Lacan y Descartes

Share Button
LA NECESIDAD DE Dios EN EL SISTEMA CARTESIANO
La filosofía de Descartes tenía como objetivo superar el Escepticismo Renacentista y como resultado llegar a un
nuevo fundamento para la moral y el conocimiento pues sostiene que la razón sí es capaz de conocer. En este intento
llega a demostrar la primera verdad indudable el cogito, ergo sum en el que Descartes se plantea que aunque pueda
equivocarse en la existencia de su cuerpo o pensamientos, necesariamente tiene que ser algo que piensa, ello le lleva
al solipsismo de la razón: solo está seguro de la existencia de su propia mente. La solución a este problema será
plantear la existencia de un ser eterno y perfecto, Dios.
Descartes vivíó una etapa de cambios. En el Siglo XVII se produjo una crisis en los ámbitos de la política, el deber y el
saber. En primer lugar, la crisis del feudalismo y la separación de Iglesia-Estado en el que la burguésía reclama poder
político ante la nobleza esto lleva al inicio de estados soberanos que garantizarán la paz y la convivencia. En segundo
lugar, se desarrollan dos corrientes dentro del cristianismo tras el Protestantismo de Lutero y será la Inquisición la que
persiga a pensadores, filósofos y científicos contrarios a los ideales cristianos. Por último, la Teoría de la doble verdad
de la mano de Ockham había permitido el desarrollo de la ciencia dando lugar al desarrollo de muchas ciencias pero
mal fundamentadas que llegan a conclusiones contradictorias. Ante este suceso aparecen dos posturas; el
escepticismo renacentista que defiende que no se puede llegar a verdades absolutas ya que todo es opinión y el
Racionalismo cartesiano, que insatisfecho por la falta de fundamentos buscará un saber verdadero y bien
fundamentado.
Ahora explicaré en referencia al título. Descartes afirma que la razón es capaz de conocer las cosas con verdad,
pero ha estado mal dirigida. Su solución es encontrar un método fácil de seguir para “dirigir la razón y encontrar la
verdad en las ciencias” mediante ideas claras, distintas y sencillas. Este método está compuesto por cuatro pasos; la
evidencia, el análisis, la síntesis y la enumeración. En este caso, me centraré en la primera regla porque es el que está
relacionado con la necesidad de demostrar la existencia de Dios, esta consiste en no admitir ninguna cosa como
verdadera sin asegurarse de que sea cierta, duda metódica. En este paso hay tres motivos de duda: duda de la
información que recibo de los sentidos, hipótesis del sueño con el que se pregunta la existencia del mundo y la
hipótesis del genio maligno, que propone que existe un ser que hace que nos equivoquemos en todos nuestros
razonamientos. El segundo paso consiste en la formulación de la primera verdad o criterio de verdad, cogito, ergo sum,
la cual Descartes formula de la siguiente manera: “yo que no percibo el mundo como es, que puede que no tenga
cuerpo y me equivoque en todos mis pensamientos, necesariamente he que ser una cosa que piensa”. En este se
plantean dos problemas: como probar que todo lo que percibimos con la misma claridad y distinción que el cogito será
verdadero y como solucionar el solipsismo de la razón, es decir, que de lo único de lo que estar seguro Descartes es
de la existencia de su propia mente ya que la realidad que le rodea puede no ser real.
Para solucionar todos estos problemas, en primer lugar se plantea que solo puede estar seguro de que tiene ideas
en la mente que pueden ser de tres tipos: las adventicias, que parecen provenir del exterior, por percepción sensible;
las facticias, ideas creadas por la imaginación a partir de otras y las innatas. Descartes se centra en estas últimas para
solucionar el problema del solipsismo de la razón, si encuentra una idea verdadera, necesariamente tiene que existir
fuera de sí (relación entre pensar-ser). Concretando más, las ideas innatas son aquellas connaturales a la razón, es
decir, la razón produce una predisposición natural a formarlas. Al afirmar la existencia de este ser, Dios, se recupera la
existencia del mundo material porque Dios, que es un ser bueno y veraz, no permitirá el engaño al pensar en la
existencia del mundo material, y a su vez invalida la existencia del genio maligno por la misma razón, Dios es bueno y
no permite la existencia de un ser malvado que me engañe en todo aquello que pienso.
Con ello, llego a la conclusión. Descartes sostiene un metafísica en donde la realidad está compuesta por tres
sustancias independientes entre sí, aunque después afirmará que la res cogitans (existencia del yo) y la res extensa
(existencia del mundo) dependen de la existencia de Dios, que lo ha creado todo, y le ha dado movimiento a modo de
relojero que da cuerda a un reloj. Por tanto, la demostración de la existencia de Dios en el sistema cartesiano es
imprescindible para estar seguros de la existencia del mundo y para garantizarnos que todo aquello que vemos con
claridad y distinción es verdadero, pues Dios no permitirá tal engaño.
Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *