La etica de socrates

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(Mínimos de la  3ª Evaluación) TEMA V: BREVE HISTORIA DE LA ÉTICA

1.- Definición de Ética

   La Ética es la parte de la Filosofía que estudia las acciones humanas en cuanto son moralmente buenas o malas y moralmente debidas, prohibidas o permitidas. La repetición de esas acciones va formando hábitos (en latín se dice mos-moris, de ahí la palabra “moral”) y éstos van configurando una especie de segunda naturaleza libremente adquirida que llamamos carácter moral (en griego ethos, de ahí “ética”).

2.- El problema de la libertad

Los actos de querer o actos humanos añaden al deseo de algo realizable por mí la libre decisión de realizarlo. Hay que distinguir la libertad negativa (o falta de coacción) de la libertad positiva exterior (el poder hacer) y de la libertad positiva interior o libre albedrío (el poder querer, sin el cual las otras carecen de sentido). Los deterministas (sean deterministas físicos o psicológicos) niegan que lo haya. A favor del libre albedrío está el testimonio inmediato de la conciencia (Descartes, Bergson), la prueba por el consentimiento universal, la prueba moral de Kant y el mero hecho de querer ser libre.

3.- Clasificación de las normas

   La vida humana es una cadena de decisiones. ¿Cuál es la decisión correcta en cada caso? La expresión “decisión correcta” puede referirse a los medios que hay que poner para lograr un fin (dan lugar a normas hipotéticas)
O bien a los fines que debemos perseguir (dan lugar a normas categóricas o incondicionales y absolutas, que son las normas morales, p. e. “no mientas”, “cumple tus promesas”, etc.).
Las hipotéticas pueden ser no convencionales o normas técnicas y se basan en las leyes de la naturaleza (por ej. “echa gasolina al coche”)
o convencionales, que son las que dependen de un acuerdo entre los hombres (éstas pueden ser sociales –ej. “saluda a los vecinos”-
o legales, recogidas en códigos y con sanción por su incumplimiento ya fijada –ej. “adelanta por la izquierda”).

4.- El problema del relativismo moral

El relativismo moral es la doctrina que reduce las normas morales a normas hipotéticas convencionales sociales


Considera que los predicados morales “bueno”, “malo”, “justo”, “injusto”, etc., no poseen sentido absoluto, sino relativo a la valoración de una cierta comunidad  cultural. Razonan así: Si hubiera normas morales objetivas, todos las reconocerían; pero, tomemos la acción que tomemos, podemos encontrar sociedades que la valoren de forma distinta; luego, no las hay.

Ese razonamiento es correcto en cuanto a su estructura, pero parte de afirmaciones muy discutibles


Puede haber verdades objetivas no reconocidas por todos (hace cinco siglos casi nadie admitía que la Tierra giraba alrededor del Sol). No hay tampoco tanta discrepancia sobre los principios más generales (sino sobre su aplicación concreta): todas las sociedades valoran la justicia, la hospitalidad, la veracidad, la valentía, etc.

5.- Los sofistas y Sócrates

   Los sofistas son personajes griegos del s. V a.C. maestros de retórica y dialéctica, es decir del arte de exponer y convencer a un auditorio de lo que más interese. Son los primeros que cobran por enseñar o, mejor, enseñan por cobrar. Los más famosos son Protágoras, autor de la frase “el hombre es la medida de todas las cosas” (hace la verdad relativa al hombre)
Y Gorgias, que decía: “no hay nada; pero si lo hubiera no lo podríamos conocer; y aun si lo conociéramos no lo podríamos comunicar” (es, pues, escéptico;
el escepticismo afirma que no se puede conocer la verdad).

   Sócrates (469-399 a.C.) defendía lo contrario que los sofistas. Su punto de partida en la búsqueda de la verdad objetiva es la conciencia de su ignorancia (“sólo sé que no sé nada”). No cobra por enseñar. No da discursos, sino que dialoga haciendo las preguntas necesarias para que su interlocutor descubra por sí mismo la verdad. Si sabemos lo que es bueno, lo haremos (saber y virtud coinciden –“intelectualismo moral”
). No escribió nada. Sabemos de su doctrina por su discípulo genial Platón. Fue acusado de introducir nuevos dioses y de corromper a la juventud, y fue condenado a muerte (bebiendo un veneno, la cicuta).

