Caracteristicas de las ideas de platon

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Idea del Bien


Este término pertenece a la ontología de la filosofía de Platón. Se encuentra en el mundo de las Ideas, en el más alto nivel de la jerarquización de las Ideas. Esta Idea corona la pirámide de jerarquización tiene mayor realidad de todas y, la base de la que parten los demás.

La región que se manifiesta por medio de la vista


Hace referencia al mundo sensible en el que nos encontramos, pertenece a la ontología y, lo único que podemos captar por medio de los sentidos, en este caso, la vista, son los objetos sensibles que se encuentran en dicho mundo.

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Este fragmento pertenece al mito de la caverna de Platón. Su tema principal es la ontología. En términos generales, hace una comparación del mito de Platón con la realidad en la que vivimos.

Podríamos dividir este texto en tres partes. Haciendo una comparación entre lo que nosotros tomamos como realidad, que sería el mundo sensible, y la caverna en la que se encuentran los prisioneros, que también se correspondería con el mundo sensible pero refiriéndose al propio mito.

hace corresponder el fuego que se localiza en el interior de la caverna con el sol que iluminaría los objetos sensibles encontrados tanto en nuestro mundo, como en la caverna, seguidamente, compara el proceso de los prisioneros de ascenso dentro de la caverna con el proceso que nosotros debemos seguir para que nuestra alma se libere y llegue al mundo de las Ideas. A este proceso se le denomina dialéctica ascendente.

Por último, cree saber que lo que está al final de ese camino en el caso de los prisioneros,  en el final del proceso para convertirnos en sabios es la Idea del Bien, y el Sol para los prisioneros de la caverna, que se correspondería con la mayor realidad posible de alcanzar

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habla del camino desde el mundo sensible al mundo de las Ideas, proceso que se realiza mediante el uso de la razón.

Nos localizaríamos en el plano ontológico de la filosofía de Platón. El mundo de las Ideas para Platón es un mundo abstracto formado por ideas caracterizadas por ser la esencia de las cosas y, son únicas, inmutables y eternas, características que le atribuiría Parménides al ser, únicamente puede llegarse a ellas mediante la razón y se encuentran en el mundo separadas del sensible, en el mundo de las ideas. Éstas están jerarquizadas según la importancia que hagan. En la base encontramos la idea de los objetos matemáticos y en el nivel supremo encontramos la idea de los valores morales, coronado por la Idea del Bien, encargada de organizar el mundo inteligible.

el mundo sensible es cambiante y, por tanto, falso. Los objetos sensibles participarán de estas ideas.

Estos mundos están íntimamente relacionados con la antropología de Platón.

Platón divide al hombre en cuerpo, que es la parte material y sensible y, por tanto, perteneciente al mundo sensible; y en alma, parte racional del mismo que se encuentra en el mundo de las Ideas.

Esta alma se caracteriza por estar unido al cuerpo de forma antinatural y provisional.

Éste se encuentra atrapado en el cuerpo y sólo puede escapar de él mediante el conocimiento.

encontramos tres tipos de alma: El alma concupiscible, que tiene como tendencia el apetito. El alma irascible, que tiene como tendencia el ánimo. Y el alma racional que tiene como tendencia la razón. la última es la única inmortal.

A cada una de ellas le atribuye una virtud y un deseo. El alma concupiscible tiene como deseo la ganancia y como virtud la moderación. El alma irascible tiene como deseo el éxito y como virtud la fortaleza.

Y, el alma racional, tiene como deseo el conocimiento y como virtud la sabiduría. Estas mismas virtudes y tipos de almas hacen, referencia con la diferenciación en los papeles que tienen los hombres en la sociedad.

El alma concupiscible domina en los productores. El alma irascible a los defensores o guardianes. Y el alma racional a los gobernantes.

Para Platón el tipo de gobierno más correcto es la aristocracia.  La antropología a su vez se relaciona con la epistemología, ya que mediante el conocimiento podemos hacer que el alma se separe del cuerpo.

Encontramos dos tipos de conocimiento: el falso (doxa) y el verdadero (episteme). La episteme a su vez se divide en el conocimiento de las ideas (noesis) (el más real) y el conocimiento de los objetos matemáticos (dianosis).

La doxa se divide en el conocimiento de los objetos sensibles (pistis) y las sombras y figuras (eikasia) (el que posee menos verdad).

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Sombras:

simbolizan el nivel más bajo de realidad (ontología) que distingue Platón. El que estén dentro de la caverna, indica ya que pertenecen al mundo sensible, pero dentro de éste, Platón distingue los objetos sensibles propiamente hablando , y las imágenes de esos objetos que serían sus sombras. El conocimiento de estas sombras, que es el que tienen los prisioneros es también el nivel más bajo de conocimiento.

Prisioneros:


Los prisioneros o encadenados representan en el mito platónico los individuos en estado de ignorancia. Están encadenados (estas cadenas simboliza el cuerpo, que en la filosofía platónica es un obstáculo para el conocimiento), y toman por realidad verdadera lo que, para Platón, no es sino apariencia, o sea el mundo sensible. Sólo a través de la educación y el esfuerzo -liberación de las cadenas y salida de la caverna- podrán salir de su ignorancia.

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  Platón piensa que todo lo que existe puede dividirse en dos ámbitos: el mundo inteligible y el mundo sensible.

