Marxismo definición

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-COMPARACIÓN DE Marx CON Nietzsche-

-Dios;

Similitudes: Ambos coinciden en ser ateos y en tener una visión negativa de Dios y de las religiones.  Diferencias:
Marx porque considera que son alienantes y están al servicio de los burgueses.
Nietzsche porque entiende que contribuyen al exaltamiento de Apolo frente a Dionisos, favoreciendo los valores de la moral de esclavos, frente a la afirmación de la vida.

-LA REALIDAD;

Similitudes: Coinciden en su concepción dinámica de la misma. Diferencias: Marx, con el trasfondo de la dialéctica hegeliana, a la que da la vuelta. Nietzsche, que critica abiertamente a la metafísica y a la cultura occidental, porque entiende que de una u otra forma toda metafísica termina siendo platónica, prefiere el mundo de los conceptos sobre el mundo de los sentidos. Para él en el fondo la metafísica da más importancia a la razón que a la vida.

-EL SER HUMANO;

Similitudes: +Es el centro de interés fundamental de ambos autores. De una u otra forma para ambos está alienado y buscan su liberación. +Los dos tienen una concepción dinámica del ser humano.  Diferencias:  +Marx considera los aspectos económicos y laborales, mientras Nietzsche se centra en los vitales. +Para Marx, el hombre es sobre todo acción, su esencia es el trabajo y para Nietzsche es vitalidad, por lo que reivindica lo dionisíaco.

-MORAL:

Similitudes: Coinciden en tener una visión negativa de la moral actual, en considerar que es urgente cambiarla. Diferencias:  Marx porque entiende que favorece a la burguésía. Nietzsche porque considera que es una “moral de esclavos” que debe de ser cambiada por una “moral de señores” en la que los auténticos valores sean los que favorecen la vida.

-SOCIEDAD;

Similitudes: Ninguno esta interesado demasiado en  la sociedad actual, pero por motivos muy diversos, casi opuestos. Diferencias: Podríamos decir que a ninguno le gusta demasiado la sociedad actual, pero por motivos muy diversos, casi opuestos.


VOCABULARIO DE Marx

Dialéctica:


idea que Marx hereda de Hegel, sería el esquema teórico y conceptual que serviría para darnos una explicación de la realidad y el conocimiento, pero especialmente de la historia. La tesis central de la dialéctica consiste en afirmar que el conflicto y la oposición, lejos de la identidad, son el fundamento último de todo. Así, la dialéctica estará organizada en tres momentos: tesis-antítesis-síntesis. Esta síntesis, que supera el conflicto de tesis y antítesis conservando alguno de sus rasgos, sería el punto de partida para un nuevo proceso dialéctico, tanto en la realidad como en la historia.

Materialismo histórico:


es la aplicación de la dialéctica a la comprensión de la historia de la humanidad, y una de las aportaciones filosóficas más importantes del marxismo. La tesis central del materialismo histórico consiste en afirmar que la lucha de clases es el motor de la historia. Así, para Marx, las condiciones materiales de vida estarían en la base de la historia, y habría que buscar en la oposición de clases sociales y la economía la explicación de todo cuanto acontece. La historia de la humanidad se podría resumir en la sucesión de los diferentes modos de producción, y en cómo en cada uno de ellos una clase social domina sobre otra en la producción de riqueza y esta dominación se traslada a la sociedad y la cultura, configurando todos los ámbitos de la vida.


Praxis:


es la práctica, la acción, y es también uno de los conceptos centrales del marxismo. Podemos situarlo al menos en dos contextos, uno más general y otro más filosófico. En su sentido más general, para Marx el ser humano es acción, trabajo.  Sin embargo, ya desde el esclavismo, el primer modo de producción de la historia, el trabajo manual se ha valorado de una forma despectiva. Precisamente porque las valoraciones serán realizadas por los amos, se considera que el trabajo intelectual es superior al práctico, creando así un prejuicio que se ha consolidado hasta nuestros días y que va en contra de lo más propios abe relacionar este concepto con la propia filosofía: la crítica fundamental que le dirige Marx es precisamente la de haberse convertido en un ejercicio especulativo, sin relación alguna con el cambio social. Para él, la filosofía debe ser práctica, y centrándose en esta praxis colaborar en la transformación de la sociedad.

