Lacan y Descartes

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EL Racionalismo


Se caracteriza por conceder la primicia a la razón para alcanzar la verdad y sostiene como principio básico que nuestros conocimientos verdaderos de la realidad tienen su origen y fundamento en la razón. Los racionalistas identifican el conocimiento racional con el conocimiento científico y ,uy especialmente con las matemáticas. Están convencidos de que la estructura de la realidad es de índole matemática, idea que defendieron los pitagóricos . Los racionalistas establecen como ideal del conocimiento «el sistema educativo. «. Recordemos que la deducción es un razonamiento que alcanza una conclusión necesaria a partir de unas proposiciones primeras y generales. Si estas proposiciones son verdaderas, la conclusión también lo será. La pretensión de los racionalistas será pues partir de unos principios universales, absolutos evidentes de por si y deducir de ellos el resto de verdades.

EMPIRISTAS:


defienden que nuestro conocimiento procede en ultima instancia de los sentidos: el origen y fundamento de nuestro conocimiento se encuentra en la experiencia sensible. Este punto de partida establece, en primer lugar, un limite claro a las posibilidades del conocimiento : este no puede ir mas allá de la experiencia sensible7


LOS PRINCIPIOS DEL CONOCIMIENTO HUMANO:


Descartes parte de un principio fundamental: que el buen sentido o la razón, que es la capacidad de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso, es naturalmente igual en todos los hombres. La diversidad de nuestras opiniones, las contradicciones de la filosofía, no se deben, por tanto, a que existan diferencias en cuanto a la razón entre unos y otros, sino tan sólo a que conducimos nuestros pensamientos por distintos caminos y a que no consideramos las mismas cosas. De esta concepción unitaria de la razón se deriva una segunda concepción fundamental: que todas las ciencias no son otra cosa que la sabiduría humana, la cual permanece una e idéntica, aun cuando se aplique a objetos diversos. El problema que encara Descartes, es el de dirigir bien la razón, pues no basta con tener buen ingenio, sino que lo principal es aplicarlo bien. La solución vendrá, por una parte, de descubrir los modos de conocer de la razón y las consecuencias que se derivan de ellos, y, por otra, de elaborar el. método adecuado a estos modos para dirigirla correctamente.

LOS MODOS DEL CONOCIMIENTO HUMANO Y EL Método:

Dos son los modos del conocer de la razón según Descartes:
La intuición nos la define: «entiendo por intuición no el testimonio fluctuante de los sentidos, o el juicio falaz de una imaginación que compone mal, sino la concepción de una mente pura


y atenta tan fácil y distinta, que en absoluto queda duda alguna sobre aquello que entendemos, que nace de la sola luz de la razón que por ser más simple, es más cierta que la misma deducción. “ la Deducción,la cual define como «toda inferencia necesaria a partir de otros hechos que son conocidos con certeza. La inteligencia descubre conexiones entre las distintas intuiciones, y recorre paso a paso estas conexiones por medio de la deducción. La inspiración cartesiana es claramente matemática.

EL Método:

Conocida la estructura de la razón y su modo propio de conocer, Descartes procede a elaborar el método, el cual nos lo define: entiendo por método reglas ciertas y fáciles, mediante las cuales el que las observe exactamente no tomará nunca nada falso por verdadero, y, no empleando inútilmente ningún esfuerzo de la mente, sino aumentando siempre gradualmente su ciencia, llegará al conocimiento verdadero de todo aquello que es capaz».  En la 2a parte del Discurso formula los cuatro perceptos. Recordemos que lo que Descartes pretende es la universalización del  método geométrico, por lo que tiene que proceder a formular unos preceptos que sean tan simples y universales que le permitan su aplicación a cualquier ciencia: a
) El primer precepto es el de la evidencia y lo formula como sigue 


«El primero era no admitir jamás ninguna cosa como verdadera en tanto yo no la conociese con evidencia que 10 era: es decir evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender nada más en mis juicios que lo que se presentase tan clara y distintamente en mis juicios que no tuviese ninguna ocasión de ponerlo en duda «
.En segundo lugar, formula el criterio de verdad, estableciendo la claridad y la distinción como notas carácterísticas de las ideas, verdaderas en sí mismas, y que son obtenidas por medio de la intuición. La claridad y la distinción las define como sigue: «Llamo claro al conocimiento que se halla presente y manifiesto a un espíritu atento, como decimos que vemos claramente los objetos cuando, hallándose presentes a nuestros ojos, obran asaz fuertemente sobre ellos, y en cuanto éstos están dispuestos a mirarlos. Llamo distinto al conocimiento que es tan preciso y diferente de todos los demás que no abarca en sí sino lo que aparece manifiestamente a quien considera tal conocimiento como es debido La claridad es la nítida presencia de un conocimiento en la mente, y la distinción el hecho de estar perfectamente singularizado, separado de todo lo demás, sin que contenga nada que pertenezca a otro .
b) El segundo precepto es denominado del análisis, y nos propone el análisis minucioso de los 


problemas hasta reducirlos a las ideas simples, claras y distintas aprehensibles por la intuición. «El segundo dividir cada una de las dificultades que examinare en tantas pequeñas partes como se diese y fuese necesario para mejor resolverlas «.