6.- La ética eudemonista de Aristóteles (384-322 a.C)

Estuvo veinte años en la Academia platónica, fue preceptor de Alejandro Magno y luego fundó su propia escuela, el Liceo. En su obra  Ética a Nicómaco dice que el fin último de la vida humana es la felicidad (eudaimonía).
Afirma que la función propia del hombre es la actividad racional (pues es un zoon logikon, “animal racional”). Divide las virtudes en virtudes intelectuales (como la prudencia) y virtudes morales (como la valentía o la templanza), y define la virtud moral como “el hábito de escoger el justo medio relativo a cada uno tal como es determinado por la razón y como podría determinarlo el hombre prudente”. Distingue tres tipos de justicia
:
conmutativa (entre los particulares, se rige por la igualdad aritmética, por ej. la compra-venta), distributiva (ente el Estado y los individuos, se rige por la igualdad aritmética, por ej. la distribución de títulos según los méritos) y legal (entre los individuos y el Estado, ej. el pago de impuestos; se rige también por la proporcionalidad geométrica).

7.- Las escuelas helenísticas: epicúreos y estoicos

   Epicuro, filósofo griego de los siglos IV-III a.C., fundó una escuela (“el jardín”). Afirma que la acción correcta es la que produce el mayor placer (en griego hedoné; de ahí “hedonismo”) o el menor dolor a uno mismo. Según él, se trata de satisfacer sólo los deseos necesarios (no los superfluos) de un modo natural (no de un modo no natural; por ej. calmar la sed con agua, no con vino, etc.) y evitar todo temor; tampoco, dice, hay que temer a la muerte, pues cuando está ella ya no estoy yo.

   Para los estoicos (del gr. Stoa: “pórtico” que había a la entrada de la escuela fundada por Zenón de Citio)
, como Epicteto (un esclavo liberto) o Marco Aurelio (un emperador romano), la liberación de las pasiones (apatheia) lleva a la imperturbabilidad del ánimo (ataraxia). Hay que vivir “según la naturaleza” o, lo que es lo mismo, “según la razón” y aceptar el destino. Su lema es: “resiste y renuncia” (substine et abstine). Según Séneca, próximo al estoicismo, en sus Cartas a Lucilio, hay que vivir rectamente honrando lo que de divino hay en el hombre.

8.- La ética tomista

  Sto. Tomás de Aquino, teólogo y filósofo medieval del s. XIII, llama ley eterna a la ordenación divina de toda la naturaleza creada y llama ley natural a la participación del hombre en esa ley eterna.

El primer principio de la ley natural dice que hay que hacer y promover el bien y hay que evitar el mal

En el hombre además del instinto de conservación y del instinto sexual hay también otras inclinaciones naturales que surgen de la razón (a la vida en común, al conocimiento de la verdad, a la reverencia a Dios, a la racionalidad práctica, a la creación artística e, incluso, al juego). Estos preceptos se captan por el sentido moral o sindéresis, que no hay que confundir con la conciencia moral que indica los medios a emplear ajustados a las reglas de la moral. Añade a las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) las teologales (fe, esperanza y caridad) y dice que el fin último es la felicidad eterna.

9.- La ética kantiana

  A) Kant, que es el más importante filósofo alemán del s. XVIII, en su Crítica de la razón práctica critica toda ética material (según él, todos los sistemas morales que le precedieron: el eudemonismo de Aristóteles, el hedonismo de Epicuro, etc.), que es la que hace dependiente el valor moral de una acción de lo querido en ella (la materia del querer); como para conocer esto tenemos que apoyarnos en la experiencia (a posteriori)  y razonar inductivamente, y así no se puede fundamentar un saber universal y necesario, que es como nos presenta la conciencia las normas morales, las éticas materiales no sirven para fundamentar la ética. Hay que intentar una fundamentación a priori de la ética, elaborar una ética formal.

