos. Tenemos que enfrentarnos a la libertad, a la sociabilidad y a nuestras carencias materiales. Aunque cada proyecto humano es distinto, no son extraños, porque todos son formas de enfrentarse a nuestros límites/Todo proyecto humano, por muy individual que parezca, tiene un valor universal. Cuando elijo afiliarme a un sindicato, no elijo sólo como individuo, también como ser humano/Por los actos que vamos realizando nos vamos haciendo de una determinada manera, nadie nace cobarde o generoso, el ser vencido por una pasión o por el miedo es un modo de elegir/Sartre no niega los condicionamientos de la existencia humana, los obstáculos que encontramos los creamos nosotros mismos al asumir un proyecto determinado. Un paralítico está especialmente condicionado por situación física. Pero hay muchas maneras de vivir con una parálisis. El ser humano no elige su ser, elige su modo de ser. La conciencia da sentido a nuestro entorno, como a nuestro pasado o al futuro. Para unos es una oportunidad lo que para otros es una desgracia. Al morir nos convertimos en algo ya hecho, entonces nuestra vida puede ser analizada objetivamente, como si fuéramos sólo una cosa. Pero mientras vivimos ni nuestro pasado ni nuestro ambiente determinan lo que somos, no se puede saber lo que somos/Cada hombre hace una elección original al proyectar su yo ideal, esta proyección implica una serie de valores y una línea de actuación. El yo ideal no siempre coincide con sus acciones. El proyecto original puede ser cambiado, pero esto requiere un cambio radical, una conversión/Tenemos la posibilidad de engañarnos, adoptando alguna forma de determinismo, negando nuestra libertad. Esto es la mala fe, que es un estado de conocimiento y desconocimiento simultáneos. La mala fe es un autoengañarse, mientras que la mentira es engañar a los demás. Sartre pone como ejemplo de mala fe, el de una joven que deja que un pretendiente ponga una mano sobre la suya, sin tomar en consideración sus intenciones para no tener que tomar una decisión. A la mala fe se le opone la autenticidad/Podemos comparar la existencia con la obra de un pintor. Aunque actualmente los artistas gozan de gran libertad, las obras pueden ser valoradas cuando están terminadas. Lo mismo ocurre en la moral, no podemos saber lo que hay que hacer en cada situación. Pero podemos valorar las acciones realizadas, negativamente si se han basado en la mala fe. La mala fe es siempre una mala elección porque es una mentira/Aunque cada hombre tiene un proyecto diferente, existe un proyecto básico. El hombre aspira a unir ser y conciencia al mismo tiempo. Este ideal coincide con el concepto de Dios. Somos fundamentalmente deseo de ser Dios. Desafortunadamente la idea de Dios es contradictoria, porque la conciencia es la negación del ser. El hombre es una pasión inútil. Aspiramos a la divinidad perotenemos que morir. Ni el nacer ni el morir tienen sentido, todo es gratuito y superfluo. El suicidio no elimina el problema, porque la muerte también es inútil. Se que existo, que el mundo existe, eso es todo y da lo mismo. Esto es la náusea/Esta postura tan radical y tan pesimista que aparece en sus primeras obras,  se moderó al final de la segunda Guerra Mundial, a partir de  «El existencialismo es un humanismo» , aquí ya no insiste en que el hombre es una pasión inútil/El existencialismo no es humanista porque admire a la humanidad por las producciones o valores de algunos hombres, ni porque considere que el ser humano es el más perfecto de todos los seres. Este humanismo no es correcto. El existencialismo es un humanismo porque es una filosofía de la acción y de la libertad: la dignidad humana está en su libertad, gracias a ella, creamos el futuro sin estar determinados por el pasado, trazamos  metas y construimos nuestro ser; por eso el existencialismo es una doctrina de la acción. Ademásl el único universo es el universo humano; esto quiere decir que no hay nada por encima del ser humano.