C) La tercera regla, llamada de la síntesis

«El tercer, conducir con orden mis pensamientos, comenzando por los tos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco como por años, hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo el orden entre los que no se preceden naturalmente los unos a los otros En este proceso es donde interviene, la deducción.
d) El cuarto precepto es el de la enumeración “y el ultimo. Hacer en todos recuentos tan complejos y revisiones tan generales que estuviese seguro de no omitir nada.

2 3 LA DUDA Metódica:

El objetivo de Descartes, , es encontrar verdades absolutamente ciertas sobre las cuales no sea posible dudar en absoluto, es decir, verdades evidentes que permitan fundamentar el edificio del conocimiento verdadero con absoluta garantía. El primer problema es cómo encontrarlas, y para resolverlo elabora el método. Pero una vez que lo tiene, ¿por dónde comenzar la búsqueda? La respuesta, y el primer momento de este proceso de búsqueda del conocimiento
verdadero, es la llamada duda metódica. 


Exigir un punto de partida absolutamente verdadero obliga a un largo proceso de crítica y eliminación de todos los conocimiento., que hasta el momento han sido considerados como verdaderos, pero que, sin embargo, no poseen una certeza absoluta. El primer paso, debe ser dudar de todo lo que creemos y rechazar inicialmente todo aquello de lo que sea posible dudar. Este primer paso se denomina duda metódica, porque es resultado de la aplicación del primer precepto del método: no admitir jamás ninguna cosa como verdadera en tanto no la conociese con evidencia. Esta duda no debe ser considerada como real, sino como un instrumento metódico para alcanzar su objetivo: la intuición de una idea. Clara y distinta, sobre la que no exista ninguna posibilidad de duda. Encontrar, en suma, una verdad que pueda ser el punto de partida del edificio del conocimiento.

Tres serán los motivos de duda:

A) Duda sobre la fiabilidad de los sentidos o duda sobre el mundo sensible. b) La imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño. c)La hipótesis del genio maligno.

Duda sobre la fiabilidad de los sentidos.:

Los sentidos nos ponen en contacto con el mundo material y nos proporcionan un conocimiento de cosas que solemos aceptar como verdadero. Pero también sabemos que, a veces, los sentidos nos engañan. ¿Qué seguridad tenemos, entonces, de que no nos engañan siempre?


Existe un gran número de ilusiones y alteraciones perceptivas como, por ejemplo, cuando sumergimos un palo en el agua y lo vemos quebrado, o como cuando vemos desde lejos una torre redonda que luego descubrimos que es cuadrada; igualmente hay alucinaciones y otras alteraciones de la percepción. Estos son hechos innegables. ¿Podemos concluir de esas experiencias que los sentidos nos engañan siempre? Eso es altamente improbable, la inmensa mayoría de las veces nos dicen la verdad. Ahora bien, las experiencias del engaño nos han de llevar a concluir que el conocimiento proporcionado por los sentidos es, como mucho, probable, y lo probable no es lo absolutamente verdadero. Lo probable es altamente dudoso. Descartes busca una primera verdad absolutamente cierta . Por tanto, si no quiere construir sobre cimientos que le puedan fallar en cualquier momento, debe desechar todo conocimiento del que se pueda dudar. Pero, ¿hasta dónde es posible dudar de los sentidos? ¿Es posible llevar la duda sobre las cosas exteriores hasta la propia realidad personal?. Debemos dudar de que las cosas sean como las percibimos pero, ¿debemos dudar también de la existencia de las mismas cosas que percibimos? Para responder a estas cuestiones Descartes aduce una segunda razón.


B) La hipótesis del Genio Maligno:


La duda aplicada metódicamente nos ha llevado a dudar del conocimiento
proporcionando por los sentidos. En un paso más radical, nos ha llevado a dudar de la existencia de las cosas y del mundo, incluso de las nociones de la ciencia como la extensión o el volumen de los cuerpos, la figura, etc. Lo único que parece quedar a salvo son las verdades matemáticas, ya esté despierto o dormido, dos más tres siempre será cinco y el cuadrado tendrá cuatro lados. Descartes añade un motivo de duda, Duda Hiperbólica, Genio Maligno.
Nada le impide pensar que haya sido creado por el genio maligno de tal manera que su entendimiento se equivoca cuando piensa que ha alcanzado la verdad. Es una hipótesis improbable pero no imposible. La duda radical exigida por el método le ha llevado a rechazar el conocimiento en su totalidad, desde las percepciones más remotas, pasando por la existencia del mundo, hasta las mismas verdades matemáticas. Esta duda es provisional, es un camino para obtener la verdad absoluta y no una vía hacia el especticismo.

