El Movimiento Sofista: Origen, Pensamiento y Legado en la Grecia Clásica

1. Caracteres generales del movimiento sofista

Con los sofistas y Sócrates se inicia un nuevo periodo en el pensamiento griego en cuanto al tema de investigación se refiere. Si el objeto de estudio de los presocráticos había sido la physis, ahora el campo de reflexión se desplaza hacia el hombre. De ahí que muchos historiadores llamen a este periodo “periodo antropológico”.

Los llamados sofistas constituyen un movimiento intelectual que se difunde por Grecia desde mediados del siglo V a.C. aproximadamente. Los sofistas eran extranjeros en Atenas (metecos), enormemente cultos y conocedores —a través de sus numerosos viajes— de las formas de pensar y vivir de los demás griegos.

La palabra “sofista” fue al principio sinónimo de sabio; solo más tarde adquiriría el sentido peyorativo de “hábil engañador” (en los diálogos de Platón). En la actualidad, los sofistas han encontrado una mayor comprensión y estima: de hecho, fueron los creadores en Atenas de un movimiento de difusión cultural que ha merecido el nombre de Ilustración griega.

Son los primeros profesionales de la enseñanza y cobraban honorarios, hecho que sería duramente criticado por Platón.

La educación y la paideia

Los sofistas consideran que su tarea esencial es la educación y formación (paideia) de los hombres. Declaraban que deseaban enseñar la areté, la virtud entendida como una serie de habilidades para triunfar en la vida privada y pública. Esta areté no era algo que los aristócratas poseyeran por naturaleza, sino que todas las personas podían alcanzarla a través de la educación.

El objetivo principal de la educación impartida por los sofistas era desarrollar la capacidad de pensar, hablar y obrar correctamente. Enseñaban a aquellos jóvenes atenienses que querían hacer carrera política a triunfar en la Asamblea mediante disciplinas humanísticas:

  • Política
  • Derecho
  • Moral
  • Lingüística

Asimismo, enseñaban el dominio de la retórica (el arte del “buen decir”) y la dialéctica o erística (el arte de la disputa), como métodos cuyo fin no es tanto alcanzar el conocimiento como salir triunfante en las intervenciones y disputas públicas. Ambas artes tenían como objetivo convencer y persuadir, priorizando los discursos verosímiles sobre los verdaderos.

2. Doctrinas principales de los sofistas

1. Convencionalidad de las instituciones y leyes políticas

Según los sofistas, las leyes y las instituciones políticas son convencionales, fruto de un acuerdo o decisión humana. Los sofistas fueron los primeros en distinguir entre:

  • Nomos: Conjunto de leyes y normas convencionales.
  • Physis: Leyes que tienen su origen en la propia naturaleza.

2. Relativismo moral

Los sofistas defienden que no hay valores absolutos; todo es relativo a cada polis y a cada pueblo. Lo justo, lo bueno y lo malo no son valores universalmente válidos. Esta idea la expresa Protágoras en su famosa frase: “El hombre es la medida de todas las cosas” (Homo mensura).

3. Escepticismo

Dado que las capacidades humanas de conocimiento son limitadas, es imposible el conocimiento objetivo de la verdad. Uno de los máximos representantes es Gorgias de Leontinos (485-389 a.C.), quien afirmaba que no podemos estar seguros de nada. Su escepticismo se resume en tres tesis:

  1. Nada existe.
  2. Si algo existiera, sería incognoscible.
  3. Si algo existiera y fuera cognoscible, sería incomunicable.

4. Empirismo político

Esta doctrina está estrechamente ligada a la democracia. Consiste en considerar bueno y justo aquello que, de hecho, el pueblo o la mayoría toma por tal, sin cuestionar si es verdaderamente justo. Como decía Protágoras: “Aquellas cosas que parecen justas y honorables a cada ciudad son justas y honorables para ella, mientras piensen que lo son”.

5. Agnosticismo

Actitud filosófica que ni afirma ni niega la existencia de la divinidad.

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