Cosmos
El término cosmos designa al universo entendido ya no como un escenario caótico e imprevisible, sino como un todo ordenado, armonioso, bello y estructurado bajo leyes racionales y fijas. Su aparición como concepto revolucionó el pensamiento en la Antigua Grecia, al postular que la naturaleza no responde a caprichos divinos, sino a regularidades comprensibles para la mente humana. Esta idea impulsó directamente el nacimiento de la ciencia y la filosofía, asumiendo que la realidad posee una lógica interna susceptible de ser investigada y explicada mediante la razón.
Apariencia
La apariencia hace referencia a cómo se muestran las cosas de manera superficial e inmediata ante nuestros sentidos, frente a la verdad profunda o la esencia oculta de la realidad. Desde el nacimiento de la filosofía, los pensadores han debatido sobre si debemos fiarnos de las impresiones sensibles o si estas resultan engañosas y contradictorias. Superar las apariencias mediante el uso riguroso del entendimiento y de la razón ha sido tradicionalmente considerado el camino indispensable para alcanzar el conocimiento verdadero y evitar el error.
Mito
El mito representa la forma de pensamiento y de explicación del mundo anterior a la filosofía, caracterizada por relatos fabulosos de carácter sagrado y tradicional protagonizados por dioses y seres extraordinarios. Estos relatos no exigían demostración racional ni evidencia empírica, sino que se basaban en la autoridad de la tradición y la arbitrariedad de la voluntad divina para justificar los misterios de la existencia y el orden de la comunidad. Su función principal era ofrecer un marco de sentido cultural, el cual comenzó a ser cuestionado y superado con la llegada del pensamiento racional.
Logos
La palabra «logos» aparece en la expresión «paso del mito al logos», que sirve para explicar el momento en el que surgió la filosofía en la Antigua Grecia (siglo VI a. C.) de la mano de los filósofos presocráticos. Supuso dejar atrás las explicaciones míticas, que no constituían verdadero conocimiento (caían en contradicciones y falta de coherencia, utilizaban el argumento de la autoridad y no exigían razones), para pasar a buscar respuestas racionales que explicaran el mundo. Fueron los presocráticos los primeros en explicar el mundo de manera racional, preguntándose por el origen de todo, por la posibilidad del cambio o por la diferencia entre conocimiento y opinión.
Cosmovisión
La cosmovisión es el conjunto global de creencias, ideas, valores y presupuestos con los que una determinada cultura o época histórica interpreta la realidad, el universo y el papel del ser humano en él. A diferencia de una teoría científica aislada, condiciona de manera profunda la estructura mental de una sociedad, afectando a su forma de entender el tiempo, la moral, la ciencia o el espacio. Las cosmovisiones no son estáticas, sino que evolucionan a lo largo de la historia a medida que cambian los paradigmas del conocimiento humano y las explicaciones sobre el cosmos.
Caos
El caos se entiende, tanto en la mitología como en los inicios de la filosofía presocrática, como el estado original, informe, oscuro y desordenado que precedió a la formación del universo. Representa la total ausencia de leyes, medida y armonía, configurándose como el opuesto directo del concepto de cosmos. Para los primeros filósofos que investigaban la naturaleza, explicar el tránsito desde este estado caótico inicial hasta un universo ordenado y regido por normas fijas fue el gran reto intelectual al buscar el origen de todo lo real.
Physis
La physis es el concepto fundamental con el que los filósofos presocráticos se referían a la «naturaleza», entendida no como un simple escenario físico, sino como el principio dinámico, interno y originario del cual surgen, crecen y se desarrollan todos los seres. Investigar la physis implicaba buscar la sustancia primordial e inmutable de la que está compuesto el universo, así como la causa que explica el dinamismo, el movimiento y la permanencia de las cosas frente al cambio constante que perciben los sentidos.
Arkhé
El arkhé es el principio material originario, fundamental y único del cual proceden todas las cosas que conforman la naturaleza y en el cual se sustentan. Este concepto fue la gran obsesión de los primeros filósofos de la escuela de Mileto, quienes intentaron explicar la multiplicidad de los seres materiales reduciéndolos a un elemento primordial común, que variaba según el autor (como el agua, el aire o lo indefinido). Constituye la primera gran pregunta de carácter metafísico sobre la sustancia última que compone el universo físico.
