Critica a la metafísica tradicional Kant

En este texto expone Kant su propuesta para solucionar un problema metodológico que está en la base de la incapacidad que ha tenido la metafísica hasta el momento para convertirse en ciencia. Se está refiriendo a la metafísica tradicional, la que maneja conceptos como Dios, alma, que están al margen de toda experiencia posible. Comparándola con otras ciencias como la matemática, percibe Kant que la solución al problema debe estar en que la metafísica las imite y de un giro metodológico, pues ambas ciencias han avanzado desde que sufrieron una revolución en su método. Ante tal situación, Kant plantea el método crítico. Se propone realizar la crítica de la razón para descubrir los principios, leyes y fines últimos que la razón impone desde sí misma. Trata sobre la posibilidad de toda ciencia en general y también de la metafísica.

La Dialéctica trascendental se ocupa de la posibilidad de la Metafísica, así como de la naturaleza y funcionamiento de la Razón. Hay en Kant dos usos del término Razón:
Como capacidad de conocimientos ciertos y como un proceder por meros conceptos, que va a ser criticada en este apartado. Para Kant el pensamiento humano posee una tendencia irrefrenable a ir más allá de la experiencia. De modo que el espíritu humano cae en el error. Kant denomina dialéctica a estos errores e ilusiones de la razón y también al estudio crítico de los mismos. La Razón no es una facultad de conocimiento, es la facultad de la suprema unificación del conocimiento. Remite los conocimientos del entendimiento a algo primero e incondicionado. Kant la llama la facultad de los principios. Tales condiciones primeras las llama ideas o conceptos puros de la razón.

De los tres tipos de silogismo: categórico, hipotético y disyuntivo, obtiene las tres ideas de la razón pura:
ALMA, MUNDO y Dios. Ellas son el objeto específico de las tres partes tradicionales de la metafísica de Wolf (Psicología, Cosmología y Teología). Estas ideas permiten unificar todos nuestros conocimientos acerca de los fenómenos. El conjunto de nuestros conocimientos acerca de los fenómenos de la experiencia interna se unifica mediante la idea de alma;
El de nuestros conocimientos acerca de los fenómenos de las experiencias externas se unifica mediante la idea de mundo y finalmente, la idea de
Dios como unidad absoluta y suprema condición de posibilidad de todos los objetos del pensamiento general.

Mediante las ideas podemos pensar la totalidad de los fenómenos, pero no podemos conocer la realidad del alma, del mundo o de Dios porque no poseemos intuición alguna de tales realidades. Las ideas son conceptos puras sin referencia alguna a la realidad. No se puede suponer que representan cosas en sí mismas. Sólo se pueden utilizar para unificar los conocimientos del entendimiento.
Poseen un uso regulativo de la investigación en el mundo fenoménico en un doble sentido:
positivamente, se convierten en ideales que impulsan a ampliar y a impedir que se detenga la investigación; y negativamente, señalando los límites que no se pueden traspasar.

Las conclusiones dialécticas referentes al alma las llama paralogismos de la razón pura. Se parte del yo pienso y lo transforma en unidad ontológica. Se aplica al yo pienso la categoría de sustancia de forma errónea, porque no es un objeto empírico. Las conclusiones dialécticas referentes al mundo son las antinomias de la razón. Las tesis de cada antinomia refleja las posiciones dogmáticas del mundo, mientras las antítesis reflejan la posición empirista. La más famosa es la tercera antinomia, libertad, porque tiene importancia no solo para el pensamiento especulativo sobre la naturaleza, sino también para el razonamiento práctico, moral y religioso. Hay libertad y su Antítesis:
No hay libertad, sólo determinación de las leyes de la naturaleza.


La cuarta antinomia conduce al tema de Dios, la idea de que existe, una condición de todas las condiciones (Tesis, Existe el ser necesario, causa del mundo;

Antítesis

No existe tal ser. Las conclusiones dialécticas referentes a Dios son el ideal de la razón pura (totalidad absolutamente completa). Se trata del ser absolutamente incondicionado y al mismo tiempo condición de toas las cosas. Es el ideal por excelencia de la razón. Se han dado varias pruebas para demostrar su existencia (prueba ontológica, prueba cosmológica y prueba teológica).

Por tanto, para Kant toda ciencia será conocimiento de fenómenos, mientras que quedan más allá del campo de la ciencia todas aquellas realidades de las que no podemos tener experiencia, es decir, los noúmenos. Ahora bien, resulta que son nóumenos los tres objetos tradicionales de estudio de la Metafísica (alma, el mundo y Dios). Así que, según la conclusión anterior, no pueden ser objeto de ciencia, puesto que no se dan en la experiencia. De tal manera, Kant niega que pueda haber sobre esas tres realidades ningún tipo de conocimiento científico, negando que la Metafísica pueda llegar a ser una ciencia. En consecuencia, de la Crítica de la Razón pura se deduce una consecuencia negativa para la Metafísica, ya que se la limita en sus pretensiones de conocimiento absoluto. Sin embargo, esta limitación resulta positiva para la razón en su uso práctico o moral, presentándose como postulados necesarios y fundamentales. Así, puede decirse que la verdadera metafísica kantiana será la moral, puesto que ella exige tres postulados: la existencia de la libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios.

Uno de los grandes resultados de la Crítica de la razón pura será precisamente permitir que la razón teórica (la ciencia) y la razón práctica (la moral) no se invadan mutuamente y que esta última ocupe el lugar que le corresponde. Así pues, la Crítica de la razón pura prepara el camino de la siguiente obra, la Crítica de la razón práctica.

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