 
B) En la Fundamentación de la metafísica de las costumbres dice que para que una acción sea buena tiene que ser “conforme al deber” (ha de tener “legalidad”)
y, además, el motivo por el que se la hace tiene que ser el “respeto al deber” (no la inclinación). Para que una acción sea conforme al deber el principio por el que se rige (la máxima)
Tiene que ser universalizable
.
Kant formula también este imperativo categórico así: “obra de manera que uses a la humanidad tanto en tu persona como en la de cualquier otro siempre como un fin al mismo tiempo, y nunca sólo como un medio; pues las personas no tienen precio, como las cosas, sino que tienen dignidad, son un fin en sí mismas”.

Actuando así nuestra voluntad es autónoma


  C) 1º)
Schiller considera que la ética kantiana peca de excesivo rigorismo, pues parece que para obrar bien tendríamos que actuar siempre contra nuestros afectos.
Quizá sea una crítica exagerada, pero es verdad que según Kant sólo tienen valor moral las acciones realizadas por deber (aunque podría suceder que a la vez estuviéramos inclinados a realizarlas). 2º)

El imperativo categórico sólo permite conocer lo que está prohibido o permitido, pero no los deberes positivos

3º)
Hay acciones buenas que no son debidas por suponer un sacrificio heroico que no es moralmente exigible. 4º) La crítica de Kant afecta sólo a las éticas materiales a posteriori, pero, como veremos, hay también una ética material a priori:
la ética de los valores de Scheler.

10.- El utilitarismo de J. S. Mill

Este filósofo británico del s. XIX defiende una versión contemporánea de la ética de Epicuro. Acepta tanto el consecuencialismo como el hedonismo ético, pero sustituye el egoísmo por el altruismo:

“La acción correcta es la que produce el mayor placer o el menor dolor al mayor número de personas”

A veces se sustituyen las consecuencias reales por las pretendidas (consecuencialismo mitigado)
Y se reconoce que no sólo es bueno el placer, sino también el conocimiento, la belleza, etc. (utilitarismo ideal)
. Pero la crítica más grave es que según esta doctrina “el fin justificaría los medios”, lo que va en contra de un sano sentido moral que reclama que se cumplan las promesas, que se respete la justicia distributiva o que no paguen justos por pecadores, aunque si se obrara de otra manera hubiera más personas beneficiadas.

11.- La ética de los valores de Max Scheler

En su obra titulada El formalismo en la ética y la ética material de los valores, Scheler, filósofo alemán del s. XX, dice que hay que distinguir el acto de desear del acto de estimar o preferir:
Cuando digo que es bueno perdonar las ofensas, eso no quiere decir que resulte grato hacerlo.

Llama “valores” a los objetos de los actos de preferencia. Los valores se captan a priori, por intuición espiritual

Una característica de los valores es su polaridad:
a cada valor positivo se le contrapone uno negativo. Hay varias familias de valores, que se ordenan jerárquicamente según su diferente importancia: valores de lo agradable y lo desagradable, valores vitales (como la salud o la fuerza), valores espirituales (estéticos, jurídicos o intelectuales) y, en la cúspide de la pirámide, los valores religiosos. A veces nos equivocamos al captar los valores o su jerarquía debido a lo que Hildebrand llama ceguera al valor.
Los valores no existen en el mundo por sí mismos, sino encarnados en cosas valiosas, que se llaman bienes.
Según los partidarios de esta ética (se les llama axiólogos, del griego axion: “valor”)

La acción correcta es la que realiza el valor más alto entre los posibles

TEMA VI:  PRINCIPALES TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DE LA SOCIEDAD

Y DEL ESTADO

12.- Autoridad y legitimidad

     El poder social se refiere a tres aspectos diferentes, aunque relacionados: la influencia (o capacidad de la elites para controlar la conducta de los demás), la fuerza (es la coerción física o la amenaza de hacer uso de ella)
y la autoridad (poder político legitimado y legalizado en forma de Estado para tomar decisiones y ordenar las acciones de la colectividad).
Max Weber distingue tres tipos ideales de autoridad:
A)
carismática
(basada en las cualidades personales del dirigente), b)
tradicional(basada en normas y costumbres inmemoriales no escritas) y c) 
legal-racional (basada en el derecho, cuyas normas están explícitamente formuladas).