Sofistas
Los sofistas fueron un grupo de pensadores y maestros itinerantes de la Atenas clásica del siglo V a. C. que cobraban por enseñar retórica, oratoria y el arte de triunfar en la vida política. Destacaron por defender posturas profundamente críticas frente a la tradición, introduciendo el escepticismo y el relativismo tanto en el ámbito del conocimiento como en el de la moral y las leyes. Fueron duramente combatidos por figuras como Sócrates y Platón, quienes les acusaban de enseñar un saber puramente aparente y de buscar el éxito antes que la verdad.
Relativismo
El relativismo es una postura que defendieron los sofistas y que aplicaban a varios aspectos de su filosofía. Estaban de acuerdo con el relativismo en cuanto a las leyes (cada comunidad crea las suyas, sin las cuales sería imposible la convivencia), con el relativismo moral (creían que lo bueno o lo malo tienen que ver con las circunstancias y el sujeto, de la cultura o comunidad a la que se pertenece) y también con el relativismo epistemológico (cada cuerpo humano tiene unas percepciones diferentes y solo podemos conocer a través de esas experiencias individuales y subjetivas).
Mayéutica
La mayéutica es el método filosófico creado por Sócrates, cuyo nombre alude metafóricamente al «arte de dar a luz» que ejercían las parteras. Consiste en un proceso de diálogo basado en una serie de preguntas y respuestas hábilmente dirigidas por el maestro para lograr que el interlocutor descubra por sí mismo la verdad que ya posee en su interior de forma latente. A diferencia de la retórica de los sofistas, este método busca desmontar los falsos saberes a través de la ironía y alumbrar un conocimiento genuino y fundamentado.
Nomos
El nomos designa la ley, la norma política o la convención social establecida por los seres humanos para regular la convivencia en la comunidad. En la filosofía clásica se utilizaba en clara oposición a la physis, ya que mientras la naturaleza es universal y necesaria, el nomos es artificial, variable y depende de los acuerdos particulares de cada polis o cultura. Esta distinción fue clave para los sofistas a la hora de argumentar que las normas morales y políticas no venían dadas por los dioses ni por la naturaleza, sino que eran meras creaciones humanas.
La Ilustración ateniense
La Ilustración ateniense se desarrolla en el siglo V a. C., durante el auge político y cultural de Atenas y el desarrollo de la democracia. En este contexto aparecen los sofistas, que reflexionan sobre el ser humano, la sociedad y las leyes, defendiendo el relativismo. Sócrates y Platón reaccionarán frente a estas posiciones, buscando fundamentos racionales y universales para la verdad, la justicia y la moral.
En este contexto adquiere especial importancia la oposición entre Sócrates y los sofistas. Los sofistas enseñaban retórica y preparación política, y algunos defendían posiciones relativistas: las normas, las leyes y los valores pueden variar según la sociedad, las circunstancias o las opiniones de los ciudadanos. Protágoras, por ejemplo, sostiene que «el hombre es la medida de todas las cosas», una afirmación que Platón interpreta como expresión de un relativismo según el cual no existiría una verdad universal independiente de cada individuo.
La crítica de Platón al relativismo
Platón se opone a este relativismo porque considera que, si la justicia y las leyes dependieran únicamente de las opiniones humanas, sería imposible distinguir entre una ley justa y una ley injusta. Una norma podría ser considerada justa en una ciudad e injusta en otra, pero para Platón esto no significa que la justicia sea relativa: significa que las distintas ciudades pueden tener opiniones equivocadas sobre lo que es justo.
La crítica a los sofistas también puede relacionarse con Sócrates, maestro de Platón. Sócrates defendía la búsqueda racional de definiciones universales y consideraba que la virtud estaba vinculada al conocimiento. Frente a la retórica sofística, que podía utilizarse para persuadir independientemente de la verdad, Sócrates buscaba mediante el diálogo alcanzar un conocimiento racional como la justicia, la virtud o el bien.
El paso del mito al logos
El tema del texto está situado en el momento histórico en el que encontramos el paso del mito al logos (siglos VII-VI a. C.), cuando los presocráticos se convierten en los primeros pensadores que buscan aportar razones para explicar el mundo y no se conforman con las explicaciones míticas antiguas, que ya no resultaban satisfactorias. Ahora se buscarán patrones estables en un mundo cambiante para poder predecir los acontecimientos naturales, se comienza a dialogar entre diferentes explicaciones, se incorporan conocimientos y se colabora en escuelas y comunidades. Se podría decir que es el comienzo de la mentalidad científica.
Los primeros filósofos
En la escuela de Mileto encontramos los primeros filósofos. Se preguntaron si había un elemento común a todas las cosas que pudiera explicar el cambio y la permanencia y que fuera el origen de todo. Lo llamaron arjé. Otros autores presocráticos, como la escuela pitagórica, se centraron más en la necesidad de purificar el alma a través del conocimiento, o en diferenciar el conocimiento y la opinión, como Parménides. Sin embargo, todos ellos tenían en común el hecho de representar el cambio de mentalidad de la época.
