Moral y religión de Hume

2.- Ética: emotivismo moral


Su ética queda expuesta en el libro tercero del “Tratado sobre la naturaleza humana” que se titula “Sobre la moral”, en los “Ensayos morales y políticos” y en la “Investigación sobre los principios de la moral” Crítica del Racionalismo moral.
El punto de partida de la investigación es preguntarse por el origen y el fundamento de los juicios morales. Desde el pensamiento griego la distinción entre lo moralmente correcto (lo bueno) y lo moralmente incorrecto (lo malo) se ha basado en el entendimiento, en la razón (Racionalismo). Su argumentación se concretaba así: la razón puede conocer el orden natural y, a partir de ese conocimiento, determinar qué conductas y actitudes son acordes con el mismo (Naturalismo). El conocimiento del acuerdo o desacuerdo de la conducta humana con el orden natural es el fundamento de nuestros juicios morales según esta ética. Sin embargo Hume sostiene que la razón no puede ser el fundamento de nuestros juicios morales. Su argumentación es: – La razón no puede determinar nuestro comportamiento ni tampoco puede impedirlo. – Los juicios morales determinan o impiden nuestro comportamiento. – Conclusión: Los juicios morales no provienen de la razón. Como ya se ha visto, el conocimiento sólo puede ser de dos tipos: relaciones de ideas o cuestiones de hecho. || El conocimiento de relaciones de ideas, por ejemplo las matemáticas, es útil para la vida pero por sí mismo no impulsa a su aplicación. Sólo se aplica a las técnicas cuando se persigue un fin u objetivo que no procede de las matemáticas mismas. El conocimiento de cuestiones de hecho se limita a mostrarnos hechos y éstos no son juicios morales. Si tomamos una acción moral cualquiera y la examinamos desde todos los puntos de vista no encontraremos ningún hecho o impresión, ninguna existencia real, que se corresponda a lo que llamamos vicio o virtud. Lo único que encontramos será pasiones, motivos, deseos y pensamientos. Por lo tanto el bien y el mal no son carácterísticas objetivas de los actos, no pueden descubrirse en la naturaleza de las cosas, sino que son la expresión de lo que sentimos respecto de nuestros actos. El sentimiento como fundamento de los juicios morales: emotivismo moral. –

Papel de la razón y los sentimientos:

El fundamento de los juicios morales no está en el objeto sino en el sujeto, no se halla en la razón (ni el conocimiento de relaciones de ideas ni en el de cuestiones de hecho) sino que se halla en el sentimiento. La razón para Hume es esencialmente teórica y, en la práctica, prevalecen los sentimientos y los deseos. La razón es incapaz de determinar la conducta y los sentimientos son las fuerzas que realmente nos determinan a obrar. –

El sentimiento moral:

El sentimiento moral es un sentimiento de aprobación o reprobación que experimentamos respecto de ciertas acciones y maneras de ser de los seres humanos. Es natural y desinteresado.

Virtud y vicio

Cuando afirmamos que una acción o una cualidad mental son virtuosas sólo estamos diciendo que su contemplación suscita en nosotros un sentimiento de aprobación. Igualmente, cuando declaramos que algo es un vicio lo que estamos manifestando es la presencia de ese algo que nos hace experimentar un sentimiento de desaprobación o censura. Pero ¿de dónde surgen esos sentimientos? De la propia naturaleza humana, de nuestra forma de ser. Estamos hechos de tal manera que aprobamos ciertas cosas y rechazamos otras. Por lo tanto, el bien y el mal moral son enteramente relativos a nuestros sentimientos. La moral empieza y termina con la naturaleza humana. Así habiendo establecido que “toda cualidad o acción de la mente que está acompañada de la aprobación general de la humanidad” es virtuosa surge la siguiente pregunta: ¿qué cualidades aprueban o estiman todos los seres humanos? Hume señala que basta con una introspección mínima y considerar qué cualidades desearíamos que nos fueran atribuidas. De igual manera, la misma lengua a través de las expresiones que se toman en sentido elogioso y reprobatorio nos permite encontrar las cualidades que los seres humanos aprobamos o censuramos. Los principios de la moral: utilitarismo y hedonismo. A lo largo de la Investigación sobre los principios de la moral Hume irá analizando un extenso conjunto de cualidades cuya mera inspección proporciona placer y aprobación (es decir, son virtudes de acuerdo con la definición que ha propuesto), y observará que presentan ciertos rasgos comunes que pueden clasificarse de acuerdo con una división en cuatro categorías: –
Cualidades útiles a los demás (integridad, justicia, veracidad, lealtad …)-
Cualidades útiles a la propia persona (prudencia, laboriosidad, constancia …) –
Cualidades agradables a los demás (cortesía, corrección, agudeza, ingenio …) –
Cualidades agradables a su poseedor (alegría, humor, delicadeza del gusto, afición al placer, tranquilidad filosófica …) Del mismo modo lo que resulta inútil o desagradable para los demás o para la propia persona será considerado como un vicio. La teoría moral de Hume tiene una función liberadora, pues propone principios que pueden contribuir a cambiar la vida de los hombres. Estamos solos en el mundo y en él tenemos que construir nuestra propia vida. Puesto que no podemos esperar ninguna ayuda del más allá, hemos de consultar a nuestra propia naturaleza. Son nuestros sentimientos los que nos guiarán por los caminos de la felicidad; son ellos los que nos harán felices contemplando la felicidad de los demás. Un verdadero escéptico no puede ser muy optimista sobre el futuro de la humanidad. Las atrocidades que componen nuestro pasado siempre pueden repetirse. Hume escribíó que «para un filósofo e historiador la locura, imbecilidad y maldad de la humanidad deberían aparecer como sucesos normales». Pero no por esto el verdadero filósofo ha de resignarse a señalar dónde puede encontrarse la verdadera felicidad. El ser consciente de las imperfecciones humanas no hace sino dotar de más sentido a ese esfuerzo por construir una sociedad más feliz y más humana; y éste era el objetivo de la filosofía de Hume.


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