1. Las relaciones de producción en el modo de producción capitalista
Las relaciones sociales de producción son las relaciones que los hombres establecen entre sí y con la naturaleza para poder generar todo aquello necesario para vivir. Esto implica tanto los bienes materiales como la construcción de un mundo social: una sociedad.
Las fuerzas productivas son todos los elementos que se utilizan en el proceso de producción y los recursos materiales para poder subsistir: maquinarias, tecnología y la organización del trabajo. Las relaciones sociales de producción, sumadas a las fuerzas productivas, constituyen la base de todo modo de producción de toda sociedad; es decir, la estructura económica donde se producirán todos los elementos necesarios para la vida.
Esas formas de relación entre los hombres dentro de la estructura productiva generan una cierta formación de ideas y pensamientos que buscan dar coherencia, sentido y legitimar dichas relaciones. Esto da lugar a la conformación de normas, leyes, reglas y estructuras organizativas. El conjunto de estas leyes y reglas es lo que el materialismo histórico denomina superestructura jurídico-política, cuya función es legitimar la estructura económica. En la sociedad capitalista, la relación central se da entre el burgués (dueño del producto) y la clase obrera (productor).
2. La división del trabajo en la fábrica de alfileres según Adam Smith
La división del trabajo es la causa principal de la expansión de su eficiencia, como Adam Smith comprueba mediante el ejemplo de la fábrica de alfileres. Aunque es una manufactura de poca importancia, su división del trabajo demuestra su tesis: un obrero no adiestrado en esa tarea y que no esté acostumbrado a utilizar la maquinaria, por más que trabaje, apenas podría hacer un alfiler al día y, desde luego, no podría confeccionar más de veinte.
Dada la forma en que se practica hoy la fabricación de alfileres, el trabajo está dividido en varios ramos que constituyen oficios distintos:
- Un obrero estira el alambre.
- Otro lo endereza.
- Un tercero lo va cortando en trozos iguales.
- Un cuarto hace la punta.
- Un quinto está ocupado en limar el extremo para colocar la cabeza.
- La confección de la cabeza requiere dos o tres operaciones distintas.
- Fijarla es un trabajo especial, esmaltarlos es otro, y colocarlos en el papel es un oficio diferente.
Así, el trabajo de confeccionar un alfiler queda dividido en 18 operaciones distintas. En una fábrica con solo diez obreros, donde algunos realizaban dos o tres operaciones, podían fabricar entre todos doce libras de alfileres (más de 48,000 alfileres al día). Si hubieran trabajado individualmente, no habrían hecho ni veinte.
Este aumento de la productividad procede de tres circunstancias:
- La mayor destreza de cada obrero al reducir su tarea a una operación sencilla.
- El ahorro de tiempo que se pierde al pasar de una ocupación a otra.
- La invención de máquinas que facilitan y abrevian el trabajo, permitiendo que un hombre haga la labor de muchos.
3. La teoría del Valor-trabajo según Adam Smith
En la teoría del valor-trabajo, el economista y filósofo escocés Adam Smith considera que el valor de cualquier bien o servicio, para la persona que lo posee y que no piense en usarlo o consumirlo, sino en cambiarlo por otros, es igual a la cantidad de trabajo que pueda adquirir o de que pueda disponer por mediación propia.
4. Precio natural y precio de mercado del trabajo según los economistas clásicos
El precio natural vendría a ser la cantidad de bienes que necesita un trabajador para reponer las energías que lo lleven al día siguiente al lugar de trabajo. Si el capitalista no otorga un salario jornal suficiente para reponer las energías calóricas, no se cumple la ley básica de eficiencia. Hoy en día, esto equivaldría a la canasta básica alimentaria.
Por otro lado, el precio de mercado va más allá de las necesidades elementales. Aquí intervienen el Estado, la política y la correlación de fuerzas entre los trabajadores (que venden su fuerza de trabajo) y los capitalistas (que la compran). Este precio depende del poder de negociación en la relación entre las dos clases fundamentales: el patrón y el trabajador.
5. El carácter parasitario de la clase terrateniente según Adam Smith y David Ricardo
Al igual que los fisiócratas, David Ricardo estudió el ingreso de cada clase social: la ganancia para el capitalista y el salario para el obrero. Sin embargo, existía una tercera clase: la clase terrateniente. Si un capitalista quisiera trabajar una tierra, además de contratar obreros, debería pagar una renta agraria.
Ricardo establece que las condiciones normales permiten pagar salarios, obtener una ganancia media y pagar la renta. No obstante, en condiciones anormales (sequías, inundaciones), se suele reducir el salario o la ganancia del burgués, pero nunca se deja de pagar la renta. A esto se refiere Ricardo con el carácter parasitario de esta clase.
6. La teoría del comercio exterior de David Ricardo y la división internacional del trabajo
David Ricardo sostiene que el orden natural del comercio internacional es que cada país produzca lo que mejor sabe hacer. Inglaterra tiene ventajas en la industria textil (maquinaria, capital, obreros especializados), mientras que Portugal destaca en la producción de vinos (clima, tierras aptas, tradición vitivinícola).
Si Inglaterra intentara producir vino o Portugal textiles, ambos se perjudicarían por la falta de condiciones óptimas. Esta es la base de la división internacional del trabajo y la ley de las ventajas comparativas. El sentido de esta teoría era demostrar la superioridad industrial de Inglaterra y sugerir que los países productores de materias primas deben seguir produciéndolas, dependiendo de las manufacturas del centro del mundo.
7. Pensamiento metafísico y pensamiento dialéctico
La concepción metafísica ve las cosas y sus conceptos como objetos de investigación fijos, aislados y estáticos. Considera que el universo es inmutable y que los cambios son solo aumentos o disminuciones cuantitativas. Para el metafísico, una cosa existe o no existe; es un modo de pensar unilateral y limitado.
Por el contrario, la concepción dialéctica entiende la realidad en continuo cambio, movimiento y transformación, como un proceso y no como un conjunto de cosas acabadas. Considera los fenómenos en interconexión y pone al descubierto las contradicciones internas que determinan el desarrollo. Un ejemplo en economía política es el valor nominal del dólar, sujeto a cambios continuos por múltiples variables.
8. Diferencias filosóficas entre Federico Hegel y Carlos Marx
Para Hegel, lo primero que existe es el pensamiento; su postura es el idealismo filosófico, donde la razón precede a lo material. Para él, el Estado prusiano era el ideal absoluto.
Marx se diferencia de Hegel al sostener el materialismo filosófico: en el universo, lo primero es la materia y luego el pensamiento, producto de la evolución del trabajo manual. Para Marx, la base material (estructura) determina el pensamiento (superestructura). Mientras Hegel ponía la dinámica del movimiento en las contradicciones de la idea, Marx la situaba en las condiciones materiales de vida. Su método dialéctico sostiene que toda sociedad nace de una vieja y se nutre de su máximo potencial para poder transformarse.
