Aristóteles las sustancias vivientes y el alma

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Aristóteles es considerado uno de los pensadores más importantes de la Antigua Grecia y posiblemente el más influyente en la filosofía occidental. Desde un primer momento hizo una crítica a la teoría de las ideas platónica  porque no cree que dichas ideas puedan ser la esencia de las cosas sensibles, su causa, su fundamento y su origen, si están en otro mundo y además son inmutables, cuando estás cosas están sometidas a cambio.
Para él, las ideas no están en un mundo aparte, sino que son un elemento constitutivo de las cosas: la forma (teoría hilemórfica). De forma que solo hay un mundo formado por cosas individuales, sustancias.

La metafísica es la ciencia que se encarga de estudiar esos objetos individuales desde una perspectiva general, es decir, estudia el ser e cuanto a ser y, por ello, se denomina también filosofía primera. El concepto de ser es análogo y las categorías son los distintos modos de asignar los diferentes significados pero todos ellos englobados en el concepto sustancia. Una sustancia es algo que existe por si mismo y en ella hay que distinguir entre esencia y accidente. La esencia es lo que hace a la sustancia ser lo que es y lo que sirve de soporte del accidente, que es la parte no esencial de la sustancia. Una sustancia también es un compuesto de materia y forma. La materia es aquello de lo que está hecha la cosa, y la forma es aquello lo que  configura y estructura la misma, haciendo que la cosa sea precisamente lo que es. La forma de una cosa es su esencia.(física)
Junto a la metafísica, otra ciencia fundamental para Aristóteles es la física, que es la ciencia que se ocupa de los seres que poseen existencia real y están dotados de movimiento. Esta ciencia va  la naturaleza. La concepción de la naturaleza de Aristóteles es una concepción teleológica   derivada de la observación de los procesos biológicos. Estos parecen presididos por una finalidad interna que los orienta y los dirige. Aristóteles extenderá esa idea a todos los seres naturales, y así creerá que, por naturaleza, cada uno tiene una finalidad interna, cuyo cumplimiento le llevará a alcanzar su perfección y, en el caso del hombre, a la felicidad. Aristóteles defiende además la posibilidad del cambio negado previamente por Parménides ya que  criticará a Parménides que lo había negado, y mostrará la posibilidad del mismo. Éste, al negar que fuera posible el paso de no-ser al ser, confundíó el sentido absoluto y el sentido relativo de “ser”. Según el primero, algo no es ni puede llegar a ser (una piedra no es ni puede llegar a ser un árbol), y según el segundo algo no es, pero sí puede llegar a ser (una semilla no es un árbol, pero sí puede llegar a serlo). Entendido el ser en este segundo sentido, el cambio es posible y es el paso de algo que no es una cosa, pero que puede llegar a ser esa cosa  es el paso de la potencia al acto. Aristóteles distingue dos clases de cambio: 1) cambio sustancial: cuando se genera y/o se destruye una sustancia.; y 2) cambio accidental: cuando una sustancia sufre modificaciones en aspectos no esenciales de su ser. El cambio sustancial puede ser de tres clases: cambio cualitativo; cambio cuantitativo , y cambio locativo. Todo tipo de cambio es explicable por la concurrencia de cuatro factores que Aristóteles denomina causas: causa mate-rial (aquello de que está hecho el ente, es decir, su materia); causa formal (aquello en que va a convertirse el ente); causa eficiente (aquello que provoca el cambio del ente y sin lo cual dicho cambio no puede efectuarse), y causa final (el propósito por el que el ente sufre el cambio). La última causa que explica todo es Dios.

Cosmología

El universo para Aristóteles es finito con la Tierra en el centro y una serie de esferas concéntricas que son la luna, los planetas y el sol, y clausurado por la esfera de las estrellas fijas. En él distingue entre el mundo sublunar y el mundo supralunar. El primero está constituido por cuatro elementos: la tierra, el agua, el aire y el fuego. Los dos primeros son pesados y con movimiento hacia abajo, y los segundos, ligeros y con movimiento hacia arriba. Estos movimientos del mundo sublunar son naturales  y violentos.El mundo supralunar está compuesto  éter y su movimiento es circular uniforme. Fuera de la esfera de las estrellas fijas está el motor inmóvil, Dios, causa de todo movimiento.

