Sociedad ilustrada

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– ALGUNAS CUESTIONES DE “GNOSEOLOGÍA”: -La definición de “verdad”:

En nuestro concepto de verdad se recoge el significado etimológico de dos palabras que nos aportan matices interesantes:

Aletheia:


Palabra griega que significa “desvelar,profundizar, iluminar, sacar a la luz”… Nos advierte que la verdad es algo escurridizo, y que, para acceder a ella, hemos de realizar un esfuerzo intelectual de depuración que nos libere de los múltiples “velos” que la ocultan. Las cosas en sí mismas son opacas, y sólo se iluminan y vuelven transparentes para quien tiene o se atreve a mirar con un poco de profundidad.

Veritas:


Esta acepción sugiere la idea de que las “medias verdades”, las explicaciones incompletas o parciales no son la verdad, en realidad son otra forma de mentira o autoengaño.


-Los criterios de verdad:

Hay dos tipos:

Criterios no filosóficos:


Son aquellos que no se basan directamente en el uso de la razón. Entre ellos destacamos dos de gran peso para mucha gente:
◦ La tradición: Nos empuja a considerar verdaderas ideas que han perdurado a lo largo del tiempo y se han transmitido de generación en generación.
◦ El principio de autoridad: Es un criterio de verdad que consiste en considerar que una afirmación o teoría es verdadera si coincide con lo defendido por alguien con autoridad o prestigio indiscutible. Fue un principio metodológico muy usado en la
Edad Media, pero no faltan ejemplos de su uso en todos los campos y épocas.

Criterios filosóficos:


Se caracterizan por basarse principalmente en la razón. A lo largo de la historia se han propuesto muchos muy diferentes:

La verdad como correspondencia o adecuación:


sostiene que una afirmación o idea es verdadera si lo que dice se “corresponde” o coincide con la realidad. Este criterio fue propuesto por Aristóteles que escribíó en su Metafísica, luego fue adoptado por los filósofos medievales cristianos convirtiéndose en la concepción clásica de verdad como adecuación.

El criterio de evidencia entiende que algo es verdadero si es absolutamente imposible dudar de ello. Este criterio fue introducido en los inicios de la Modernidad por Descartes, quien, como buen racionalista, parte en su pensamiento de la desconfianza ante la percepción y los sentidos, concibiendo su filosofía como la búsqueda de un método que guie con absoluta certeza y seguridad a la razón en cualquier campo. Si se encuentra ese método y se sigue fielmente, la humanidad (o el individuo) irá aumentando su saber de un modo seguro hasta poder llegar a conocerlo todo. De las reglas del método la fundamental es la primera que exige que los principios o axiomas que sirven de punto de partida a nuestro conocimiento sean evidentes.

La verdad como coherencia


Un criterio muy utilizado en la lógica y las matemáticas. Entiende que una afirmación es verdadera cuando no es contradictoria  y encaja o es coherente con otras verdades que consideramos válidas.

El criterio pragmático o utilitarista defiende que, por encima de cualquier otro criterio más o menos idealista o teórico, hemos de fijarnos en la utilidad, en el
resultado, o las consecuencias prácticas que se derivarían de suponer que una afirmación o teoría es verdadera. Así, si los resultados son útiles, provechosos y eficaces para resolver un problema o satisfacer una necesidad podemos considerar que esa teoría o idea es verdadera.

La verdad como consenso:


Según este criterio, lo que consideramos verdadero es el fruto de un acuerdo o consenso. Es una propuesta que tendría su origen remoto en el Sócrates y su insistencia en el diálogo, pero que ha sido desarrollada en la actualidad por Jürgen Habemas y Karl-Otto Apel vinculándolo a las “éticas mínimas” que fundamentan nuestras modernas sociedades democráticas, abiertas y plurales. Según estos autores para que el acuerdo o consenso sea legítimo el proceso de diálogo ha de desarrollarse en unas determinadas condiciones “ideales”. Este criterio se extiende incluso a las verdades científicas pues, si lo miramos bien, las afirmaciones o teorías que hoy consideramos “científicamente verdaderas” han sido establecidas por una especie de acuerdo entre una serie de expertos, que, fruto del debate, la crítica y la revisión dentro de la comunidad científica.

FILOSOFÍA DE LA TECNOLOGÍA:


La Filosofía de la Tecnología analiza las implicaciones éticas, sociales, culturales, vitales de la técnica, la ciencia y la tecnología, y desarrolla una mirada crítica e interrelacional de la ciencia, que contrasta con la actitud ingenua y “buenista” del positivismo decimonónico. Esta rama de la reflexión filosófica ha ido ganando importancia a medida que la tecnociencia se iba convirtiendo en algo esencial para nosotros, en nuestra  segunda piel, en nuestro verdadero ecosistema22. El espectacular desarrollo tecnológico del s. XX nos hizo percibir que, además de grandes ventajas, de la tecnología también podían derivarse cambios y transformaciones a veces cuestionables o incluso perjudiciales.
Puede decirse que esta mirada crítica y global hacia la tecno-ciencia se comienza a desarrollar a partir de dos frentes:

1) Con el  Proyecto Manhattann que nos advirtió del potencial destructivo de la tecnología y supuso una nueva actitud ética en los propios científicos.

2) Con las primeras evidencias de la contaminación y el impacto ecológico de nuestra sociedad tecno-industrial

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