Comentario de texto filosofico ejemplo

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DEFINICIÓN

Es la doctrina filosófica que estudia lo que aparece, es decir, los fenómenos. Fue iniciada por el filósofo J.H. Lambert (1728-1777), al investigar sobre el tema de las apariencias. En la modernidad surge en el siglo XX en Alemania con Husserl.
«La fenomenología es el estudio de la ciencia del fenómeno, puesto que todo aquello que aparece es fenómeno».

La fenomenología es una ciencia de objetos ideales, por tanto a priori y universal, porque es ciencia de las vivencias. «Es una ciencia esencialmente nueva, alejada del pensar natural, por lo que tiene de peculiar y por desarrollarse sólo en nuestros días se llama a sí misma ciencia de fenómenos».

3. BIOGRAFIA DE HEDMUND HUSSERL

(Prossnitz, hoy Prostejov, actual República Checa, 1859-Friburgo, Alemania, 1938) Filósofo y lógico alemán. Nacido en el seno de una acomodada familia judía, estudió física, matemáticas, astronomía y filosofía en las universidades de Leipzig, Berlín y Viena. En Viena asistió a los cursos que impartía el sociólogo Franz Brentano, quien influiría decisivamente en su formación filosófica. A partir de 1887 fue profesor en Halle, y en Gotinga desde 1906. En 1916 pasó a ser profesor titular de la Universidad de Friburgo, donde ejercería la docencia hasta su jubilación, en 1928.

En sus primeros textos, como Filosofía de la aritmética, obra publicada en 1891, analizó la génesis y el empleo de los símbolos numéricos. Sus escritos propiamente filosóficos comenzaron con la publicación, en 1900-1901, de Investigaciones lógicas, en la cual polemizó con el psicologismo y con la que se abre su pensamiento más original. Su intención era establecer una base epistemológica para la filosofía que la convirtiera en propiamente científica, base que halló en el método que llamó «fenomenológico» y que representa en cierta medida una modernización del trascendentalismo kantiano.

La conciencia (el ego) es la condición de posibilidad de cualquier conocimiento, y tiene la característica de ser «intencional», término tomado de Brentano, según el cual la conciencia es siempre «conciencia de algo», es decir, se refiere a un objeto. La evidencia primera viene dada por esta aparición del objeto a la conciencia, previa a cualquier interpretación subjetiva, y que constituye propiamente la esencia de los objetos. En este sentido, su lema fue volver «a las cosas mismas», aunque en realidad se refiere al objeto que aparece a la conciencia (fenómeno).

En su voluntad de resolver la clásica oposición entre racionalismo y empirismo, lo que propone el filósofo es la superación de una actitud naturalista y psicologista a través de un método por el cual el yo se convierte en espectador desinteresado de sí mismo y es capaz, de este modo, de reconstruir la estructura de la conciencia y el mundo como fenómeno que aparece en ella. La aspiración metodológica de la fenomenología evolucionó hacia una concepción propiamente idealista, según la cual la conciencia es lo que funda tanto el mundo objetivo como la intersubjetividad, esto es, la relación entre las personas, en un intento de sentar una aproximación renovada a la vida y a la independencia moral del sujeto.

Con la llegada del nazismo al poder en 1933, fue apartado de la docencia. Su filosofía se encuentra en la base de la llamada «escuela fenomenológica», de la que partieron Max Scheler y Martin Heidegger, en quien vio a su legítimo continuador, aunque las ideas de éste expuestas en Ser y tiempo motivaron la ruptura entre ambos.

«Se dice que nuestra época es de decadencia. No puedo considerar justificado este reproche Difícilmente se encontrará en la historia una época en que se haya puesto en movimiento una suma tal de energías y que esas energías hayan actuado con tanto éxito. (…) Pienso que nuestra época es grande por su vocación. Sólo adolece del esceptismo que destruyó los viejos discutidos ideales. Y por eso sufre por la falta de desarrollo y escasa fuerza de una filosofía poco avanzada e insuficientemente científica como para poder superar el negativismo escéptico -que se llama a sí mismo ‘positivismo’- mediante el veradero positivismo. Nuestra época solo quiere creer en ‘realidades’. Su más fuerte tarea es la ciencia; por ello, la ciencia filosófica es lo que más necesita nuestra época. Husserl, La filosofía como ciencia estricta

Bajo la influencia de Stuart Mill, para quien la lógica no es sino una rama de la psicología, la corriente piscologista había adquirido una importancia relevante. La consecuencia más importante de la psicologización de la lógica es el relativismo, no solamente de la lógica sino de toda ciencia en tanto que la lógica es la que suministra los fundamentos esenciales de toda ciencia.

Husserl reacciona contra toda forma de naturalismo y psicologismo, más aún, contra toda forma de reduccionismo, esto es, asimilar algo a una esfera que no le pertenece. Asimilar la lógica a la psicología, por ejemplo, no sería otra cosa que confundir los ámbitos. Mientras que las leyes de la lógica se refieren a validaciones, las psicológicas a hechos concretos, desconocer esto supone relativizar la ciencia, esto es, alejarse del auténtico conocimiento.

4. MÉTODO FENOMENOLÓGICO

Lo mismo que Descartes, Husserl quiere darle a la filosofía un método absoluto sobre el cual basa su sistema de verdades. Así como Descartes se había inspirado en la firmeza de las matemáticas para lograr su método, Husserl hace una distinción en la evidencia que aparece a nuestro espíritu, de la cual dice que hay dos clases: Evidencias acertóricas, que se refiere a una verdad pero no hace imposible que lo contrario sea verdadero, este tipo de evidencias se encuentran en los hechos que continuamente palpamos. Y evidencias apodícticas, es superior a la anterior pues no sólo se refiere a algo verdadero sino a lo necesario, de tal modo que sería absurdo pensar lo contrario como verdadero; este tipo de evidencias lo encontramos en verdades rigurosas como las de las matemáticas.

«Husserl piensa que todas la ciencias han procurado basarse en verdades apodícticas, mientras que la filosofía todavía no lo ha hecho, pues continúa enunciando proporciones que carecen de validez universal, o sea, que no son válidas para toda conciencia. En consecuencia Husserl propone para tal fin un método que él denomina fenomenológico».

En síntesis esta fenomenología consiste en remontarse por intuición hasta las esencias que posibilitan las captaciones ordinarias; así por ejemplo, hacer la fenomenología del amor no consistirá en describir experiencias concretas y realistas del amor, sino las vivencias necesarias para experimentar el amor como un valor.