El mundo inteligible


Es el mundo inmutable y eterno: es el mundo de las ideas, seres inmutables, necesarios y universales. Son, por tanto, seres verdaderos. Generan un conocimiento verdadero o ciencia, por lo que también se les califica de “cognoscibles”, no de opinables. Pueden ser Ideas, estructuradas jerárquicamente y conocidas por la inteligencia, u objetos matemáticos, que ocupan el lugar más bajo de este género de ser y se conocen por la razón. Son los únicos a los que se les puede llamar “seres”, ya que son en sí y existen por sí mismos: no dependen ni del mundo físico ni de los sujetos que los piensen. Por su inmutabilidad son “lo que es”. Constituyen uno de los ámbitos del ser (dualismo ontológico). Es superior al sensible, ya que este existe gracias a su participación en el inteligible.

El mundo sensible


Es el mundo del cambio y de la temporalidad: es el mundo de las cosas transmitidas por los sentidos, que son seres materiales, individuales, múltiples, contingentes y cambiantes, que nacen y perecen. Por tanto, no son “lo que es”, ni verdaderos, sino que devienen. existen gracias a su participación en las Ideas. Por eso, son inferiores a los seres inteligibles, de los que se encuentran separados (dualismo ontológico). Son de dos tipos: imágenes, en un nivel antológicamente inferior, y en el nivel superior los seres naturales y artificiales. Por sus rasgos ambos tipos de seres se conocen a través de los sentidos y no generan un verdadero conocimiento, sino una opinión. Por eso, en lugar de cognoscibles son seres opinables. El mundo de las ideas (inteligible) es el mundo del verdadero y pleno ser. En él habitan las Ideas, que concentran en sí las características propias del pensamiento inmovilista de Parménides, esencialista de Pitágoras y universalista de Sócrates. El mundo sensible es el mundo de las cosas finitas, mutables, ininteligibles y particulares. Encuentra su fundamento en las ideas de que participa. En este mundo rige el movilismo de Heráclito, el materialismo de Demócrito y el relativismo de los sofistas. Fue modelado por el demiurgo a partir de una masa material preexistente y caótica a la que imprimió movimiento; configuró, de este modo, la realidad, tomando como modelo las ideas.

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El texto propuesto es un fragmento del diálogo “La República”, en el que Platón expone su alegoría de la caverna para explicar el sentido que tiene su teoría de las ideas y el modo de conocimiento que ésta exige. Teniendo en cuenta que el contexto inmediato del fragmento es la alegoría de la caverna, el sentido del texto queda mejor definido si describimos los rasgos esenciales de la alegoría de la caverna.
El mito de la caverna es uno de los más conocidos de la obra de Platón, quien exponía algunas de sus teorías mediante mitos y metáforas poéticas. En este mito se exponen, siempre en forma poética, algunos de los temas centrales de la filosofía de Platón en su etapa de madurez, que van desde la teoría del conocimiento a la concepción del ser humano y de la realidad.

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Según Platón, el Bien es la Idea suprema, la que preside el mundo de las Ideas. En torno a la Idea del Bien se estructura la jerarquía de las Ideas. La Idea de Bien es, también, el punto de referencia del conocimiento, de la virtud y de la armonía, tres conceptos claves que rigen el pensamiento de Platón. Así pues, pueden precisarse los siguientes rasgos del Bien como causa en Platón:

Preside el mundo de las Ideas. Como tal las cosas se derivan del mundo de las Ideas y, por lo tanto, en su más clara esencia, proceden del Bien. En este sentido, el Bien tiene una doble acción causal: sobre las Ideas y sobre las cosas.

Es el modelo de belleza, armonía y conocimiento. En el Bien se cumple la máxima griega, que recoge Platón, de que lo bueno es bello y de que el conocimiento siempre debe ser conocimiento de armonía. No es, pues, extraño que el cosmos, la ciudad y el ser humano se estructuren según el Bien y copien sus rasgos.

Es el fin de todo deseo y de toda apetencia. Es el término del impulso definitivo que Platón denomina “eros” –concepto más rico y complejo que nuestro concepto ordinario de “amor”-, y que atraviesa toda actividad humana; y, en especial, toda actividad racional. El conocimiento del Bien es, por tanto, el verdadero conocimiento científico y racional.

Es la referencia de todo comportamiento ético y de toda actividad política. El hombre y la ciudad se unen en la Idea de Bien y deben tender hacia ella. La actuación correcta es la actuación ordenada respecto al Bien. Aquí podemos encontrar el principio de armonía –tan cercano al ideal matemático y artístico de la realidad- que es consustancial a la filosofía de Platón. El Bien es el principio mismo de la armonía, su regencia más evidente. De ahí que actuar ordenadamente sea actuar según las Ideas, en progresión ascendente, hasta llegar a actuar según la Idea de Bien. Ello supone una particular ascesis: apartarse de las apariencias sensibles y mantener la atención constante para advertir que el mundo mudable es tan sólo imitación y participación del mundo de las Ideas.

 El Bien permite permanecer la unión existente entre lo público y lo privado, entre el in dividuo y la ciudad. Se trata de una unidad esencial en el pensamiento griego, que es un axioma para Aristóteles. El Bien es la referencia misma de esta unión, y lo que permite modelar al hombre según la ciudad y a la ciudad según el hombre, como pudimos comprobar al analizar las partes del alma.


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