Sócrates y la búsqueda de la virtud
Sócrates vivió en Atenas durante el siglo V a. C., en la época de la Grecia clásica. En este periodo, el desarrollo de la democracia ateniense favoreció la importancia de la educación, la retórica y la argumentación en la vida pública. En este contexto destacaron los sofistas, que enseñaban a argumentar y persuadir, y algunos de ellos defendieron posiciones relativistas sobre la verdad y las normas morales.
Frente a estas posiciones, Sócrates buscaba definiciones racionales y universales de conceptos como la justicia, la virtud y el bien. Su método filosófico se basaba en el diálogo y en la formulación de preguntas para poner de manifiesto las contradicciones de quienes creían poseer conocimientos. Esta actitud se relaciona con la ironía socrática y con la importancia que concedía al reconocimiento de la propia ignorancia.
Asimismo, el texto refleja la importancia de la virtud en el pensamiento de Sócrates. Esta idea se relaciona con el intelectualismo moral, según el cual el conocimiento del bien está estrechamente vinculado a la conducta virtuosa. Para Sócrates, la filosofía debe ayudar al ser humano a examinar su vida y actuar justamente, en lugar de dejarse guiar por la riqueza, la fama o el miedo a la muerte. Podemos relacionar esta concepción con Platón, discípulo de Sócrates, quien recogió su pensamiento en diálogos como la Apología de Sócrates.
La plaça del Diamant
Situa aquesta obra i diferencies: La plaça del Diamant (1962) se situa en la segunda etapa de l’autora: la Maduresa. Es caracteritza per l’exili, la soledat, la memòria i la novel·la psicològica sobre dones marginades. Com a semblança amb la primera etapa (Joventut), manté el reflex del món natural i l’aprenentatge familiar. Com a diferència respecte a la tercera etapa (Fantasia), aquesta última manté el realisme però incorpora protagonistes masculins i històries centrades en la condició humana i la mort.
En quin context històric i cultural es situa: Mercè Rodoreda va escriure La plaça del Diamant, publicada el 1962, sota el règim franquista, en un context marcat per la relaxació de la censura i la creació d’una mínima infraestructura editorial. L’obra s’adscriu a la novel·la psicològica, un dels tres grans corrents de la postguerra. Escrita durant la seua etapa de maduresa a l’exili a Suïssa, va suposar un èxit fulminant i la seua consagració com a gran figura literària.
Escepticismo
El escepticismo es una postura filosófica que sostiene la imposibilidad de alcanzar un conocimiento firme, objetivo, seguro y verdadero de la realidad. Los pensadores escépticos argumentaban que los sentidos nos engañan y que las razones a favor o en contra de cualquier afirmación se anulan mutuamente, por lo que la actitud más sensata ante el mundo es la suspensión del juicio (epojé). De este modo, al renunciar a la pretensión de encontrar verdades absolutas, se buscaba alcanzar la paz interior y la tranquilidad del alma.
Eudemonía
La eudemonía es el concepto ético fundamental en la filosofía griega, especialmente en Aristóteles, que se traduce habitualmente como «felicidad» o «plenitud vital», entendida como el fin último de toda la acción humana. No se reduce a un estado emocional pasajero de placer, sino que consiste en la realización excelente de las capacidades y virtudes propias de la naturaleza racional del ser humano a lo largo de toda una vida orientada hacia el bien y la prudencia.
Nihilismo
El nihilismo es una corriente filosófica que niega la existencia de valores absolutos, de principios morales objetivos, del sentido de la vida y de las verdades tradicionales. El término ganó especial relevancia con la crítica de Friedrich Nietzsche a la cultura occidental y a los fundamentos metafísicos y religiosos tradicionales. El nihilismo plantea una profunda crisis de sentido que puede vivirse como una renuncia desesperada o bien como una oportunidad activa para superar los falsos valores establecidos y reconstruir una nueva perspectiva vital impulsada por el propio ser humano.
Nous
El nous se define en la filosofía clásica como la inteligencia suprema, el intelecto ordenador o la mente que es capaz de estructurar el cosmos y dotar de sentido racional a la realidad. Autores como Anaxágoras lo introdujeron para explicar cómo una fuerza inteligente ordenó el caos originario, mientras que otros filósofos lo identificaron con la facultad superior del alma humana capaz de captar las verdades universales y los primeros principios sin depender de las impresiones sensibles.