Alienación:


es un proceso económico, social y cultural, por el cual el ser humano se convierte en una cosa distinta a lo que es. Podría entenderse como un sinónimo de deshumanización o cosificación y es un fenómeno carácterístico de todos los modos de producción a excepción del comunismo. En el capitalismo adquiere cuatro sentidos: el ser humano vive alienado respecto a la naturaleza, respecto al trabajo, respecto al producto del trabajo y respecto a la sociedad. Hay alienación en todos estos sentidos porque la esencia del capitalismo consiste en poner el capital por encima del trabajo, y a partir de aquí la deshumanización y la pérdida de dignidad del trabajador se van extendiendo a diferentes ámbitos de la vida económica, social y cultural.


Infraestructura:


es la base de todo modo de producción y está compuesta por las relaciones de propiedad y las relaciones de producción. La infraestructura entonces es el modo de organizar la producción, distribución y producción de bienes en una sociedad determinada, lo que implica configurar a su vez todo un sistema social, cultural, político, etc. En este proceso, toda infraestructura asigna un lugar determinado al ser humano, dependiendo si pertenece a una u otra clase social. Este tipo de cuestiones clave terminan determinando el tipo de sociedad que se forma, creando una superestructura que será coherente con esta base económica.

Superestructura:


es el conjunto de representaciones e instituciones artísticas, culturales, religiosas, políticas y jurídicas que han sido creadas por la infraestructura con un fin ideológico. Esto quiere decir que todos los componentes de la superestructura sirven a un doble fin: ocultan el conflicto que hay en la base y legitiman la situación vigente. Concretándolo en el capitalismo: el arte, la propia filosofía, la religión, el ordenamiento jurídico y quienes velan por su cumplimiento y las propias instituciones políticas como el parlamento son creaciones de los burgueses para mantener y fortalecer la explotación sobre el proletariado, que vive en una sociedad en la que los jueces le explican por qué “las cosas son así”, y en un parlamento que representa los intereses de los dueños de los medios de producción.

Lucha de clases:


es la oposición y el enfrentamiento entre dos clases sociales, que constituye el motor fundamental del cambio social y de la historia. En cualquier modo de producción se constituye una clase social dominadora que por definición es la negación de la otra clase social. 


Esta negación se refleja en diferentes ámbitos: en la base en la producción y distribución de bienes y riqueza, pero después en el resto de espacios, como la cultura, la política y la sociedad. La lucha de clases es necesaria para que la historia progrese y se termine produciendo el hundimiento del capitalismo, dando paso a la sociedad comunista, que al abolir la propiedad de los medios de producción se caracterizará precisamente por ser una sociedad sin clases sociales.

Fuerzas productivas:


es el conjunto de todos aquellos factores que intervienen como motores de la producción. Aplicado al capitalismo, sería la suma de los medios de producción y del trabajo, que reflejaría la oposición entre burgueses y proletarios. Ambas clases sociales son dueñas de su trabajo, pero a mayores los burgueses son los dueños de los medios de producción y esto les sitúa en una posición claramente ventajosa respecto a los proletarios, que se ven obligados a vender su capacidad de trabajo aceptando los términos y condiciones impuestas por los burgueses.

Medios de producción:


es el conjunto de herramientas y máquinas necesarias para producir bienes. En el capitalismo, los medios de producción pueden comprarse y venderse, es decir, están protegidos por la ley que los entiende como una propiedad privada. Aquí está una de las raíces de las desigualdades: los burgueses que poseen estos medios parten con una ventaja innegable respecto a los proletarios, que están obligados a “vender” su trabajo a los burgueses para poder utilizar estas máquinas. Es bien sabido que una de las propuestas del marxismo consiste en abolir la propiedad privada: en varios textos marxistas se puede leer el énfasis de Marx respecto a la propiedad privada de los medios de producción. 



Trabajo:


es la actividad transformadora ejecutada por el ser humano y que tiene como finalidad la transformación de la naturaleza para producir bienes. En esta definición aparecen al menos tres aspectos a destacar. En primer lugar, que el trabajo puede considerarse como lo definitorio del ser humano, su esencia. Somos fundamentalmente trabajo, y esta actividad tiene un carácter prácticamente ético. Por otro lado, por medio del trabajo nos ponemos en contacto con la naturaleza, que es comprendida por el marxismo como algo más que un mero recurso. El trabajo ha de respetar la naturaleza cuyo valor ha de ponerse siempre por encima del capital. La relación entre el ser humano y la naturaleza no puede ser de explotación, lo cual es propio del capitalismo, sino de respeto por los recursos que, no lo olvidemos, son imprescindibles para la realización del trabajo y pueden acabar con este si no se utilizan de un modo responsable.

