La Existencia de Dios en el Pensamiento de René Descartes
René Descartes es un filósofo del siglo XVII que en su libro El Discurso del Método habla del tema que vamos a desarrollar a continuación. Ahora plantearemos unas preguntas respecto al tema planteado que nos servirán para desarrollar la siguiente disertación:
- ¿Qué argumentos emplea Descartes para defender la existencia de Dios?
- ¿Por qué considera Descartes a Dios como una idea innata?
- ¿Cómo llega Descartes a concebir la existencia de Dios?
- En su teoría de la sustancia, ¿dónde podemos situar a Dios?
- ¿Qué papel juega Dios en el pensamiento de Descartes?
Estas preguntas son las que emplearemos para desarrollar la disertación.
Dios como Idea Innata
En primer lugar, hablaremos de Dios como idea innata, pues para Descartes, estas ideas son pocas pero muy importantes. Son ideas que posee por sí mismo el pensamiento; es decir, tenemos predisposición a formarlas y las pensamos por nosotros mismos. Por eso, según Descartes, Dios no es una idea ni facticia ni adventicia.
Pruebas de la Existencia de Dios
En segundo lugar, explicaremos las pruebas en las que se basa Descartes para la defensa de la existencia de Dios. Los argumentos empleados son: el Argumento de Causalidad, Dios como causa de mi ser y el Argumento Ontológico.
El Argumento de Causalidad
El argumento de causalidad está basado en Santo Tomás de Aquino y trata de que la realidad objetiva es la imagen que representa algo. En la causa de la realidad debe haber, al menos, la misma realidad objetiva que contenga a la idea; por ejemplo, la idea de perfección tiene que ser algún ser que sea perfecto, o sea, que tenga la misma realidad objetiva. No puede haber más realidad en el efecto que en la causa: de la nada, nada viene.
Dios como Causa de mi Ser
Después tenemos el argumento de Dios como causa de mi ser, basado también en Santo Tomás de Aquino. Este argumento dice que uno no puede ser causa de su ser ni de sus ideas de perfección e infinitud porque no es ni perfecto ni infinito. No se puede ser causa del ser porque, de serlo, nos crearíamos perfectos.
El Argumento Ontológico
Y como último argumento está el argumento ontológico, basado en Anselmo de Canterbury. Este argumento es el más comprometido para expresar la existencia de Dios. Esto es rechazado por Santo Tomás de Aquino, retomado por Descartes y criticado por Kant. De la idea de perfección deriva necesariamente la existencia. En caso de que no existiera la perfección en la realidad, entonces habría un ser más perfecto que mi idea, con lo cual mi idea no sería perfecta. Entonces, Dios existe si soy capaz de pensar en la perfección como idea.
Críticas y la Veracidad Divina
Pero aparecen críticas, en concreto al primer argumento, de Thomas Hobbes y Pierre Gassendi. El primero afirma que las ideas están por oposición, mientras que el segundo dice que los conceptos no los tiene uno mismo, sino que son dados por tradición toda la vida. Sin embargo, Descartes no solo afirma que Dios existe, sino que es perfecto y, como la perfección implica bondad, Dios no me engañará, eliminando así la duda del genio maligno y concibiendo que el mundo verdadero no se equivoca.
La Teoría de la Sustancia
Por otra parte, Descartes enuncia la teoría de la sustancia, la cual dice que una sustancia, en sentido real, es aquello que no necesita de nada para existir. Dios es la sustancia más importante. Además, Dios garantiza que todo aquello material existe; por tanto, la única sustancia real es Dios. Dios es la sustancia más real; sin embargo, como alma y cuerpo solo necesitan a Dios, Descartes también las denomina sustancia y las clasifica en:
- Res cogitans (sustancia pensante): hace referencia al alma y al «cogito ergo sum«.
- Res infinita (sustancia infinita): hace referencia a Dios.
- Res extensa (sustancia extensa): hace referencia al cuerpo, a aquello material.
Dualismo Antropológico y Conclusión
Por último, dado que Dios crea el mundo inerte, decide dotarlo de movimiento produciendo choques entre los distintos objetos que forman dicho mundo produciendo limaduras, lo que llevará a Descartes a elaborar la teoría antropológica dualista que concibe al hombre como dos sustancias (alma y cuerpo) que son totalmente independientes el uno del otro pero están unidos por la glándula pineal.
Como conclusión a esta disertación, diremos que Descartes cree en la existencia de Dios y lo sitúa como una idea innata. Además, Descartes defiende la existencia de Dios a través de tres argumentos que son el argumento de causalidad, el argumento de Dios como causa de mi ser y el argumento ontológico, que estarán basados en Santo Tomás de Aquino (1º y 2º) y en Anselmo de Canterbury (3º), que será rechazado por Kant, así como el primero será criticado por Hobbes y Pierre Gassendi. Pero pese a las críticas, Descartes afirma la existencia de Dios y la existencia de un mundo verdadero, y no se equivoca al hacerlo. Además, Descartes enuncia la teoría de la sustancia a través de la cual clasifica el alma, Dios y cuerpo en Res cogitans, infinita y extensa respectivamente, y afirma que son sustancias que no necesitan de Dios (en sentido absoluto) y les atribuye unas cualidades: al alma el pensamiento, al cuerpo la extensión y a Dios la infinitud.