«La fenomenología echa mano de la descripción de lo que aparece, pero de aquello que surge con evidencia apodíctica. Deja entonces de lado la explicación de las cosas por los primeros principios y por las causas, y establece que es la intuición intelectual el procedimiento propio de la filosofía, pues no se puede aceptar nada con evidencia apodíctica si no se capta directamente en su manifestación donde el objeto aparece».

Descripción neutra se refiere a la descripción del objeto presente sin asociarlo con ideas o creencias corrientes e ingenuas acerca de su existencia real. La aceptación de esa existencia real es necesaria en la vida cotidiana pero no en el rigor filosófico, esto no quiere decir que se niegue tal existencia, pero tampoco que se afirme, simplemente se permanece en una postura neutral.

Propuesto por Edmund Husserl, permite describir el sentido de las cosas viviéndolas como fenómenos [noemáticos] de conciencia. Lo concibe como una tarea de clarificación para poder llegar «a las cosas mismas» partiendo de la propia subjetividad, en cuanto las cosas se experimentan primariamente como hechos de conciencia, cuya característica fundamental es la intencionalidad. No se trata de una descripción empírica o meramente psicológica, sino trascendental, esto es, constitutiva del conocimiento -de sentido- de lo experimentado, porque se funda en los rasgos esenciales de lo que aparece a la conciencia.

Hablar de lo fenomenológico es hablar de lo que sucede cuando tomamos un objeto en la conciencia. Es “volver a las cosas mismas”, a partir de la experiencia, evitar toda explicación, para que se convierta en una ciencia objetiva e imparcial. Para Husserl detrás de lo que sucede no hay nada. Intencionalidad de la conciencia. Rechazan los sistemas filosóficos como el naturalismo o positivismo.

El método fenomenológico se lleva a cabo según una sucesión de pasos; los más importantes son los siguientes:

Reducción fenomenológica


Consiste en «poner entre paréntesis», a modo de una suspensión de juicio (epokhé), lo que Husserl denomina la «actitud natural»: creencia en la realidad del mundo, cuestionamiento de si lo percibido es real, supuestos teóricos que lo justifican, afirmaciones de las ciencias de la naturaleza, etc. El resultado de esta reducción o epokhé es que no queda sino el «residuo fenomenológico», a saber, las vivencias o fenómenos de la conciencia, cuya estructura intencional presenta dos aspectos fundamentales: el contenido de conciencia, nóema, y el acto con que se expresa este contenido, nóesis.

Reducción eidética


La realidad fenoménica, por una libre consideración de todas las posibilidades que la razón descubre en ella, pierde las características individuales y concretas y revela una esencia constante e invariable. La razón pone entre paréntesis todo lo que no es fenómeno y, del fenómeno, todo lo que no constituye su esencia y su sentido, su forma o su idea (eidos): intuición o reducción eidética. La ciencia de estas esencias, y su descripción, es la tarea fundamental de la fenomenología.

Reducción trascendental


Resultado de la reducción fenomenológica no es sólo la aparición de «lo que se da a conocer a la conciencia» (los nóemas), sino también el que todo «es conciencia» (nóesis); esta unidad de nóema y nóesis configura launidad de conciencia, o la subjetividad; esto es, el sujeto trascendental. De esta conciencia trascendental, surge el mundo conocido.

La fenomenología, no presupone nada: ni el sentido común, ni el mundo natural, ni las proposiciones científicas, ni las experiencias psicológicas. Se coloca antes de cualquier creencia y de todo juicio para explorar simplemente lo dado.

5. Reacción contra el naturalismo y el psicologismo

Edmundo Husserl (1859-1938)

«Se dice que nuestra época es de decadencia. No puedo considerar justificado este reproche Difícilmente se encontrará en la historia una época en que se haya puesto en movimiento una suma tal de energías y que esas energías hayan actuado con tanto éxito. (…) Pienso que nuestra época es grande por su vocación. Sólo adolece del esceptismo que destruyó los viejos discutidos ideales. Y por eso sufre por la falta de desarrollo y escasa fuerza de una filosofía poco avanzada e insuficientemente científica como para poder superar el negativismo escéptico -que se llama a sí mismo ‘positivismo’- mediante el verdadero positivismo. Nuestra época solo quiere creer en ‘realidades’. Su más fuerte tarea es la ciencia; por ello, la ciencia filosófica es lo que más necesita nuestra época. Husserl, La filosofía como ciencia estricta

El naturalismo, consiste en la pretensión de elaborar una síntesis que responda a las cuestiones de totalidad sobre la base de los resultados de las ciencias de la naturaleza. El filósofo naturalista reduce todo hecho a naturaleza; es decir, considera que todo hecho es o físico o una manifestación dependiente básicamente de lo físico. En este sentido, reconoce la peculiaridad de los hechos psíquicos, pero sólo como secundaria manifestación (epifenómeno), que depende de lo físico. De este modo incurre en la contradicción de naturalizar las ideas, la conciencia, la razón.

El psicologismo, como forma sutil del mismo. El psicologista considera que toda ciencia es un hecho de conocimiento, y todo conocimiento es un hecho psíquico, en especial, el propio pensamiento. Por consiguiente, la lógica, en particular, se le aparece como una parte de la psicología. Nos hallamos así ante un reduccionismo: la específica entidad ideal del pensamiento (lógica) y de la estructura gnoseológica se confunden con el concreto hecho del pensar y del conocer. Reduce a hecho de la empírica subjetividad lo que tiene entidad puramente ideal.

Husserl reacciona contra toda forma de naturalismo y psicologismo, más aún, contra toda forma de reduccionismo, esto es, asimilar algo a una esfera que no le pertenece. Asimilar la lógica a la psicología, por ejemplo, no sería otra cosa que confundir los ámbitos. Mientras que las leyes de la lógica se refieren a validaciones, las psicológicas a hechos concretos, desconocer esto supone relativizar la ciencia, esto es, alejarse del auténtico conocimiento.

Nóesis y nóema

Husserl llamará nóesis al acto psíquico individual de pensar y nóema al contenido objetivo del pensamiento. Esta distinción se basará en que el contenido es independientemente del acto de pensamiento: El ejemplo de una máquina de calcular aclara por completo la diferencia (…) Nadie aducirá las leyes aritméticas, en lugar de las mecánicas para explicar físicamente la marcha de una máquina. Husserl

Para Husserl esto significa la proposición de una ‘lógica pura’, esto es, una lógica independiente de toda experiencia e incluso de la psicología. En definitiva, esta ‘lógica pura’ no será otra cosa que la intelección de las ‘esencias’ y de las ‘conexiones’ ideales entre esencias. De esta manera, sitúa a la ciencia, en el ámbito de las esencias.

