Sofistas, Sócrates y Platón: Relativismo, Mayéutica, Mundo de las Ideas y Alma

Los sofistas

Sofistas: maestros itinerantes por profesión, extranjeros que hablaban de todo. Alquilaban locales y cobraban por sus clases. Su enseñanza se centraba en la política (hablar bien) y eran ateos o agnósticos. Para ellos, la ley era una convención entre los hombres. Actuaron en el siglo V a.C.

El relativismo

Los sofistas no buscaban la esencia de las cosas, pues consideraban que son cambiantes como la realidad. Todo está sometido al devenir, todo es subjetivo y no es posible la verdad objetiva: nada se puede conocer con certeza.

Indiferentismo moral

Ese relativismo y subjetivismo conduce al relativismo moral. No hay un criterio fundamental para juzgar la bondad o maldad de las acciones, y no existe el bien objetivo.

Educación

Tenía como objetivo inculcar a los jóvenes recursos prácticos para conseguir el triunfo en la política y, por lo tanto, en lo personal.

Defensa de la igualdad

Hicieron hincapié en que la igualdad es esencial para la justicia. Las acciones humanas solo pueden ser justas, injustas, legales o ilegales, no buenas o malas.

Platón y el mundo de las Ideas

Platón dedujo la posibilidad de una ciencia de lo inmutable y universal. Las realidades del mundo son cambiantes, inestables y perecederas; por lo tanto, la ciencia auténtica debe fundarse en realidades auténticas, inmutables y necesarias. A estas realidades Platón las denominó Ideas.

Existen dos realidades:

  • Mundo sensible o empírico: el mundo físico, imperfecto.
  • Mundo inteligible o de las Ideas: formado por las verdaderas realidades, perfectas, como la idea de belleza o de justicia.

Jerarquía de las Ideas

Hay Ideas más importantes y otras subordinadas, Ideas inferiores e Ideas superiores. Las superiores dependen de otras más elevadas hasta llegar a la cúspide de la pirámide, donde se encuentra la idea fundamental. Esta jerarquía se organiza así:

  1. Eidola (imágenes)
  2. Eidos (formas)
  3. Ideas matemáticas
  4. Ideas puras
  5. Idea de Bien

Sócrates

Método socrático

Sócrates sostenía que “la realidad puede ser conocida y definida en un concepto”. El método comienza en un diálogo con un interlocutor y se divide en dos partes:

  • Ironía: figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice. Busca llevar al interlocutor a la ignorancia y se basa en preguntar y responder.
  • Mayéutica: proviene de mayeusis, que significa dar a luz o sacar afuera. Para Sócrates, la verdad y los conocimientos se encuentran en el interior de los sujetos, almacenados y adormecidos en el alma. Su labor consistía en ayudar a los hombres a sacar afuera las ideas y verdades que poseen dentro. (Su madre era partera.)

Moral socrática: intelectualismo moral

Si conocemos lo que es el bien, nunca nos apartamos de él. Por eso es tan importante encontrar la verdad: solo ella nos llevará a la vida virtuosa y nos alejará del mal, ya que el mal es producto de la ignorancia y el desconocimiento. El que sabe y practica el bien es feliz. Por ello, hay que educar a la población en lugar de castigarla con cárceles.

El mito de la caverna

Para ilustrar el paso del mundo sensible al inteligible, Platón recurre al mito de la caverna. La condición humana es semejante a la de unos prisioneros encadenados desde su infancia en el interior de una oscura caverna, que no han conocido otra realidad. Las cadenas les impiden volver la espalda hacia la entrada, donde está la auténtica realidad, y los obligan a mirar la pared del fondo.

Detrás de ellos arde un fuego (que representa la idea del bien) que proyecta sombras imperfectas en la pared: figuras que representan las percepciones engañosas del mundo sensible. El exterior simboliza el conocimiento verdadero y las ideas abstractas. La liberación del prisionero de la caverna representa el camino hacia la comprensión y la verdad filosófica. Este mito aparece en el libro VII de La República, donde se encuentra también la teoría de las Ideas.

El dualismo platónico

El hombre es un compuesto de dos realidades, alma y cuerpo, que se unen de forma accidental y temporal.

El alma

El alma se encarna en un cuerpo pagando alguna culpa cometida con anterioridad. Es la parte más noble y definitoria del hombre; no es material y es el verdadero ser de cada uno. Platón creía que el alma está destinada a pasar de cuerpo en cuerpo. En La República, Platón divide el alma en tres partes:

  • Alma racional (logos): ubicada en el cerebro. Gobierna y dirige al hombre. Es el alma pensante y la única capaz de contemplar la verdad.
  • Alma irascible (zum): ubicada en el corazón. Es el alma de las iras y contrariedades.
  • Alma apetitiva o concupiscible (epizumía): ubicada en el vientre. Es el alma de los instintos más primarios y las pasiones más innobles, como el instinto de conservación y el sensual.

El cuerpo

El cuerpo representa lo material y corruptible que hay en el hombre.

La ética platónica: la virtud

Su moral se dirige hacia la conquista de la auténtica felicidad. Esta no puede residir en el placer, que es efímero, sino en un supremo bien: el ejercicio de la virtud. Solo practicando la virtud se alcanza un estado especial del alma y el desarrollo armonioso de la personalidad humana.

Según los distintos tipos de alma, aparecen diferentes virtudes:

  • Alma racional: la sabiduría y la prudencia, que deben dirigir nuestras acciones. Corresponden a los gobernantes.
  • Alma irascible: el valor, el coraje y la fortaleza de ánimo. Nos sirven para sobreponernos a las adversidades y vencer las dificultades. Corresponden a los militares.
  • Alma concupiscible: la moderación, que enfrenta a los apetitos que tienden siempre a ser satisfechos. Corresponde a los trabajadores.