Metafísica y ciencia Kant

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METAFÍSICA Y CIENCIA:



Metafísica aparece en la Crítica de la razón pura con dos sentidos: 1Kant entiende la metafísica antes de ser depurada por la crítica.
Kant se refiere al conocimiento pretendido o ilusorio de realidades suprasensibles. Kant está aludiendo a la metafísica tal como la ha desarrollado la tradición occidental, desde Platón y Aristóteles hasta Leibniz. Pero fue Wolff el hombre que logró imponer en las universidades alemanas a comienzos del s. XVIII su metafísica de inspiración cartesiana. Wolff divide la metafísica en metafísica general u ontología que trata del ser en general y metafísica especial que está formada por tres disciplinas que se reparten los entes que el ser humano puede conocer según Wolff, los tres tipos de sustancias en que Descartes había estructurado la realidad: la psicología racional que estudia las almas, la cosmología que estudia los cuerpos y la teología natural que estudia a Dios. El hecho de que en metafísica se sigan debatiendo las mismas cuestiones que se debatían muchos siglos atrás y el gran desacuerdo que reina entre los metafísicos ha venido a promover una actitud de escéptica indiferencia hacia la metafísica. Pero Kant no cree que esta actitud pueda mantenerse, pues es absurdo fingir indiferencia ante temas que no pueden ser indiferentes a la naturaleza humana y que son los fines propios de la investigación metafísica: Dios, Libertad e Inmortalidad. Kant se pregunta por la posibilidad de la metafísica como ciencia.
De ser posible, la metafísica podrá superar el lamentable estado en que se ha encontrado durante todos los siglos de su existencia, logrando el acuerdo y el progreso. Si esto no fuera posible, piensa asimismo Kant, lo mejor será abandonar la ilusión de construir sistemas metafísicos con pretensiones de conocimiento científico. 2Kant entiende por ‘metafísica’, el estudio de la capacidad de la razón respecto al conocimiento puro a priori y la presentación sistemática del entero cuerpo de conocimiento filosófico conseguido por conocimiento a priori
. En el primer sentido, metafísica era la metafísica anterior a la crítica de Kant. En este segundo sentido, metafísica es la metafísica ya depurada por la crítica, la metafísica una vez que ha cambiado su método con la revolución propuesta por Kant. En la segunda edición de la Crítica de la razón pura, Kant se plantea la posibilidad de efectuar un cambio de método de ensayo para la metafísica, siguiendo el ejemplo de las matemáticas y de la física. Consiste en lugar de suponer, que los principios del conocimiento derivan de los objetos y, en consecuencia, que nuestra mente se estructura a partir de los objetos, suponer en cambio que esos principios constituyen nuestro modo de conocer, determinando ellos a los objetos, es decir, que es nuestra mente la que estructura los objetos. Desde la posición tradicional resultaba imposible saber algo a priori de los objetos, porque si éstos determinan nuestro conocer, no es posible saber nada de ellos hasta que no “nos sean dados(a la experiencia)
. Con la propuesta sí podemos saber algo a priori de los objetos: todo aquello que deriva de nuestras estructuras cognoscitivas. Así, sabremos a priori, por ejemplo, que cualquier objeto que percibamos lo percibiremos en un lugar del espacio y en un momento del tiempo y que se conformará a las matemáticas. La metafísica no es posible como ciencia si interpretamos el término en el primer sentido, pues no es posible conocimiento a priori de realidades que están más allá de la experiencia. Sí lo es tomado en el segundo, pues es posible conocimiento a priori de las formas a priori de la sensibilidad y del entendimiento. Kant entiende la ciencia como conocimiento cierto (universal y necesario). Kant, desde el comienzo del prólogo de la Crítica de la razón pura, considera que hay dos saberes que han alcanzado el rango de ciencias: las matemáticas y la física. La matemática, después de andar a tientas, tomó el camino seguro de la ciencia por obra de un griego, Tales de Mileto, que demostró el triángulo equilátero. Este advirtió que no debía indagar lo que veía en la figura o en el concepto de ella y, por así decirlo, leer, a partir de ahí, sus propiedades, sino extraer éstas a priori por medio de lo que él mismo pensaba y expónía en conceptos. La ciencia natural tardó más en encontrar la vía grande de la ciencia. Bacón dio el primer paso, pero fueron Galileo (con su experimento del plano inclinado), Torricelli y Stahl los que acabaron constituyendo a la física como ciencia. Ellos sustituyeron las observaciones fortuitas y sin un plan previo por el experimento con el que el investigador obliga a la naturaleza a responder a sus preguntas. Según Hume sólo el conocimiento acerca de relaciones de ideas, analítico y que no procede de la experiencia puede ser universal y necesario. Este conocimiento se da en las matemáticas. Nuestro conocimiento acerca de las cuestiones hecho, el propio de la física y de la vida ordinaria, procede de la experiencia y no puede ser universal ni necesario. Kant está de acuerdo con Hume en que es imposible tener conocimientos universales y necesarios a partir de la experiencia, pero él cree que es posible formular juicios sintéticos a priori universales y necesarios más allá del ámbito de las matemáticas. Para justificar la posibilidad de conocimiento a priori, plantea Kant su revolución copernicana. Esta le lleva a establecer que el espacio, el tiempo y las categorías son formas a priori en el sujeto. Justificar la existencia de juicios sintéticos a priori en matemática y en física del siguiente modo:
La geometría se ocupa de las propiedades del espacio.
La aritmética tiene que ver con el tiempo. Kant explica esto diciendo que al ocuparse de la serie numérica, entonces se basa en la sucesión temporal. Por tanto, el tiempo es el fundamento último de la aritmética. Las matemáticas formulan juicios acerca del espacio y el tiempo, y como estos son a priori, también lo serán aquellos. Son juicios independientes de toda experiencia particular. Como todos los objetos de nuestra experiencia se dan en el espacio y el tiempo, los juicios de las matemáticas se cumplirán necesariamente en todos los objetos de nuestra experiencia. Respecto a la posibilidad de que se den los juicios sintéticos a priori en la física (se refiere a la física “pura”), Kant considera que si todos los fenómenos de la naturaleza están sometidos a las categorías, entonces las reglas de uso de las categorías son las leyes de la experiencia. Kant los llama principios del entendimiento, y vienen a expresar los presupuestos fundamentales de la ciencia de Newton. Todo lo que comienza a existir tiene una causa. Es un juicio sintético a priori porque está basado en la categoría de causa, que como todas las categorías no procede de la experiencia sino que es previa a la experiencia, a la cual se aplica. Este principio es aplicable a todos los fenómenos que el entendimiento conoce, por tanto es universal y necesario. Para Kant, el principio de causalidad es una ley universal y necesaria que el entendimiento aplica universal y necesariamente a todos los fenómenos de la experiencia. Y, en concreto, son juicios sintéticos a priori los tres principios de la mecánica newtoniana: el principio de conservación de la materia, el principio de inercia y el principio de acción y reacción.
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