Visión de la filosofía contemporánea

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La filosofía contemporánea se desarrolla desde el siglo XIX hasta la actualidad. Para algunos comenzaría con el idealismo absoluto y sus máximos representantes. Otros cifran su comienzo más tarde, hacia la segunda mitad del siglo. la filosofía contemporánea la hemos dividido en dos, coincidiendo con los dos siglos que la integran. En esta parte trataremos los autores que se encuadran en el Siglo XIX.

El idealismo es una corriente heredera del pensamiento kantiano. Frente a Kant para quien toda la realidad es construcción del sujeto, los idealistas consideran que el noúmeno, definido aquello que queda fuera de los límites de la percepción es un concepto erróneo y, por tanto, debe suprimirse. El resultado es que toda la realidad es construcción del sujeto y no hay nada que quede fuera de su alcance. De aquí se derivan dos consecuencias: La razón deja de tener los límites nouménicos de Kant. Se supera la visión dualista que lastra el pensamiento de Kant.

Los principales representantes del movimiento son Hegel será la culminación del idealismo. Elaboró un sistema que presentó como la superación de todas las concepciones filosóficas anteriores. De sus ideas han quedado, sobre todo, su concepción dialéctica de la  realidad con su lucha de contrarios y su superación final (tesis, antítesis y síntesis) y la influencia que ejercíó en autores como Marx. La realidad  es dinámica y tiende a la superación de sus limitaciones y a su plena realización. La historia tiene una lógica interna, un fin: el espíritu absoluto que se conoce a sí mismo, autoconciencia de libertad.

El marxismo ha ejercido una influencia decisiva en los cambios políticos, culturales, económicos y sociales del s. XX. Por una parte se presenta como una explicación económica y sociológica de la sociedad capitalista y de sus males, de su explotación del proletariado y de las diferentes alienaciones que provoca. Es también una teoría de la historia que pretende ser científica: la historia se interpreta dialécticamente y es el resultado de la intervención de estas leyes dialécticas en la historia. El desarrollo de la historia es el desarrollo de la lucha de clases y es el sistema de producción de una época concreta lo que determina su conjunto de valores, creencias y cultura. Por último, es una práctica revolucionaria que intenta transformar la realidad económica y social para llegar al destino final: la sociedad sin clases y sin propiedad privada, el comunismo. Sus ideas y su postura sobre toda la filosofía anterior pueden resumirse en una sola frase; los filósofos se han limitado a interpretar el mundo, lo que hay que hacer ahora es trasformarlo. En el último tercio de siglo aparecerán una serie de pensadores vitalistas, que consideran que la vida y el mundo no se dejan reducir a la razón y exigen una filosofía que explique la dificultad de la existencia humana, como Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche y Ortega.

Si Marx desenmascara el capitalismo desde el punto de vista económico, básicamente, Nietzsche apunta a las fuerzas vitales que se esconden tras los valores de la cultura occidental. Su crítica es, quizás, la más radical que se ha hecho nunca. Su crítica denuncia que la razón es el resultado de la represión de los instintos, de la vida. Nietzsche utiliza “el martillo” para destruir los símbolos de la cultura occidental.


El Siglo XX comenzó en un ambiente de general confianza en las posibilidades de las ciencias naturales y de sus aplicaciones tecnológicas.Los filósofos analíticos defienden que los problemas filosóficos fundamentales se pueden  resolver mediante el análisis del lenguaje.
Con este análisis nos daremos cuenta que la filosofía tradicional ha caído en errores al emplearlo para un fin al que no estaba destinado.  Entre los aspectos comunes a toda la filosofía analítica nos encontramos: La desconfianza en la especulación filosófica y la adopción de la ciencia natural como modelo de conocimiento. La filosofía no tiene como objeto la realidad, sino el análisis del lenguaje con el que se reflexiona sobre la realidad. La labor de filosofía no es elaborar teorías, sino clarificar conceptos, métodos e ideas. El rechazo a la metafísica como un sinsentido.Wittgenstein, cambió profundamente su pensamiento posteriormente y se dedica a estudiar el lenguaje ordinario modificando muchas de sus teorías anteriores, como la teoría pictórica de la realidad. Subraya la dimensión pragmática del lenguaje y conceptos como el uso y los juegos de lenguaje pasan e ser claves en su filosofía.   mas adelante se crea la fenomenología que esta Entendida como un método para llegar al conocimiento de los fenómenos tal como las experimenta la conciencia, extiende su influencia a lo largo de todo el siglo. Inspirado en la filosofía de Husserl surge el existencialismo, aunque también es deudora del vitalismo del s. XIX, especialmente de Nietzsche . El existencialismo es un intento de recuperar la dignidad humana en un contexto de guerras, totalitarismo y holocausto. Esta corriente desconfía de la razón, que nos ha llevado a un mundo deshumanizado en el que han fracasado los ideales ilustrados de libertad y progreso. Entre sus carácterísticas se encuentran: la revalorización de la existencia individual (prioridad de la existencia sobre la esencia), prioridad de la vida sobre la razón y oposición al cientificismo. A pesar de esas carácterísticas comunes hay profundas diferencias entre todos ellos por lo que suele hablarse de existencialismos en plural.. Frente a los imperios y a los totalitarismos que trataban las vidas humanas como si fueran trapos sucios sin ningún valor,  hubo también otra respuesta, la de la llamada “Escuela de Francfort”, grupo de filósofos alemanes de tendencia marxista que querían hacer un análisis de las cosas que funcionaban mal en la sociedad para cambiarlas y que no se volvieran a repetir esos desastres. Habermas es de otra generación pero de alguna manera podríamos considerarle sucesor de los principales miembros de la Escuela de Francfort, pues sigue los postulados de la teoría crítica, pero señalando la existencia de una racionalidad dialógica que nos invita a dialogar en condiciones de igualdad sobre nuestros problemas, de manera que el acuerdo sobre normas morales al que lleguemos y que puedan aceptar todos los afectados se convertirá en un acuerdo racional y obligatorio.

En la tercera parte del Siglo XX nuestro mundo está caracterizado por la mundialización de la economía de mercado y sus recurrentes crisis, por la expansión de las nuevas tecnologías, por la inmigración. La filosofía de la postmodenidad (1979 –±2003) es la respuesta a este mundo: critica el que se quiera defender un mundo uniforme y unívoco, la soberbia de creer que se puede dar fundamento y sentido a todo desde la razón, la vanidad del etnocentrismo europeo que se cree superior al resto del mundo. En cuanto a la filosofía española, habría que decir que en el último tercio del XIX se revitaliza por el contacto con las filosofías europeas, lo que producirá sus frutos en los inicios del Siglo XX. Destacaremos a Unamuno y Ortega, para los que, desde posiciones diversas, los temas centrales son la existencia, la vida y la historia. A partir de los años sesenta, se produce otra revitalización y la filosofía española se abre totalmente a las corrientes europeas.

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