Fundamentación Hurssealiana de la ciencia

Husserl realiza una distinción entre ‘hechos’ y ‘esencias’ que, junto con la clasificación de ‘ciencias empíricas’ y ‘ciencias eidéticas’ conforma la fundamentación de la ciencia de acuerdo a su perspectiva teórica.

Los hechos

Estos pueden ser conocidos a través de la experiencia y conforman el mundo real que es el conjunto total de los objetos de la experiencia, esto es, el conocimiento empírico posible.

Los hechos son estudiados por las ciencias empíricas (ciencias del mundo), las ciencias naturales y ciencias del espíritu (humanidades)

Las esencias

Husserl llama ‘esencia’ a lo que se encuentra en el ser autárquico de un individuo constituyendo lo que él es. Se conocen mediante una intuición esencial (ideación) pero no por intuición sensible (experiencia). Las esencias son estudiadas por las ciencias de esencias, las eidéticas formales (lógica), que son esencias ‘vacías’ y las eidéticas materiales que, poseyendo contenido, se ocupan de las verdaderas esencias.

De esta forma, toda ciencia empírica (de los hechos) habrá de tener una ciencia eidética correspondiente (ontología). En efecto, Husserl apuntó a una fundamentación meta-empírica de las ciencias de la naturaleza en tanto intenta salvar la crisis generada por el positivismo al negar toda metafísica.

La intencionalidad de la conciencia

La intencionalidad no es tanto una propiedad de los actos psíquicos sino la estructura misma de la conciencia.

Para la filosofía de occidente, a partir de Descartes la filosofía se convierte en una filosofía de la conciencia. En efecto, el Cogito (yo pienso) se transforma en el punto de partida de todo filosofar desde el cual se intenta alcanzar el mundo real. La filosofía de Husserl es pues también una filosofía de la conciencia, pero de la conciencia intencional. Esto significa que la conciencia, lejos de ser una cosa o un ámbito vacío es una relación a un objeto. Se trata, de un conjunto de vivencias en la que se distingue una estructura bipolar:

1. El acto intencional (nóesis)

2. El objeto internacional (nóema)

En síntesis, entenderá a la conciencia como ‘conciencia pura’ cuando esta se halla reducida por reducción fenomenológica y llamará luego ‘trascendental’ a todo aquello que se refiere al ámbito de la conciencia pura por oposición al ámbito del mundo empírico.

6. ANTROPOLOGÍAFILOSÓFICADE SCHELER 1874 – 1928

Filosofía

Scheler utilizó la fenomenología para estudiar los fenómenos emocionales y sus respectivas intencionalidades (los valores) y a partir de ellos elaboró una muy sólida y original fundamentación personalista de la ética: la realización de los valores se concretiza en modelos, para Scheler la cuestión del hombre no es una más, sino la cuestión más urgente del tiempo ante la cual no debe haber evasión. La urgencia viene por la diversidad de imágenes del hombre. El propósito de este filósofo no es otro que el de reducir a síntesis armónica lo que de valioso encuentra en cada una de esas ideas que invitan a su seguimiento. Dichos modelos serían el héroe para los valores vitales, el genio para los valores espirituales y el santo para los valores religiosos.

Tipos de saberes

Scheler distingue tres clases de saberes: el inductivo, el de la estructura esencial o fenomenológica y el metafísico.

  • El saber inductivo es el de las ciencias positivas. Se basa en la dominación del mundo circundante. Su objeto es la realidad y tiene como finalidad utilizarla por medio de la técnica. Es el saber de dominio. Ejemplo de ello es la ciencia que se ha desarrollado en Occidente desde la filosofía griega.
  • El saber de la estructura esencial es el saber que nos permite captar de un modo inmediato el qué de las cosas.

Está de acuerdo con Immanuel Kant en que existe el conocimiento de lo a priori, y que este carácter lo tienen las proposiciones ideales que se dan con independencia del sujeto que las piensa. A cambio de esta coincidencia parcial con Kant, mantiene cinco diferencias:

  1. No son los juicios elaborados por el entendimiento sino las esencias percibidas las que constituyen primordialmente lo a priori.
  2. La región de lo a priori no coincide con la región de lo formal, como pensó Kant, sino que hay también un a priori material o con contenido: el valor.
  3. En el lugar de la cuestión: ¿cómo es posible que se dé algo?, la cuestión fundamental, dice Scheler, es más bien esta otra: ¿qué es lo que se da?
  4. Scheler considera falsa la teoría kantiana según la cual todo lo que es ha tenido que ser producido por el entendimiento, pues la percepción del valor es por sí misma objetiva o intencional.
  5. Tampoco está de acuerdo en que lo a priori se equipare con lo racional, pues la afectividad, con el amor como actitud radical, es tanto o más a priori que la actitud racional. En otros términos: sólo el que ama algo es capaz de conocer racionalmente, ya que sin el amor no podría tener la experiencia de dicho fenómeno. Lo que no queda claro es si este saber puede equipararse a lo que tradicionalmente se ha llamado el saber culto. Ejemplo de ello es la idea de microcosmos, Aristóteles decía que el alma humana puede ser todas las cosas. Es una suerte de participación del hombre en la totalidad del mundo.
  • El saber metafísico, también llamado saber de salvación, que es la forma más alta de saber, pues se refiere a los más altos valores personales, vale decir, los propios de lo divino. Consiste en gran medida en aquel saber que eleva al hombre hacia algo mayor que él mismo. Ejemplo de ello ha sido el saber como disciplina espiritual elaborado en la India.

Sin embargo, lo que ha sucedido históricamente es la sobrevaloración de una forma de saber por sobre las otras. La gran tarea de nuestra época, señala Scheler, consiste en lograr trabar el saber de dominio, con el saber culto y el saber de salvación. Trabazón que implicaría jerarquizar dichos saberes.

