Perspectivismo y Razón Vital en Ortega y Gasset: La Circunstancia como Realidad Radical

El Fundamento Filosófico de la Existencia: Perspectiva y Circunstancia

La realidad se manifiesta en un lugar determinado (aquí) y en un preciso instante temporal (ahora). Además, Ortega afirma que el ser del mundo no es alma ni materia, sino perspectiva.

Esto no es una peculiaridad solo biológica, sino humana y, sobre todo, histórica. De aquí deduce que somos esencialmente circunstanciales y que, por tanto, hay que olvidar valores hieráticos (sagrados) y perspectivas eternas, porque son imposibles para quienes reflexionan siendo conscientes de su entorno circundante.

El Perspectivismo como Doctrina Central

Una de las consecuencias de la doctrina de la razón vital (que después estudiaremos) es el perspectivismo. Ortega, en su obra Meditaciones del Quijote (1914), formula el pensamiento filosófico radical sobre el que gira su pensamiento posterior:

«Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo.»

Recordamos la máxima bíblica: «Benefac loco illi quo natus est?». Y en la escuela platónica se nos da como empresa de toda cultura esta: «salvar las apariencias», los fenómenos; es decir, buscar el sentido de lo que nos rodea.

Se plantea así, desde un nuevo ángulo, la relación radical existente entre hombre y mundo, entre sujeto y objeto, entre yo y circunstancia, de manera que la doctrina de la circunstancia va a ser en Ortega no una tesis más, sino una manera de hacer y pensar en filosofía. Así que, como conclusión, mi vida es una realidad radical que conozco si advierto que «Yo soy yo y mi circunstancia». Y esto también es LA VIDA.

LAS CATEGORÍAS DE LA VIDA HUMANA

Ortega entiende por categorías de la vida los conceptos que expresan el ser en su exclusiva dimensión personal.

1. Vivir como Realidad Radical

  • Vivir es el modo de ser radical: la vida es la realidad radical, pues a ella tenemos que referir las demás realidades.
  • La vida humana es hacer. Hacer significa previamente elegir aquello que se va a hacer y, en definitiva, elegir un sí mismo, un proyecto vital que se pretende realizar.
  • Vivir es encontrarse en el mundo (lo vivido), en el de ahora, haciendo lo que estoy haciendo en él. No es nada abstracto, sino que mi vida es personalísima, lo que nadie puede hacer por mí.
  • Mi vida consiste en ocuparme de mi mundo. «Yo en el mundo», eso es vivir.
  • Vivir es encontrarse a sí, donde el yo es el mundo, en donde se da cuenta de uno mismo y del mundo que lo rodea.

2. La Vida como Decisión y Proyecto

Nos encontramos en el mundo de una forma concreta, ocupados en algo. Nuestra vida es una constante decisión con una finalidad. Supone ir prefigurando lo que deseamos hacer. El mundo consiste en aquello de lo que me ocupo y en nada más: «Convivir con la circunstancia».

Me ocupo de algo, pero para algo: finalidad. La vida no está prefijada, no está prevista. Es imprevista posibilidad y problema.

  • Vivir es un continuo quehacer; nada se nos da hecho. Por eso la vida es también anticipación y proyecto, un abanico de posibilidades en donde el hombre elige lo que quiere hacer.
  • Soy libre al decidirme, y es antes decisión que un hacer. Somos libres porque cada uno construye su vida, y eso nos coloca en el plano moral: también somos responsables de nuestra vida y debemos llevarla a la plenitud en lo personal.
  • Vivir es un problema; el hombre es el problema de la vida, la problemática de no saber cómo ni porqué encontrarse con las cosas en torno a uno mismo.
La Libertad y la Circunstancia

«La libertad para…» es fundamental. El mundo no es hermético, ofrece posibilidades. La vida consiste en una permanente elección de aquello que vamos a hacer a continuación. Elegir una cosa u otra dependerá de lo que yo haya elegido ser. En la raíz de toda elección hay una autoselección de mi mismo para determinarme, para realizar en mí el proyecto que yo he elegido.

Las posibilidades no son ilimitadas: existe una limitación con holgura. Esta es la circunstancia. La vida es concreta y por eso el hombre debe asumir plenamente su circunstancia. Vivir es coexistencia y convivencia, mutuo apoyo, tolerarse, alimentarse… Hemos sido arrojados a una vida que supone una totalidad: persona, mundo, circunstancias.

La Temporalidad y la Futurización

La vida es futurización (en la raíz misma de nuestra vida está el atributo temporal). Se la puede considerar en dos niveles.

La Razón Vital: Superando el Vitalismo

Tampoco el vitalismo aporta una solución más valiosa, porque se olvida de la dimensión de futuro del hombre. Si todos somos un proyecto, un quehacer cotidiano, no podemos vivir a expensas de un caprichoso presente que dirija nuestros pasos.

Por eso propone Ortega una vía intermedia: ni la razón, ni la vida, sino la razón vital, pues la razón no puede concebirse al margen de la vida, ni la vida humana al margen de la razón. Renunciar a la vida o renunciar a la razón son dos modos de renunciar a ser hombre.

La Dimensión Histórica del Ser Humano

Además, la razón vital va acompañada por una ineludible dimensión histórica, porque el hombre se encuentra ya en medio de la historia. La vida humana es esencialmente histórica: heredera de un pasado concreto y lanzada a un futuro por hacer. El hombre no puede salirse de la historia, y la razón, por tanto, debe ser un instrumento más dentro de la misma.

El hombre no es naturaleza, sino que es historia. La vida del hombre no es naturaleza estática, no es algo acabado, inmutable, sino que es historia, se está haciendo. Si la naturaleza puede entenderse como el fluir de la vida, la historia es el lugar específico del fluir de los asuntos humanos, de modo que la vida humana es siempre un «proceso», algo abierto e inacabado.

El Historicismo Ortegaano

Para Ortega el historicismo tiene un significado claro: el hombre no tiene naturaleza, no tiene esencia: tiene historia. El hombre no es nada conceptual ni estático, sino dinámico, en constante movimiento real. La sociedad tampoco tiene esencia, sólo tiene historia. La sociedad, lo mismo que el hombre, es un quehacer, pero un quehacer en comunidad, en relación con el mundo.

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