Plusvalía:


es la diferencia entre el coste de producción de un bien determinado y el precio de mercado del mismo. El precio de cualquier producto es resultado de la suma de la materia prima, los medios de producción y el trabajo necesario para producirlo. El capitalismo funciona añadiendo a este precio una cierta cantidad, que es precisamente la plusvalía, que sirve precisamente para señalar la contradicción fundamental del capitalismo. La burguésía niega al proletariado porque se apropia en exclusiva de esta plusvalía que ha sido producida gracias a la colaboración de ambos, pues los burgueses aportan materias primas y medios de producción y los proletarios contribuyen con su trabajo. Así en el sistema capitalista los proletarios ven cómo los burgueses se apropian de algo, la plusvalía, que han producido de forma conjunta.


VOCABULARIO DE Nietzsche

Genealogía:


es un método de investigación y especialmente de crítica que aplica Nietzsche en varias de sus obras, pero de un modo especial en Genealogía de la moral. La idea central de la genealogía es investigar el origen y desarrollo de conceptos clave de la civilización occidental, como son en el caso de la moral los conceptos de bueno y malo. La crítica de Nietzsche señala que tendemos a dar por sentado lo que significan estas ideas, pero si investigamos en su origen y su desarrollo puede que nos llevemos sorpresas, como de hecho ocurre en las palabras bueno y malo, cuyo sentido originario era precisamente el opuesto que el actual. Este tipo de afirmación no se realiza de un modo gratuito sino que Nietzsche lo desarrolla de un modo bien fundamentado, apelando al sentido que estas palabras tenían en los inicios de nuestra civilización, en los primeros textos griegos.

Transvaloración:


es la creación de nuevos valores que acaben para siempre con el decadente orden moral de nuestro tiempo, centrado en valores propios de esclavos y clases bajas, como son la solidaridad, el perdón, la caridad o la igualdad. Estos valores niegan la vida, y por ello es preciso que el superhombre asuma esta transvaloración como una de sus tareas, yendo más allá de esta moral de la debilidad en la que estamos atrapados como consecuencia de figuras como las de Sócrates o Jesucristo.


·Nihilismo:

es la afirmación de que la vida es nada, y carece por tanto de sentido. No hay nada más allá de la muerte que pueda dar sentido a esta vida, que empieza en el orden de la materia y termina en el mismo. Por tanto, la vida es apenas un suspiro, una nada en la inmensidad del universo, y todo estaría marcado por la señal de lo absurdo. Se trata por tanto de negar cualquier tipo de trascendencia o valor superior, sea de tipo religioso, moral, histórico, filosófico o científico. A juicio de Nietzsche, solo negando esta trascendencia o abstracción es posible devolverle a la vida todo su valor, librarla de la exigencia de todo tipo de sacrificio, por lo que no hay que sacar conclusiones negativas de este Nihilismo, sino sobreponerse al abismo de la muerte y hacer que la vida se afirme a sí misma a cada momento.

Superhombre:


es el modelo antropológico que nos propone Nietzsche, y sería aquel ser humano que sea capaz de vivir al margen de la moral y la religión, de crear sus propios valores y ser fiel a la vida, sin permitir que cualquier abstracción de la razón le distraiga de lo que le dicte su instinto y sus pasiones. Será quien viva de acuerdo a su querer, sin importar lo que diga el deber o el pensar. Para Nietzsche, el superhombre es la meta final del ser humano y la tarea pendiente de su tiempo consistía precisamente en dar el salto del hombre al superhombre.

Voluntad de poder:


Es el deseo de autorrealización, de desarrollarse al máximo, y consiste en la afirmación de los propios deseos, planes y proyectos. La voluntad de poder implica un añadido respecto a la voluntad de Schopenhauer: no es sólo afirmar la vida, sino principalmente una vida plena, creada por el propio sujeto, convertido en dueño absoluto de sí mismo.


Tiene voluntad de poder quien se desarrolla al máximo, permitiendo que sus cualidades alcancen su máxima expresión, más allá de las convenciones y mandatos sociales.

Eterno retorno:


es el modelo cosmológico de Nietzsche, que recupera así las ideas de Heráclito y algunos de los presocráticos. Según este concepto, el cosmos y la propia vida serían un círculo gigantesco que da vueltas sin cesar. Apariencia de cambio permanente para que todo se repita. El eterno retorno niega el sentido de la vida, pues todo consiste en una eterna repetición. Que lo absurdo se convierta en la idea definitoria del cosmos, la naturaleza y nuestra propia vida es en el fondo una condición para la libertad: precisamente porque todo ha ocurrido ya previamente, podemos hacer lo que deseemos, librándonos de cualquier tipo de misión o finalidad histórica.
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