CONTEXTUALIZACION 4.1. SARTRE



EL EXISTENCIALISMO ES UN HUMANISMO es el resumen de una conferencia que Sartre pronunció el 29 de Octubre de 1945 , con el añadido de algunos momentos de la discusión que la siguió. La conferencia marcó un hito en su momento. Hubo gente arremolinada a la entrada y en los días siguientes aparecieron reséñas en los principales periódicos de la época. Las obras de teatro de Sartre habían sido ya grandes éxitos/El existencialismo es un humanismo porque recuerda al hombre que no hay otro legislador que él mismo, y que es en el desamparo donde tendrá que decidir y tendrá que buscar fuera de sí un fin para su vida. El hombre está continuamente fuera de sí mismo; es proyectándose y perdíéndose fuera de sí mismo como existe como hombre. La consecuencia es la necesidad del compromiso y el rechazo del quietismo/La idea de que el intelectual debe comprometerse es muy vieja en la cultura francesa, parte de que el intelectual es una especie de nuevo clérigo. Si el hombre está siempre en construcción, si los valores absolutos no existen entonces no parece claro sobre que base tomar partido. El intelectual no debe dar consejos y quien se los pide “ya sabía lo que iba a hacer”, Sartre pone el ejemplo de un alumno que dudaba entre el amor a su madre y el deber de la Resistencia. Una moral kantiana no resulta válida, se basa en el respeto a la ley, pero no sirve cuando la «situación» no se puede resolver con principios abstractos/Tampoco existe la posibilidad de usar la ética como consuelo a la manera estoica. Mientras los estoicos defienden la aceptación del destino, para Sartre  no hay nada posible ni imposible, que limite mi voluntad. Debo actuar, implicarme en la acción. Lo importante es si nuestras decisiones, las tomamos en nombre de la libertad/Compromiso y desamparo se implican mútuamente. En la medida en que “Dios no existe” y no hay nada garantizado, ni transcendencia, ni valores eternos, ni respeto humano, el ser humano está abandonado, no encuentra ni en sí ni fuera de sí nada a que aferrarse/En la obra de teatro “A puerta cerrada” estrenada en 1944, se encuentra la famosa frase «el Infierno son los otros», que parece difícil de compaginar con la idea del  “compromiso”/En 1948 en Las manos sucias examinaba el problema de ser un intelectual y participar en la política al mismo tiempo. Si se deben defender los grandes principios o se debe hacer lo que en cada momento es más útil políticamente/Hasta el final de su vida, orientará su actividad hacia el marxismo,  pero no hacia las formas más ortodoxas de marxismo, su afiliación al partido comunista francés fue muy corta. Criticó los aspectos  totalitarios de los regíMenes comunistas, pues chocaban con su  concepción existencialista del ser humano. Derivó hacia un maoísmo libertario. Apoyó la guerra de liberación de Argelia y criticó la guerra  de Vietnam. Participó directamente en la revuelta estudiantil de Mayo de 1968/Sartre rechaza que el existencialismo fuera una filosofía de la subjetividad y por lo tanto de la individualidad (del individualismo burgués, para los críticos de izquierdas). Sartre rechaza el individualismo más radical, el solipsismo. El solipsismo es la doctrina filosófica según la cual es indudable la existencia de uno mismo y radicalmente dudosa e injustificable la existencia de los otros seres, incluidas las otras personas/Descartes para obtener una verdad indudable usa la duda metódica, concluye que es indudable la existencia de la mente propia, pero a costa de resultarle problemática la existencia de los otros seres y del mundo. Descartes consigue superar el solipsismo demostrando la existencia de Dios, la bondad de Dios garantiza la creencia en la existencia del mundo/Sartre acepta esta línea de búsqueda de una verdad indudable, aunque no cree necesario recurrir a Dios para justificar la creencia en la existencia de las otras subjetividades: la filosofía, nos dice, debe partir de una verdad no problemática, de una verdad indudable y ésta es el famoso “pienso luego existo” y la subjetividad; pero considera que la idea de una subjetividad humana encerrada