Ética material de valores

Un aporte fundamental de Scheler ha sido la descripción de la enorme riqueza e importancia ética que posee la vida emocional del hombre. La cual es primaria respecto de otra forma de saber. Así en Esencia y formas de la simpatía (1913), usa del método de Husserl de la descripción fenomenológica aplicada a las emociones que relacionan a los seres humanos unos con otros y con el mundo de los valores, especial importancia poseen el amor y el odio como las actitudes radicales para la captación de los fenómenos valóricos. Partiendo del concepto husserliano de reducción fenomenológica, Scheler distinguió las esencias de lo que es tangible, real o existente, lo que llevó a la afirmación de la independencia de los valores (eternos e invariables) respecto de los bienes, que serían sólo sus portadores circunstanciales (lo que ha significado que a Scheler se le acusase de platónico). En importancia, a este título le siguió su obra más famosa El formalismo en la ética y la ética material de los valores (1913-1916), un tratado en dos volúmenes que intentan dar un nuevo fundamento personalista a la ética, desde este nuevo fundamento se critica el enfoque ético meramente formal del filósofo alemán Immanuel Kant y lo cambia por un estudio de los valores en cuanto contenidos específicos de la ética, los que se presentan de un modo directo e inmediato a la persona y no a la conciencia como sostenía Husserl.

Los valores, según Scheler, se presentan objetivamente, esto es a priori, como estructurados según dos rasgos fundamentales y exclusivos:

  1. La polaridad, todo los valores se organizan como siendo positivos o negativos. A diferencia de las cosas que sólo son positivas.
  2. La jerarquía, cada valor hace presente en su percepción que es igual, inferior o superior a otros valores. Esta jerarquía da lugar a una escala de valores que Scheler ordena de menor a mayor en cuatro grupos:

Los valores morales no son una categoría de valores porque no poseen portadores, son valores puros. Su realización es más bien indirecta. Se verifica en la realización de los otros valores según su polaridad y jerarquía objetiva.

Cuando todavía se consideraba católico escribió De lo eterno en el hombre (1921) justificando su conversión y después un estudio de la sociología del conocimiento, Die Wissensformenund die Gesellschaft (Formas de conocimiento y sociedad, 1926). Posteriormente se alejó del catolicismo y desarrolló una filosofía, basada en una concepción más bien hegeliana de Dios. Vale decir que es el hombre el lugar por el cual Dios se hace manifiesto en la historia. Dios necesitaría del hombre para poder manifestarse realmente. Esta tesis es consecuencia de su polémica idea de que el espíritu es impotente. Ahora bien, El conocimiento abstracto y los valores religiosos obtendrían toda su fuerza de realización en los impulsos básicos humanos. Scheler se opuso desde el comienzo a Freud respecto de que lo superior surge de lo inferior. Sostiene Scheler que es imposible deducir de la sola represión sexual la capacidad del hombre de hacer surgir la novena sinfonía de Beethoven o Los hermanos karamazov de Dostoievski. El puesto del hombre en el cosmos (1928).

7. EL VITALISMO DE BERGSON Y MARCEL

Antecedentes de su filosofía

El espiritualismo y el vitalismo. A principios del siglo XX se produce una fuerte reacción ante el positivismo, con el fin de establecer la irreductibilidad del ser humano a la naturaleza. Encontrar ciertos ámbitos (valores estéticos y mentales, la libertad, el finalismo) que constituyen el «mundo del espíritu» y hallar caminos, que sean distintos a los de las ciencias naturales, hacia esos ámbitos. Estos hechos también son reales. Puntos centrales de reafirmación:

  • La filosofía no puede ser absorbida por la ciencia: tiene problemas y procedimientos distintos.
  • La especificidad del hombre: interioridad (incluyendo a la memoria), libertad, conciencia, reflexión.
  • Necesidad de un método propio que escuche la voz de la conciencia.
  • Hay que investigar los límites del saber científico.
  • La naturaleza está determinada por un designio finalista y providencial.
  • Los temas principales de estudio son Dios y el ser humano, como ser libre y responsable, que se crea a sí mismo y, al hacerlo, crea el sentido de las cosas.

VITALISMO DE BERGSON

La concepción filosófica de Bergson tiene una fuerte pregnancia a comienzos del siglo XX, como corriente espiritualista o vitalista frente al positivismo racionalista imperante. Hacia la mitad del siglo XIX resurge un nuevo intelectualismo, enraizado en Descartes, donde ya no se habla de razón sino que se invoca a la Ciencia: la ciencia positiva. La reacción anti-intelectualista, que responde al nombre de romanticismo, afirma el sentimiento sobre el intelecto. En un frente común, los filósofos románticos –Hegel, Schelling, Fitche– muestran un acentuado carácter estético, y sobre este caldo de cultivo surge el pensamiento de Bergson. El primer punto de apoyo de sus ideas lo encuentra en el positivismo espiritualista de Lachelier y el análisis de Boutroux sobre la contingencia, para luego interesarse por las tesis de Spencer. Tras ellos, su obra se erige como un referente de nuevo cuño, donde la evolución creadora, la vida, la intuición, la materia, la memoria y el eran vital son algunos de los puntos clave de su pensamiento.

La filosofía de Bergson toma el testigo del espiritualismo para limitar el énfasis depositado en el intelecto y detener la dogmática del positivismo: de afianzar su dominio absoluto sobre la cultura humana y de paso negar la existencia a otras realidades, como la Filosofía, la Psicología y el Arte. Sobre la base de la intuición, Bergson auspicia la venerable labor de la metafísica, que propende al fin último, a la esencia de las cosas, al absoluto. Su filosofía, el nuevo espiritualismo denominado vitalismo, es una filosofía de la movilidad “de la dinámica psicológica” que atiende la continuidad del ser humano. Sobre su trabajo Essai sur les donnés inmédiates de la conscience (1889), precursor de sus ideas matriciales, dice: “Uno de los principales objetivos de este ensayo era en efecto mostrar que la vida psicológica no es ni unidad ni multiplicidad, que ella trasciende tanto lo mecánico como lo inteligente, no teniendo el mecanicismo y el finalismo sentido más que allí donde hay “multiplicidad distinta”, “espacialidad”, y por consecuencia ensamblaje de partes preexistentes: “duración real” significa a la vez continuidad indivisa y creación”. Así, dice, nuestra personalidad se impulsa, crece, madura sin cesar. Lo nuevo se añade a lo anterior. Y aún va más lejos: no es solamente lo nuevo, sino lo imprevisible.

