Concepto sustancia para Hume

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LA FILOSOFÍA DE Hume

Conocimiento (y ontología)

              En su Tratado sobre la naturaleza humana, Hume intentó nada menos que volver a empezar donde había fallado Descartes, es Decir, volver a trazar el mapa del espíritu y de lo que se podía conocer a Ciencia cierta (Philip Bloom. Gente peligrosa)       

              Hume Comienza su análisis distinguiendo dos tipos de contenidos mentales: las impresiones Y las ideas. La diferencia entre ambas es la intensidad o vivacidad con que las Percibimos, siendo las impresiones los contenidos mentales más intensos.

              Las Impresiones y las ideas pueden ser de dos tipos: de sensación, y de reflexión. Las impresiones de sensación -cuya causa es desconocida- las atribuimos a la Acción de los sentidos y son las que percibimos cuando decimos que vemos, Oímos, etc.; las impresiones de reflexión son aquellas que encontramos en la Mente asociadas a alguna impresión o idea, como cuando sentimos aversión ante La idea de frío, y casos similares.

            Además, las impresiones y las ideas Pueden clasificarse también en simples o complejas; una impresión simple sería, Por ejemplo, la percepción de un color, una impresión compleja, la percepción De una ciudad.

            Las impresiones son los elementos Originarios del conocimiento. Hume establece el principio de copia. Las ideas Simples son copia de una impresión simple. Las ideas complejas pueden ser copia De impresiones complejas o pueden ser elaboradas por la mente a partir de la Combinación de impresiones e ideas. Aunque esta combinación puede producirse Libremente, Hume reconoce que existe (entre los contenidos de la conciencia) una especie de atracción que tiene en El mundo mental efectos tan extraordinarios como en el natural. Esta Atracción se produce de acuerdo a determinadas leyes: la de semejanza, la de Contigüidad en el tiempo o en el espacio, y la de causa y efecto.

            La aplicación del principio de copia A la metafísica tradicional tendrá efectos devastadores. El análisis de Hume Concluirá que las ideas metafísicas fundamentales no tienen su origen en la Impresión correspondiente, sino en impresiones de la reflexión, que encuentran Su justificación en nuestra propia naturaleza humana.

              En la Línea de la distinción establecida por Leibniz, entre verdades de razón y Verdades de hecho, Hume afirma que el conocimiento racional solo puede ser de Relaciones entre ideas y  de cuestiones De hecho.

              Las Relaciones entre ideas se expresan en juicios a priori, juicios cuya verdad no Se justifica en la experiencia, son verdaderos porque su predicado está Contenido en el concepto del sujeto, por lo que el principio de contradicción Es el criterio para determinar su verdad o falsedad. Las ciencias formales (Matemáticas y Lógica) se construyen con este tipo de juicios.

              Las Cuestiones de hecho (grupo al que pertenecen todos los demás conocimientos)  tratan de la existencia de objetos y de sus Cualidades. Se formulan en juicios a posteriori, cuyo predicado no está Contenido en el concepto del sujeto. Lo Contrario de un hecho es, en principio, siempre posible; por lo que el Principio de contradicción no puede ser el criterio para determinar la verdad o Falsedad de nuestros juicios sobre cuestiones de hecho, sino la experiencia. Un juicio Sobre cuestiones de hecho es verdadero si tenemos la impresión correspondiente.

              Sin Embargo, estamos convencidos de la verdad de algunos  juicios sobre cuestiones de hecho de los que Todavía no tenemos experiencia, de los que falta la impresión correspondiente. Hume afirma que este convencimiento está fundado en la aplicación del principio De causalidad. Todos nuestros Razonamientos acerca de cuestiones de hecho parecen  fundarse en la relación de causa y efecto. Tan solo por medio de esta relación podemos ir más allá de la evidencia de Nuestra memoria y sentidos (Investigación sobre el conocimiento humano.4).

              Hume Analiza la validez del principio de causalidad. La relación causal se ha Concebido tradicionalmente como una conexión necesaria entre la causa y el Efecto.

              Hume Muestra que la conexión necesaria no se funda en una relación de ideas, pues la Simple consideración de la idea de un objeto no nos permite establecer sus Causas o sus efectos. Por otra parte, si observamos cualquier cuestión de Hecho, nos encontramos  que tenemos Impresiones del objeto que consideramos causa, del que consideramos efecto y de La sucesión entre ambos, pero no hay ninguna impresión que corresponda a la Idea de conexión necesaria. Por ello, hemos de concluir que la idea de que Existe una conexión necesaria entre la causa y el efecto, no es justificable Racionalmente.

              Pero, Entonces, ¿de dónde proviene nuestra creencia en que los fenómenos están Conectados necesariamente? Hume afirma que nuestra creencia en la idea de Conexión necesaria procede del hábito, de la costumbre de haber observado Siempre que dos fenómenos se producen uno a continuación del otro. Este hábito Provoca en nosotros el convencimiento de que esa sucesión es necesaria. Pero Esta necesidad no es objetiva, es meramente mental, pertenece por entero al alma.

              La crítica De Hume a la causalidad pone de relieve el problema de la inducción. Creemos Que lo que ha sucedido en el pasado sucederá igualmente en el futuro, pero, solo Podemos suponer, no probar, que el futuro será semejante al pasado.    