EL COGITUN:

Para Descartes el «cogito, ergo sum» es una verdad inmediata conocida por la intuición. Recordemos que la intuición es como una luz natural que hace transparente la mente en su propio acto de entender, en la intuición se da una percepción directa, inmediata de la verdad. 


El cogito es una experiencia única en la que se capta de forma inmediata la relación necesaria entre el pensar y el ser, la simultaneidad necesaria entre el pensamiento y la existencia. Es la primera verdad porque es resultado de la intuición y porque además, posee las dos carácterísticas esenciales de toda verdad evidente: la claridad y la distinción. Esta primera verdad no sólo nos informa de la existencia del sujeto, sino que también aporta conocimiento sobre qué es ese yo. A la pregunta «¿qué soy?» Descartes contesta:
soy una cosa que piensa y pensar para nuestro autor es algo más que tener ideas. Pensar, es entender, querer, imaginar, sentir. Con el cogito descubre la primera verdad y también el criterio general de certeza. Pienso luego existo es una verdad indudable porque la intuición percibe con toda claridad y distinción, de ella se puede deducir el criterio de certeza. “Juzgué que podía admitir como regla general que las cosas que percibimos muy claras y distintamente son todas verdaderas.

3.2 Teoría de las ideas:

La aplicación del primer principio del método y el uso de la intuición han dado como resultado la primer verdad. A partir de ella, deberá enfrentarse al problema de deducir existencia de la realidad extramental, del mundo de las cosas materiales. El problema demostrar la existencia de la realidad extramental partiendo de la existencia del pensamiento. 


La respuesta la da mediante su teoría de las ideas. En primer lugar cambiar el concepto de idea con la filosofía platónica, se recordará que para esta la idea era una forma o modelo ideal. La filosofía medieval sosténía que el pensamiento recaía sobre las cosas que pensaban objetos. Descartes, afirma que el pensamiento recae directamente sobre las ideas, no sobre las cosas. Las ideas son como una representación gráfica de las cosas y esta representación es la que contempla el pensamiento.

Teoría de la sustancia:

Descartes ha descubierto tres ámbitos de la realidad: Dios o el ser infinito y veraz, el yo o cosa pensante, y las cosas materiales o corpóreas. Para referirse a estos tres ámbitos Descartes utiliza el término sustancia: sustancia infinita, sustancia pensante y sustancia extensa. Con esto nos estamos introduciendo en el análisis de lo existente, podemos y debemos preguntarnos sobre cuál es la naturaleza de lo existente y aquí es donde interviene el concepto de sustancia. Concepto fundamental en Descartes. Tomada en sentido estricto, la definición de sustancia solo es aplicable a Dios, por analogía puede ser aplicada a todos aquellos otros seres de lo que percibimos con claridad y distinción que no necesita de ninguna otra cosa excepto Dios para existir son dos : el yo o alma y los cuerpos materiales que son mutuamente independientes y no se necesitan el uno al otro.


Las cualidades de la res extensa :


Diferenciamos entre cualidades primarias y secundarias. Nos dice que lo único que tiene realidad objetiva en los cuerpos es aquello que percibimos con claridad y distinción y solo poseen estas carácterísticas las cualidades primarias, las cualidades que pueden expresarse matemáticamente: la extensión, el movimiento y la figura. Las cualidades secundarias como el olor, calor, sonido… No existen objetivamente en las cosas, sino que son apreciaciones subjetivas. Descartes limita el verdadero conocimiento del mundo de las cualidades primarias, y apartir de ellas afirma, puede deducirse la física y las leyes del movimiento. Esta deducción se llevará acabo mediante una interpretación mecanicista de la naturaleza.

Las pasiones del alma:

Las pasiones son percepciones, sentimientos o emociones que se dan en nosotros y que afectan al alma. El origen de las pasiones es el cuerpo y son causadas por las fuerzas vitales. Al ser generadas por el cuerpo las pasiones se caracterizan por ser : A) Involuntarias, pues no dependen del alma racional. B) Irracionales, pues no son acorde con los dictados de la razón. La libertad. Para Descartes la libertad sólo puede existir en el alma, porque al no ser sustancia extensa no está sometida al dictado de las leyes necesarias de la mecánica. El alma tiene dos funciones: el entendimiento y la voluntad. 


En tanto que entendimiento es la facultad de pensar, de tener intuiciones de las verdades claras y distintas. La voluntad es la facultad de afirmar o negar y Descartes la identifica con la libertad.

¿En qué consiste la libertad?

Es la capacidad de elegir entre diversas opciones que se nos presentan. La libertad no consiste en la indiferencia entre las diversas opciones no significa más libertad, sino lo contrario, pues la indiferencia se debe a la ignorancia del entendimiento. Solo cuando el entendimiento tiene ideas claras y distintas sobre lo bueno y lo malo, la voluntad puede elegir con plena libertad. La libertad consiste en el sometimiento de la voluntad al entendimiento y esté sometimiento es la idea central de la ética cartesiana.
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