Para Bergson, la Psicología es inaprensible por la ciencia del cálculo y la medida, en tanto que la vida interior del alma participa de una movilidad continua. Para este autor, el órgano del conocimiento científico es la conciencia, mientras que su equivalente filosófico es la intuición. La inteligencia puede comprender lo visible, lo mesurable, en una palabra, el fenómeno; cabe decir: el exterior de las cosas. El intelecto apela a la materia, la intuición al espíritu. El conocimiento intuitivo se orienta hacia lo interno y, lo que es más importante, es vivido desde la propia experiencia interna. Como dice Manuel G. Morente: “La intuición no puede ser intelectual, ni la inteligencia intuitiva”. De ahí que la intuición sensible es incomunicable, solo puede ser vivida a través de la propia experiencia. Por ello Bergson recurre al método intuitivo. Y lo hace, fundamentalmente, en el problema de la libertad, el de las relaciones entre el alma y el cuerpo, y el de la vida.

8. EL VITALISMO DE GABRIEL MARCEL

A. Vida


Nació en París el 7 de diciembre 1889 y murió en 1973. De familia diplomática y adinerada lo que posibilita que Gabriel desde su infancia sea un hombre culto. Él era católico y su madre judía. Por su constitución débil se libró de prestar servicio militar pero se dedica a prestar un servicio a la sociedad en la Cruz Roja. Vivió momentos difíciles como la muerte de su esposa en 1947 y en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial se dedica a escribir en su casa de campo.

B. Obras


Muy influenciado por Kierkegaard, y esto se ve claramente en sus obras:

«Diario Metafísico», «Prolegómenos para una metafísica de la esperanza», «El misterio del ser», «Decadencia de la Sabiduría».

C. Pensamiento


El punto de partida de su pensamiento es su arraigada convicción de la trascendencia divina y su firme fe en Dios. Su reflexión y pensamiento no son sistemáticos, pues de plano rechaza toda construcción organizada de sistemas, al igual que declara su repugnancia a pensar en categorías conceptuales y razonamientos deductivos. Su método consiste en una reflexión sobre la unidad concreta del vivir y el pensar en el existente, admitiendo como grandes realidades concretas al yo y al tú.

Nuestra existencia es impensable sin la existencia de Dios, pues nuestra existencia es participación de la de Dios, es por ello, que no hay que establecer la existencia sino reconocerla.

Pretende recuperar el racionalismo idealista fundamentando la realidad particular y singular, porque hay que captar la vida palpitante y trágica del individuo: «Creo que la exigencia de Dios no es otra cosa que la exigencia de trascendencia descubriendo su auténtico rostro… ninguna filosofía podrá dar un golpe de Estado instaurando como Dios algo que la conciencia creyente rehúsa conocer como tal».

Gabriel Marcel afirma que el ser es un misterio, en cuanto podemos descubrir siempre facetas nuevas y nuevas formas de manifestación en él.

9. EL REALISMO DE RUSSEL

Filosofía analítica

Russell es reconocido como uno de los fundadores de la filosofía analítica, de hecho, inició diversas vías de investigación. A principios del siglo XX, junto con G. E. Moore, Russell fue responsable en gran medida de la «rebelión británica contra el idealismo», una filosofía influenciada en gran medida por Georg Hegel y su discípulo británico, F. H. Bradley. Esta rebelión tuvo repercusión 30 años después en Viena por la «rebelión en contra de la metafísica» de los positivistas lógicos. Russell estaba especialmente disgustado por la doctrina idealista de las relaciones internas, las cuales mantienen que para conocer una cosa en concreto, debemos conocer antes todas sus relaciones. Russell mostró que tal postura haría del espacio, del tiempo, de la ciencia, y del concepto de número algo sin sentido. Russell junto con Whitehead continuó trabajando en ese campo de la lógica.

Russell y Moore se esforzaron para eliminar las suposiciones de la filosofía que encontraron absurdas e incoherentes, para llegar a ver claridad y precisión en la argumentación por el uso exacto del lenguaje y por la división de las proposiciones filosóficas en componentes más simples. Russell, en particular, vio la lógica y la ciencia como la principal herramienta del filósofo. Por tanto, a diferencia de la mayoría de los filósofos que le precedieron a él y a sus contemporáneos, Russell no creía que hubiese un método específico para la filosofía. Él creía que la principal tarea del filósofo era clarificar las proposiciones más genéricas sobre el mundo y eliminar la confusión. En particular, quería acabar con los excesos de la metafísica. Russell adoptó los métodos de Guillermo de Ockham sobre el principio de evitar la multiplicidad de entidades para un mismo uso, la navaja de Ockham, como parte central del método de análisis y el realismo.

Teoría del conocimiento

La teoría del conocimiento de Russell atravesó muchas fases. Una vez que hubo desechado el neohegelianismo en su juventud, Russell se consolidó como un realista filosófico durante el resto de su vida, creyendo que nuestras experiencias directas tienen el papel primordial en la adquisición de conocimiento.

En su última etapa filosófica, Russell adoptó un tipo de «monismo neutral», sosteniendo que la diferenciación entre el mundo material y el mental era, en su análisis final, arbitraria, y que ambos pueden reducirse a una esfera neutral, un punto de vista similar al sostenido por el filósofo estadounidense William James y que fue formulado por primera vez por Baruch Spinoza, muy admirado por Russell. Sin embargo, en lugar de la «experiencia pura» de James, Russell caracterizó la esencia de nuestros estados iniciales de percepción como «eventos», una postura curiosamente parecida a la filosofía de procesos de su antiguo profesor Alfred North Whitehead.

Ética

A pesar de que Russell escribió sobre numerosos temas éticos, no creía que la materia perteneciese a la filosofía, ni que lo escribiese en virtud de filósofo. En su etapa temprana, Russell estaba influenciado en gran medida por el Principia ethica de G. E. Moore. Junto con Moore, creía que los hechos morales eran objetivos, pero solo conocidos a través de la intuición, y que eran simples propiedades de los objetos, no equivalentes (por ejemplo, el placer es bueno) a los objetos naturales a los que habitualmente se les asocia (ver falacia naturalista), y que esas sencillas propiedades morales indefinibles no podían ser analizadas usando las propiedades no morales a las cuales se asociaban.