(antropología

Como cualquier sustancia, el hombre se compone de materia (cuerpo) y forma (alma), siendo el alma el principio de vida que anima y organiza el cuerpo. Al entender el alma como la forma del cuerpo, cuando este se descompone, el alma muere también. Por otro lado, al ser el alma principio de vida, Aristóteles pensá-rá que todos los seres vivos tienen alma y distinguirá, además del alma racional, propia del hombre, el alma sensitiva de los animales y el alma vegetativa de las plantas.

(conocimiento)
El alma racional, específica del hombre, es capaz de adquirir la ciencia, un conocimiento basado en conceptos universales y necesarios, abstrayendo las formas y separándolas de la materia a la que están uní-das. El proceso de abstracción comienza con la captación por los sentidos de las distintas cualidades sensi-bles de los objetos concretos; después, en la imaginación se forma la imagen completa de los objetos, unien-do dichas cualidades sensibles; a continuación, entra en funcionamiento el entendimiento agente que extrae las formas, la esencia de las cosas (el concepto universal), para finalizar el proceso con el conocimiento de dichos conceptos por el entendimiento pasivo.
La ética de Aristóteles es eudemonista y teleológica: el fin último del ser humano es la felicidad. Cada ser se perfecciona y es feliz realizando la actividad que le es propia y natural, y la actividad más propia y natural del ser humano, la que corresponde a su naturaleza racional, es la actividad intelectual. Por tanto, la forma más perfecta de felicidad para el hombre será la actividad contemplativa. Este tipo de felicidad, no obstante, no es accesible a todos, ya que para dedicarse a la vida contemplativa, es necesario tener satis-fechas las necesidades materiales (por tanto, tener bienes materiales), tener salud y, sobre todo, la pose-sión de las virtudes morales. La virtud (areté) es la excelencia en la realización de una actividad, que per-fecciona la condición de aquello de lo cual es virtud. Así la virtud hace bueno a aquello que la posee. Aris-tóteles distingue dos tipos de virtudes: intelectuales, que son aquellas que perfeccionan el conocimiento, hacen que sea excelente, y morales, que son las que perfeccionan nuestro carácter, es decir, hacen que sea bueno. De las virtudes intelectuales la prudencia es fundamental para la vida práctica en general, y para la ética en particular, ya que consiste en saber elegir en cada caso lo que es correcto y adecuado.
Las virtudes morales son “hábitos de elegir consistentes en un término medio relativo a nosotros”. Este término medio es “definido por la razón con que lo definiría el hombre prudente”. Por tanto, la virtud moral es una disposición estable (habito), adquirida, que facilita elegir en cada caso lo correcto, que es un tér-mino medio entre dos extremos (vicios).Para Aristóteles, la ética y la política están íntimamente unidas, porque el hombre, al ser social por na-turaleza, necesita la sociedad para alcanzar su bien, es decir, una vida digna y feliz. Esa sociabilidad natural, además, hace que el estado sea algo natural y no producto de una convencíón. La vida comunitaria tiene lugar en distintos niveles: la familia, la aldea y finalmente el Estado (la polis). El fin de estas comunidades es asegurar la vida de los ciudadanos para que puedan vivir. De ellas, el Estado es la forma más perfecta de comunidad, porque es la única que es autosuficiente. El Estado, además de asegurar el bienestar ma-terial de los ciudadanos, tiene como fin esencial facilitarles el perfeccionamiento moral, a través de la prác-tica de la virtud. Aunque el Estado es natural, la forma concreta del mismo es convencional. Esta convén-cionalidad, sin embargo, tiene un límite moral: todo régimen político ha de estar orientado a la realización de la justicia y no al beneficio particular, injusto, de los que ejercen el poder. Aristóteles distingue tres tipos de regíMenes políticos correctos, según el número de ciudadanos que gobierna: la monarquía (cuando es uno el que gobierna), la aristocracia (cuando gobiernan los mejores); la politeia –democracia /república– (cuando gobiernan todos los ciudadanos). Estas tres formas, sin embargo, pueden corromperse (por bus-car el interés privado de un individuo o un grupo) y dar lugar, a las siguientes formas injustas respectiva-mente: la tiranía (cuando gobierna uno sólo en su beneficio o el de su grupo), la oligarquía (cuando go-bierna un grupo en su beneficio), y la democracia (degenerada): cuando los que gobiernan lo hacen en beneficio de los más pobres

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