Avicena

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LA FILOSOFÍA ÁRABE

EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFÍA ÁRABE

Las principales doctrinas y preceptos del islam están recogidos en el Corán, texto sagrado que es considerado obra de Dios. Los dogmas religiosos del Corán son adaptaciones de algunos elementos del judaísmo y del cristianismo e incluyen, por ello, la creencia en la resurrección, el juicio final y el cielo y el infierno. Además de estos principios, existen cinco reglas obligatorias o pilares que debe cumplir todo musulmán: la profesión de fe o monoteísmo (no hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta), la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación a La Meca, ciudad que es el centro religioso del mundo islámico.
De la misma forma que el cristianismo y el judaísmo, el islam utilizó la filosofía como un instrumento para conciliar los dogmas de su religión con las doctrinas de la filosofía griega. Puesto que los árabes fueron quienes se encargaron de preservar y transmitir la filosofía de Aristóteles, la filosofía árabe surgió como un intento por dotar de coherencia y de hacer compatibles las doctrinas religiosas del Corán con algunas enseñanzas de la filosofía aristotélica opuesta al credo del Islam, a saber, la eternidad del mundo, la cual contradice la idea de creación, y la mortalidad del alma, la cual contradice la creencia en la supervivencia del alma.

La cultura árabe

Los musulmanes mantenían un alto grado de civilización, que introducían en los pueblos que conquistaban militarmente. De la misma manera enriquecían su patrimonio cultural con elementos de las culturas con las que se relacionaban. Destacaron en medicina y pueden ser considerados como los primeros químicos. Conocedores de las obras de Ptolomeo, los musulmanes sobresalen también como geógrafos y astrónomos. De la India los matemáticos árabes introdujeron en su cultura, y por extensión en Occidente, los llamados números arábigos, que facilitaron de manera decisiva las operaciones numéricas.

La transmisión de Aristóteles

Cuando en el año 529 el emperador Justiniano clausura la Escuela de Atenas, la filosofía de Aristóteles se mantiene en Oriente en la escuela siria. Los árabes se apropian de esta filosofía cuando conquistan Persia y Siria. Hasta el año 750, bajo la dinastía de los abasidas, el corpus aristotélico es conservado por los árabes, quienes lo introducirán en Occidente. Es necesario destacar que el Aristóteles que reconstruyen los filósofos árabes está claramente impregnado de platonismo.
La filosofía árabe nace al intentar solucionar los problemas que ofrece el encuentro del Corán con la filosofía aristotélica. Se ven obligados a dar respuesta a algunas cuestiones del pensamiento de Aristóteles incompatibles con la fe coránica: la eternidad del mundo, la mortalidad del alma, la relación problemática entre razón y fe. Con la transmisión al occidente europeo de determinadas soluciones árabes, los filósofos y teólogos cristianos se encontraron propuestas para hacer frente a la dificultad del encuentro entre filosofía aristotélica y verdades reveladas.

AVICENA – Abu Ali al-Husayn ibn Sina

(Afsana, Bujará 980- Hamadan 1037)


Médico y filósofo árabe. Su filosofía, aristotélica con derivaciones neoplatónicas, influyó en el pensamiento escolástico cristiano. Como médico, publicó el Canon de la medicina, libro de texto en toda Europa hasta el siglo XVI.
En su obra La Salvación, Avicena postula que la metafísica es la ciencia que se debe ocupar en el estudio de Dios, pues ésta es la ciencia del Ser y Dios es el Ser en sentido pleno. Esta ciencia debe demostrar que Dios existe. Su prueba de la existencia de Dios se basa en la distinción que establece entre existencia necesaria y existencia contingente, similar a la de Alfarabi. Los seres contingentes necesitan de una causa para existir, pues su existencia no es necesaria. Si cada ser contingente necesita de una causa para existir, es decir, necesita ser causado por otro ser y éste a su vez causado por otro, y así sucesivamente, entonces es preciso que exista un ser que es causa de todos los seres contingentes y que no sea causado por otro ser. Este ser necesario e incausado es Dios. Por lo tanto Dios existe, pues sin él nada existiría.
Su dedicación fundamental fue la medicina, pero en su obra Al-Shifa, La curación, realiza una profunda revisión del pensamiento aristotélico, cargado de influencias neoplatónicas y semíticas, que influyó sobremanera en la lógica y la metafísica medievales.
La lógica de Avicena se centra en el tratamiento de los universales. Distingue:

Universales ante rem:


existen en Dios como idea.

Universales in re:


como forma sustancial en cada cosa.

Universales post rem:


como conceptos logrados por la abstracción.
En metafísica, Avicena distingue entre el ser necesario, aquel que no tiene causa y que en virtud de su propia esencia no puede no existir, y el ser contingente, que existe por una causa. Gracias a esta distinción, Avicena establece una jerarquía de seres desde Dios a los seres contingentes. En Avicena todo deriva de Dios: del ser necesario hasta el mundo proceden una serie de diez inteligencias motrices. El mundo, al derivar de Dios, es también, como él, eterno e incorruptible.
Avicena considera el intelecto agente único y separado; lo identifica con la décima inteligencia motriz, que es separada e inmortal, ajena y superior al intelecto paciente individual.
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