La ciencia aristotélica
El modo en que Aristóteles entendía la ciencia dominó la investigación sobre la naturaleza durante la Antigüedad y la Edad Media. Su concepción presenta las siguientes características:
- Unidad del saber: No distingue entre ciencia y filosofía. Para él, la física y las matemáticas son partes de la filosofía. El saber es unitario y no existe separación radical entre los conocimientos que lo conforman. Las distintas ciencias únicamente se diferencian por el aspecto de la realidad del que se ocupa cada una de ellas.
- Búsqueda de causas: La ciencia es un saber que se interesa por conocer las causas primeras de lo real.
- Ciencia frente a experiencia: Aristóteles distingue entre ciencia y experiencia. La experiencia es un tipo de conocimiento directo e intransferible que cada uno posee de aquello con lo que entra en contacto. Las realidades que pueblan el universo son individuales y su singularidad hace que podamos tener experiencia de ellas, pero no verdadera ciencia. La ciencia no se ocupa de lo particular que hay en cada cosa.
La ciencia consiste en proporcionar una explicación de aquello que provoca nuestra admiración, señalando las causas primeras que lo hacen ser como es. La ciencia nace de la admiración, de la sorpresa ante algo necesitado de explicación. Pero no se constituye como ciencia hasta que no se encuentran las causas del fenómeno que provoca dicho asombro. Entre ellas, destaca la causa final o el objetivo perseguido. Para el filósofo griego, todo en la naturaleza está orientado hacia la consecución de un fin preestablecido.
La ciencia gira en torno a las esencias, aquello que hay de universal en cada cosa particular. Cada ser posee unas propiedades específicas y otras que comparte con todos los entes que son del mismo tipo. Estas últimas propiedades constituyen la esencia y el objeto de estudio de la ciencia. Por tanto, al conocer la esencia de un ser particular, se conocen las cualidades universales que posee y se alcanza el saber de las primeras causas que explican todos los cambios que experimente.
Leyes y teorías científicas
La ley científica
Una ley científica es la expresión de la relación regular, constante e invariable que observamos entre fenómenos o entre sus propiedades. Las leyes constituyen explicaciones sobre la realidad observable y, por eso, son directamente comprobables a través de la experiencia. Además, poseen tres características fundamentales:
- Universalidad: Las leyes son la expresión de una regularidad que existe en la naturaleza. Por tanto, todos los seres naturales y todos los fenómenos de la clase a la que se refieren estarán sujetos a ellas sin excepción.
- Necesidad: No solo nos dicen cómo son las cosas, sino también que no pueden ser de otra manera, dado el orden natural existente.
- Capacidad predictiva: Son capaces de anticiparnos hechos que sucederán a partir de los datos procedentes del pasado y del presente.
Todas las leyes cumplen con estas tres características, pues todos los fenómenos están sujetos por igual a ellas. Sin embargo, conviene precisar que no todos los enunciados universales son leyes científicas. Algunos enunciados, como «Todas las sirenas tienen cola de pez» o «Todos los residentes en el barrio de Mónica son de origen asiático», aun siendo universales, no constituyen leyes científicas. El primero no lo es por ser un enunciado vacuo, ya que no existen las sirenas; el segundo tampoco es una ley porque se refiere a un hecho casual.
La teoría científica
La teoría científica es un cuerpo coherente de conocimientos, conformado por un conjunto de leyes científicas relativas a una amplia clase de fenómenos observables.
Clasificación de las ciencias
Desde su nacimiento, la ciencia ha extendido sus dominios de tal forma que, en la actualidad, abarca un territorio muy amplio que debe ser parcelado. Esas parcelas constituyen las distintas disciplinas en las que es posible dividirla según su objeto. En primer lugar, podemos diferenciar entre:
- Ciencias formales: Se caracterizan por ocuparse de las relaciones existentes entre una serie de símbolos previamente introducidos conforme a unas reglas específicas. Es decir, no se ocupan directamente de hechos.
- Ciencias experimentales: Centran su atención en los hechos observables y en las relaciones que pueden descubrirse entre ellos.