Con el tiempo, sin embargo, acabó estando con su héroe filosófico, David Hume, quien creía que los términos éticos manejados con valores subjetivos no podían ser verificados de la misma manera que los hechos tangibles. Junto con otras doctrinas de Russell, esto influyó a los positivistas lógicos, quienes formularon la teoría del emotivismo, que sostienen que las proposiciones éticas (junto con las pertenecientes a la metafísica) eran esencialmente sinsentidos, o como mucho, algo más que expresiones de actitudes y preferencias. A pesar de su influencia en ellos, Russell no interpretó las proposiciones éticas tan estrechamente como los positivistas: para él las consideraciones éticas no eran solo significativas, sino que eran objeto de importancia vital para el discurso civil. De hecho, aunque Russell fue a menudo caracterizado como el abanderado de la racionalidad, él estaba de acuerdo con Hume, quien dijo que la razón debía estar subordinada a consideraciones éticas.

Atomismo lógico

Quizás el tratamiento de análisis filosófico más sistemático y metafísico se halle en su logicismo empirista, evidente en lo que él llamó «atomismo lógico»’, explicado en una serie de conferencias llamadas La filosofía del atomismo lógico. En esos discursos, Russell expone su concepto de un lenguaje ideal, isomórfico, uno que reflejaría el mundo, donde nuestro conocimiento puede ser reducido a términos de proposiciones atómicas y sus componentes de función de verdad (lógica matemática). Para Russell el atomismo lógico es una forma radical de empirismo. El filósofo creía que el requerimiento más importante para tal lenguaje ideal es que cada proposición significativa se construya con términos que se refieran directamente a los objetos que nos son familiares. Russell excluyó ciertos términos lógicos y formales como «todos» (all), «el» o «la» (the), «es» (is), y así otros, de su requisito isomórfico, pero nunca estuvo completamente satisfecho respecto de nuestra comprensión de tales términos.

Uno de los temas centrales del atomismo de Russell es que el mundo consiste de hechos lógicamente independientes, una pluralidad de hechos, y que nuestro conocimiento depende de los datos de nuestra experiencia directa con ellos.

Más tarde en su vida, Russell comenzó a dudar de los aspectos del atomismo lógico, especialmente su principio de isomorfismo, aunque continuó creyendo que la tarea de la filosofía debiera consistir en desmenuzar los problemas en sus componentes más simples, aunque nunca alcanzaríamos la última verdad (hecho) atómica.

Lógica y filosofía de las matemáticas

Russell tuvo una gran influencia en la lógica matemática moderna. El filósofo y lógico estadounidense Willard Quine dijo que el trabajo de Russell representaba la más grande influencia sobre su propio trabajo.

El primer libro matemático de Russel, Ensayo sobre los fundamentos de la geometría (Anessayonthefoundations of geometry), fue publicado en 1897. Este trabajo fue fuertemente influenciado por Immanuel Kant. Russell pronto se dio cuenta que el concepto aplicado haría imposible el esquema espacio-tiempo de Albert Einstein, al cual consideraba como superior a sus propios sistemas. Desde ahí en adelante, rechazó todo el programa de Kant en lo relacionado a las matemáticas y a la geometría, y sostuvo que su trabajo más temprano en esa materia carecía de valor.

Interesado en la definición de número, Russell estudió los trabajos de George Boole, Georg Cantor y Augustus De Morgan, mientras que en los Archivos Bertrand Russell en la Universidad McMaster se encuentran notas de sus lecturas de lógica algebraica por Charles Sanders Peirce y Ernst Schröder. Se convenció de que los fundamentos de matemáticas serían encontrados en la lógica, y siguiendo a GottlobFrege aplicó un acercamiento extensionista en donde la lógica a su vez se basaba en la teoría de conjuntos.

En 1900 participó en el primer Congreso Internacional de Filosofía en París, donde se familiarizó con el trabajo del matemático italiano Giuseppe Peano. Se convirtió en un experto del nuevo simbolismo de Peano y su conjunto de axiomas para la aritmética. Peano definió lógicamente todos los términos de estos axiomas con la excepción de 0, número, sucesor y el término singular «el» (the), los que eran primitivos de su sistema. Russell se dio la tarea de encontrar definiciones lógicas para cada uno de estos. Entre 1897 y 1903 publicó varios artículos aplicando la notación de Peano en la álgebra clásica de relaciones de Boole-Schröder, entre ellos «Acerca de la noción del orden», «Sur la logique des relationsavec les applications à la théorie des séries», y «Acerca de los números cardinales».

Russell al final descubrió que GottlobFrege había llegado de forma independiente a definiciones equivalentes para 0, sucesor y número; la definición de número es actualmente referida como la definición Frege-Russell. En gran manera fue Russell quien trajo a Frege a la atención del mundo angloparlante. Hizo esto en 1903, cuando publicó Principia mathematica, en el cual el concepto de clase es inextricablemente ligado a la definición de número. El apéndice de este trabajo detallaba una paradoja surgida en la aplicación de Frege para las funciones de segundo -y más alto- orden que tomaban funciones de primer orden como argumento, para luego ofrecer su primer esfuerzo en resolver lo que luego sería conocida como la paradoja de Russell. Antes de escribir Principios, Russell se había enterado de la prueba de Cantor sobre que no existía el número cardinal más grande, lo que Russell consideraba un error. La Paradoja Cantor a su vez fue considerada (por ejemplo, por Crossley) como un caso especial de la Paradoja de Russell. Esto hizo que Russell analizara las clases, donde era sabido que dado cualquier número de elementos, el número de clases resultantes es mayor que su número. Esto, a su vez, llevó al descubrimiento de una clase muy interesante, llamada la clase de todas las clases. Contiene dos tipos de clases: aquellas clases que se contienen a sí mismas, y aquellas que no. La consideración de esta clase lo llevó a encontrar una falta grave en el llamado principio de comprensión, el cual ya había sido asumido por los lógicos de la época. Demostró que resultaba en una contradicción, donde Y es un miembro de Y, sí y solo sí, Y no es un miembro de Y. Esta se ha llegado a conocer como la Paradoja de Russell, la solución que fue esbozada en un apéndice de Principios, y la que más tarde desarrolló como una teoría completa, la teoría de los tipos. Aparte de exponer una mayor inconsistencia en la teoría intuitiva de conjuntos, el trabajo de Russell condujo directamente a la creación de la teoría axiomática de conjuntos. Esto paralizó el proyecto de Frege de reducir la aritmética a lógica. La Teoría de los Tipos y mucho del trabajo subsecuente de Russell han encontrado aplicaciones prácticas en las ciencias de la computación y la tecnología de la información.