      Los sistemas políticos no democráticos pueden ser autoritarios, totalitarios (fascismos o comunismos), autocráticos y teocráticos o fundamentalistas. Entre los sistemas democráticos podemos encontrar la república presidencialista, la república federal o la monarquía constitucional; todos ellos se basan en la soberanía popular y el imperio de la ley.

13.- El Estado y las formas de gobierno

     En el Estado liberal de derecho, que surge a partir de la Revolución Francesa, la legitimación de la autoridad se apoya en el imperio de la ley, la división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial, tal como propone Montesquieu en El espíritu de las leyes), el derecho al voto (al principio con  limitaciones:

Sufragio censitario

, los derechos naturales de los individuos (libertad, igualdad ante la ley, seguridad y propiedad privada) y la minimización del Estado (para garantizar el mercado libre, sólo se ocupa de defensa, justicia y obras públicas).

     Los principios del Estado socialista, preconizado por Marx, son: la revolución comunista, la dictadura del proletariado, la abolición de la propiedad privada, la planificación económica, la desaparición de las clases sociales y la destrucción del Estado (pues ya no será necesario en ese reino utópico o “paraíso socialista” de la libertad donde no hay clases ni propiedad privada).

     El actual Estado social democrático de derecho no se limita a garantizar las reglas del juego económico sino que mediante una política fiscal justa y solidaria sostiene prestaciones como la educación gratuita y obligatoria hasta cierta edad, la asistencia médica, el subsidio de desempleo, las pensiones, las ayudas a los menos favorecidos, etc.;
asume los mecanismos de la democracia representativa (que ha de ampliarse hasta hacerse participativa), y respeta, protege y fomenta los derechos humanos formulados en la Declaración Universal de los D.H. de 1948.

14.- El origen de la sociedad civil y el Estado

Frente a Aristóteles, que considera que “el hombre es social por naturaleza”, las teorías contractualistas suponen que la sociedad es resultado de un pacto o contrato artificial. Los contractualistas modernos son Hobbes (Leviatan; homo homini lupus), Locke y Rousseau.

    Locke, en su obra Dos tratados sobre el gobierno civil (1690), dice que en el estado de naturaleza el individuo tiene derecho no sólo a disponer y gozar de su vida, libertad y propiedad, sino que también tiene derecho a castigar a todo el que intente privarle de ellos. Precisamente para evitar una interpretación parcial de ese derecho es para lo que se constituye la sociedad civil (que perfecciona el estado de naturaleza) y de ésta surge el Estado.

Según Rousseau, en el estado de naturaleza el hombre es un bruto feliz



Un descubrimiento fortuito (la fabricación de armas o el dominio del fuego) dio a algunos individuos superioridad, lo que generó desigualdad social como consecuencia del surgimiento de la propiedad privada.

Ve así de la necesidad de establecer un contrato social

Para armonizar la libertad absoluta con la dependencia social formula la teoría de la voluntad general, que es descubierta a través del ejercicio libre del voto y que constituye el único principio de la moralidad.

     Rawls en su obra Una teoría de la justicia (1971) imagina una hipotética “posición original” en la que individuos racionales que desconocen cuál será su estatus pues los cubre un “velo de ignorancia” escogerían los principios de la justicia: 1) El principio de libertades que asegura un máximo de libertad para cada uno compatible con el máximo de libertad de todos, y 2) el principio de diferencia según el cual las desigualdades sólo son justas si producen beneficios compensatorios en especial para los menos aventajados y favorecidos.

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