Filosofía+lógica de términos

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Un razonamiento es un argumento formado por una serie de proposiciones enlazadas entre sí, donde unas hacen el papel de premisas que apoyan a una conclusión.
Un razonamiento es correcto o válido cuando su estructura está bien construida, es decir, cuando la conclusión se infiere de las premisas.  Por ejemplo:

A) Todos los alumnos de bachillerato estudian filosofía.        M P

B) Tú eres un alumno de bachillerato.                                   S  M

C) Por lo tanto, tú estudias filosofía.                                       S  P

Este razonamiento es correcto, porque la conclusión se sigue de las premisas, es decir, porque la proposición c está contenida en las a) y b) y, si estas son verdaderas, entonces la conclusión tiene que ser necesariamente verdadera.

Sin embargo, la lógica no se interesa por la verdad ni por la falsedad de las proposiciones, sino únicamente por la  estructura formal del razonamiento. La lógica nos sirve solo para saber si un razonamiento es válido o inválido. Otro ejemplo:

A) Todos los que estudian aprueban el carnet de conducir

B) Tú has aprobado el carnet

C) Por lo tanto, tú has estudiado

Este razonamiento es inválido (Afirmación del consecuente), porque de las premisas a) y b) no se puede obtener la proposición c). Aunque a) y b) sean verdaderas, es posible que c) sea falsa, porque tal vez tú hayas aprobado sin estudiar. «Todos los que han estudiado, aprueban el carnet» no es equivalente a «Todos los que aprueban el carnet, han estudiado».

La lógica es la rama de la filosofía que se ocupa de analizar la estructura formal de los razonamientos; es una herramienta útil para razonar correctamente. La lógica trata sobre la validez de nuestros razonamientos, pero no sobre su verdad o falsedad.

Ejemplo. «Si el actual rey de Francia es calvo, entonces no tiene pelos en la cabeza» es un razonamiento válido, pero es falso porque Francia es una república.

La lógica contemporánea usa un lenguaje simbólico artificial, que tiene sus propias reglas y normas. La ventaja de este lenguaje es que permite evitar las imprecisiones del lenguaje natural: ambigüedades y anfibologías. La informática, por ejemplo, se basa en los principios de la lógica para desarrollar lenguajes de programación. 

2.1. Los silogismos

La lógica fue desarrollada por Aristóteles en el siglo IV a.C. Según Aristóteles la lógica es la herramienta (Órganon) indispensable para realizar cualquier tipo de investigación.

Aristóteles analizó los razonamientos, distinguiendo entre la deducción y la inducción.
El razonamiento deductivo va desde unas afirmaciones generales a otras más particulares. Cuando está bien construido, la conclusión siempre se extrae de forma válida. En el proceso de inducción, en cambio, resulta difícil saber cuántos casos concretos debemos estudiar para obtener una conclusión general fiable.

Aristóteles prestó atención a un tipo de razonamiento deductivo, llamado silogismo. Los silogismos están formados por dos premisas (la primera es la premisa mayor, la segunda la menor), de las cuales podemos extraer una conclusión. Por ejemplo:

A) Todos los hombres son mortales    a) Todos los españoles son europeos               (M P)

B) Sócrates es un hombre.                  b) Los madrileños son españoles                      (S M)

C) Por tanto, Sócrates es mortal.         c) Por tanto, los madrileños son europeos         (S P)

Ambos razonamientos son válidos, porque están bien formulados. Esto quiere decir que, si las premisas son ciertas, entonces forzosamente la conclusión debe ser verdadera.

2.2. Las reglas del silogismo

Para estudiar la estructura del silogismo, Aristóteles se sirvió del lenguaje natural, el cual para describir la realidad utiliza frases que constan de un sujeto y un predicado. De esta manera, podemos distinguir en los silogismos
3 elementos diferentes:

El término mayor

Es el predicado de la conclusión  (letra P).

El término menor

Es el sujeto de la conclusión, (letra S)

El término medio

Se encuentra en ambas premisas pero no en la conclusión (M).

Aristóteles identificó las 8 reglas que deben cumplirse para que un silogismo sea correcto:

1. Los silogismos tienen 3 términos distintos: mayor, menor y medio

2. Los términos no pueden ser más extensos en la conclusión que en las premisas

3. El término medio no puede estar en la conclusión

4. De dos premisas afirmativas, no podemos obtener una conclusión negativa

5. De dos premisas negativas no se puede obtener una conclusión

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