en sí misma, la idea del solipsismo, carece de sentido/Para Sartre lo indudable es tanto la propia subjetividad como la ajena: el otro es tan cierto para nosotros como nosotros mismos. Sólo tenemos una noción de nosotros mismos en la medida en que el otro nos capta, nos valora, nos estima o detesta. Siempre contamos con el otro: necesitamos de los demás, de sus juicios, complicidades y rechazos para ser conscientes de la totalidad de nuestras dimensiones/La más importante experiencia del otro es lo que Sartre llama la mirada: cuando el otro nos mira captamos en él no a un objeto, no a un objeto del que nada podamos temer o que pueda ser utilizado por nosotros sin consecuencias, captamos que tras su mirada se encuentra una subjetividad. Hay un protagonista del mirar, un ser del que se pueden esperar cosas. La mirada del otro nos hace conscientes de nosotros mismos pues el otro nos objetiva, por esto trae consigo los sentimientos de miedo, vergüenza y orgullo: miedo ante la posibilidad de ser usados por el otro, vergüenza de hacer manifiesto nuestro ser, orgullo al captarnos a nosotros mismos como sujetos. La vergüenza es una vivencia, sobre uno mismo, sentimos vergüenza de lo que somos. En la vergüenza se da una cierta duplicidad de protagonistas: es vergüenza de uno mismo, pero de uno mismo al ser visto por otro, es por lo tanto una de las más importantes expresiones de la experiencia intersubjetiva, de la experiencia o presencia del otro.Ante la presencia del otro caben dos actitudes: o bien nos afirmamos como sujetos y en esa afirmación nos apropiamos de la libertad del otro y cosificamos su ser, o bien intentamos captar al otro en su libertad, en su ser sujeto, pero a costa de perder nuestra libertad y convertirnos en meros objetos. Sartre pone como ejemplos de conductas del segundo tipo el amor, el lenguaje y el masoquismo y como ejemplos del primer tipo la indiferencia, el deseo, el sadismo y el odio De cualquiera de las dos maneras la relación entre las subjetividades será siempre conflictiva, será una lucha entre libertades. De aquí su pesimista conclusión “el infierno son los otros”.



CONTEXTUALIZACIÓN 4.2 SARTRE/El existencialismo alcanzó su plenitud en Europa en el período de entreguerras. El existencialismo es resultado de la violencia y destrucción que generaron las dos guerras mundiales, que originaron una crisis de conciencia y de valores, lo que llevó a primer plano el sentido de la existencia humana. A la vez el existencialismo representa el colosal esfuerzo del hombre por recuperar los valores singulares de la naturaleza humana, frente al proceso despersonalizador iniciado en el Siglo XIX/El existencialismo se presenta como una filosofía con un mensaje opuesto al de la metafísica tradicional, es una manera diferente de concebir al ser humano. El existencialismo dignifica al hombre porque no le convierte ni en cosa ni en concepto. Afirmar que «la existencia precede a la esencia» significa rechazar el universo estático común a la metafísica y al mecanicismo/Las dos corrientes filosóficas más importantes a principio de siglo eran el idealismo hegeliano y el materialismo mecanicista. El primero subordinaba a los hombres concretos a la marcha de la historia, el segundo reducía al hombre a sus procesos fisiológicos. Las angustias y anhelos del hombre quedaban completamente fuera de la reflexión filosófica. A nivel político el auge de los totalitarismos actuaba en el mismo sentido, reducía al individuo a una pieza anónima de la gigantesca maquinaria del estado/La filosofía occidental desde Descartes ha sobrevalorado la razón. Hegel había llegado a afirmar que todo lo racional es real, y que todo lo real es racional. La razón dominada por la lógica cartesiana destruye la vida, como ya había señalado Nietzsche. Para el existencialismo las cosas no deben ser pensadas, sino vividas. La razón está al servicio de la existencia. Las verdades objetivas y universales de la razón abstracta no interesan a los existencialistas, cada cual debe buscar su verdad subjetiva y particular. Hay vivencias que no pueden ser comprendidas dentro de un conocimiento