Dentro de las ciencias experimentales, aún es posible diferenciar entre las que se ocupan de la realidad natural (ciencias naturales) y las que centran su atención en la realidad social y humana (ciencias sociales).
Concepción moderna del método científico
El método hipotético-deductivo
Las dificultades anteriores llevaron a algunos científicos y filósofos a formular el método hipotético-deductivo. Su autoría se atribuye a Galileo Galilei, quien sostiene que el método científico consta de los siguientes pasos:
- Planteamiento de un problema: El conocimiento científico se inicia cuando alguna porción de la realidad resulta aparentemente inexplicable con los conocimientos disponibles.
- Recogida de datos empíricos: Cuando el asunto del que ocuparse ha quedado fijado, el científico se dedica a recabar toda la información que le sea posible. De de modos puede ones que puedan deda de la competia el rodro os.
- Formulación de una hipótesis explicativa: Una vez asumido que la razón no puede conducirnos desde los datos hasta la formulación de la ley, se deja en manos del investigador la formulación de una solución ingeniosa de carácter hipotético que, si es plausible, será provisionalmente aceptada.
- Deducción de consecuencias observables: Este paso se corresponde con la fase deductiva de la concepción clásica del método científico, con la diferencia de que ahora el punto de partida no es una ley aceptada, sino una hipótesis.
- Comprobación experimental: Las hipótesis propuestas deben ser comprobadas antes de su aceptación. Por eso, las deducciones que tienen su origen en ellas no son usadas solo para hacer predicciones, sino también para someterlas a prueba de modo que podamos decidir sobre su validez.
Las leyes científicas establecidas según este método no tienen el estatuto de verdades definitivas. Nunca dejan de ser del todo hipótesis provisionales susceptibles de ser sustituidas en cualquier momento por otras que se consideren mejores.
Repercusiones sociales de la tecnología
La irrupción de la tecnología en la sociedad occidental fue recibida inicialmente con un gran optimismo, bajo la creencia ilustrada de que el avance científico e industrial conduciría inevitablemente al progreso económico y social. Sin embargo, pensadores como Karl Marx y los miembros de la Escuela de Frankfurt (como Max Horkheimer) advirtieron sobre los peligros de una fe ciega en la técnica.
La razón instrumental
El concepto clave es la razón instrumental, un tipo de pensamiento que solo se ocupa de encontrar los medios más eficaces para lograr un fin, sin cuestionar si ese objetivo es éticamente deseable. Esta falta de juicio moral permitió hitos oscuros como la fabricación de la bomba atómica o la logística de los campos de exterminio nazi. Aunque la tecnología ha traído beneficios en salud y comunicaciones, también ha generado graves problemas sociales:
- Deshumanización y desempleo: Las máquinas desplazan al ser humano, haciendo su labor superflua y convirtiendo al trabajador en una simple pieza auxiliar del sistema productivo.
- Superproducción y consumismo: El exceso de capacidad productiva obliga a las empresas a crear necesidades artificiales mediante estrategias comerciales para evitar pérdidas, fomentando un consumo irracional.
- La tecnociencia contemporánea: Desde la década de 1980, ha surgido una nueva forma de gestionar el conocimiento donde la ciencia y la tecnología se orientan exclusivamente a fines empresariales.
Características de la tecnociencia
- Sustitución de fines: La búsqueda del conocimiento por el bien de la humanidad es reemplazada por intereses puramente mercantiles.
- Cambio de valores: La verdad y la utilidad social pasan a un segundo plano frente a la rentabilidad, la innovación constante y el liderazgo de mercado.
- Privatización del saber: El conocimiento ya no sirve a la sociedad, sino al crecimiento de grandes empresas transnacionales que compiten globalmente y no comparten sus hallazgos.
- Control social: La creación continua de dispositivos (como smartphones o drones) modifica nuestra percepción de la realidad y nuestra forma de interactuar, generando individuos dependientes y dóciles.
- Riesgo incalculable: Debido a la magnitud y complejidad de los proyectos tecnocientíficos actuales, los peligros potenciales para la humanidad son, a día de hoy, imposibles de prever con exactitud.