Russel continuó defendiendo el logicismo, la visión que la matemática es en un sentido importante reducible a la lógica, y junto a su ex-profesor Alfred North Whitehead, escribió la monumental Principios de las Matemáticas, un sistema axiomático en el cual todas matemáticas pueden ser fundadas. El primer volumen de Principios fue publicado en 1910, y es en gran manera atribuido a Russell. Más que ningún otro trabajo, estableció la especialidad de la lógica matemática o simbólica. Dos volúmenes más fueron publicados, pero su plan original de incorporar la geometría en un cuarto volumen nunca fue llevada a cabo, y Russell nunca mejoró los trabajos originales, aunque se refirió a nuevos desarrollos y problemas en su prefacio de la segunda edición. Al completar Principios, tres volúmenes de extraordinario razonamiento abstracto y complejo, Russell estaba exhausto, y nunca sintió recuperar completamente sus facultades intelectuales de tal esfuerzo realizado. Aunque Principios no cayó presa de las paradojas de Frege, más tarde fue demostrado por KurtGödel que ni Principios de las Matemáticas, ni otro sistema consistente de aritmética recursiva primitiva podría, dentro de ese sistema, determinar que cada proposición que pudiera ser formulada dentro de ese sistema era decidora, esto es, podría decidir si esa proposición o su negación era demostrable dentro del sistema (Teorema de la incompletitud de Gödel).

El último trabajo significativo de Russel en matemáticas y lógica, Introducción a la filosofía matemática, fue escrito a mano mientras estaba en la cárcel por sus actividades antibélicas durante la Primera Guerra Mundial. Este trabajo fue principalmente una explicación de su obra previa y su significado filosófico.

Filosofía del lenguaje

Russell no fue el primer filósofo en sugerir que el lenguaje tenía una importante significancia en cómo entendemos el mundo; sin embargo, más que nadie antes que él, Russell hizo del lenguaje, o más específicamente, cómo utilizamos el lenguaje, una parte central de la filosofía. Sin Russell, parece improbable que filósofos tales como Ludwig Wittgenstein, Gilbert Ryle, J. L. Austin y P. F. Strawson, entre otros, se hubieran embarcado por el mismo rumbo, por mucho que lo que ellos hicieron fue amplificar o responder, a veces de modo crítico, a lo que Russell había dicho antes que ellos, usando muchas de las técnicas que él desarrolló originalmente. Russell, en conjunto con Moore, compartía la idea que la claridad de expresión era una virtud, una noción que desde entonces ha sido un punto de referencia para los filósofos, particularmente entre los que tratan con la filosofía del lenguaje.

Quizás la contribución más significativa de Russell a la filosofía del lenguaje es su teoría de las descripciones, presentada en su ensayo Ondenoting(Sobre la denotación), publicado por primera vez en 1905 en el Journal of MindPhilosophy, el cual el matemático y filósofo Frank P. Ramsey describió como «un paradigma de filosofía». La teoría es normalmente ilustrada utilizando la frase «el actual rey de Francia», como en «el actual rey de Francia es calvo». ¿Sobre qué objeto se trata esta proposición, dado que no existe en la actualidad un rey de Francia? (el mismo problema surgiría si en la actualidad hubiera dos reyes de Francia: ¿a cuál de ellos se refiere «el» rey de Francia?) AlexiusMeinong había sugerido que debemos asumir la existencia de un reino de «entidades no existentes» que podamos suponer sobre las que nos estamos refiriendo cuando usamos expresiones como esa; pero esto sería una teoría extraña, por decirlo al menos. Frege, empleando su distinción entre sentido y referencia, sugirió que tales frases, aunque significativas, no eran ni verdaderas ni falsas. Pero algunas de esas proposiciones, tales como «si el actual rey de Francia es calvo, entonces el actual rey de Francia no tiene cabello en su cabeza», no parece solo verdadera en su valor sino en efecto obviamente verdadera.

El problema es general a lo que son llamadas las «descripciones definidas». Normalmente esto incluye todos los términos comenzando con «el», y algunas veces incluye nombres, como «Walter Scott» (este punto es bastante controvertido: Russell a veces pensaba que estas últimas no deberían ser llamadas con ningún nombre, sino solo «descripciones definidas encubiertas»; sin embargo, en trabajos posteriores han sido tratadas completamente como cosas diferentes). ¿Cuál es la «forma lógica» de las descripciones definidas: cómo, en los términos de Frege, las podríamos parafrasear a modo de mostrar cómo la verdad de ese todo depende de las verdades de las partes? Las descripciones definidas aparecen como nombres que por su propia naturaleza indican exactamente una cosa, ni más ni menos. ¿Quiénes, entonces, somos nosotros para decir algo sobre la proposición como un todo si una de sus partes aparentemente no está funcionando correctamente?

La solución de Russell fue, antes que todo, analizar no el término por sí solo, sino la proposición entera que contenía una descripción definida. «El actual rey de Francia es calvo», entonces sugirió, puede ser replanteado como «Existe un x tal que es el actual rey de Francia, nada más que x es el actual rey de Francia, y x es calvo». Russell exigía que cada descripción definida en efecto contenga una afirmación de existencia y una afirmación de unicidad que da esta apariencia, pero estas pueden ser descompuestas y tratadas separadamente de la afirmación que es el contenido obvio de la proposición. La proposición como un todo entonces dice tres cosas sobre algún objeto: la descripción definida contiene dos de ellas y el resto de la frase contiene la restante. Si el objeto no existe, o si no es único, entonces la frase completa resulta ser falsa, aunque no sin sentido.

Una de las mayores quejas en contra de la teoría de Russell, debida originalmente a Strawson, es que las descripciones definidas no exigen que su objeto exista, ellas solo presuponen que sí. Strawson también señala que una frase que no indica nada puede ser supuesta a seguir el rol del «valor verdadero invertido» de Widgy y expresa el significado contrario de la frase pensada. Esto puede ser mostrado utilizando el ejemplo de «El actual rey de Francia es calvo». Aplicando la metodología del valor verdadero invertido el significado de esta frase se convierte en «Es verdad que no existe un actual rey de Francia que es calvo» que cambia el significado de «el actual rey de Francia» de uno principal a uno secundario.