objetivo/La razón abstracta usa conceptos generales que son aplicables a una multitud de sujetos, pero que no pueden captar las vivencias y la individualidad, de hecho las rechaza en su afán de captar la esencia común. La existencia es el primer valor, lo más importante. La razón no puede captar al sujeto, todo conocimiento racional es objetivo, pero por definición el sujeto no puede ser objeto. El sujeto es incognoscible/El existencialismo es una protesta contra la fe en el poder ilimitado de la razón. Esta fe es una creencia irracional, la experiencia muestra que los poderes de la razón tienen límites, como ya señaló Kant. El conocimiento racional sólo abarca un sector de la realidad humana/El existencialismo, siguiendo las huellas de la filosofía cartesiana y de la fenomenología, tiene como punto de partida la subjetividad del individuo. La subjetividad se expresa en esta verdad: “pienso luego soy”; ésta es la verdad absoluta de la conciencia captándose a sí misma, y a partir de ella se ha de construir la filosofía/El problema del materialismo es que trata al hombre como un objeto, como una cosa más del mundo; pero el existencialismo quiere reivindicar para el hombre un conjunto de valores distintos a los del reino material. Y esto es posible si nos captamos a nosotros mismos como sujetos/El existencialismo es también el intento de cubrir el vacío creado por el derrumbe del cristianismo, pues procura una vía de salvación para los que han perdido la fe religiosa. Aborda problemas religiosos como la libertad, la culpa, el compromiso, la contingencia. El ateísmo defendido por Marx y Nietzsche se fue extendiendo a lo largo del Siglo XX. Nietzsche ya había descubierto que el ateísmo transformaría la vida del hombre, pues es el fundamento de la moral y la religión. El resultado es el Nihilismo, una profunda incertidumbre que se puede comparar a la que provocó el crack del 29 o la Guerra Mundial. El existencialismo es el intento de buscar una camino para un mundo que se ha metido en un callejón sin salida/El existencialismo hace una llamada a cada hombre singular para que no lleve una vida vulgar, sino que exista como una persona humana, realizándose plenamente. La conciencia de la finitud, de la nada de la existencia, es lo que permite descubrir la posibilidad de una existencia auténtica, porque entonces desaparecen las falsas ilusiones y seguridades, el hombre se desmasifica y se enfrenta a su propio existir/La conferencia EL EXISTENCIALISMO ES UN HUMANISMO significaba el esfuerzo, por encontrar una vía de reflexión autónoma, diferente a las dos grandes fuerzas que emergían de la Resistencia: el comunismo y el cristianismo. Al existencialismo le reprochaba los comunistas «invitar a las gentes a permanecer en el quietismo de la desesperación» y ser “subjetivista”, y los cristianos que negaba «la seriedad de las empresas humanas, puesto que si suprimimos los mandamientos de Dios y los valores inscritos en la eternidad, sólo nos queda la estricta gratuidad», nada tiene valor. Además el movimiento existencialista se había vuelto una moda y parecía reducirse a unos tipos que vivían en París y que hacían lo que les daba la gana./Tras los horrores de la II Guerra Mundial, Hiroshima y Auschwitz, el humanismo se había convertido en algo casi ridículo. Existía una amplia tendencia partidaria de renunciar a la idea misma de “hombre”. Para el marxismo, la solución estaba también en prescindir del humanismo, pero en nombre de un supuesto “hombre concreto” (el proletario). Ese sería el “humanismo real”, por oposición a las abstracciones existencialistas. Finalmente, para el cristianismo el error provénía de la Ilustración, que había privado al ser humano de su dimensión sobrenatural. La filosofía cristiana se considera como una verdadera filosofía humanista en la medida que presenta al hombre como imagen de Dios, o como “sediento” de Dios. Sartre, que ya en LA NÁUSEA había afirmado que los católicos elegían «el humanismo de los ángeles», pues no tenían en cuenta la experiencia del absurdo del dolor humano.

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