              La crítica Al principio de causalidad enfrenta a Hume no sólo a Descartes y a los Racionalistas en general, sino también al Empirismo de Locke y a los supuestos De la física de Newton. Para Hume, ni el conocimiento de la naturaleza Construido deductivamente a partir de principios, como pretende el Racionalismo, ni la ciencia de la naturaleza basada en la observación Experimental y la inferencia inductiva, como pretende la tradición empirista y La física de Newton, están justificados racionalmente.

              Hume Reconoce, no obstante, que nuestra creencia en la causalidad, cuando proviene De observaciones regulares y uniformes al curso de la naturaleza, es una Creencia útil como guía de la vida.

              Hume Realiza también una crítica a la Idea de sustancia y a las tres sustancias cartesianas.
El Término sustancia procede del latín substantia Que es, a su vez la traducción del griego ousía. Para Aristóteles la sustancia es lo que permanece bajo los fenómenos, lo Subsistente. La sustancia es lo que tiene su ser en sí, y no en otro, es el Sujeto del que predicamos un conjunto de cualidades.

              Todos los Defensores de la idea de sustancia insisten en que la sustancia no es un olor, Un color, un sabor, etc., no es algo que vemos, oímos o tocamos… Lo que Vemos, oímos, tocamos, son las cualidades, los accidentes de la sustancia, no La sustancia misma. Pero, si a la idea de sustancia no le corresponde ninguna Impresión, de acuerdo con el principio de copia, no es una idea verdadera.

              La idea de Sustancia se forma a partir de la costumbre de percibir juntas un conjunto de Cualidades, no se refiere a impresión alguna de algo más allá de ese conjunto De cualidades.

En las Meditaciones Metafísicas, Descartes se Propone probar la existencia del mundo, del alma y de Dios, las tres sustancias De las que tradicionalmente se había ocupado la metafísica, deducíéndola a Partir de principios firmes e inquebrantables sobre los que pretende Reconstruir el cuerpo del saber. También Hume se ocupará de estas tres Sustancias, pero llegando a conclusiones bien distintas a las que la metafísica Tradicional, la cartesiana y sus predecesores empiristas habían llegado.

Hume afirma que tenemos una tendencia natural a creer que los cuerpos Existen en sí, independientemente de nuestras percepciones. Esta tendencia es Compartida tanto por el vulgo como por los filósofos, al menos en cuanto a las Acciones ordinarias de la vida cotidiana. Esto equivale a decir que «creemos» que nuestras percepciones están causadas por los objetos, a Los que reproducen fielmente, y que, si bien las percepciones “nos pertenecen”, Los objetos están fuera de nosotros, pertenecíéndoles un tipo de existencia Continuada e independiente de la nuestra.

              Pero si analizamos La cuestión filosóficamente, dice Hume, tal creencia no está justificada Racionalmente. En realidad, estamos «encerrados» en nuestras Percepciones, y no podemos ir más allá de ellas, ya que son lo único que se Muestra a nuestra mente. La creencia en la existencia independiente de los Objetos externos la atribuye Hume a la imaginación, y procede de la constancia Y la coherencia que observamos en nuestras percepciones.

La tradición metafísica ha defendido, también, la existencia Del alma; una sustancia inmaterial, subsistente y causa última o sujeto de Todas mis actividades mentales (percepción, razonamiento, volición, etc.).

              Si bien Con Descartes el alma deja de ser el principio vital, continúa siendo, como Sustancia, principio de conocimiento, y sigue gozando de los atributos de Simplicidad e inmaterialidad, representando finalmente la identidad personal, El yo.

              Hume Considera que el yo o persona no consiste En ninguna impresión aislada, sino en todo aquello a lo que hacen referencia Nuestras distintas impresiones e ideas. Lo que nos induce a creer en la Existencia del  yo es la acción de la Memoria. Ésta, en efecto, al permitirnos recordar impresiones pasadas, nos Ofrece una sucesión de impresiones, todas ellas distintas, que terminamos por Atribuir a un sujeto, confundiendo así la idea de sucesión con la idea de Identidad. Rechazada, pues, la idea de alma, la pregunta por su inmortalidad Resulta superflua.

Hume  analiza, igualmente, la idea de Dios y la Creencia en una vida futura. Hume considera que no hay posibilidad alguna de Demostrar la existencia de Dios, y considera que las creencias religiosas Proceden de la ignorancia, el temor, la esperanza, etc. En modo alguno se Fundan en la razón, más bien quien tiene fe experimenta la determinación de Creer lo opuesto a la costumbre y a la experiencia.  

              Tomemos con la mano un volumen de divinidad o escuela metafísica, por Ejemplo, y preguntemos: ¿contiene algún razonamiento abstracto sobre la Cantidad o el número? No.  ¿contiene Algún razonamiento experimental sobre la naturaleza objetiva y la existencia? No. Entreguémoslo a las llamas, pues, ya que no puede contener nada salvo Sofistería e ilusión. (Tratado sobre la naturaleza humana, 272).

La investigación de Hume conduce al fenomenismo y al escepticismo: Hume no niega la existencia de cosas en sí, del yo o de Dios. Lo que sostiene Es que el hombre no puede conocer o saber nada del universo; sólo conoce sus Propias impresiones e ideas y las relaciones que establece entre ellas por Hábito, costumbre, principio de asociación o sentimiento de la mente. No hay Impresión alguna que corresponda a “cuerpo”, a “mundo”, “yo”, “Dios”, “conexión Necesaria”, “sustancia”, etc.; todo lo que el hombre cree saber acerca del Universo son únicamente creencias fundadas en nuestra naturaleza humana, que Ningún razonamiento o proceso de pensamiento puede producir, ni impedir.


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