Wittgenstein, estudiante de Russell, logró una considerable prominencia en la filosofía del lenguaje luego de la publicación póstuma de Investigaciones filosóficas. Según la opinión de Russell, el trabajo más tardío de Wittgenstein no fue dirigido correctamente, y desacreditó su influencia y seguidores (especialmente los miembros de la llamada «escuela de Oxford» de la filosofía del lenguaje ordinario, a quienes los veía como promotores de una especie de misticismo). La creencia de Russell que la tarea de la filosofía no está limitada a examinar el lenguaje común u ordinario es nuevamente aceptada ampliamente en filosofía.

Filosofía de la ciencia

Russell aclamaba con frecuencia que estaba más convencido de su método de hacer filosofía, el método del análisis, más que de sus conclusiones filosóficas. La Ciencia, por supuesto, era uno de los componentes principales del análisis, junto a la lógica y las matemáticas. Mientras Russell era un creyente del método científico, el conocimiento derivado de la investigación empírica que es verificada a través de pruebas repetidas, creía que la ciencia solo obtiene respuestas provisionales, y que el progreso científico se construye poco a poco, tratando de encontrar unidades orgánicas considerablemente fútiles. En efecto, creía lo mismo para la filosofía. Otro fundador de la filosofía moderna de la ciencia, Ernst Mach, le daba menos confianza al método, por sí mismo, pues creía que cualquier método que producía resultados predecibles era satisfactorio y que el rol principal del científico era hacer predicciones exitosas. Mientras que Russell sin dudarlo estaría de acuerdo con esto como un asunto práctico, creía que el objetivo fundamental de la ciencia y la filosofía era comprender la realidad, y no simplemente hacer predicciones.

El hecho que Russell hizo de la ciencia una parte central de su método y filosofía, fue instrumental en hacer de la filosofía de la ciencia una rama completa y separada en la filosofía, y un área en que filósofos subsiguientes se especializaron. Mucho del pensamiento de Russell acerca de la ciencia se expone en su libro de 1914, Ourknowledge of theexternalworld as a fieldforscientificmethod in philosophy (Nuestro conocimiento del mundo exterior). Entre las diversas escuelas que fueron influenciadas por Russell estuvieron los positivistas lógicos, particularmente RudolphCarnap, quien mantenía que la característica distintiva de las proposiciones científicas era su verificabilidad. Esto contrastaba con la teoría de Karl Popper, también muy influenciado por Russell, que creía que su importancia descansaba en el hecho que ellas eran potencialmente falsables.

Vale hacer notar que fuera de las búsquedas estrictamente filosóficas, Russell siempre se sentía fascinado por la ciencia, particularmente la física, incluso fue el autor de varios libros de ciencia populares, como The ABC of atoms(El ABC de los átomos), de 1923, y The ABC of relativity (El ABC de la relatividad), de 1925.

Religión y teología

La perspectiva ética de Russell y su valor personal para enfrentar controversias, ciertamente fueron formadas por su crianza y educación religiosa, principalmente la dada por su abuela paterna, que lo instruyó con el precepto bíblico «No sigas a la mayoría para obrar mal» («Thoushaltnotfollow a multitudeto do evil») (en el Libro del Éxodo 23, 2), algo que ―según el propio Russell― lo había influido de por vida.

Sin embargo, en su vida adulta, Russell pensaba que era muy improbable que existiera un dios, y sostenía que la religión era poco más que superstición.

En su discurso de 1949, ¿Soy ateo o agnóstico?(Am I anatheistoranagnostic?), Russell expresaba su dificultad sobre si llamarse a sí mismo un ateo o un agnóstico:

Como filósofo, si estuviera dirigiéndome a una audiencia puramente filosófica, debería decir que tendría la obligación de describirme a mí mismo como un agnóstico, porque no creo que haya un argumento concluyente con el cual uno demuestre que no hay un Dios. Por otra parte, si voy a expresar la idea correcta al hombre común en la calle, pienso que tendría que decir que soy un ateo, porque cuando digo que no puedo probar que no existe un Dios, debería igualmente agregar que no puedo probar que no existen los dioses homéricos.

Aunque más tarde cuestionaría la existencia de Dios, en sus años de estudiante, aceptaba completamente el Argumento ontológico:

Durante tres o cuatro años fui hegeliano. Recuerdo el momento exacto en el que adopté esta doctrina. Fue en 1894, mientras caminaba por Trinity Lane [en la Universidad de Cambridge, donde Russell estudiaba]. Había salido a comprar una lata de tabaco. A la vuelta la lancé repentinamente al aire, y exclamé:  ¡Cáspita, el argumento ontológico es sólido!.

CLASES DE FENOMENOLOGÍA

La Fenomenología está dividida en tres partes principales, que corresponden a las tres fases más importantes de la conciencia.

la conciencia, es decir, la Conciencia del objeto como cosa sensible que se opone al sujeto.

la Autoconciencia, que trata con gran amplitud el problema de la conciencia social.

la Razón, a la que se presenta como la síntesis o unidad de las fases precedentes en un nivel superior, en otras palabras, la razón es la síntesis de la objetividad y la subjetividad».

ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO

Al hablar de consecuencias de la fenomenología para el mundo de hoy, hay que comenzar por situarlas en el plano intelectual y de conceptos lógicos, pero no de contextura social o práctica.

Sin duda que la fenomenología le ha inyectado vida a las ciencias, oxigenando las estructuras que las caracteriza, pero pasar a cuantificar y a enumerar las consecuencias y efectos de esta disciplina para nuestro tiempo es sumamente difícil.

Concebir al mundo, las cosas, y el hombre como fenómenos es hacerlos objetos de conocimiento. Posibilidad de conocimiento, y este es un avance fenomenológico en cuanto que quita el mito y el carácter sagrado o prohibido a muchos, que antes históricamente no podían ser escrutados e investigados, esto permite que la ciencia crezca y el acercamiento a la verdad aumente, porque la fenomenología no tiene prejuicios.

La fenomenología acaba con las verdades terminantes y definitivas y empieza a darle paso a la especulación, a la investigación, a la duda, al replanteamiento, en el fenómeno cabe todo esto.

Teniendo en cuenta que esta fenomenología no tiene fronteras, sino que puede llegar a todas las disciplinas de conocimiento, se puede concluir que su gran riqueza es la de posibilitar el método científico en todos los ramos del saber y acercar a la verdad.

Además, hay que entender que la fenomenología es nueva, apenas aprende a identificarse, se están descubriendo sus aplicaciones, se está identificando, por lo tanto, hablar de consecuencia en el día de hoy puede sonar apresurado y carecer de objetividad, porque tales consecuencias apenas se pueden estar gestando.

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