Teoría del conocimiento según Aristóteles

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La física o «filosofía segunda» se ocupa de las sustancias de la naturaleza (physei), tanto de las terrestres o sublunares como de las celestes. El movimiento es común a todas las sustancias del universo, aunque de modo diverso: las sustancias de este mundo tienen movimiento local y de generación y corrupción; las celestes, inengendradas, tienen movimiento circular, continuo y eterno. Aristóteles Acepta los cuatro elementos de Empédocles para la composición de las sustancias (agua, tierra, aire, fuego), los cuales no se pueden descomponer, aunque pueden combinarse unos con otros, surgiendo elementos mixtos en número infinito.El mundo celeste está formado por esferas concéntricas, en continuo movimiento. Todo ello en un orden armonioso. En el centro está la Tierra. La esfera más alejada de la Tierra está animada por el Primer Motor. Los astros están formados por éter, que al contacto con el aire produce cierta incandescencia. Toda sustancia material existe en un espacio envolvente en el que no existe el vacío. El tiempo es definido como «el número del movimiento según el antes y el después».Aristóteles se preocupó también del mundo biológico, incluso hizo investigaciones directas. En su trabajo clasificador, al margen de su importancia científica para la ciencia posterior, pone de manifiesto su asombrosa capacidad de sistematización.

Ética:

 La ética de Aristóteles tiene un fin que se resume en la búsqueda de la felicidad. Para algunos, la felicidad consiste en los placeres; para otros, en las riquezas; pero el hombre sabio la busca en el ejercicio de la actividad que le es propia al hombre, es decir, en la vida intelectiva. Ello no excluye el goce moderado de los placeres sensibles y de los demás bienes, con tal de que no impida la contemplación de la verdad. Sobre esta base desarrolla Aristóteles el concepto de virtud. La virtud consiste en el justo medio. Pero no se refiere a un medio matemático. Lo que quiere dar a entender es que el actuar del hombre debe estar regido por la prudencia o regla recta. Hay dos modalidades de virtud: las dianoéticas (que se refieren al ejercicio de la inteligencia) y las éticas (que se refieren a la sensibilidad y los afectos). Todas las virtudes son hábitos que se adquieren por medio de la repetición. La virtud por excelencia es la justicia, la cual consiste en el acatamiento de las leyes, y en el respeto a los demás ciudadanos. 

La política:

los criterios deben fundarse en la tradición, la cultura y el sentido común. Para Aristóteles el hombre es un «animal político» por naturaleza. Sólo los animales y los dioses pueden vivir aislados. La fuerza natural hacia la reproducción y la conservación, inclina a los hombre a vivir unidos, primero en la familia, luego en la aldea (uníón de varias familias) y por fin en la ciudad-estado (ni muy pocos, ni demasiados habitantes). El buen funcionamiento de una ciudad-estado no se asegura solamente por aunar voluntades hacia un mismo fin; se requiere también de leyes sensatas y apropiadas, que respeten las diferencias, y donde a los ciudadanos se les eduque para la responsabilidad civil dentro de la libertad (Aristóteles, en su mentalidad clasista griega, no concibe el derecho de ciudadanía ni para las mujeres ni para los esclavos). Existen tres formas de legítimo gobierno:
Monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno de los mejores) y república (gobierno de muchos). A esas formas rectas de gobierno se oponen: la tiranía, la oligarquía y la democracia (Aristóteles entiende por «democracia» el gobierno de los pobres). No se puede decir cuál de las tres es mejor, pues la teoría concreta para un pueblo hay que deducirla de una indagación objetiva de las varias formas históricas de gobierno, y definir según las circunstancias cuál es más conveniente para un determinado estado (Aristóteles recogíó y estudió las constituciones de 158 estados). En principio, toda forma de gobierno es buena si quien gobierna busca el bien de los gobernados.

Teoría del conocimiento:

 al igual que Platón, para Aristóteles el objeto de conocimiento y de la ciencia es lo universal, pero con la diferencia de Aristóteles ve en el conocimiento sensible el origen de todo conocimiento. Mediante el proceso de abstracción se produce el conocimiento de cosas universales a través de hechos particulares: El conocimiento se inicia en los sentidos, que captan la forma sensible de los objetos concretos. La imaginación almacena en la memoria imágenes individuales y concretas, que el entendimiento agente pasa al paciente (que es quien realmente conoce) después de haber extraído de ellas lo universal y esencial formando ideas abstractas de carácter general (conceptos). A diferencia de PLATÓN, para Aristóteles las ideas universales son conceptos elaborados por la mente a partir de la experiencia, y no seres en un mundo a parte. El conocimiento tiene varias categoría: Sensación (individual); experiencia (acumulación de recuerdos particulares); arte (conocimiento práctico sobre cómo hacer algo); ciencia (conocimiento teórico sobre los principios y causas); de todas las categorías, la más elevada es la sabiduría, que trata de los principios y causas de todo ser.

Metafísica:

«Todos los hombres tienen por naturaleza el deseo de saber». Con estas palabras se inicia el libro primero de la Metafísica de Aristóteles. Ese deseo de saber culmina en la adquisición de la sabiduría que consiste, para Aristóteles, en el conocimiento de las causas y los principios del ser. Y ese conocimiento es el objeto de la metafísica, de la ciencia de las primeras causas y principios del ser, el conocimiento del ser «en cuanto ser», el conocimiento de la causa última de la naturaleza y de la realidad.
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